En el capítulo anterior…
Endimión caminó directamente hasta Serena para sujetarla con fuerza y acorralarla contra la pared…
Entre Rosas y Estrellas
CAPITULO V - Enfrentamientos
Serena pudo sentir como su espalda golpeaba bruscamente contra el muro de la habitación, levantó la mirada para encontrar los encendidos y furiosos ojos de su esposo.
- ¡¿Qué es lo que pasa contigo? -
La aludida permaneció sin aliento por algunos segundos, bajó la mirada para luego cerrar sus ojos; acaso Endimión habría sido informado de la presencia de Seiya, o simplemente había provocado por centésima vez que el perdiera los estribos.
- ¡Responde! -
El incómodo silencio que se había formado en la habitación fue interrumpido de nueva cuenta por la voz del soberano del imperio.
La joven Neoreina entreabrió los ojos, fue entonces que recordó la presencia de sus sailors, sin vacilar un segundo más, fijó su intensa mirada en el hombre frente a ella, a pesar del dolor en su brazo logró separarse de la pared para quedar a unos cuantos centímetros del rostro de su esposo.
- No te atrevas a hacer esto frente a ellas. - más que un susurro fue una advertencia que sólo él pudo escuchar; sin decir una palabra más Serena liberó bruscamente su brazo, para luego salir decididamente de la habitación.
- ¡Serena! -
« Kinmoku »
Una mujer de cabellos rojizos, apretó los labios al ver que sólo dos estrellas fugaces regresaban a ella; estas comenzaron a descender, y una vez en el suelo, en cuestión de segundos se convirtieron en Star Healer y Star Maker, ambas caminaron hasta ella para luego hacer una ligera reverencia.
- Princesa…-
- No tuvieron suerte…- la aludida cerró los ojos, -…¿no es así? -
La sailor de cabellos grises negó con la cabeza.
-…pero… Princesa…- Maker sonrió ligeramente tratando de reconfortarla, - No hay razón para creer que no se encuentra bien. - hizo una pausa, - Si no hay rastro de ella en las cercanías de Kinmoku… es porque seguramente sigue en la Tierra. -
Kakyu cerró los ojos, al mismo tiempo que negaba con la cabeza, - Es eso… lo que más me preocupa…-
Healer y Maker intercambiaron miradas sin saber que más decir; después de varios minutos su Princesa, las miró de nueva cuenta.
- Prepárense, partiremos enseguida…-
« Palacio de Cristal »
- ¡Serena!...-
La voz de Endimión resonó por los pasillos del palacio de cristal, sin embargo esta vez por respuesta solo obtuvo el eco de su voz; apretó sus puños con impotencia; en verdad la actitud de su esposa comenzaba a desesperarlo.
- Su majestad…-
El soberano del imperio se volvió para encontrar al delegado inglés caminando por uno de los pasillos directamente hacia el.
- Que bueno que lo veo…- indicó el recién llegado - Es urgente que hable con su alteza, deseo comentar con ella algunos detalles antes de la firma de los documentos, ¿cree que sería posible?…-
El aludido sonrió lo mejor que pudo, - Bueno… en realidad… mi esposa…- tomó aire, tratando de decidir que decirle, - Mi esposa… se esta haciendo cargo de la sailor que resultó herida en el incidente de hoy…-
- ¿Su alteza?…- repitió el delegado bastante extrañado, - Disculpe mi intromisión, pero no imagino a una reina atendiendo personalmente las heridas de sus soldados…-
- Sí… lo sé…- Endimión volvió su mirada, tratando de encontrar nuevamente a Serena, -…es sólo… uno de sus caprichos. - agregó secamente, hizo una pausa, mientras observaba al delegado, - Pierda cuidado, personalmente me encargaré de que mañana pueda conversar con ella SIN interrupciones. -
El aludido sonrió maliciosamente, - Eso espero, su majestad.-
«»
- ¿Mejor? - cuestionó Mercury, mientras terminaba de vendar el tobillo de la Sailor del Fuego; en realidad era la primera que había dicho palabra alguna después de que Endimión saliera de la habitación.
La aludida asintió ligeramente, más por reflejo, que por contestar la pregunta, fijó su mirada en el suelo. - No lo entiendo, ¿qué fue lo que sucedió? -
El resto de las sailors guardó silencio, mientras intercambiaban miradas.
Mina sonrió nerviosamente, - Bueno… suelen llamarse "problemas conyugales"…- ñ.n -…y todas las parejas los tienen, ¿no es así? -
La sailor de cabellos negros miro de reojo a su amiga, - Problemas conyugales…- ¬¬!
- Nunca lo había visto así…- Saturn suspiró mientras cruzaba los brazos. - Su majestad en verdad estaba bastante molesto. -
- Parece que por alguna razón el delegado inglés es sumamente importante…- la sailor de cabellos castaños tomó aire, - ¿No es así Plut?…-…
La Sailor del Tiempo, quien hasta entonces había estado sumida en sus propios pensamientos, simplemente se limitó a mirarla.
- ¿Plut?…-
La aludida suspiró pensativamente, - Definitivamente… hay algo en el, que no termina de agradarme…-
El resto de las sailors se miraron, sin comprender una vez más el porque de los comentarios de la mujer de cabellos verdes.
« Al día siguiente »
Una ligera brisa recorrió la superficie de un pequeño lago, hasta alcanzar las orillas del mismo; atravesó unos cuantos arbustos para luego agitar las crines de un hermoso caballo, el animal relinchó al mismo tiempo que retrocedía unos cuantos pasos.
- Shhh… tranquilo…- la joven de cabellos rubios arriba de su lomo, sujetó con firmeza las riendas, después de unos segundos, fijó su mirada en las aves que habían provocado el nerviosismo en el equino, una docena de cisnes habían comenzado a agitar vigorosamente sus alas, dispuestos a levantar el vuelo.
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(Cap. V)
"…- Las cosas son tal como estaban destinadas a ser…- Serena fijó su mirada en el hermoso Palacio de Cristal, -…después de todo fue por esto por lo que siempre 'luchamos'…-…"
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La joven Neoreina siguió con la mirada a las bellas aves, hasta perderlas por completo de vista…
" ¿Acaso… todo esta… decidido?…"
Cerró los ojos, al mismo tiempo que las lágrimas comenzaban a recorrer sus mejillas; hasta ahora se había negado a aceptarlo… pero la llegada de Seiya la había obligado, en cierta manera a ver la realidad, después de la batalla con Galaxia… su vida se había reducido a ser, de la manera en la que estaba destinada a ser; todo había sucedido tal y como estaba 'escrito', tal y como Darien, las sailors, e incluso la propia Setsuna lo esperaban, pero… ¿era así… para ella?…
Apretó los puños al darse cuenta que su respuesta distaba de ser afirmativa, a pesar de haber tomado cada una de las decisiones que la habían conducido hasta ese lugar… en realidad ella no había decidido… sólo se había limitado a hacer lo que se esperaba de ella.
" Este… es mi destino… ¿no es así?…"
La pregunta se repitió en su mente… y de nuevo… no encontró respuesta…
Levantó ligeramente su rostro, tratando de recuperar el aliento que las lágrimas le habían robado…
«»
El soberano del Imperio de Cristal tomó aire, mientras observaba la silla vacía a su derecha; después de la discusión de la noche anterior, Serena no había regresado a él, ni siquiera para dormir.
- Es una verdadera lástima que su alteza no haya podido acompañarnos… en este desayuno.- la sarcástica voz del delegado regresó a Endimión a la realidad; ambos ocupaban las cabeceras, mientras las sailors se encontraban repartidas a lo largo de la mesa.
Las inners al ver la molestia del hombre, se volvieron hacia su rey, esperando que respondiera de la mejor manera.
Setsuna quien había estado observando al delegado detenidamente, se adelantó, - Estoy segura de que su alteza tuvo algún un imprevisto…-
La Sailor del Fuego afirmó con la cabeza - Sin embargo, cualquier cosa que quiera tratar, puede hacerlo con nosotras. - señaló a las siete sailor restantes, - Como usted sabe, cada una de las diferentes áreas del imperio esta representada por una de nosotras…- antes de que pudiera seguir con la explicación fue interrumpida abruptamente.
- Lo siento, pero no puede ser. - el delegado sonrió irónicamente, - Tengo instrucciones sumamente estrictas… y es con su alteza con quien debo tratarlas…-
Las sailors, desconcertadas, miraron al hombre con cierta aprehensión, pero antes de que pudieran demostrar su 'inconformidad fueron silenciadas por un simple gesto de su rey.
- Delegado, en verdad lamento la ausencia de mi esposa, - el hombre de cabellos negros miró a su invitado, -…y pierda cuidado…- hizo una pausa -…me encargaré personalmente de que mi esposa lo reciba. -
Pasaron algunos minutos más en un absoluto e incómodo silencio, repentinamente un mayordomo entró al comedor.
- Su majestad…-
-…no hace falte que anuncies nuestra presencia…-
Endimión y las sailors al escuchar la familiar voz, se volvieron hacia las puertas para encontrar en ellas a la Princesa Kakyu escoltada por Sailor Star Maker y Star Healer.
- Después de todo… juntos pasamos por tanto que…- Kakyu sonrió ligeramente, -…el protocolo no lo considero necesario. -
«»
- Vamos…- susurró la joven Neoreina, mientras incitaba a su caballo a correr aún más rápido; el viento que ahora agitaba su cabello, no sólo se había encargado de secar las lágrimas en sus mejillas, sino también de devolverle el aliento.
Esquivó con habilidad algunos árboles más, cuando repentinamente una sombra cayó detrás de ella, la sujetó delicadamente de la cintura, para luego tomar las riendas de sus manos, segundos después detuvo la carrera del equino.
- ¿Porqué la prisa 'su alteza'? -
Serena sonrió ligeramente al reconocer el inconfundible tono de voz, volvió su mirada para encontrar a un joven de cabellos negros e intensos ojos azules, sentado a sus espaldas.
- Seiya…-
El asintió ligeramente - Galopar de esa manera, y más en un bosque es bastante peligroso Bombón. -
La aludida cerró los ojos, para sonreír pícaramente, - ¿Para quién?…-
- ¿Para cualquiera? - el pelinegro volvió a saltar, para así bajar del caballo.
Serena se volvió hacia el - Bueno… ¿sabes?, la práctica reduce el riesgo. Además nadie camina por estos lugares.-
Seiya la miro, devolviéndole la sonrisa, - No me digas, déjame adivinar: El paso a los jardines y bosques aledaños al palacio esta estrictamente prohibido…-…
La joven Neoreina asintió ligeramente, para luego observarlo intrigada - ¿Cómo…-
- Presea se encargó de dejarlo muy en claro. - respondió el pelinegro, recordando la "cálida" recepción que le diera la líder de la guardia de Serena.
La joven de cabellos rubios suspiró resignadamente, - En realidad… no fue culpa de Presea, fue Endimión quien dio esas órdenes. -
- ¿Darien?…- oO¡ - Mmmm, se toma muy en serio el asunto de 'la realeza', ¿cierto?…- extendió sus brazos, para luego colocarlos detrás de su cabeza.
Serena cubrió su boca ligeramente, al ver que a pesar de todos sus esfuerzos comenzaba reír.
Seiya fijó sus intensos ojos azules en la mujer frente a él, el verla reír en verdad le agradaba, tanto, que estaba seguro de que podría permanecer mirándola por horas enteras.
Al sentir que era observada, Serena dejo de reír, su semblante cambió a uno de añoranza.
- ¿Sucede algo?…- cuestionó el un poco intrigado.
La aludida negó con la cabeza, le sonrió ligeramente. - Había olvidado la facilidad que tienes para hacerme reír. -
Seiya le devolvió la sonrisa después de unos segundos, - Yo también… lo había olvidado…- se acercó de nueva cuenta para tenderle los brazos.
- Ven, anda, baja de ahí…-
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(S.M. Stars)
Serena observó a Seiya, mientras este se adelantaba algunos pasos - ¿Dijiste algo?…-
-…¿mmm?…- el aludido se detuvo para así mirarla.
El Sol que comenzaba a ocultarse, lanzó los últimos haces de luz, iluminando por segundos la intensa mirada del joven de cabellos negros.
- Dime… Bombón, ¿tienes novio?…-
- Sí…- hizo una pausa, mientras estudiaba con curiosidad el rostro del chico frente a ella, -…esta estudiando el extranjero…-
Seiya, quien hasta entonces la miraba cerró los ojos, para luego sonreír - Entonces… tengo una oportunidad.
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Serena lo miro con ternura, extendió su brazo para así tomar una de sus manos - Dime Seiya…- bajó su mirada para verlo a los ojos, - ¿Crees que todo este decidido?…-
El aludido la observó bastante intrigado, - ¿Decidido?…-
Ella afirmó con la cabeza - Que… no importa cuanto hagamos, o cuanto nos esforcemos… terminaremos en el mismo lugar. -
- ¿Te refieres al: …destino? -
- Si así lo quieres llamar…-
Seiya permaneció en silencio algunos instantes; soltó la mano de la joven de cabellos rubios, pero antes de que ella pudiera preguntarle la razón, la sujetó por la cintura, - Sabes…- sonrió de nueva cuenta mientras la atraía hacia él, cargándola para ayudarla a desmontar, -…me gusta pensar que todo tiene una razón… un motivo de ser. -
Un ligero rubor cubrió las mejillas de Serena, retuvo el aliento al ver que a pesar de ya estar en el suelo, el joven de cabellos negros aún sujetaba su cintura.
- Sin embargo…- Seiya cerró los ojos, recordando el dejo de dolor que había alcanzado a percibir en el rostro de su Bombón -…quiero creer que no todo esta decidido. -
- ¡Su alteza!…-
La líder de la guardia de la Neoreina, cabalgó a toda velocidad hacia ellos, desmontó para hacer una ligera reverencia y luego acercarse a su reina.
- Presea, ¿sucede algo?…-
La aludida afirmó con la cabeza.
«»
-…iré yo…-
- No Seiya…- Serena quien seguía al pelinegro hacia el salón de recepción, se interpuso en su camino.
- Es obvio que vinieron buscándome…- replicó el enseguida, - Bombón… no quiero causarte problemas. -
La aludida negó con la cabeza - Entiende… no lo harás…-
- No creo que Da– Endimión brinque de alegría al enterarse que me mantuviste escondido durante dos días…-
- Esa fue MI elección… no la tuya. -
Seiya apretó sus puños al escuchar la firmeza en el tono de su voz, era obvio que de nuevo su Bombón había quedado opacada por la Neoreina.
- Y es por eso que yo iré. -
«»
La joven de cabellos rubios entró deprisa al salón de recepción sin perder un segundo más; Endimión, el delegado inglés y Kakyu se encontraban sentados en una de las salas, mientras las sailors, que estaban repartidas por todo el lugar se mantenían de pie observándolos atentamente.
- Princesa Kakyu -
La aludida se incorporó, al igual que Endimión y el delegado, mientras el resto se volvía hacia la recién llegada - Serenity…-
Ambas se acercaron para saludarse afectuosamente.
- Ha pasado mucho tiempo…- susurró Serena sujetando sus manos, después de unos instantes; se volvió hacia las dos Star Lights - Healer… Maker…-
Las dos sailors le sonrieron cariñosamente, - Gusto en verte de nuevo… Bombón.-
- Cariño…- interrumpió Endimión, llamando la atención de su esposa, - la Princesa Kakyu… vino a la Tierra buscando algo. -
Serena apretó los labios, mientras se obligaba a observar a su invitada de nueva cuenta.
La mujer de cabellos rojizos asintió ligeramente, tomó aire, - Serenity… hace poco… perdí a una de mis estrellas. -
- Seiya…- el nombre salió de sus labios antes de poder evitarlo; a pesar de todos sus esfuerzos la Neoreina tuvo que desviar la mirada.
Endimión, un poco sorprendido por su reacción la miro, - Acaso… ¿sabes algo?…-
- Yo…- antes de que la aludida pudiera replicar fue interrumpida.
-…por supuesto que no…-
El joven de cabellos negros entró al salón despreocupadamente.
Las Star Lights enseguida intercambiaron miradas -…y hablando del "rey de roma". -
Seiya negó con la cabeza, mientras fijaba sus ojos en Healer y Maker, - ¿Siempre tienen que hacer tanto escándalo? -
La sailor de cabellos grises lo miro de reojo - Mira quien lo dice…-
El recién llegado observó a su Princesa, para luego volverse hacia la Neoreina.
- Su alteza…- ante el asombro de Serena, Seiya se hincó frente a ella, -…me disculpo por no haberle informado de mi presencia en su reino. - instantes después observó a Endimión, - Su majestad…-
La joven de cabellos dorados negó con la cabeza; nunca había tolerado ese tipo de reverencias… ni en sus sailors, ni en ninguna persona más, iba a agacharse para levantarlo cuanto antes, pero Endimión se le adelantó… rodeando su cintura para detenerla.
- No hay porque disculparse…- el soberano del imperio se volvió hacia Kakyu, -…usted misma lo dijo: pasamos por tanto… que el protocolo sale sobrando…- tomó aire devolviendo la sonrisa que la mujer de cabellos rojizos le había dedicado, -…y ya que ha encontrado lo que vino a buscar, acepten nuestra invitación: permanezcan en la Tierra algunos días. -
Kakyu fijó su mirada en el joven de cabellos negros, " Fighter…" apretó los labios para luego volverse hacia Endimión, asintió ligeramente - Será un honor. -
- Bien…- el aludido se volvió hacia las outhers, -…por favor, lleven a las Star Lights a sus habitaciones, seguramente querrán descansar. -
- Pero…- Healer y Maker enseguida replicaron.
- No tienen de que preocuparse, nosotros nos encargaremos de su Princesa…- el soberano del imperio miró de nueva cuenta a las outhers, - Plut… Uranus…-
Las aludidas intercambiaron miradas entre si, para luego asentir… sin estar completamente convencidas.
- Síganos… por favor. - la Sailor del Tiempo señaló las puertas del salón.
Serena apretó los labios al ver que Seiya, por fin se ponía de pie - Esper…-…
- Cariño, ellas se encargará, - interrumpió Endimión, sujetándola de nuevo, -…además… debes de atender a…-
La joven de cabellos rubios dejó de escuchar la voz de su esposo, negó con la cabeza mientras observaba alejarse a las siete sailors.
- Su alteza…-
La aludida se volvió para encontrar frente a ella al delegado inglés…
- No le quitaré mucho tiempo. - el hombre sonrió forzadamente, - Después de todo sólo serán algunas palabras… y unas cuantas firmas. -
Serena se volvió hacia Endimión, él… sólo se limitó a endurecer su mirada.
«»
Healer, Seiya y Maker salieron del salón seguidas por Uranus, Neptun y Plut, caminaron unos pasos más, para sin más detenerse; Saturn que venía saliendo del mismo lugar, se quedó estática al ver que el grupo se había dividido en dos bandos: del lado derecho del pasillo, recargadas en la pared se encontraban las Star Lights y del lado izquierdo, vigilándolas atentamente se encontraban las outhers.
Jotaru bastante intrigada se acercó a la Guardiana del Tiempo, - ¿No se supone que debemos llevarlos a sus habitaciones? - nñ¡
- No será necesario. - intervino instantáneamente la joven de cabellos castaños, tomó aire. - No se quedarán mucho tiempo. -
Healer cruzó los brazos con resignación, - ¿No ha cambiado mucho… ah? -
Seiya negó con la cabeza - En lo absoluto. -
- Aunque… tenías razón…- Maker sonrió pícaramente, -…después de todo ahora se ve más sexy con la falda. -
Plut y Neptun instantáneamente comenzaron a reír al recordar como Seiya había hecho sonrojar a la Sailor del Viento - Eso fue otro cumplido… Ruka. - susurró la joven de cabellos turquesas entre risas.
- Sí… claro… ya-lo-sé…- la aludida dirigió a su compañera una de sus miradas asesinas, iba a decir algo más, pero fue interrumpida por los gritos de varias damiselas.
- ¡Pequeña Dama!…-
- ¡Detente!…-
-…tara lunar….¡acción!…-
Seiya giró justo a tiempo, para atrapar el objeto dorado que volaba a toda velocidad hacia su rostro.
oO¡ Saturn sin poder creerlo entreabrió la boca - Eso es… la corona del…-
Antes de que Jotaru pudiera terminar de articular las palabras, una pequeña de cabellos rosados se lanzó como bólido contra el joven de cabellos negros, derribándolo enseguida.
- ¡Te castigadé en el nombre de!…-
- Pequeña Dama…-
La aludida se detuvo, en cuestión de segundos miro a la sailor de cabellos verdes - Plu yo…. yo no…- guardó silencio, al darse cuenta de que el 'enemigo' que había derribado se estaba incorporando.
Seiya sujetó a Rini por el cuello de su vestido - ¿Pequeña Dama?…- repitió examinándola detenidamente.
- Más te vale que le quites los dedos de encima. -
- Haruka -
Jotaru y Setsuna se acercaron a él inmediatamente - Permiso…- ambas sonrieron de la mejor manera, Saturn tomó la corona del imperio de una de su manos, mientras que Plut sujetaba a Rini, antes de que el pelinegro pudiera replicar se alejaron deprisa por el pasillo.
- Supongo que eso significa que nos haremos cargo. - ñn¡ musitó la sailor de cabellos turquesa cruzando los brazos.
- Me encanta la idea…- la Sailor del Viento observó al pelinegro y a las dos sailors; los tres, intercambiaban miradas cuestionantes.
- Esa niña…- Seiya confundido, entreabrió la boca, siguió con la mirada a la pequeña que la Sailor del Tiempo llevaba en brazos, -…esa niña… …es…-
- La Princesa del Imperio de Cristal. - Uranus cerró los ojos, mientras acomodaba despreocupadamente sus cabellos, - Hija de Endimión y Serena…- agregó, enfatizando las últimas palabras.
Healer apretó los puños al percibir la saña en su comentario, - ¡Sabes no lo entiendo!…- estalló -¡¿Qué es lo que sucede contigo?…-
- Es… simplemente que… NO son bienvenidas…- respondió Haruka instantáneamente, fijó su mirada de nueva cuenta en ellas -…y nunca lo serán. -
Maker negó con la cabeza, la señaló, - ¡¿Acaso ya olvidaste lo sucedido con Galaxia? - hizo una pausa, - Después de todo… ¡la dejaste a nuestro cuidado! -
- La petición dejó de ser efectiva cuando volvimos a la vida. -
- Haruka…- Michiru sujetó a la Sailor del Viento, tratando a toda costa de calmarla.
Seiya, quien hasta entonces había estado tratando de asimilar la noticia, se volvió hacia ella… apretó sus puños - Ese tipo de promesas nunca dejan de ser efectivas…-
La joven de cabellos castaños se volvió hacia él - Pues bien, si esa promesa te obligaba a comprobar 'como andaban las cosas', ya lo has hecho: Bombón esta casada, es madre de una hermosa niña… y es absolutamente feliz. -
Seiya cruzó los brazos, para luego recargarse en la pared, - ¿En verdad?…-
Uranus apretó los puños al percibir el tono de ironía en su voz, - ¡¿Cómo te atreves?…-
El aludido sonrió ligeramente, - No puedo creerlo… toda una vida junto a ella, y no son capaces de ver lo que yo vi en menos de tres días…-
Esta vez no hubo respuesta, el joven de cabellos negros se limitó a cerrar los ojos al ver que la Sailor del Viento se lanzaba contra él…
«»
- Lamento haber interrumpido su reunión, su alteza…- indicó el delegado, mientras seguía a Serena hacia su despacho.
La aludida sonrió lo mejor que pudo, - No se preocupe, después de todo… lo que tenía que decirme… era importante… ¿no es así? -
-…en realidad…-
-…¡cierra la boca!…-
La joven Neoreina se quedó estática al reconocer la voz de Uranus, proveniente de los jardines del palacio; era obvio que la "tolerancia" de la Sailor del Viento hacia las Star Lights había llegado a su fin; se volvió hacia el delegado, quien parecía estar acomodando algo en su saco, - ¿Puede permitirme unos segundos?…- antes de que el delegado pudiera reaccionar Serena entró a su despacho cerrando la puerta tras de sí.
«»
La joven de cabellos castaños observó a Seiya, quien había atravesado uno de los ventanales del pasillo para caer afuera… en los jardines, - Tienes dos segundos para retractarte… ¡antes de que termine de romperte la cara! - indicó secamente saliendo ella misma; miro al pelinegro mientras este se hincaba para ponerse de pie.
El aludido sonrió nuevamente con ironía, al mismo tiempo que limpiaba el hilillo de sangre que escurría por sus labios, - Es obvio que no puedes aceptar una realidad que no ves…-
- ¡Cierra la boca!…- iba a lanzarse de nueva cuenta contra el, pero…
- ¡¿Quieres intentarlo?…- esta vez Maker se interpuso, tomó su broche, dispuesta a contra-atacar, pero antes de que siquiera diera el primer paso fue sujetada por Seiya.
- No…- susurró el, se volvió hacia Neptun, quien también se había puesto en guardia, -…esto es entre ella y yo…-
La Sailor del Viento sonrió sarcásticamente, -…y aún… sigo esperando…-
- Si eso… es lo que quieres…- sin más sacó su broche transformador, - ¡Poder de Lucha Estelar!, ¡transformación!…- en cuestión de segundos su silueta fue sustituida por una femenina; Fighter volvió a sonreír, poniéndose en guardia - Bien… por fin mediremos fuerzas. -
- Y esta vez, si que no será solo un rasguño…- indicó Uranus, mientras apretaba su puño derecho contra la mano izquierda.
- No esperaría menos de ti…-
Sin perder un segundo más, ambas se lanzaron contra la otra…
«»
- Lamento la tardanza…- indicó la Neoreina saliendo de su despacho, observó al delegado, quien la había esperado pacientemente en la pared contraria.
- No se preocupe… podemos…- el hombre dio el primer paso, dispuesto a entrar a la oficina pero la joven de cabellos rubios se interpuso.
Negó con la cabeza, - Disculpe, pero temo que no podré atenderlo en este lugar, sígame por favor…- al ver que el aludido sólo se limitaba a asentir, caminó por uno de los pasillos hacia las escaleras, - Iremos a la biblioteca… ahí podremos discutir los documentos de los que me habló…-
El delegado fastidiado, sonrió calculadoramente mientras se detenía, - Temo que ya no será así… su alteza…-
La aludida, quien comenzaba a bajar las escaleras, se detuvo…
- La discusión terminó desde hace mucho tiempo…-
Intrigada por el tono de su voz, se volvió justo a tiempo para ver como el delegado la sujetaba bruscamente por el cuello…
- ¡Endim-…-
- Demasiado tarde…- el hombre sonrió apretando aún más su garganta, la levantó por encima de su cabeza manteniendo la presión, hasta que pudo sentir como su pulso se desvanecía. - Hasta nunca… Su alteza…- Sin más la soltó, dejándola caer por las escaleras.
«»
Haruka se quedó estática, al ver que su contrincante evadía con la mayor facilidad todos sus golpes y ataques; después de unos segundos se detuvieron quedando espalda contra espalda.
La sailor de cabellos negros sonrió ligeramente, - Veo que tantos años de paz… han menguado tus fuerzas Uranus -
La aludida molesta, apretó sus puños, - ¡Tierra!…- giró para así intentar atacar a su contrincante pero antes de que hubiera dado el primer paso, esta la lanzó con fuerza contra el suelo.
- Comparado con la velocidad de una estrella… el viento es sólo una caricia, - Fighter negó con la cabeza, - por mucho que lo intentes nunca podrás igualarlo. - agregó al ver que Uranus insistía en ponerse de pie.
- Mi problema… es que …siempre me han gustado los retos…-
Fighter acomodó su cabello para luego mirarla, - Si aceptas los riesgos…-
Antes de que pudiera hacer algo por impedirlo, Neptun fue sujetada por Healer y Maker…
- ¡No!…- la joven de cabellos turquesas apretó los labios al ver que Uranus comenzaba a correr a la misma velocidad que Fighter, pasados algunos instantes ambas sailors se convirtieron en dos haces de luz que comenzaron a elevarse hacia el cielo.
- ¡Haruka!…-
«»
-…desde lo sucedido con Galaxia no suelo enviarlas lejos de Kinmoku…- Kakyu sonrió mientras observaba a las cuatro sailors que se encontraban sentadas frente a ella; había estado conversando amenamente con ellas, y con Endimión desde hacía varios minutos, -…excepto en ocasiones especiales. -
Mina sonrió pícaramente, - Bueno, el venir a visitarnos… es sin duda una ocasión sumamente especial. -
Mercury afirmó con la cabeza bastante animada - Que podrían hacer más seguido. -
La mujer de cabellos rojizos asintió ligeramente ante los cálidos comentarios de las inners, se volvió hacia Endimión quien también sonrió.
- Ellas ya lo han dicho: Siempre serán bienvenidas…-
- ¡Su majestad!…-
Su conversación fue interrumpida cuando las puertas del salón se abrieron estrepitosamente; todos voltearon justo a tiempo para ver entrar a una de las chicas de la guardia de Serena, su rostro estaba tan blanco como el papel.
- ¿Qué sucede?…- cuestionó el rey bastante extrañado.
La joven tomó aire, sin embargo a pesar de todos sus esfuerzos sus labios y manos comenzaron a temblar - Su majestad… nosotras… nosotras…- bajó su rostro, incapaz de mantener su mirada por las lágrimas, - ¡No estábamos ahí!… ¡Presea dijo que no sería necesario!… ¡por eso nos retiramos!…-
Endimión, comenzando a preocuparse, se incorporó de inmediato, - ¿Qué sucedió?…-
La aludida ahogó un sollozo, para luego, dejarse caer de rodillas, - Ella esta muerta, ¡esta muerta!…-
Esta vez su respuesta hizo que todos los presentes se pusieran de pie.
Mars sin perder un segundo, y a pesar de su tobillo, fue corriendo hasta ella como pudo, la sujetó de los hombros tratando de hacer que reaccionara - ¡¿Qué fue lo que sucedió?…-
-…escuchamos un ruido… ¡ella cayó por las escaleras!…- la joven levantó la mirada para observar a la Sailor del Fuego -…milady… cuando llegamos… ya no estaba respirando…-
-…¡¿quién?… …¡¿Presea o Serena!…-
La aludida apretó aún con más fuerza sus puños, - ¡Su alteza!…-
Notas
Serenita Kou, mi querida sis!, Tanitalove, Padfoot-kou, Yuriko Himura, Kitsune saki, Little Lady Kou, Neogaby, Reiko Navisan, Lianzodiac, Monikiriepotter, Pola Kaiou, Sigma-Artemisa, An_ntochan_n, Pinkosita…
Sus comentarios son MUUUUY agradecidos!
Editado: 12 de Abril, 2011
