Capítulo 5.- Ataque al circo
A la tercera noche
El demonio atacó sin piedad
La casa de la risa
Que el mundo extrañará
Privado de la luz
Y de la libertad
Dime, circense amigo
¿Dejarías tu hogar?
Era el medio día y los chicos por fin lograron hacer su acto bien y vaya que lo habían hecho a tiempo, pues por todo el pueblo corrió el rumor de que "Cielo en Llamas" haría esa noche su primer gran acto. Lo raro es que ni los gemelos ni Hiccup hicieron rondar ese rumor, pero no había marcha atrás, ellos actuarían esa noche, por suerte Hiccup había logrado hacer que un susurro mortal hiciera un gran escenario donde actuar, los dragones de agua lanzarían grandes chorros de agua caliente al piso para hacerlo humear y así poder hacer una gran aparición.
-Muy bien chicos, ¿Todo en orden?- dijo el castaño levemente nervioso
-Tranquilo Hiccup todo estará bien, tenemos el vestuario adecuado, los dragones saben mejor que nosotros que hacer, tenemos el truco aprendido de memoria, además, lo único que podría arruinar el show sería que Mildew llegara e hiciera que los dragones se molestaran lo suficiente como para querer dejar el acto- dijo la rubia ya con su traje puesto, consistía en un vestido corto con mangas de color azul brillante, con un pantalón negro a juego y unas botas especiales que soportarían en calor del suelo sin lastimarla
-Malas noticias chicos, Mildew está entre los espectadores del palco principal- dijo el gemelo con un aire de molestia en su voz. Su traje, a diferencia de su hermana, consistía en la parte de arriba de una vieja armadura de cuero pintado de un color rojo brillante, pantalones negros y las botas igual que su hermana, con la diferencia de que eran un poco más gruesas y más, llegando apenas por encima del tobillo del muchacho.
Hiccup estaba a punto de desmayarse de no ser que su mejor amigo estaba allí para darle apoyo, afuera fácilmente podría estar toda la isla, los dragones circenses estaban tranquilos, sabían qué hacer, además de que también tenían una orden enviada por el Rey, diciendo que atacaron a uno y solo a uno de los vikingos que estuvieran en el publico y ellos ya sabían a quién elegir, al viejo cascarrabias, con aliento de chiva
Esa noche sí que harían un espectáculo especial, uno que toda la isla de Berk no olvidaría jamás y todo gracias a la idea que les dio el Terrible Terror mensajero de su Rey.
Flash Back
La noche era tranquila, el joven Terror, iba de regreso a Berk para dar el último mensaje que su señor que había dado, un complot para poder hacer que el joven Haddock se fuera de su lado, solo necesitaba la excusa perfecta para que el chico fuera con ellos y eso sería que le expulsaran de la isla, según los reportes que le daban los dragones, al chico le castigaban por todo lo que hicieran los dragones, si los dragones hacían algo demasiado grave como matar a un hombre, al chico le expulsarían y le harían desconfiar de los suyos y eso era lo que ellos querían.
-Amigos, compañeros, dragones circenses, nuestro rey necesita de vuestra ayuda para lograr que el joven maestro de ceremonias se una a nosotros y así poder ganar la guerra- dijo el Terror apareciendo en su forma semi-humana
-Mensajero, ¿Qué desea de nosotros el Rey?- dijo una joven entre las filas de dragones
-Verán, necesitamos crear algo, cualquier maldad lo suficientemente grave como para que echen a los dragones de la isla y también al joven Haddock, el chico dejará de confiar en su maldita raza y así se unirá a nosotros- dijo el Terror
-¿Cuál maldad?- dijo ella
-Algo simple, matar a uno y solo a uno de esos malditos humanos en el espectáculo de mañana, denles algo que no olvidará, y ¿por qué no? Ustedes pueden elegir gustosos a su víctima-
-¿Cualquier humano?-
-Así es amigos, seguro que tienen a algún humano odiado, pero que pueda convencer a todo el pueblo y meterles al poco cerebro que tienen algo de que nosotros debemos de ser exterminados cosas así-
Unos cuantos dragones sonrieron y miraron al mensajero, con unas grandes sonrisas malvadas
-Tenemos al perfecto sacrificio, es viejo y tiene aliento de chiva pero vaya que sabe convencer a los tarados de la aldea- dijo la chica en nombre de todos los demás
-Perfecto, ustedes encárguense del viejo cascarrabias, yo hare que el espectáculo de mañana sea el primero y el último que habrá en esta despreciable isla- dijo el mensajero muy seguro
Los dragones asintieron y lanzaron silenciosas llamas al cielo, el Terror con su aspecto humano, ocultó sus alas y cola, cubriendo con una capucha su cabeza y dirigiéndose directamente al gran salón donde había ya muchos vikingos pasados de tarros y él allí empezó el rumor del gran espectáculo inicial del circo "Cielo en Llamas" y de allí paso de boca en boca antes del medio día
Fin Flash Back
-Bueno chicos, dragones… Es hora de empezar- dijo Hiccup con algo de nerviosismo su traje consistía en un tipo de armadura negra a juego con la piel de su dragón, con detalles rojos que brillaban un poco además de que algunas piezas de su vestuario eran metal que calentaría y lo harían parecer en llamas sin estarlo.
Y el show empezó, los trucos eran sensacionales, los gemelos hacían su rutina con excelencia las entradas eran espectaculares, acrobacias, saltos de muerte, giros, llamas, agua hirviendo formando vapor, un espectáculo inolvidable y como gran final Hiccup saltaría desde un Pesadilla y así de dragón en dragón hasta llegar donde Toothless y luego ambos subirían al cielo mientras los dragones hacían un acto de luz, luego ellos bajarían y aterrizarían con gracia y poder frente a todos
Al menos ese era el plan, ya que durante el acto de luz, uno de los dragones, el más cercano a Mildew por cierto, lanzó una llamarada más potente de lo debido impactando así contra el cuerpo del viejo cascarrabias quién, adolorido y agonizante, tuvo fuerzas necesarias para hablarle a los demás vikingos
-Señores, ¿ven lo que pasa cuando se les deja a las bestias convivir con nosotros? No se arriesguen a que otro de nosotros sufra por los actos vandálicos de esas pestes, esos monstruos deben de irse de este lugar o podrían matarnos-
Los demás vikingos estaban entre asombrados y aterrados mientras que un par de curanderas se llevaban al agonizante hombre, Hiccup, quien miraba desde las alturas, descendió con apuro a donde su padre
-¿Qué paso?- dijo un poco nerviosos pues en su mente ya se imaginaba las palabras de su padre
-¡Lo que pasó es que tu maldito circo de dragones acaba de matar a un hombre!- le gritó Stoick a su hijo frente a todos los que aun quedaban en el circo
-Papá hablamos de esto en casa. Por favor- pidió el chico algo nervioso al ver como las personas se arremolinaban entorno a ellos
-Hiccup, ¡esto no tiene perdón! ¿Tan confiado estabas en tus dragones que no mediste su alcance o poder de sus llamas? ¡Pusiste a todos en peligro! ¡Solo por un capricho!- le dijo aun más molesto su padre
-P-pero esto no debió de haber pasado, seguro que ni siquiera el dragón sabía que tenía ese alcance, el pobre tiene poco menos de un lustro, no sabe controlar bien su poder fuego además de que en la mañana su poder de fuego era mucho menor que ahora- intentó explicar Hiccup
-No más excusas Hiccup, ese dragón será castigado con la muerte por haber acabado con la vida de Mildew-
-¡Espera! ¡¿QUÉ DICES?! Papá no puedes hacer eso, él pobre no tenía esa intención-
-Hijo basta no más reproches-
-¡Papá no! Mira; enójate conmigo, castígame con entrenamiento extra una semana o un mes, pero al pobre dragón no le hagas daño, te lo suplico, por favor…-
-¿Por qué siempre pones a los dragones antes que a tu propio pueblo? ¡Responde en nombre de Thor!-
-Nunca lo entenderías si te lo digo padre… pero te lo juro, no matarás al dragón sin antes perderme como hijo tuyo- dijo el chico muy seguro de sí mismo mientras se iba a su casa no miraba a nadie pero si escuchaba lo que decían y eso le hería cada vez más
-Yo creo que el chico lo planeo todo-
-Ese viejo era enemigo del chico ¿no?-
-Ese niño es una amenaza, siempre lo fue-
-¿Qué va a pasar ahora?-
Hiccup llegó a su casa y entró por la puerta principal estaba molesto, iracundo, conteniendo una rabia que solo se comparaba a cuando los otros le molestaban y jamás dijo nada, las personas seguían diciendo cosas afuera de la casa de Hiccup y todos los dragones sin excepción habían sido encerrados en las jaulas, y vaya que Toothless había dado pelea.
Hiccup miraba por su ventana bastante molesto, las personas se habían disipaban para dirigirse a sus hogares, pero seguían diciendo cosas del chico, incluso algunos se atrevían a decir que estaban mejor con el Hiccup de antes por que este los podía matar si lo hacían enfadar.
-Pero que hipócritas, si tan solo pudiera ser como los dragones he irme de aquí lejos, muy lejos para que así ya nadie me molestara- dijo fastidiado el chico acostándose en su cama
-¿Y por qué no lo haces?- dijo una voz entre las sombras
-¿Quién eres?- dijo Hiccup levantándose
-Yo pregunte antes algo joven Haddock-
-Está bien… como no tengo nada mejor que hacer creo que podría contestarte de todas formas solo debes de ser una de esas voces que la gente escucha en su cabeza cuando está en un periodo depresivo y/o iracundo-
-Di tu lo dices chico, ahora ¿Puedes responder mi pregunta?-
Hiccup suspiró cansado y caminó a la planta baja de su casa mientras organizaba sus ideas, no sabía si contestarle o no a la voz ésa pero al parecer le conocía bastante bien.
Así que se dejó de rodeos y salió por la puerta trasera de su casa, ese lugar no era el mejor para explayarse si le daba un ataque de ira y frustración descontrolada
Mientras que en el techo de la casa Haddock el Rey Dragón estaba más que contento, olía la ira del chico, sabía que tocando los datos correctos y siguiendo en la oscuridad hasta convencerlo y llevarlo donde los vikingos matarían a la pobre cría, que estaba muy enferma de todas formas y así le ahorrarían varios meses de dolor, para así luego darse a conocer y darle la oportunidad de unírsele.
-Esto es muy divertido, este chico será el aliado perfecto para nuestros planes- dijo el Rey sobrevolando a Hiccup
-Entonces chico, dime, ¿Por qué no te has ido con tus dragones? ¿Qué te detiene?-
-Mi familia y mis amigos-
-Tu familia te ha dado la espalda y tus amigos son huérfanos que te puedes llevar contigo-
-No podría volver a los gemelos unos fugitivos de la tribu, no estaría bien, no podría hacerles eso luego de todo el apoyo que me dan-
-Pero tampoco los dejarías solos aquí ¿cierto?, ellos son los siguientes en la línea de encargados de los dragones y si aquí se quedan unos dragones serán los gemelos quienes carguen con la culpa-
-Entonces me quedaré, uno debe de hacer sacrificios por los que ama-
-¿Así como tu padre y los demás con esa cría?- dijo el Rey dirigiéndose a donde ejecutarían al pequeño dragón
-¿Qué dijiste?- preguntó el chico mirando a la ex-arena de entrenamiento, allí estaban reuniéndose los vikingos, su padre encabezaba el grupo y los dragones estaban allí encerrados e inmovilizados nada salvaría a la pobre cría
-No…- dijo Hiccup y se fue corriendo a la arena
Estaba lejos, él no podía correr bien, se cayó un par de veces, se raspó y cortó con ramas y piedras en su camino pero aún así no se detuvo, empezó a llover, era una delicada llovizna pero era triste y melancólica, los rayos comenzaron a caer y lamentos de un pequeño Pesadilla que intentaba inútilmente de liberarse de su pronta muerte
Hiccup estaba cerca, corrió más rápido, las lágrimas de apuro estaban al borde de sus ojos, estaba tan cerca, pudo haberlo evitado, pero…
-¡NO!- gritó Hiccup al resbalarse en la entrada de la arena.
Un enorme rayo cayó, el grito de Hiccup solo se comparó con el trueno que sonó luego, los dragones rugieron en furia, sangre se miraba en el hacha, el piso estaba teñido de tan preciado líquido, la cabeza de la pequeña cría cayó al piso con un golpe seco y todos voltearon a ver a Hiccup, este tenía una expresión de horror, sus ojos estaban abiertos como platos, si piel pálida del susto y sus manos hechos puños ya crispados.
Un segundo grito se hizo presente desde la garganta del joven Haddock, pero este estaba cargado de ira, dolor, decepción, cosas que nadie había visto en Hiccup
Una muchacha rubia, de ojos azules y cuerpo atlético se acercó al joven y le trató de calmar pero eso tuvo el efecto contrario, la presencia de Astrid solo le hizo saltar dentro de la arena algo alterado, miró a todas partes, asustado, buscando algo, su corazón estaba estresado, había gritos de asombro y rugidos que no le dejaban pensar pero algo en su cabeza le empezó a llamar
-Dime… ¿Por qué no acabas con todos?- le preguntó la voz con la que estuvo hablando hace un rato
-Porque yo no puedo…-
-Pero tienes amigos que si pueden libera a uno, el que sea y te aseguro que las cosas estarán claras para ti-
Hiccup sonrió levemente, su mirada se ensombreció tomo el hacha a su lado y con toda la fuerza que tenía la lanzó a uno de los mecanismos de cerrado de las jaulas y los dragones de esa celda salieron, uno de ellos negro como la noche miró el cuerpo del Maestro Dragón y lo fue a proteger, lanzó una llamarada a las puertas y estas cedieron, los dragones salieron volando, no atacaban solo se iban a otra parte, mientras que un solo dragón emprendía una huida terrestre, pues su jinete, ahora montado en su lomo, estaba desmayado y no podía volar sin su ayuda.
En la arena todo era un caos, algunos estaban gritándole al jefe otros solo corrieron a sus casas a ocultarse, sobre este escenario estaba el Rey sonriendo con suficiencia, sobrevoló el área y buscó a los dragones.
Los encontró en unos peñascos cercanos, ocultos en las cuevas esperando algo, miró a todas partes y observó como el heredero Nocturna iba corriendo en su forma draconiana con el joven Haddock en su lomo, sonrió y fue en su dirección
-Saludos heredero Nocturna ¿Qué acontece en la Isla? ¿Por qué todos están tan alterados?- preguntó el Rey sujetando a Hiccup y cargándolo en sus brazos mientras Toothless se volvía semi-humano y le miraba directamente a los ojos
-Lo que pasa Rey es que los humanos nos han traicionado, mataron a una cría por un accidente, si no hubiera sido tan tonto, hubiera intervenido pero fallé… no pude protegerlo-
-Tranquilícese, primero reunámonos con los demás dragones, atendamos al joven Haddock y discutiremos el proceder de ahora en adelante-
-No hay nada que discutir nos iremos con usted- dijo Toothless con ira en el mirar
Notas de Autora: Hola, volví con otro capítulo, espero les guste y dejen comentarios, dudas, amenazas, sugerencias, etc.
Nos leemos pronto
