PÉRDIDAS
VI: MENSAJES
Hotel
A la mañana siguiente
Violate y Pandora se levantaron tan pronto como salió el sol, la primera sin muchos ánimos. La espectro extrañaba horrores a Aiacos, pues estaba muy acostumbrada a estar siempre con él, y tras una rápida llamada para avisarle que todo estaba bien, se dispuso a seguir a Pandora fuera de la habitación y rumbo a la ciudad. La hermana de Hades, por su parte, había sentido en la noche, aunque fuera solo por un momento, un cosmo divino proveniente de la ciudad, y se sentía mucho más optimista sobre la búsqueda del día.
-Vamos, Violate, démonos prisa- dijo Pandora, colocándose el bolso sobre su hombro antes de salir de la habitación rumbo a los elevadores- creo que me pareció sentir un cosmo divino en el distrito de Ramal anoche. Estamos en el sitio correcto-
-Sí, señorita- dijo Violate, mirando de reojo el topacio que Pandora llevaba colgando de su cuello, y estando un poco más aliviada de que ese día su compañera no hubiera insistido en tomar caminos separados de nuevo- ya sé no tenemos tiempo que perder-
Pandora asintió y, tan pronto como estuvieron listas, ambas bajaron al lobby, para salir a la calle. Pero cuando se acercaron a la puerta, uno de los empleados del hotel les cerró el paso. Pandora intentó rodearlo, pero el hombre volvió a cerrarle el paso. Al ver aquello, Violate tensó el cuerpo, preparándose para pelear, pero Pandora la detuvo con un gesto.
-¿Qué significa esto?- dijo Pandora en un tono autoritario, cruzándose los brazos, pero rozando con sus dedos disimuladamente la pulsera por si tenía que sacar su tridente.
-Shalom, señoritas- dijo el hombre, inclinándose levemente- me disculpo por la interrupción, pero me ordenaron entregar esto a la señorita Pandora Heinstein-
-Soy yo- dijo Pandora.
El hombre extendió hacia ella un pequeño papel bellamente adornado, y se dio cuenta de que se trataba de una invitación para un baile en la embajada italiana de Tel Aviv. No sabía qué significaba eso, ni como la invitación estaba dirigida a ella.
-¿Qué es esto? Yo no conozco a nadie en…- dijo la chica, mirando alternadamente el papel y al hombre que estaba frente a ella-¿porqué…?-
-Todos los huéspedes del hotel están invitados, señorita. Nos tomamos la libertad de incluirla a usted y su guardaespaldas en la lista de invitados- dijo el hombre que les había cerrado el paso. No se veía sospechoso, al contrario, parecía una persona muy amable- por la distancia no se preocupen, pues a las cuatro de la tarde saldrá un transporte del hotel hacia el sitio del baile, en Tel Aviv, sin ningún costo adicional para ustedes-
Pandora se mordió el labio, recordando su sueño del día anterior. Había soñado con un baile de máscaras, ¿no? ¿Eso sería un mal presentimiento? Como sea, esa no era su misión y, como había dicho Violate, no tenía tiempo que estar perdiendo. La chica estuvo a punto de decir que no estaba ahí para ir a un baile y que tenía cosas mucho más importantes que hacer, pero esta vez Violate fue quien la detuvo. La espectro la invitación de manos del hombre y se la guardó ella misma en su bolso.
-Ahí estaremos- dijo la espectro, sonriendo- muchas gracias por invitarnos-
El hombre sonrió nuevamente, y finalmente las dejó pasar. Ambas chicas se miraron entre sí, pero salieron del edificio sin decir palabra, ambas meditando lo que acababa de ocurrir. Una vez que estuvieron a varias cuadras del hotel, Violate se volvió a Pandora.
-¿Qué rayos fue eso, señorita Pandora?- preguntó la espectro.
-No estoy muy segura- dijo Pandora, pensativa- ¿fue mi impresión, o ese sujeto estaba muy interesado en que fuéramos a ese baile?-
-No lo sé- dijo Violate, alzando las cejas- parecía muy amable, pero realmente no entiendo que es lo que está pasando-
De pronto, ambas se detuvieron de golpe al sentir un cosmo. No pertenecía a los santos de Athena, ni tampoco a los espectros. Un chico pelirrojo apareció frente a ellas dos, y ambas se dieron cuenta de que era él quien irradiaba ese extraño cosmo que sintieron, humano y divino a la vez.
-¿Quién eres tú?- dijo Violate, interponiéndose entre Pandora y el recién llegado, sin bajar la guardia- ¿qué quieres aquí?-
-Espera, espera, tranquila…- dijo el chico, levantando las manos en señal de paz para que no lo atacara la espectro- soy uno de los tres ángeles de Artemisa, me llamo Touma. Me mandaron del Olimpo a traer un mensaje urgente, dirigido a la señorita Pandora-
Violate se volvió a la aludida, quien parpadeó sorprendida. ¿Qué rayos estaba pasando?
-¿Un mensaje para mí?- dijo la chica- ¿de qué se trata?-
Touma asintió.
-La señora Hera me dio un mensaje para usted, señorita- dijo Touma con calma- me dijo que ella está enterada de que ustedes dos están en la ciudad buscando a la señora Pasithea, y que ella desea ayudarlas. Como recuerdan, ella aún está agradecida con Hypnos, y lamenta todos los inconvenientes que le ha causado-
-¿Ustedes saben donde está Pasithea?- dijo Pandora, pero Touma sacudió la cabeza- ¿quién es?¿cómo la encontramos?-
-Solo ella lo sabe. No me pudo decirme mucho, pues el señor Zeus estaba cerca y no quería que arruinara sus planes- dijo Touma- pero me ordenó decirles que ella recomienda que vayan al evento en la embajada italiana de Tel Aviv. Dijo, en sus propias palabras, que es el lugar adecuado para que ustedes estén esta noche-
Tanto Pandora como Violate lo miraron, sin entender muy bien que significaba ese extraño mensaje. ¿Hera estaba involucrada en esto?¿Realmente estaban en el mismo bando?¿Era de Hera la presencia divina que habían sentido en la ciudad, no la de Pasithea?
-Si me disculpan, tengo que irme- dijo Touma, inclinándose levemente- no debo levantar sospechas-
-Un momento…- dijo Pandora, pero fue demasiado tarde. El chico pelirrojo había desaparecido por completo.
Una vez que se quedaron solas, ambas se quedaron en silencio un momento. Finalmente Violate miró a Pandora de manera interrogante.
-¿Qué vamos a hacer, señorita?- preguntó la espectro.
A Pandora no le gustaba ni un poco la idea, sobre todo por la pesadilla que había tenido el día anterior, pero supuso que no tenía otro remedio.
-Es lógico, ¿no crees?- dijo Pandora en un tono resignado- tenemos que comprar un par de vestidos, y estar listas a las cuatro de la tarde-
Violate miró a Pandora con una expresión sumamente mortificada.
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Casa de la familia Morcos
Poco antes
La tía Morcos subió a buscar a sus sobrinos tan pronto como recibió la invitación, y poco después de hacer una breve llamada telefónica. Sonrió para sus adentros. Todo se estaba desarrollando de acuerdo a su plan. Estaba segura de que los ángeles de Artemisa llevarían a cabo la misión y pasarían su mensaje a quien lo necesitara. ¡No podía creer que estuvieran tan cerca! Pero después de todos esos años, era hora de regresar a la chica a donde pertenecía.
La mujer subió las escaleras y golpeó la puerta de la habitación donde dormían sus sobrinos.
-¿Hola?¿Rania?- dijo la mujer- ¿están despiertos?-
-Yo sí- respondió Rania, abriendo la puerta- pero Cyrus aún está dormido, tía-
-Despiértalo- dijo la tía- tengo noticias importantes para ustedes-
Rania alzó las cejas. ¿A que se referiría su tía? No tenía idea, pero ya se había acostumbrado a seguirle la corriente. La chica hizo lo que le dijo, y se acercó a su hermano para despertarlo.
-Hey, Cyrus- dijo Rania, moviéndolo suavemente del hombro- despierta, la tía está aquí-
Cyrus despertó extendiendo los brazos y bostezando. Se revolvió un poco el cabello, y se volvió a la mujer.
-Buenos días, tía- dijo el chico, sonriendo aún algo somnoliento- ¿qué se te ofrece?-
-Como le decía a Rania- dijo la señora Morcos, aclarándose la garganta y sentándose en la cama y sacando la invitación para mostrárselas- quería decirles algo importante. Los dos fueron invitados a un baile de máscaras en Tel Aviv-
Rania bajó la mirada, y Cyrus frunció el entrecejo.
-Pero tía, nosotros dos no podemos ir a Tel Aviv- dijo Cyrus, confundido- somos palestinos, y eso está en Israel. No podemos pasar. Y aunque no fuera así, ya sabes lo viciosos que son, y…-
-Enviaron una invitación para ambos- lo interrumpió la señora Morcos- y en ella, hay un salvoconducto para ambos, con autorización para pasar a suelo de Israel por esta noche-
Cyrus miró a su hermana, que tenía una expresión nerviosa y preocupada en su rostro, y luego nuevamente a su tía.
-No, tía, no podemos ir- dijo Cyrus, con un tono un poco más firme que antes, sacudiendo la cabeza- sabes que a Rania no le…-
-No les estoy preguntando si pueden o quieren ir- dijo la tía, cruzándose de brazos y alzando un poco la voz- es un compromiso social de nuestra familia. Es una orden para los dos. Irán a Tel Aviv, y pasarán una maravillosa noche. Y ya regresarán mañana en la mañana-
Cyrus estaba seguro de estar soñando aún. ¿Porqué la tía no lo escuchaba?¿No entendía que lastimaba a Rania?
-Tía, por favor, entiende que no podemos ir- dijo Cyrus, alzando un poco la voz- ¿ya se te olvidó lo que esos malditos perros nos hicieron cuando éramos niños?¿Porqué quieres lastimarnos así?-
La mujer frunció el entrecejo.
-No quiero lastimarlos. Ustedes no lo entienden. Lo hago por el bien de los dos- dijo la mujer en un tono firme- creo que ya son adultos para entender que están generalizando su temor, ¿no lo creen?-
-De todos modos, tía, es peligroso ir- dijo Cyrus.
-Mi chofer personal los llevará en auto, y tú estarás ahí para cuidar a tu hermana- dijo la mujer- y se acabó. No admitiré más discusiones-
-Tía, por favor- dijo Rania, hablando por primera vez.
La mujer sacudió la cabeza, y se dio media vuelta. Justo antes de dejarlos solos, la tía de nuevo se volvió hacia ellos y puso algo en manos del chico. Era un billete.
-Ah, y será mejor que compres un traje, Cyrus- dijo la tía- mi chofer Ali Mumbas los estará esperando en la puerta de la casa a las cinco de la tarde. Sin pretextos-
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Antenora, Inframundo
Aiacos dejó caer la pluma sobre su escritorio y suspiró sonoramente. Miró de reojo a Tokusa, quien estaba cubriendo el sitio de Violate como lugarteniente de Antenora, pero a pesar de que ya tenía algo de experiencia, aún no tenía la suficiente para sustituirla adecuadamente. El juez se mordió el labio. Quizá sería buena idea pedirle a Kagaho que tomara ese lugar durante la ausencia de Violate.
Aiacos volvió a suspirar. Violate. Lo había llamado esa mañana para contarle los pormenores de la misión. Siempre lo alegraba escuchar la voz de su chica, pero esta vez la extrañaba mucho. Apenas llevaban un día y medio separados, pero se sentían como varias semanas.
Aiacos levantó la vista, y notó que Tokusa nuevamente se había equivocado. Gruñó en voz baja.
-No, eso no va ahí, Tokusa- dijo Aiacos, armándose de paciencia para no ser grosero con su subordinado, aunque estaba a punto de perderla- los juicios pendientes van acá, en esta pila… los que ya están resueltos aquí. Y las sentencias en ese folder azul-
Tokusa se rascó la cabeza. Todo eso era muy confuso, y apenas Violate podía entender al extraño sentido del orden que llevaba Aiacos. El juez se rindió. Mejor esperaba a que Violate regresara para terminar con eso.
-No, déjalo mejor- dijo Aiacos, dándose por vencido- lo hará Violate cuando regrese. Mejor asegúrate que los otros espectros estén en sus puestos-
Tokusa asintió, aliviado de no tener que seguir con el molesto papeleo, y se levantó y salió corriendo del despacho de Aiacos. El juez suspiró, y se dispuso a continuar su trabajo, cuando escuchó el sonido de su celular.
-¿Vi?- dijo Aiacos en voz alta de manera inconsciente. Tomó el teléfono y alzó las cejas al ver el mensaje- ¿uh?¿un baile?¿De qué estás hablando, Vi?-
Casi de inmediato, el juez sintió que Hades lo llamaba por medio de su cosmo. Aliviado, Aiacos se levantó de su asiento y se dio prisa a llegar a Giudecca.
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Área comercial de Ramal, Ciudad de Gaza
Cyrus no tuvo más remedio que obedecer a su tía y salir a la ciudad a comprar un traje para el evento de esa noche. Mientras caminaba hacia la tienda, iba con las manos empuñadas, realmente furioso. ¿Qué se creía la tía? Estaba bueno que los había criado, pero ya eran adultos. ¡No tenía derecho a decirles a donde ir, y menos a obligarlos!
El chico gruñó. ¡Tan contento que había estado la noche anterior, por haber conocido a esa chica, y ahora sucedía esto!
Al menos su hermana no necesitaba comprar un vestido, ya tenía uno de otro compromiso al que la tía la había obligado a asistir. Cyrus se había salvado porque estaba en Ramala en esos momentos.
Cyrus no tardó mucho en llegar al local indicado, y entró a él. La señora Najjar, la dueña, quien era una mujer regordeta y con aspecto de una abuelita cariñosa, y además era una buena amiga de su tía, le mostró un par de trajes, hasta que por fin la misma mujer le indicó cual de ellos comprar. Cyrus se probó uno por uno los trajes indicados, con paciencia, hasta que la señora Najjar le dijo que le vendería uno en específico. El chico pagó y salió del local para regresar a su casa y prepararse.
Al salir de la tienda, Cyrus escuchó una voz que lo hizo detenerse.
-¿Cyrus?- dijo la voz de una mujer.
El chico se volvió, y se dio cuenta de que era Pandora. La chica estaba sola, sentada en una banca fuera de una de las tiendas, a dos o tres locales del de la señora Najjar.
-¿Pandora?- dijo Cyrus, olvidando por un momento toda su amargura por el predicamento en el que estaban- ¿qué estás haciendo aquí?-
-Violate y yo vinimos a comprar unos vestidos- dijo la chica, sonriendo levemente. Le daba gusto haber vuelto a ver a Cyrus- inesperadamente nos invitaron a un evento esta noche. Un baile-
-¿En Tel Aviv?- preguntó Cyrus, y la chica asintió- mi hermana y yo también asistiremos. Mi tía insistió-
La expresión de Pandora parecía muy difícil de descifrar, aunque Cyrus quiso pensar que la chica había sonreído por el hecho de que ambos asistirían al mismo evento.
-Me alegra escucharlo- sonrió Pandora.
-Y, ¿qué haces?- dijo Cyrus, mirando a su alrededor- no veo a tu guardaespaldas-
-Oh, Violate está ahí dentro- dijo la chica, señalando la tienda- esta eligiendo su vestido-
Cyrus alzó las cejas. Esa relación entre Pandora y su guardaespaldas era muy extraña, y estaba muy fuera de lo común. El chico no lo había pensado mucho antes, pero ¿y si era mentira? ¿Y si Pandora no era quien decía ser?
Ahora que lo pensaba, Cyrus no tenía ni idea de quien era Pandora, de donde venía o que hacía en Palestina. No se lo había preguntado la primera vez que se habían visto. Y no sabía porqué ella también había sido invitada a ese evento en Tel Aviv. ¿Sería prudente preguntarle?
-Yo…- comenzó a decir Cyrus, pero en esos momentos Violate salió del pequeño local, llevando consigo dos portatrajes donde estaban sus recientes compras. La espectro se detuvo al ver que Pandora estaba charlando de nuevo con ese chico del día anterior, y sonrió.
-¿Señorita Pandora?- dijo Violate, sonriendo significativamente y alzando las cejas. Pandora puso los ojos en blanco. Tendría que hablar muy seriamente con su acompañante, y dejarle en claro que esas bromitas no eran de su agrado.
-Lo siento mucho, Cyrus, debo irme ya- dijo Pandora, muy a su pesar- pero nos veremos en la noche-
-Sí, claro, eso espero- dijo Cyrus, también un tanto decepcionado de despedirse de ella, pero también esperanzado por la idea de verla en el baile- nos vemos más tarde-
Pandora sonrió y comenzó a caminar junto a Violate rumbo al hotel, mientras que Cyrus tomó su traje y regresó a casa con una sutil sonrisa en sus labios. Jamás lo admitiría en voz alta, pero la idea de su tía ya no le parecía tan disparatada.
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Pasaje entre Elysion y Giudecca
Thanatos acudía al llamado de Hades, acompañado de Agatha. El dios de la muerte suspiró algo entristecido. Esos últimos días, su gemelo había estado de un humor terrible, no porque se pusiera de malas, pero parecía que no podía dejar de estar triste y melancólico. No lo culpaba. Si lo mismo hubiera pasado a Agatha…
En fin. Thanatos y Agatha habían estado terminando una partida de ajedrez cuando Hades los llamó, y ahora ambos estaban a punto de llegar a la sala del trono del rey del Inframundo. Cuando los dos llegaron, pronto notaron que tanto Hypnos como los Oniros estaban ausentes de nuevo. Los jueces estaban presentes, aunque no habían ido con ellos las chicas. Victoria se había quedado en Caína a descansar, y Aria había decidido acompañarla mientras Radamanthys y Minos acudían también al llamado.
-¿Qué sucede, Thanatos?- preguntó Agatha.
-No tengo idea, cariño- dijo el dios de la muerte, encogiéndose de hombros- pero si tuviera que adivinar, podría ser que Hades nos quiere decir algo sobre la misión de Pandora-
-Oh…- solo dijo Agatha.
Thanatos sonrió levemente, y la besó en la frente mientras esperaban a que Hades llegara, pensando que entendía perfectamente que Hypnos estuviera melancólico al respecto, sobre todo ahora que habían mencionado a Pasithea. Ojalá que Pandora tuviera éxito en su misión, para que su cuñada volviera finalmente con ellos.
El rey del Inframundo no se hizo esperar.
-Lamento haberlos llamado tan repentinamente- dijo Hades tan pronto como llegó- Pandora y Violate me informaron que tienen una pista, y que es muy probable que esta noche encuentren a Pasithea-
Agatha se volvió a Thanatos, quien parpadeó sorprendido.
-¿De dónde sacó esa pista, señor Hades?- dijo el dios de la muerte.
-De uno de los ángeles de Artemisa- dijo Hades a su vez- dijo que Hera les mandó ese mensaje-
Los jueces se miraron entre sí.
-Con todo respeto, señor Hades- dijo Aiacos- ¿no será una trampa?-
Hades se encogió de hombros levemente.
-Puede ser- dijo el rey del Inframundo- por eso les pedí que vinieran. Quiero que todos estén listos para algún posible ataque, ya sea contra Pandora y Violate, o en el caso de que realmente encuentren a Pasithea, para traerla de regreso y a salvo lo más pronto posible. Pandora me dijo que nos avisará por medio de su cosmo tan pronto como la localice-
Radamanthys se cruzó de brazos, Minos sonrió levemente y Aiacos asintió cabizbajo. Thanatos miró de reojo hacia atrás del trono de Hades, hacia el camino a Elysion, y suspiró. Esperaba, por el bien de su gemelo, que fuera la segunda opción. Quería que Hypnos por fin recuperara a su esposa. Y también quería restregarle en la cara que se había equivocado.
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Hotel
Cuando Violate y Pandora regresaron a su habitación del hotel para prepararse, la espectro no dejaba de mirar de reojo a la otra chica. Violate miraba con curiosidad a Pandora, recordando muy bien como la había encontrado, nuevamente con ese chico Cyrus. No sabía bien porqué, pero ese chico le daba una muy buena espina.
-Señorita Pandora…- dijo Violate por fin.
-Si mencionas lo que pasó hace un rato, te juro que le diré a Hades que te asigne a cubrir la primera prisión permanentemente- dijo Pandora.
Violate hizo una mueca. Ni de chiste quería cubrir los juicios en ese sitio: solo Lune soportaba estar ahí, además que era un trabajo en el que estaría permanentemente lejos de Aiacos, y eso no le gustaba para nada.
-Yo no dije nada- dijo Violate con su mejor expresión de inocencia.
Pandora gruñó mientras veía a Violate meterse al cuarto de baño y ella se deshacía la trenza del cabello. Aunque no lo quisiera admitir, ese chico Cyrus llamaba su atención. Tenía un cierto encanto que no podía explicar muy bien, y no sabía porqué se sentía tan atraída a la compañía de un completo extraño. Suspiró.
Era una sensación difícil de describir, algo que Pandora nunca antes había experimentado. Ni siquiera cuando estaba, o creía, estar enamorada de Radamanthys. Se sentía atraída hacia él, como una necesidad de estar con Cyrus, o mejor dicho, sentía que le faltaba algo tan pronto como desaparecía de su vista.
Tragó saliva. Lo vería esa noche. ¿Y que pasaría?
Oh, el horror, si Hades se llegaba a enterar de lo que ella estaba sintiendo en esos momentos. No quería ni siquiera imaginarse la cara que haría si se llegara a dar cuenta. No solo la reprendería… ¿y qué le haría a Cyrus? Sacudió la cabeza. No quería ni pensarlo.
El ruido de la ducha se escuchaba cada vez más distante. Pandora se quitó suavemente los zapatos, y se inclinó para recoger el vestido. Nunca había usado ese tono, pero Violate había insistido en que tomara ese. Suspiró. ¿Se vería linda con ese color rojo? No lo sabía.
Volvió a sacudir la cabeza vigorosamente. ¿En qué rayos estaba pensado? Nunca jamás se había preocupado por su apariencia. El color negro de todos sus atuendos siempre le había sentado bien, y era lo único que ella sabía al respecto. ¿Ahora se comportaba como una adolescente, preguntándose si le gustaría a un chico? Pfff.
Pensando en ello, Pandora no se dio cuenta cuando el sonido de la ducha cesó, o cuando Violate salió del cuarto de baño secándose el cabello, con sus brazos descubiertos, sus cicatrices más brillantes de lo que habían estado por el calor de la ducha. La espectro miró a Pandora, extrañada de encontrarla tan pensativa, y se aclaró la garganta. No pasó nada, Pandora no parecía reaccionar.
-¿Señorita Pandora?- dijo Violate, y al ver que no había respuesta, alzó la voz- ¡señorita Pandora!-
La chica dio un respingo de sorpresa, y se volvió hacia la espectro, quien sonrió incluso un poco impertinentemente. Pandora frunció el entrecejo, enfurecida.
-Te lo advierto, Violate…- siseó Pandora.
-¡Pero no he dicho nada!- dijo Violate con una sonrisa pese a sus esfuerzos de mantener su rostro serio. Pandora gruñó y se levantó, dejando el vestido sobre el sofá, y se dirigió al cuarto de baño para darse una ducha, dando un portazo.
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Casa de la familia Morcos
Rania miró con curiosidad a su hermano. Hacía un par de horas que había regresado a casa con el traje, pero tenía una muy extraña expresión en su rostro. Mientras que ella se arreglaba para el baile al que iban a asistir, el chico miraba algo melancólicamente la tela. La chica no pudo evitar reír en voz baja, cosa de la que su hermano no se percató.
Cyrus pensaba en ese chica, Pandora. Pero sus pensamientos eran mucho más diferentes que los de ella. El chico se atormentaba aún por lo que había pasado con su hermana hacía todos esos años, y se preguntaba si realmente él era podía estar con una chica como ella.
Cyrus bajó la mirada. No, quizá no era merecedor de alguien como Pandora, quien debía ser una persona importante si tenía que andar por todas partes con un guardaespaldas. Si no había sido capaz de proteger a su hermana en el pasado. Era débil, y cualquier chica estaría mejor sola que sin él.
Tomó distraídamente la corbata y comenzó a hacerse el nudo alrededor de su cuello incluso sin verse en el espejo. Pero no lo podía evitar. Se sentía atraído a ella, como si una fuerza invisible lo empujara hacia ella. Una fuerza que no escuchaba sus reclamos sobre no ser lo bastante fuerte para protegerla, y era una fuerza que no había conocido antes.
Cyrus se inclinó para anudarse los zapatos. ¿Eso significaba que estaba enamorado? No podía ser. Nunca, en todos sus años, se había enamorado de alguien. Estaba seguro de que jamás llegaría ese día. Y estaba seguro que esta vez no era así. No podía ser, ¿o sí?
-¿Eh?¿Qué pasó?- dijo de pronto Cyrus.
No solo Rania, pero también la tía Morcos lo estaban mirando con curiosidad. Su hermana le había dado un codazo en las costillas para hacerlo reaccionar.
-Creo que Cyrus tiene algo muy importante en su mente- dijo Rania, sonriendo.
-O a alguien- añadió la tía, mirándolo con intensidad, como si supiera algo más de lo que aparentaba.
Cyrus se ruborizó, haciendo que las dos mujeres se echaran a reír a sus expensas. Parpadeó, levantándose de donde estaba sentado, y nerviosamente se puso el saco. Notó que Rania ya estaba lista.
-Será mejor que se vayan, hijos- dijo la tía Morcos con una amplia sonrisa- ya llegaron por ustedes. Vayan los dos, y diviértanse mucho-
Rania sonrió levemente, y Cyrus le sonrió de regreso. Cuando ambos iban caminando hacia la puerta de la casa, la tía primero abrazó a Rania, y después detuvo al chico.
-¿Tía?- dijo Cyrus.
-Tu vida va a cambiar a partir de esta noche- dijo la tía, dándole inesperadamente un abrazo antes de volver a entrar a la casa.- dale una oportunidad-
Cyrus se quedó perplejo. ¿Qué rayos quería decir su tía? No pudo preguntarle, pues la mujer los empujó a ambos hacia fuera de su casa y cerró la puerta en sus narices.
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CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Por fin es jueves, que para mí cuenta como viernes porque mañana no trabajo (yei). Bendito mes de mayo lleno de feriados. Para los que son fans de Star Wars como yo, les digo May the 4th be with you. Y a los demás: muchas gracias a todos por sus reviews, y por seguir leyendo mis locuras. El próximo capítulo tiene alerta de PELOTITA ANTI-ESTRÉS. Están advertidos. Les mando un abrazo a todos. Nos leemos pronto.
Abby L.
