Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.
¡Estoy de vuelta! Acá les traigo la continuación de la historia. Quería decirles lo feliz que me hace leer sus reviews cada vez que me conecto, la verdad es que me incentivan mucho a seguir escribiendo. Su opinion vale mucho para mí así que nada mas me queda por decirles ¡Gracias! Por firmar y hacerme saber lo que les parece la historia y el capítulo. Por favor íganlo haciendo que me ayuda muchisimo. Y también gracias por tomarse la molestia de leer mi fic. Muchas gracias. Espero que les guste... ¡Saluditos!
Sentimientos silentes
VI
"Amistad"
El fin de semana había llegado, aquellos no eran días muy felices en la aldea. Tampoco eran completamente tristes sino nostálgicos pues por aquella fecha se cumplía el aniversario de muerte del Tercer Hokage, y por ende, como habitualmente se hacía era llevada a cabo una ceremonia recordatoria. Ese día los tres habían ido a la piedra memorial a rendir sus honores no sólo a un Sarutobi, sino que también aprovechando la ocasión habían decidido llevarle flores a Asuma. Como siempre el ambiente había sido triste y el silencio había reinado durante los minutos que permanecieron frente a la antigua roca, rememorando a su sensei.
—¡Ino! —escuchó una voz femenina familiar llamarla mientras los tres se alejaban del lugar.
—Sakura.
—Cerda ¿Oíste lo de mañana?
—¿Mañana? —cuestionó la rubia. Shikamaru y Chouji oían atentos, en esos instantes también se habían reunido alrededor de ellos; Kiba, Naruto, Shino y Hinata.
—Sí, Tsunade decidió hacer una ceremonia en conmemoración, no sólo en memoria del tercer Hokage sino que también en honor a la alianza con el país del viento y más concretamente con la aldea oculta de la arena —explicó la pelirrosa.
—Entonces vendrá Temari —tarde se dio cuenta que había pronunciado aquellas palabras en voz alta y ahora tendría que lidiar con los estúpidos comentarios de Naruto.
—¡Ja! Yo sabía que estaban juntos —comentó satisfecho el rubio.
—¡¿Están juntos?! —preguntaron Hinata y Sakura al unísono.
—Quien lo diría, tú, un vago con alguien como ella. Una mujer fuerte y mayor —agregó Kiba mientras palmeaba al Nara en uno de los hombros en señal de aprobación. Ino y Chouji simplemente miraban de reojo a su amigo, expectantes por la respuesta.
—Mira que eres pesado Naruto, ya te dijimos que no estamos juntos —Chouji estaba seguro de que si pasaba algo con Temari, él sería el primero en enterarse por lo que la respuesta le resultaba completamente honesta. Por su parte, Ino tenía sus dudas.
—Si tú lo dices —Respondió el rubio sin creer las palabras de su amigo.
—¡Qué problemático! —simplemente le fastidiaba tener que lidiar con ese tipo de situaciones.
Continuaron caminando juntos hasta que finalmente el grupo se disolvió y sólo quedaron Ino y Sakura juntas, ambas iban en silencio hasta que la rubia finalmente rompió el silencio.
—¿Cómo está Sasuke?
Sakura meditó unos segundos la respuesta y luego se giró hacia su amiga, regalándole una amplia y sincera sonrisa. Parecía que la Sakura que una vez había sido (a sus 12 años) había vuelto a surgir, aquello contentaba a Ino. Y es que la pelirrosa había estado sumida en una profunda depresión desde la partida del Uchiha, su mirada jade se había opacado. La angustia había nublado su corazón y había días en que no dejaba de llorar. Pero ahora Sakura parecía volver a brillar.
—Bien. Ayer salió del hospital y quizá mañana pueda ir a la ceremonia. Aunque no estoy muy segura de que quiera —se encogió de hombros y dejó escapar una ligera carcajada—. Igual, no tiene opción.
—¿Qué quieres decir? No pensarás arrastrarlo a la fiesta ¿Verdad?
—¡Jajaja! No, cerda. La asistencia a la ceremonia es obligatoria.
—¡Oh!
—¿Sabes? Mañana quiero verme hermosa para que Sasuke me note.
—¡Así se habla! —la animó—. Yo también —la pelirrosa la miró sorprendida.
—¿Para quién?
Las mejillas de la Yamanaka enrojecieron violentamente y Sakura ante la reacción empezó a reír. Últimamente su amiga estaba muy enigmática con respecto a cuestiones del amor. Sabía que se sonrojaba ante la presencia de Sai pero, además de eso, no sabía nada más. Ino la mantenía completamente en la oscuridad.
—No, te equivocas. Para nadie, sólo quiero que me vean hermosa.
—¿Acaso es Sai?
—¡Frente de marquesina! Te dije que no tiene nada que ver con nadie.
—Bien, bien. No te pongas así —simplemente adoraba hacerla enfadar. Como un breve recordatorio de los viejos tiempos de rivalidad. Aún así sospechaba que Ino le ocultaba algo.
Observó a su pelirrosa amiga de reojo, tenía que admitirlo que parecía muy feliz, eufórica quizá y en sus ojos verdes se volvía a hacer presente ese destello que siempre la había caracterizado. Sí, definitivamente la muchacha estaba enamorada y eso, a Ino le daba algo de envidia.
—¿Qué sucede? —ahora Sakura la observaba fijamente a los ojos.
—Ino… —Bajó la mirada dubitativa— ¿Tú crees que Sasuke me querrá?
—Pues —A decir verdad el Uchiha siempre le había parecido un misterio. Quizá eso fue lo que le atrajo del muchacho en un primer momento. Ella no podía saber que sentía él pero si hay algo de lo que estaba segura era de que Sakura había sido una persona importante en la vida de él, junto con Naruto—. Seguro que si te pones bonita él, al menos, te mirará. Después de todo nosotras siempre queremos vernos lo más bonitas posible por el chico que amamos.
—Tú misma lo dijiste —sonrió—. Pero sigues sin decirme por quien quieres verte bonita, Ino —rió triunfal, su amiga se había traicionado sola.
—Ya déjalo.
—Está bien.
Se encontraba recostado en la hierba, despreocupado, mientras contemplaba las nubes como usualmente solía hacer. Estar allí tendido, sin hacer nada era un dulce placer que el moreno podía permitirse de vez en cuando. El único momento donde podía relajarse y dejar descansar su mente de los agitados problemas del mundo. A su lado varias colillas de cigarrillos consumidos.
—¿Shikamaru?
Se inclinó sobre uno de sus costados, sirviéndose de su codo para sostener su cuerpo mientras ladeaba la cabeza en busca de aquel que lo llamaba. Al ver de quien se trataba, sonrió.
—¡Oh! Hola Chouji —volvió a tenderse en la hierba.
—¿Observando las nubes? —preguntó, sabía que aquel era el pasatiempo favorito de su amigo. Se lo había dicho el día en que se conocieron.
—Si.
Sonrió, siempre que veía a Shikamaru hacer eso le recordaba a aquel día que se habían encontrado en la azotea, por primera vez, porque unos niños lo habían rechazado para jugar a un juego por ser gordo. Pero Shikamaru no, él había sido el único que había querido pasar un momento con él y eso Chouji se lo agradecería eternamente.
—Traje unas papas. Si quieres podemos comerlas juntos.
El moreno giró su cabeza en dirección opuesta a Chouji y se asombró de ver una pequeña mariposa junto a ellos, el insecto de alegres tonos anaranjados agitaba sus alas mientras se posaba en una pequeña flor. Siempre las había visto como símbolo de su amistad, y extrañamente solían aparecer cuando Chouji estaba cerca o en peligro.
—Seguro —respondió sonriendo a su amigo mientras el Akimichi se recostaba junto a él.
—¿Irás a la ceremonia de mañana?
—Sabes que no me gustan esa clase de eventos problemáticos, pero parece que no tenemos opción.
—Cierto, dijeron que es obligatoria la asistencia ¿Vas por Temari?
El Nara se sentó de golpe y comenzó a toser agitado, acababa de atragantarse con una papa. No pensaba que Chouji fuera a hacerle una pregunta tan directa, en todo caso no entendía a que se refería exactamente.
—Shikamaru ¿Estás bien? —preocupado mientras palmeaba la espalda del Nara hasta que la tos cesó. Respiró profundo en un desesperado intento de recobrar el aire.
—¿Temari? ¿A qué te refieres?
—Ya sabes, lo que dijo Naruto.
—¡Bah! Ya les dije que no estoy con Temari ¿Por qué insisten tanto con el tema?
El Akimichi se encogió de hombros, simplemente tenía un presentimiento que venía arrastrando de hacía ya varios años pero estaba seguro de que su amigo nunca lo admitiría. Tampoco se lo haría saber, solo le seguiría el juego a Shikamaru hasta ver a donde aquello lo llevaba.
—Por nada ¿Seguiste teniendo pesadillas?
—Sí, es tan problemático. Cada vez duermo menos y al parecer "me ahogo más" —esto último refiriéndose al sueño.
—Mmm —Chouji parecía meditar.
—¿Qué? —Cuestionó el Nara intrigado.
—Nada, me pregunto que significará todo eso.
—No me importa, con tal de que desaparezcan….
Chouji asintió, su amigo verdaderamente se veía exhausto y ahora su rostro se advertía más demacrado que nunca. Las ojeras de debajo de sus ojos parecían amplios surcos negros de piel que le llegaban hasta los huesos y su mirada estaba más desgastada que nunca.
—Seguro que esta noche duermes —intentó animarlo.
—Espero que sea verdad, mañana es esa problemática ceremonia y a Tsunade no le hará gracias que me quede dormido en medio de la fiesta.
—No, pero seguro sería gracioso verlo.
Shikamaru rió intentando imaginar la expresión de la Hokage si llegaba a descubrirlo durmiendo debajo de una mesa. Seguramente sería una situación graciosa.
—Sí —pero una que no podía permitirse.
Finalmente la noche finalmente había caído sobre ambos tiñendo el cielo de un intenso azul violáceo, mientras que pequeños destellos plateados salpicaban el amplio firmamento. Luna llena, una noche ideal. De un día de primavera.
Ambos se levantaron y partieron de regreso a sus hogares. Ya se había hecho tarde y si Shikamaru no llegaba pronto a su casa su madre le gritaría hasta al cansancio. Otra de las mujeres problemáticas en su vida, simplemente no estaba de humor para tolerarla.
