Pokemon:
Los Viajes por Tiquicia
En
Vías De Desarrollo
por Kyonides
Tras el establecimiento de conexiones
Entre todos los asuntos que giraban en la cabeza del desesperado líder de gimnasio de San Pedro, había uno del que no se había percatado, el cual podría acarrear graves problemas. Serían peores que el de tener a una noviecita despreocupada por el dinero o las obligaciones ajenas. ¿Recibiría lo que pasará más tarde la aprobación del público en general¿O se ganará el desprecio de las masas?
—Sentimos interrumpir la transmisión de forma repentina.
—Pero ahora nos llegan en estos momentos unas imágenes de nuestro periodista Greybean Malogrado, quien nos tiene una primicia que se ha dado en el último momento —anunció uno de los directores del noticiero.
—Adelante, Greybean. Le escuchamos.
—Gracias estudio. Queremos contarles a los televidentes que en esta oportunidad nos encontramos muy cerca del líder de gimnasio Kyonides y de sus acompañantes aquí en Mushy Outlet Mall. Lo que en otra ocasión parecería un almuerzo tranquilo en compañia de amigos o familiares se ha vuelto toda una controversia por lo sucedido el pasado sábado en la Junta Directiva de la Liga Pokémon acá en Tiquicia. Resulta ser que esa mañana este líder de gimnasio presentó una solicitud ante los directivos en la que enfatizaba la urgente necesidad de tomarse una semana libre por asuntos personales que en dicho documento especificó muy claramente como "el mal estado de salud de su pareja y los cuidados que esta requeriría". Mas adelante en esa misma carta que les dirigió a ellos con ese tono tan formal, él aclaró que también destinaría ese tiempo y sus propios recursos en contratar, escuchen ustedes, a una enfermera o dos según lo determinara el dictamen médico de su doctor de manera explícita o implícita.
"A pesar de ser una situación terrible para cualquier familia, hemos podido cerciorarnos de la falta de interés del mismo Kyonides por semejantes penurias. Ahora el equipo de investigaciones especiales se propone indagar a fondo con respecto a su presencia en este centro comercial y a todas esas bolsas y todos esos empaques que nos hacen pensar que en casa de su familia y la de sus amistades ya se perciben los frescos aires navideños de diciembre. ¿Qué les parece si comenzamos con una entrevista con el propio líder, una figura pública y un promotor del turismo en la Región Tica?
—Pikachu, deja de jalarme el cuello de la camisa. ¿Qué te pasa, amigo¿Deseas contarme algo? Ah, ya veo... ¡Hey, Kyonides, esos señores te buscan!
—Pues así es, Duplica, muy rara vez me he enfrentado a un Ditto y me agradaría ver de lo que son capaces los tuyos... ¿Dijiste que me están buscando, Ash¿A quién le interesaría hablar conmigo¿Se trata de otro retador?
—No lo creo, ningún entrenador cargaría un micrófono o una cámara hasta donde yo sé.
—¡Ay, Ash¿Qué voy a hacer contigo? Por supuesto que lo andan buscando —explicó Misty molesta por la falta de perspicacia del joven entrenador— porque lo quieren entrevistar para la televisión local. Ahora no miren acá porque Duplica y yo necesitamos hacernos unos retoques antes de salir en cámaras.
—Tranquila, Misty —le comentó Duplica con vehemencia—. Yo creo que yo estoy bien así como me veo ahorita.
—Te callas y te pones esto. ¡Vamos! Es para hoy.
—Eh... Está bien, tal vez necesitaba un poco de... Este polvo de aquí. Ah sí, eso sería muy bueno...
—Así está mejor, Duplica. Ahora date prisa, por favor. No hay que revelarles cuán cuidadosas somos con nuestra piel o nuestros rostros ni cuáles productos usamos. ¡Ay, mi cola! Aún me falta arreglarla un poco más.
—¿Sabes, Kyonides? Creo que esta es la primera vez que veo a Misty tan preocupada por su apariencia en general.
—Eres joven, Ash. Por eso creo que aún no entiendes la importancia de pedir con toda la fe del mundo que eso no se repita jamás. Una vez que se inician en ese vicio del cuidado de la piel, entre otros, ya solo pueden ir de mal en peor. Ten por seguro que lo que te dije es algo seguro.
—¡Ay, amor¿Crees que mis labios y mis colas se vean bien así como están¿O todavía les falta algún retoque? Sé honesto, por favor.
—Eh... De acuerdo con lo que he de saber de la materia (prácticamente nada) creo que están realmente bien, estás lista para las cámaras... (Cámaras... ¿De dónde salieron?)
De inmediato Kyonides colocó uno de sus brazos y luego su frente sobre este porque sabía que Grace no contendría sus gesticulaciones y su "risita infantil". Mientras lo último ocurría, sintió cómo alguien trató de botarlo de su silla, porque al principio le pareció que alguien lo empujó a la altura de su hombro y que no fue sino como un minuto después que su cuerpo regresó a su posición original. La mano que lo intentó ya llevaba rato de haberse retirado para cuando volvió a la normalidad. Después de eso ya no se sentía un poco pesado por lo que marcara la balanza, en ese entonces eran unos noventa kilogramos.
—¡Vaya, Kyonides! En cuanto a la basta experiencia que has acumulado —decía Ash Ketchum— me encantaría parecerme a ti.
—No sabes lo que esas palabras significan para mí, Ash —respondió Kyonides con una mano sosteniendo su frente que le daba paso a un sudor muy frío—. Ya veremos si cuando acumules más experiencia lograrás mantener el buen ánimo que tienes ahora, jovencito.
—Pues... !Claro que sí! Ya me verán como siempre. De eso estoy seguro.
El líder del gimnasio local se le quedó mirando como si se le hubieran congelado los músculos de lo helado que lo dejó la promesa del retador inexperto. Probablemente el de Pueblo Paleta no entendía por completo lo que era el escarmiento, ni siquiera por tener a la pelirroja tan cerca de él o casi siempre encima de él día y noche.
—"Mi estimado" Señor Kyonides, quería preguntarle si nos puede dar unos minutitos para tratar unos temas de interés para el público tico.
—Me estraña —dijo el hombre mientras volteaba a ver a su pareja por un momento—. Eso sí, quiero advertirles que no me imagino qué tema podemos tratar aquí, no se incomoden si yo no puedo responder algunas de sus preguntas.
—¡Qué alegría que dijera que serán solo unas cuantas porque le tenemos bastantes!
—¿Ah de veras¿Cómo cuales?
—¿Qué le parece la primera¿A qué se debe que lo vemos comiendo tranquilamente en este centro comercial concurrido por un sin número de personas a diario?
—¿Qué más va a ser? Tenía hambre.
—¿Y de paso usted, Kyonides, invitó a estos jóvenes y a su hermosa acompañante a comer?
—Este... Hágame el favor y no la llame así.
—¡Ay déjalo, no seas tan celoso! Mmm, hermosa... Ja, ja, ja, ja, ja.
—Es que no puedo creer cuán fácil la provocan —acotó Kyonides con la pena reflejada en su rojizo rostro.
—No, señor. Están confundidos. Yo soy Ash Ketchum de Pueblo Paleta y les aseguro que yo pagué nuestros almuerzos. Ah bueno, Duplica. El tuyo no, ese sí lo compraste tú.
—¿Señor Kyonides, quiere eso decir que ahora usted falta a sus obligaciones como líder de gimnasio para batirse en duelo con los retadores en un concurso cerrado de quién come más rápido antes de entregarles la medalla del gimnasio local?
—Mire, yo no sé a qué viene todo esto... (¡Eso quisiera creérmelo! Pero ni tiempo me dan para mentalizarme...) ¿Es esto una encuesta de alguna clase? Es que viera que les tengo una fobia a las encuestas que no se imagina.
—Me va a disculpar por no haberle aclarado que esto en realidad se trata de un permiso que usted obtuvo de la junta directiva y del cual yo tengo aquí una copia. En este se declara que usted se ausentará del gimnasio durante una semana entera.
—Sí, señor —recalcó Ash—. Eso mismo fue lo que me dijo a mí en la mañana cuando nos topamos en las escaleras que dan al gimnasio de San Pedro.
—Ash, no seas tan entrometido, no te están hablando sino que lo están entrevistando a él. Ay... Espero verme bien en cámaras.
Antes de contestar esa pregunta tan "polémica" Kyonides volteó a ver a la joven pareja para dejarles bien claro con su penetrante y encendida mirada que mejor permanecieran en completo silencio hasta nuevo aviso.
—Sí, sí, sí. Ya sé por dónde quieren ir y no me parece que se entrometan en asuntos que no tienen nada de polémicos ni de interesantes para sus televidentes.
—Por supuesto. Sin embargo, usted ya debió reconocer públicamente antes las cámaras de "Teleprimicias" que debería estar velando por el buen estado de la salud de su pareja en estos mismos momentos.
—Como verán —dijo Kyonides tapándose la boca por unos instantes— me he estado encargando de eso por bastante tiempo...
—Disculpen, quizá deba presentarme de una vez. Soy Grace y yo soy la pareja de mi queridísimo Kyonides aquí presente. ¿No es un encanto?
—Tanto que a veces se me va la mano —dijo él mientras se rascaba ligeramente su patilla—...
—No, no, nosotros somos los que debemos disculparnos. Es que la hacíamos en cama reposando hasta que ya pudiera reponerse de su malestar.
—¡Ay no, despreocúpense ya! Mi amorcito ya se encargó de eso como lo testifican estas decenas de bolsas a nuestros pies. Ja, ja, ja, ja, ja.
Él no sabía por qué motivo sentirse más apenado, si debía estarlo por la gran cantidad de compras que ella había hecho sin consultarle nada o si sería las risotadas las que lo terminarían de hundir en la abismal depresión.
—No, si ya hemos podido constatar que ya le alivieron todas sus penas con todos esos "medicamentos" que le recetaron.
—Ay, joven. Voy a tener que decirle que se equivoca, la medicina la traigo en esta bolsita plástica de aquí. ¿La ven bien? Es la de mi abuelita que desde hace años vive acá en la Región Tica, pero se me puso bien malita desde el jueves. A ella le daba una tos muy ronca que era causada por una obstrucción en la garganta y esto fue lo que le recomendó el doctor. Creo que este sería el segundo frasco, se gasta muy rápido porque se la debe tomar varias veces al día. Ella ya puede salir de la cama y hasta hacer algunas vueltas, pero yo le pedí que por favor me dejara a mí, ah, y a mi amorcito querido, que fuera a conseguírsela.
—Viera cómo le agradecemos sus explicaciones, pero aún no nos queda claro el por qué fue necesario el sacar libres unos siete días por una tos que aquí en el papel no se especifica que la padeciera su madre. Ya que ha sido tan amable para contestarnos algunas preguntas, quisiéramos que ahora nos aclarara por qué tienen estas otras bolsas si no guardan relación alguna con este permiso que sacara su esposo.
—¿De veras ocupan saber eso? No le veo la importancia—comentó el inquieto de Kyonides—...
—Ay, no, no, no. Él es mi novio solamente. De hecho aún no hemos planeado ningún casamiento.
—(No sé, pero algo me hace pensar que esa maldita cajera y amiguita de esta está detrás de todo este colorazo que me están dando las inquietudes de este...) ¡Qué sí ha de ser imbécil!
—Discúlpeme, señor Kyonides, pero me parece apropiado recalcarle que lo venimos tratando con el mayor respeto y todo el profesionalismo debidos en esta situación.
—No, para nada. Esa fue una frase que se me escapó, no tiene nada que ver con ustedes. (Mejor dicho sí los describe con exactitud magistral...)
—Entonces usted pretendía callarla a ella por echarlo al agua, como diría la gente, y no guardarse ni uno solo de esos comentarios incriminatorios. Déjeme decirle que a las mujeres se las trata con más respeto que al resto de la población.
—Por favor, deje de malinterpretar lo que digo. Yo no mencioné a nadie porque...
—Cariñito¿verdad que no te referiste a mí¡Ay, discúlpenlo! Es que él creyó que lucía como un imbécil y de tanta pena que lo embarga no se percató de que algunas palabras, que se dirigían a solo sí mismo, se le habían zafado.
—(Gracias, mi querída Grace. Ahora sí luzco de tal manera...)
—(Ya me cobraré esta vergüenza que me hiciste pasar hoy cuando lleguemos al carro, "amorcito".) También ocurrió que ayer yo me deprimí por el estado de mi abuelita tan querida y hoy salí con Kyonides quien me compró todo esto para que pronto se me olvidará lo de la depresión que me dio. ¿No les parece que mi noviecito no tiene comparación alguna¡Qué cariñoso es!
Ese día fue especial para el empeoramiento de las condiciones de los lazos que los unían a ellos y las relaciones con los medios de comunicación también. Ya no sabía ni cómo reaccionar o cómo saldría de ese atolladero en que esa peste de periodista lo había metido hasta que se levantó de su silla por algo que quizá le devolvería cierta tranquilidad a su tarde ahora agitada.
—Quiero aprovechar que está este medio aquí para obtener ya no una sola primicia sino dos. Esta segunda trata de mi nueva solicitud que presento ya por este medio y más tarde en otro "documento". Deseo comunicarles a los miembros de la junta directiva que hoy mismo les haré llegar mi solicitud de cancelamiento de este permiso debido a los cambios que ya les ha explicado mi pareja con lujo de detalles. Pero no se me vayan por la tangente, no he cambiado de opinión porque ustedes se hayan presentado aquí. En realidad es que he decidido que debía conocer mejor a mi oponente, quien me retó hoy por la mañana y a quien le acepté el reto. El día de mañana nos estaremos enfrentando en mi gimnasio.
—¡Hurra!
En esos instantes Ash, Misty y Duplica empezaron a gritar vítores y a aplaudir la decisión de Kyonides de permitirle al entrenador que lo retara al día siguiente. La idea tan "genial" provino de Misty quién por algún inusual motivo quiso brindarle su apoyo al atribulado líder de gimnasio.
—No podrá ser antes porque aún debo entregar ese medicamento y permitirle a Grace, mi novia, que siga cuidando de su "querida abuela". Además aún no me han permitido ustedes que entregue mi solicitud por escrito. Con mucho gusto podrán asistir mañana a grabar algunas escenas del duelo, si lo creyeran útil para su reportaje. ¿Nos vamos, Grace?
—Pues sí, amor. Muchas gracias por todo...
—Bueno, estimados televidentes, como lo acaban de ver aquí por este su canal, Kyonides, el líder de gimnasio de San Pedro, se ha retirado con el rabo entre las patas, como dirían por ahí. De seguro le afectó el que lo viniéramos a encarar aquí en la sección de comidas rápidas del Mushy Outlet Mall debido a sus acciones tan extrañas que han generado más dudas sobre las cuestionables decisiones y acciones que vienen tomando los miembros de la actual Junta Directiva de la Liga Pokemon de Tiquicia. Eso sería todo por hoy. Soy Greybean Malogrado y Alonso Duarte en las cámaras. Adelante estudio.
Para apaciguar las cosas llegó finalmente el cese de la transmisión en vivo. Ese fue un detalle que por gran conveniencia no fue mencionado por el periodista local a ninguno de los que estaban sentados en esa mesa. Kyonides pensaba que en el peor de los casos esa nota la pasarían en la edición vespertina.
—Bueno, Kyonides, me quedaré en el Centro Pokemon. Los veré mañana temprano.
—Claro, ahí estaré esperando. ¡Adiós! (¿Quién dijo que le iba a permitir a Grace que asisitiera al encuentro? Si acaso este...)
—¿Te acuerdas de lo que te avisé, "cariñito"?
—¿Vieron, Misty, Duplica? Mañana podré retar al líder de gimnasio a un duelo. Creo que ya puedo ver cómo en la noche no podré conciliar el sueño de tanta emoción. Por fin iniciaré mi viaje en el que obtendré las medallas de la Liga Tica. ¡Es increíble!
—Ay no puede ser... Ya veo yo cómo no me va a dejar dormir en paz por estar contándome todas las ideas que se le vengan a la mente durante la noche entera. ¡Qué fastidio¿Cómo quedará mi bello y jovial rostro después de eso?
—Pues tal vez tendrás unas amplias ojeras, pero, Misty, eso no importa ya —aseveró el despreocupado de la gorra oficial de la Liga Pokemon.
Más tarde en el Centro Pokemon de San Pedro y a solo unos cuantos pasos del gimnasio local, Ash aprovechó para probar una típíca olla de carne a lo Chansey. Aunque se diera el caso de que no le gustara, su presupuesto no le permitiría comprar comida. A menos que el gato callejero de Brock se apareciera por ahí, hasta Misty debía de resignarse a comer los platillos de la Región Tica, los cuales no pretendía deglutir a menos que el hambre o los bolsillos vacíos durante un tiempo prolongado la forzaran a hacerlo. Se había vuelto a malacostumbrar a los sabores y especias de las comidas preparadas por el joven candidato a mujeriego empedernido. De ahí que la enfermera Joy le preguntara a Ash que si ella no seguía la dieta de la luna muy al pie de la letra. El infantil representante de la familia Ketchum no comprendía eso ni a ella, pues siempre se trataba de algo comestible. Él no entendía de cosas como la exagerada "necesidad" de las chiquillas de pasarse los días haciendo dietas. Después de un único intento fallido por hacerla recapacitar, ya se lo podía ver hincándole el diente a la carne mechada.
A pesar de eso Ash no dejó de notar, gracias a la naturaleza de entrometido de Pikachu, cómo su compañera de Ciudad Celeste se quedaba mirando por el ventanal del Centro Pokemon. Por eso prefirió llevarse su bandeja para sentarse cerca de ella y le instó a ver lo que hubiera en la televisión a esas tempranas horas de la noche. Para la incipiente tristeza de Misty, la idea de un abrazo de parte de él no pasaba de ser una mera ilusión óptica. Lastimosamente la caja tonta no era un buen reemplazo para aquello que le hacía falta.
—Estáte tranquila, Misty. Por lo menos podemos distraernos viendo... El noticiero... Sí, el noticiero será una buena opción, creo yo.
—¿Quién te dijo que eso era una buena opción, Ash? Los noticieros de todas partes solo saben preocupar inútilmente a aquellos ingenuos que se tragan todo lo que les dicen.
—¿Entonces no era una buena opción solo porque lo dije yo¡Vaya, Misty! Sí que te haces la difícil sin que yo pueda entender cuáles serán tus motivos. A veces me dejas pensando que son solo caprichos tuyos.
—Quizá sea eso o que una carencia en especial la tiene muy frustrada, pero eso a quién le importa. Mejor hablemos de tu nueva compañera muy por encimita. He notado que ya no andas con esa "melosa" carajilla de la Región Hoenn. Esta se ve que es diferente, no solo en su aspecto... (Que no es muy halagador si me permiten decirlo, ji, ji, ji.)
—¡Hey atrevido¿Cómo es que le hablas así de feo a una damisela como yo¿Dónde dejaste perdidos tus modales?
—Pero si es Harley... Eh... ¿Qué se supone que estás haciendo aquí? Por poco creí que estarías en la Región Johto o Shinnoh.
—¿Para qué iba a hacer eso? Nunca pretendí toparme con esa chiquilla precoz de May y eso ya deberías saberlo, mi estimado Ash. Pero cuéntame cómo fue esa ruptura con esa May, me muero por saber cada detalle al respecto. No te imaginarías la alegría que me da eso. ¡Uy, uy, uy!
—¿Qué quisiste decir con ruptura? Explícate bien. ¿Y qué tiene eso que ver contigo, Ash?
—No, Misty, no es lo que tú piensas. Él o ella no está contando bien lo que pasó. Ahí nadie se peleó con nadie. Simplemente nos fuimos por caminos separados, ella se fue rumbo a Johto, mientras que yo ya necesitaba ir ver nuevos horizontes. Por eso fue que me dirigí a Shinnoh. Aun nos mantenemos en contacto por Pokemail con la ayuda de Brock. Es más, creo que ya llevo mucho tiempo sin escribirle, pero no he podido hacerlo porque Brock aún no llega y la enfermera Joy sigue estando muy ocupada.
Ambos entrenadores Pokemon de la Región Kanto se sentían incómodos con la presencia de ese tal Harley de dudosa apariencia, pues se vestía de forma tan horrenda que parecía Pokemon. Lo malo de esto era que Misty desconocía ciertos detalles sobre cómo había seguido la relación entre Ash y May, ya que la entrenadora de Pokemon de agua había tenido que hacerse cargo del gimnasio Celeste. Tal desinformación la hacía arder en llamas y la escogencia de palabras de su querido amigo no permitía suponer que todo pudiera a mejorar algún día.
—Misty, no me mires con esos ojos, por favor... Miren, ahí están a punto de entrevistar a alguien. ¿De quién se podrá tratar esta vez? No creo que sea Kyonides de nuevo.
—Lo dudo, Ash. Con una sola entrevista ya le causaron todo el daño que le podían hacer en siglos. ¡Pobrecito de mi colega Kyonides!
—¿Pobrecito¿Y por qué lo dices, Misty?
—Muchas gracias, estudio. Estamos aquí en una pequeña sala de entrevistas de las instalaciones de la Liga Pokemon de Tiquicia con el señor Presidente de la Junta, don José Sobornado, quien no por casualidad también funge como el actual Presidente del Tribunal Soberbio de Elecciones. Él accedió hoy a concedernos esta entrevista en exclusiva por Teleprimicias.
"Señor Sobornado, permítame hacerle algunas preguntas de rigor. ¿Fue usted sobornado realmente? Y si así fuera¿podría decirnos exactamente por quién fue sobornado?
—Bueno yo aprovecho la oportunidad para aclarar unos malentendidos que siempre se dan cuando se me entrevista en televisión. En realidad a mí nadie me ha sobornado a lo largo de muchos años de carrera impecable durante la cual he sabido mantener la frente bien en alto mientras sirvo al Estado y de paso también a la Liga Pokemon regional.
—De hecho eso nos lleva a mi siguiente pregunta de gran interés para el público. Les cuesto a todos que si no están grabando esto, sería mejor que lo hicieran a partir de ahora. Señor Sobornado¿no cree que pudo ser usted quien de verdad sobornara a sus subalternos en el Tribunal? Ah, no disculpe usted. Esa inquietud se la volveré a externar después. Esta es la que prefiero hacerle ahora mismo. ¿No cree usted que estar participando activamente en asuntos del estado y del sector privado es razón suficiente para removerlo a usted del cargo público que ejerce debido a posibles conflictos de interés?
—No hay problema, joven. Tan solo concéntrese en preguntas que sí vengan al caso, si no es mucha la molestia. Con respecto a este tema del conflicto de intereses solo me queda por decir que sinceramente no hay tal conflicto. Eso es solo algo que ustedes, los de los medios de comunicación, han inventado para tener algo de qué hablar últimamente. Yo NO me escapo de mi oficina en el Tribunal Soberbio de Elecciones para ir a encerrarme en estas instalaciones principales de la Junta Directiva de la Liga Pokemon. En la Liga Pokemon es bien sabido que yo realmente no paso mucho tiempo ahí y lo comprenden a la perfección sin chistar ni ofenderse por eso. Todos somos gente muy madura que tenemos la característica de ser muy polifuncionales, a diferencia de ese tal Kyonides a quien entrevistaron hace unas escasas horas.
—Ya veo, señor Sobornado. Tenga por seguro que lo apoyamos incondicionalmente y seremos bien imparciales al emitir cualquiera noticia que se relacione con su persona.
—Es un gran gesto de su parte. Realmente aprecio que tenga esa mente abierta que a otros tanta falta les hace en estos días tan convulsos. Ahora que mencionó a ese líder de gimnasio¿podría adelantarnos un poco sobre lo que está por ocurrirle a este joven de no muy brillante carrera y falto de honestidad?
—Claro que sí hay algo que pueda explicar ahora, es solo que todavía está pendiente la respectiva investigación de los hechos ocurridos durante estos últimos tres días. Sepan todos allá en sus hogares que nosotros acá tomaremos las medidas del caso para castigar a aquellas ovejas negras que corren por nuestros pastos irresponsablemente, eso sí quede claro que solo lo haríamos de ser el caso.
—Por supuesto, señor Sobornado, confiamos en su sano juicio para resolver estos problemas internos. Ahora cuéntenos por favor sobre los manejos tan cuestionables de la contabilidad de la Junta Directiva. Por ahí se rumora que hay integrantes que podrían estar falseando datos para quedarse con el dinero de todos, el de la Junta. ¿Qué saben ustedes al respecto? Tenga en cuenta que no lo estamos acusando a usted ni a otros miembros de tales desfalcos tan repudiables.
—Gracias por su reiterado apoyo al hacernos justicia a nosotros los inocentes que siempre terminamos en boca de todos por hechos que no nos debieran achacar jamás. De hecho yo quisiera que mañana por la noche este mismo Kyonides compareciera ante nuestro Tribunal Interno de Ética Pokemon para aclarar algunas dudas que tenemos al respecto acerca de su persona y algunas de sus más recientes acciones. También extendiendo una cordial invitación a otros líderes de gimnasio para que se presenten si gustan hacerlo, no se verán obligados a venir si les resultara imposible.
—¡Qué increíble! Por poco creo —decía Ash Ketchum con la mayor ingenuidad— que no han dejado de lado lo de la entrevista de la tarde, pero debe ser solo mi imaginación.
—Pues qué imaginación tan vívida tienes, pequeño Ash.
—Ni es tan imaginario, realmente le están dando duro a Kyonides con todas esas serruchadas de piso. Ya hasta quiero creer que no se va a quitar del aire el olor a aserrín. ¡Qué feo! Es injusto para él, tan bueno que es, tan preocupado por sus seres queridos y así le pagan ellos.
Tanto el odioso y confianzudo de Harley como el poco precavido Ash se le quedaron viendo a Misty ante tales declaraciones tan fuera de tono, según sus propios criterios.
