Chapter 7: ¡Soy un hombre ocupado!
Ane y Aika: Helloooooooooo!
Ane: vaya, esta vez sí que hemos sido rápidas, eh?
Aika: Ejem ejem... perdona pero me parece que debes de tener un concepto de "rápido" totalmente distinto al del resto de la gente normal
Ane: ¿qué me estas queriendo decir? ¬¬
Aika: que hemos tardado diez días! eso no es rápido, querida, eso es ser muy vagas y no tener ganas de ponerse a escribir
Ane: ¡ah! ¡Encima! ¡Pero si es culpa tuya!
Aika: mía?
Ane: claro que sí!
Aika: ¡pero serás mentirosa! sabes? creo que Atsuya está siendo una mala influencia para ti...
Ane: uff... bueno, ignoradla
Aika: ehhh!
Ane: espero que os guste el capitulo, ya sabéis, Inazuma no nos pertenece y todo eso que se supone que se debe decir siempre, bla, bla, bla!
Aika: Ane, te voy a...!
Querido Absurdo Diario:
No quiero parecer desesperado, he intentado distraerme con todo lo que he pillado, pero nada funciona. He visto la tele, escuchado música, he estado jugando al fútbol un rato, he intentado (inútilmente) aprender algo de francés en un cursillo de internet, he bordado una A en mi bufanda (sí, bordado, si esto sale a la luz, juro por mi vida que haré estallar el planeta), he escuchado a Shiro protestar porque no sabía cómo le iba a explicar a los demás que de repente la bufanda tenía una A, le he mandado a tomar por culo, ¡he quitado el polvo del salón! ¡Incluso he preparado una tarta de chocolate con mucha canela! ¡Mucha canela! Símbolo claro de que TENGO que hablar con Yuri. Quizá me aburra, quizá la eche de menos… (Si le echo de menos no se lo diré, lo que me faltaba, ¡que se lo crea más que yo!) No sé. Sólo sé que no aguanto más, y que hace unos tres minutos que he vuelto de ir a hablar con Yuri con el teléfono del vecino. El chico no quería dejármelo, dijo no sé qué de que son las siete de la mañana, pero yo no acepto un no por respuesta. ¡Y estaba de farol cuando dijo que tenía una escopeta! ¡Tsk! Lo más estúpido es que pensó en serio que yo me lo iba a tragar… bueno, da igual.
Flashback
-¿Sí…? –una adormilada y ligeramente mosqueada voz contesta al teléfono.
-¡Yuri! –casi grita Atsuya, tapándose el otro oído para no oír a su vecino chillándole que se marche- ¡Soy yo!
-¿Quién es yo…?
-¡Yo! ¡Atsuya! ¿Quién va a ser, tonta?
-No me insultes, idiota.
-Lo siento, pequeña. ¿Cómo estás?
-¿Que cómo…? –La chica hace una pausa, en eso que mira el reloj- ¡Yo te mato, son las siete de la mañana, pedazo de capullo!
-¡Ay, encima que te llamo! –protesta él.
-Me has despertado.
-Soy consciente de ello.
-Ya, lo que yo quiero saber es, ¿POR QUÉ?
-No te pongas agresiva, llamo en son de paz… quería escuchar tu voz.
-Por favor –la chica resopla, retorciendo los ojos- ¿Tú? ¿Llamando solo para "escuchar mi voz"? ¿Qué será lo siguiente, mi hermano dispuesto a no matarte? –dice casi riéndose.
Atsuya frunce el ceño y se enfurruña, pero no le da tiempo a decir nada más, porque su vecino le ha cortado la llamada. Tras una fortísima discusión, que acaba con el chico tirado en el suelo y un chichón en la frente, el peli anaranjado sale de allí y se pone tras una farola, vigilando que nadie le vea. Entra en una cabina telefónica. Marca el número de Yuri y espera- ¿Sí? –contesta, irritada.
-Es cierto, solo quería charlar un rato –continua Atsuya la conversación, como si nunca se hubiese cortado.
-¡A las putas siete de la mañana!
-¡Sí, porque me aburría sin darte la lata! Ya llevamos un día sin que me grites.
-Ajá… pues mira, ¡ERES UN CABRÓN, ATSUYA! ¿Contento? ¿O te lo dejo más claro?
-Gracias, tú siempre tan grosera y concisa…
-Lo sé, y sé que te encanta.
-Tienes razón, podría estar jodiéndote toda una vida.
-¿No te cansarías de que te odiara?
-¡Tú no me odias! Me quieres porque soy perfecto.
-Sí… ¡perfectamente gilipollas! –la peli castaña mira a la puerta, mordiéndose el labio. Esperando que ese grito no haya despertado a nadie- Oye, capullo, te voy a colgar.
-¿Y si tan gilipollas soy, por qué no me cuelgas y punto?... Nos habríamos ahorrado todo este… ¿Yuri? –mira atónito el teléfono, y después se ríe, meneando la cabeza. Parece que no ha tenido que repetírselo dos veces.
Mira a su alrededor y se hace Shiro de nuevo, tras comprobar que nadie le observa. Sale de la cabina y vuelve a entrar en su casa. Lo que Atsuya no sabe, es que cierto peli rosa, compañero de equipo de Shiro, pasaba por esa misma calle de vuelta en su paseo matutino, y que ha abierto los ojos como platos cuando ha visto al hermano muerto de su amigo hablando por teléfono tranquilamente. Se frota los ojos, cuando el oji anaranjado ya se ha ido. Debe de estar todavía muy atontado… son las siete de la mañana. Menea la cabeza y vuelve a casa, aunque no puede quitarse de la cabeza la escena que ha visto. Quizá vuelva por allí, a investigar el asunto. Puede que haya sido fruto del sueño, pero nunca viene mal asegurarse.
Fin del flashback
Está claro que está loca por mí, por supuesto. Solo me grita y me insulta para ocultar su amor desesperado. En realidad está deseando verme otra vez en persona. Shiro me ha regañado por levantarme tan pronto, ¡venga ya! En el ejército se despiertan a las cinco. Él me ha dicho que no estamos en el ejército, y que por lo tanto no se me vuelva ni a pasar por la cabeza eso de despertarme a esta hora. Que le den, yo hago lo que me da la gana, ¿te enteras, Shiro? Pues eso. Me voy a sobar un rato, que anoche no me dormí hasta las dos de la mañana y tengo unas ojeras que parezco alguno de los miembros de la familia Monster.
Querido Estúpido Diario:
Mi hermano, el cabrón, se ha levantado a las nueve y media para beber un vaso de leche, tan solo dos horas después de que yo cayese dormido otra vez. Y me desveló, así que me puse a hacer flexiones. Le odio. ¡Por su culpa tengo ojeras! Y además, me ha arruinado la vida, ¡le odio el doble! ¿Y sabes cómo me ha jodido? Pues ha sido horrible, ha sido lo peor que me ha hecho, y pagará por ello…
Flashback:
Eran más o menos las 11 de la mañana, cuando Atsuya estaba haciendo sus 50 flexiones diarias, con el cansado cuerpo de Shiro. Llamaron a la puerta, el chico ni se inmutó, seguía concentrado en conseguir su record, pero su coherente hermano, tomó el control del cuerpo que Atsuya había tomado prestado y se dirigió a la puerta, después de regañarle por ser tan estúpido con las visitas. Lleno de sudor, abrió la puerta, para encontrarse con su preciosa actual novia, la cual se quedó atontada al ver que la camiseta de Shiro estaba pegada a su musculado cuerpo, bien mojadito.
- ¡Aika! ¡Qué sorpresa!
- Hola cariño. – Fue a darle y abrazo, pero el fuerte olor a hombre, hizo que cambiara de opinión rápidamente.
- Lo siento mi amor, estaba haciendo unas flexiones y me has pillado desprevenido. Si hubiese sabido, me habría duchado antes.
- ¡Como que te ibas a librar de tus flexiones! – Le advirtió su hermano menor por dentro.
- Venía a darte el teléfono. El otro día se te calló en… bueno… ya sabes… Yeni.
- Muchísimas gracias, mi amor. ¿Quieres pasar?
- Claro. – La peli castaña pasó dentro del apartamento Fubuki, cuando observó que todo estaba muy ordenado. – Me encanta que seas tan ordenado. – Vio una bufanda con la letra "A" bordada. - ¿Sabes bordar?
- Eeehh… Si.
- ¿Y esa "A" de que es?
- De… Mmm… ¡Aika! Eso es. A de Aika.
- Oohhh… Shiro eres tan dulce… Date una ducha y te daré el mayor abrazo que has recibido en tu vida.
- ¡Ahora vengo! – Salió corriendo para ducharse lo más rápido que pudo. Nada más llegar al baño, su hermano comenzó a protestar.
-¡Es MI bufanda, no SU bufanda! –mientras el peli plata se quitaba la camiseta, Atsuya intentó tomar el control y pellizcarle, pero el mayor se lo impidió, malhumorado. El oji anaranjado se indignó- ¡A de Atsuya, joder!
-Cállate –replicó Shiro, buscando algo de ropa limpia- no he podido abrazarla por culpa de tus putas flexiones… -hizo una mueca enfurruñada y agarró lo primero que vio en el armario, aunque gracias a las odiadas flexiones de Atsuya, cualquier cosa le quedaría bien.
-¡Pero si se te ha quedado babeando! –repuso el menor, que no se rendía fácilmente. Dicho de otra manera, era más cabezota que un burro. Ahora Shiro se indignó de verdad, aunque realmente, se sonrojó un poco.
-¡Qué dices! Aika es toda una señorita. No se quedaría babeando como lo sueles hacer tú cuando le miras el culo a Yuri –añadió, burlándose del peli naranja.
-Ah, qué ciego estás, Shiro, qué ciego estás… -dijo el menor misteriosamente, aunque a su hermano le importó un comino lo que quisiera insinuar. Solo consiguió hacerle enfadar cuando volvió a la carga con el asunto del culo de su novia- ¡Pero no me dirás que no tiene un culo de escándalo!
-No me he fijado nunca, ni falta que me hace –contestó el oji verde, poniendo los ojos en blanco mientras se metía en el baño con una toalla.
-Seré gilipollas, pero no ciego. Le has mirado el culo más de una vez –insistió Atsuya.
-Por favor… no tengo tiempo para discutir contigo –dijo Shiro, irritado.
-Si en el fondo eres un pervertido –le provocó el otro.
-Si tuvieras tu propio cuerpo ya te habrías ganado una buena ostia –zanjó el peli plata, metiéndose en la ducha después de oír un "¡jódete, no lo tengo!" de su hermano menor, que prefirió ignorar para no tardar con Aika.
Al salir, se puso unos pantalones, pero Atsuya no le dejó coger la camiseta, decía que quería comprobar lo de su novia, de hecho, tiró la dichosa camiseta por el hueco de la escalera, haciendo bajar a su enfurecido hermano para recogerla. Solo que claro, allí abajo estaba Aika, esperando. El chico recogió la camiseta y al levantar la cabeza vio a su novia. Estaba parada delante de él, mirándole ruborizada. Atsuya se regodeó por dentro.
-¡Te lo dije, te lo dije!
-Eh, Aika… -la llamó, haciéndola despertar de su ensimismamiento con un bote.
-Ammm… ¿por qué estás sin camiseta? –preguntó ella, sin ocurrírsele algo mejor.
-Esto… se me cayó por el hueco de la escalera –el peli plata se la puso y fueron al salón- Bueno, ¿quieres tomar algo?
-No, acabo de desayunar –dijo ella, negando con la cabeza y observándolo todo al detalle. Por un momento, Shiro tuvo miedo de que se diera cuenta de algo que delatase a Atsuya, pero eso no pasó.
-Ah. Oye, ¿por qué no te quedas a comer? –sugirió el oji verde, en un momento de lucidez. Ella sonrió y aceptó.
-Ok, pero yo te ayudaré a preparar la comida.
-¿No te fías de mí?
-¡Claro que sí, tonto! Pero me gusta estar contigo.
-Muy bien, entonces –sonrió Shiro.
Horas más tarde, los dos se encontraban cocinando una ensalada de pasta con jamón, queso, frutos secos… Sonreían muy a menudo, se daban pequeños besos aunque tuvieran las manos ocupadas, teniendo Shiro que soportar de vez en cuando alguna que otra queja de Atsuya, pero nada podía quitarle la felicidad que sentía cuando estaban juntos.
-Voy a vomitar… -comentó el peli anaranjado desde dentro.
-¡Ya está! Mira, ¿quieres que te prepare un postre de miel? –propuso Aika, sosteniendo la fuente de pasta.
-Eh… -en ese momento, el oji verde abrió la nevera y vio la tarta de Atsuya (con mucha canela) y sonrió maliciosamente, viendo la venganza perfecta para su hermano- ¡no hace falta! Ayer hice tarta de chocolate –Aika se acercó- Tiene canela. ¿Te gusta?
-¡No puede ser, es mi favorita! Eres un sol, cariño –dijo, yendo hacia el comedor a poner la mesa. Atsuya le dio una bofetada al cuerpo de su hermano.
-¡Ay! ¿Estás tonto? –protestó el mayor.
-¡¿Y tú? ¡No pienso dejar que os comáis mi tarta!
-Lo siento, hermanito, pero haberlo pensado antes de hacerla.
-¡Si no fueras un empanao de la vida no se te habría caído el móvil, yo no habría echado de menos a Yuri y no habría hecho la maldita tarta, ASÍ QUE NO ME CULPES PORQUE ES CULPA TUYA!
-¡Déjame! Y no quiero ni una sola tontería, ¿está claro? –dijo Shiro muy serio. El pequeño refunfuñó y se calló por el momento.
Al llegar el momento de la tarta, Atsuya advirtió una última vez a su hermano, que por supuesto, no le hizo caso. Y decidió poner en juego el plan que había estado urdiendo, entre que oía parlotear a su hermano y su novia. El peli plata fue a la nevera, a por la tarta, y cuando la puso encima de la encimera, se le ocurrió una idea. El oji naranja se descojonó.
-No irá en serio, Shiro…
-¡No leas mis pensamientos! Es molesto… -le reprochó, cogiendo un bote de leche condensada, con el que escribió te quiero en la tarta. El peli anaranjado, sin embargo, decidió reservarse para veinte segundos más tarde, cuando Shiro apareció en el comedor. El peli plata ya sabía que algo no iba bien cuando oyó a su hermano reírse maliciosamente- ¿Y ahora qué te pasa?
Por toda respuesta, Atsuya tomó el control mientras Aika no miraba, dejó la tarta en la mesa y puso en marcha su venganza. Un trozo de tarta alcanzó a Aika en la mejilla izquierda mientras Atsuya echaba una última risa, antes de dejarle el control a Shiro. El pobre no sabía qué hacer, se mordió el labio e intentó excusarse.
-Yo…
Pero, para su sorpresa, la oji azul, que le miró fríamente por cinco largos segundos, se levantó, seria, cogió un puñado de tarta en su mano, la miró, le sonrió al oji verde, que estaba más confuso que nunca, y se lo estampó en la cara.
-¡Guerra de comida! –chilló la chica, poniendo perdido a su novio.
El chico, paralizado por unos segundos, dejó que Atsuya le mandara desde dentro, sonrió y le siguió el juego contraatacando con un proyectil compuesto de pasta con salsa rosa. Y así siguieron, lanzándose la comida que encontraban, riendo, gritando de vez en cuando y en definitiva, siendo felices. En esa infantil batalla se encontraban inmersos, cuando por caprichos del destino, se encontraron de repente Shiro encima de Aika, abrazándola, y ella de la misma forma, solo que abajo, tumbados sobre el sofá, bañados en pastel de chocolate y canela. Empezaron a besarse y hacerse caricias, mientras el peli anaranjado hermano pequeño refunfuñaba viendo su plan echado a perder. En unas cuantas caricias, Shiro empezó a ponerse nervioso y quedarse algo parado.
-Eh, ¿qué te pasa, hermano? ¿No sabes lo que se hace en estos casos o qué? –se burló por dentro el oji naranja.
-Lo último que necesito es que me pongas más nervioso, ¡cállate!
-Encima… qué borde eres… -cuando la oji azul comenzó a sacarle la camiseta al peli plata, este alcanzó su punto límite de nerviosismo y se levantó con la excusa de bajar un poco las persianas- ¿Qué coño haces?
-Nada, es que necesitaba respirar un poco…
-¡Ja! Mira que querer respirar, pudiendo asfixiarte con los labios de una tía buena…
-Deja de hacer esos comentarios.
Los dos volvieron a lo que estaban, siguiendo por donde lo habían dejado, exactamente. Aika le quitó la camiseta y le abrazó, sin dejar de besarle en ningún momento. Entonces Shiro dejó de razonar por un instante e hizo que su hermano tomara el control, demasiado nervioso como para seguir él solo. Atsuya siguió lo mejor que pudo, pero estaba seguro de que iba a echarle una buena bronca a su hermano, después de terminar de enrollarse con la novia de este, claro. El peli naranja era mucho más lanzado, quizá porque tenía más experiencia en llegar a ese extremo con una chica. A medida que la cosa iba avanzando, Shiro estaba más y más confuso, ni siquiera sabía hasta dónde serían capaces de llegar esos dos, sobre todo Atsuya. Aika ni siquiera se había dado cuenta de nada, las persianas bajadas impedían el paso normal de la luz, aparte de que estaba concentrada en lo que hacía, y no en con quién lo hacía, ya que por supuesto, ella pensaba que era con su novio.
Estaban tan concentrados que, en un descuido, el equilibrio de Atsuya falló y se cayó del sofá.
- ¡Ostia! ¡Qué dolor! – Gritó con su ruidosa voz, justo al contrario que Shiro.
- ¡Shiro! ¿Estás bien? – Dijo desde el sofá, mientras que no veía ni un pijo en la oscuridad. Gracias al fallo de Atsuya, Aika empezó a sospechar sobre con quien se había besado, ya que la voz que gritó no era para nada la de su novio.
- Eh… Si mi amor… - Dijo Shiro tomando inmediatamente su cuerpo.
- ¿Qué ha sido ese grito?
- ¿Qué grito?
- El que has hecho tú.
- Eh…
- ¿Por qué tenías esa voz?
- Pues no ha cambiado.
- ¡Claro que sí! Era mucho menos dulce.
- Gracias, maja.- Se quejó el pequeño desde dentro.
- ¿Si? Pues no noto la diferencia.
- Bueno. Me habrá parecido. – Entonces, Shiro abrió las persianas y se encontró con que Aika tenía todo el pintalabios esparcido por el rostro, lo que decía que, él también tenía el morro pintado de rosa.
- Que guapa estás. – Dijo el oji verde, intentando ser caballeroso.
- No mientas, estoy horrible con esto en la cara. – Su novio se acercó a ella y le dio un dulce beso en los labios.
- Tú siempre estas preciosa –ella sonrió y meneó la cabeza.
-¿Dónde está el baño? –el oji verde señaló un pasillo y Aika se fue a quitarse eso de la cara. Atsuya explotó.
-¡Te voy a matar!
-Lo siento, es que me puse nervioso y…
-¡¿Y? ¡Joder! ¡Que tengo novia!
-Bueno, en teoría, era mi cuerpo el que la besaba…
-¿Ah sí? Pues en teoría, también es tu cuerpo el que besa a las dos chicas.
-Vamos, Atsuya, ¡si has llegado a salir con cuatro chicas a la vez!
-¡Pero no eran como Yuri! Ahora me sentiré culpable, ¡gracias, hermano! –Shiro se preguntó si en verdad el peli naranja podía sentir de eso, resoplando.
-Uff… Oye, de todas maneras, gracias –hubo un pequeño espacio de silencio- Yo no lo habría hecho mejor –añadió el peli plata, sabiendo perfectamente que la manera más fácil de ganarse a su hermano era o con amenazas, o haciéndole la pelota.
-Hmm… ¿no lo vas a volver a hacer?
-No.
-De acuerdo… si lo haces, te mataré a flexiones.
-Si me matas a flexiones, me hincharé de helado y patatas fritas.
-¡Ni se te ocurra! –repuso Atsuya horrorizado, viendo peligrar ese físico que tanto le había costado conseguir. Shiro sonrió.
-¿De qué te ríes, cariño? –Aika había vuelto del baño.
-Nada, que me acabo de acordar de un chiste.
-Ah, qué bien, pues otro día me lo cuentas. Oye, tengo que irme ya, es bastante tarde, además le he dicho a mi padre que venga a buscarme.
-¿Con Yeni?
-Sí –Shiro sonrió- Ya me estará esperando.
-Vale, adiós cariño.
-¡Adiós! –le dio un beso de despedida y salió por la puerta. El peli plata cerró y resopló aliviado.
-¡Casi nos pilla! ¡Tonto! –se volvió a quejar el peli naranja.
-Bueno, déjalo ya, ¿no?
-Quiero ir a ver a Yuri.
-¿Qué?
-¡Que quiero ir a ver a Yuri! Venga, échate mi colonia.
-¡No, no pienso volver a pasar por eso!
-¡Que es mi cita, déjame en paz!
-¿¡Qué cita! ¡Si ni la has avisado!
-Mejor, así si está con otro, la pillo –ignorando las protestas de Shiro, se roció con litros de colonia y salió, dirigiéndose a la casa de Yuri. Tsunami Jousuke, escondido tras un árbol, miraba a Aika alejarse en Yeni, y después a Shiro salir de su casa, tomando al instante la decisión de seguirle.
Fin del Flashback
¡Soy un hombre ocupado! ¡Cómo se atreve! Será blandengue… ni siquiera puede enrollarse con nadie sin mi ayuda, ¿de qué demonios tenía miedo? Es una chica, no una trampa para osos. Estúpido… ¡y al caerme del sofá me he hecho daño! Si algún día le pilla, se lo tendrá merecido. ¡Y mi tarta! T-T Mi pobre tarta… no he podido disfrutarla plenamente, ¡joder, que tenía mucha canela! Y eso no es todo, también está mi bufanda. Tsk, ¡tsk! ¡Por favor! ¿¡Cómo que "A de Aika"! ¡Es indignante! ¡No lo acepto! ¡Shiro, esta vez te has equivocado de hermano! Bueno, de persona, ¡da igual, se me entiende! Mi venganza será terrible… ¡terrible! ¡Recuerda esas palabras, hermanito! ¡Te vas a enterar!
Querido diario:
Voy a morir, voy a morir, voy a morir… Si es que soy gilipollas, la primera vez que puedo aprovechar un momento genial con Aika (y con genial, me refiero a algo más que romántico, no sé si me explico), ¡y dejo al estúpido de mi hermano que se ocupe él! Si es que cada día me sorprendo a mi mismo… Madre mía, Atsuya está enfadadísimo, dice que me va a matar y eso si que da miedo, no has visto a mi hermano enfadado de verdad, como cuando le perdí la bufanda por unos días, ¡casi me tira por un barranco! Espera un momento… ¿Y cómo se entere Yuri? Ay dios… Soy hombre muerto… ¡Hombre muerto! Primero matará a Atsuya dándole una paliza y después llamará a Gumbo… ¿Es normal que te tiemblen la piernas del miedo? Bueno… será mejor que me relaje… No va a pasar nada mortal… Solo unos pequeños golpecitos… De nada… ¡Adiós mundo cruel! Quizás sea verdad lo que dice Atsuya de mí, que soy extremadamente exagerado, pero no creo que sea para tanto. Bueno, voy a escribir mi testamento.
Aika: ¡vas a morir! ¡Y antes que Shiro, además!
Ane: no lo ves, Atsuya te acaba de mal influenciar.
Aika: pero ha sido culpa de Shiro!
Ane: a mí no me pongas escusas,
Aika: ¡pero es verdad!
Ane: bueno, dejémoslo. Espero que os haya gustado
Aika: ¡no me cambies de tema!
Ane: reviews? ¡Y comed mucho chocolate!
Aika: ¡y no dejéis que Atsuya os mal influencie!
Las dos: ¡adiooooos!
