Disclaimer: Shaman King no me pertenece.
Adicción.
-Te amo…-confesó Hao ante la rubia.
Ella no se atrevió a decir nada, el silencio reino por unos instantes hasta que lo silenció con un pequeño beso. Su mirada triste se perdió en la nada cuando se separó de él.
-¿De verdad me quieres?- preguntó incrédula.
Hao no contestó, solamente besó de nuevo su blanco rostro pero este ahora fue en su frente. Anna lo miró a los ojos y fue cuando supo en ese instante la respuesta a tal pregunta. Ahora solo esperaba que con el paso del tiempo, él le diera la misma calidez que una vez le dio Yoh en su momento.
Ella recordaba el pasado con heridas pero también como fueron curadas poco a poco por el pequeño castaño.
Al finalizar el día acordaron verse pronto. Él sabía que tenía que darle el espacio que necesitaba y lo iba a hacer ya que no podía negar que su apariencia era similar a la de su hermano.
La mañana siguiente fue fatal para ella, y la tarde ni se diga, ya le habían llamado la atención varias veces por faltar pero nada como esta. El dueño estaba decidido a correrla de una vez por todas si cometía alguna otra falta, por más pequeña que fuera.
La obscuridad caía lentamente, ella se dirigía a su departamento cuando divisó una persona que la izo detenerse. Se estacionó metros atrás y caminó hasta llegar a una tienda para estar cerca de él.
Su mirada no se apartaba del aparador, aunque no era precisamente los objetos en los cuales enfocaba su vista, sino en la persona que se reflejaba a través del cristal. Ella quería no podía dejar de verlo pero tampoco olvidar aquella mirada que muchas veces la tranquilizaba.
Una sonrisa enmarco su rostro en cuanto dejó él de descansar en la banca en donde estaba. Al pararse se dio cuanta de que la rubia estaba enfrente de él.
-Anna…-susurró suavemente.
Ella no respondió, agachó un poco su cabeza y embozó una leve sonrisa. No sabia por que se había detenido nada más para verlo y tampoco porque seguía interesada en él.
Yoh se acercó a ella posando una mano sobre el hombro de la rubia.
-¿Te encuentras bien?-preguntó recordando lo pasado.
Anna levantó la mirada y asintió sin decir nada, ella podía sentir la delicadeza con la que la estaba tocando.
-Me alegro-Yoh no sabía que decir, su mente estaba confundida.
El se acercó más a ella solo para respirar su aroma y saber si era el mismo de antes. Lo era, estaba seguro de que era la misma fregancia de la que era adicto hace años.
El silencio no era su único acompañante aunque también compartían casi el mismo sentimiento. Un impulso se apoderó de él y en un instante Yoh se acercó más a ella hasta unirse los dos en un abrazo.
Un par de segundos bastaron para que Anna reaccionara. Se alejó de él con un brusco movimiento y ya estando varios centímetros su mirada se encontró con la del castaño.
-¿Por qué lo hiciste?-preguntó confundida y enfadada.
-No lo se- dijo con la calma que lo caracterizaba.
La presencia de él le parecía incomoda. Lamentablemente no sabía porque, ya que era algo que probablemente aparecía con el recuerdo de Hao. Sabía que ella no debía estar ahí.
-Tengo que irme- dijo con una voz algo triste.
-No…espera-trató de detenerla al ver que daba media vuelta-¿Podemos conversar?-
No sabía que responder, ella no debería estar junto a Yoh, ya que así no lo iba a poder olvidar pronto. Pero no se podía negar, quería estar con él.
-Esta bien…-respondió
Anna se dejo guiar por él, caminaban a paso lento por las angostas calles de la ciudad. La soledad y la obscuridad reinaban prácticamente en esas horas.
-Anna…-dijo llamando su atención-Me entere la razón por la que te fuiste-
Otra vez parecía que las palabras desaparecían de ella, así que no contesto nada.
-Pienso que deberías dejar ir el pasado…-susurró sin pensar en lo que estaba diciendo-¿Quieres hablar sobre el tema?-
Con esas palabras Anna se enfurecía cada vez mas, parecía que a Yoh no le importaba lo que había sufrido en el pasado y que aunque quisiera no podía olvidarlo.
-¡No hay nada de que platicar Yoh, eres un maldito infeliz que se olvido por completo de mi en cuanto deje a la familia Asakura sin saber por lo que estaba pasando!-gritaba cada ves mas sin controlar su tono de voz-…Ni pensar que mi vida fue muy dura al dar el primer paso en compañía de mis padres-dijo mas tranquila.
Ahora era él era que no sabia que decir. Era tanto el dolor de soltaba cada palabra que lo impulsaba a tratar de consolarla.
Nunca lo había pensado, él había crecido pensando que Anna se encontraba bien. Pero nunca imaginó que no era así.
-No me olvide de ti…-Yoh hablaba con sinceridad, se volteó hacia ella hasta quedar frente a frente-Siempre te recordé…-
-Hasta que aprendiste a amar a Tamao…-completó lo que iba a decir con sus propias palabras.
-Pero nunca ocupó tu lugar-terminó el castaño.
Anna bajó la mirada, no entendía lo que en realidad él sentía por ella y no lo iba a averiguar. Quería deshacerse de cada pensamiento en que aparecía él, aún así sabia que no iba a ser tan fácil.
Siguieron caminando pero sin decir ni una sola palabra. Sus presencias bastaban para disfrutarse, tal vez por ultima ocasión.
Al llegar al auto, Anna subió en y sin despedirse del Asakura arrancó con dirección al departamento en donde vivía. Esa noche no pudo dormir, los recuerdos la rodearon cada vez que empezaba a soñar.
(Con Yoh)
-¿Donde estuviste?-preguntó con confianza Tamao.
-Me entretuve platicando con una amiga…-contestó sin ponerle atención.
Después de la corta conversación que sostuvieron, Yoh se despidió con un tierno beso de ella, luego caminó hasta su habitación tratando de descifrar por que Anna se encontraba en sus pensamientos. El recuerdo de su presencia no lo abandonaba desde que la vio partir.
Él creía que la extraña adicción del pasado ya había desaparecido.
