Por fin, la TARDIS había dejado de moverse, todo se quedó el silencio y pequeñas fugas de gas, asomaban por diferentes puntos de la nave. Jack despertó de repente. El costado le dolía como nunca y al mirar, vio que tenía algo clavado. Se lo sacó con un grito de dolor y al mirarlo, entre aquella oscuridad, tan sólo pudo distinguir que parecía ser un pequeño palo.
El dolor se fue en seguida y por fin pudo ponerse en pie. Continuamente pensaba en volver a ser normal en que la siguiente vez que lo matar alguien debería ser la definitiva, pero tal y como acababa de hacer, cuando se volvía a despertar, le parecía maravilloso no poder morir nunca.
Además, en ese momento, pensó en Ianto, si él había muerto, no quería imaginarse lo que podía haberle ocurrido a su compañero. También estaba Rose, cualquiera de los dos podían tener graves apuros. En cuanto al Doctor, al menos podría regenerarse, otra cosa era en que lo hiciera.
Se sacudió el polvo del pelo y la ropa. "¡Ianto!" gritó para llamar la atención de su compañero, pero no recibió ninguna contestación. "Ianto, Rose, ¿estáis bien? ¿podéis oírme?" Dio un par de pasos y entonces lo escuchó. Era poco más que un lamento pero sonaba lejano, o tal vez era que quien lo producía no tenía fuerzas para hacerlo más alto.
El sonido se volvió a repetir y con mucho cuidado de no perderlo, Jack siguió el sonido. Entonces la vio delante de él, en el suelo, era Rose poniéndose en pie, aunque parecía estar aturdida. Pero por mucho que le agradara verla, no era ella quien emitía aquel lamento.
"¿Estás bien?" Preguntó el capitán mientras ayudaba a la chica a ponerse en pie.
"Si ¿pero que ha pasado?" igual que había hecho Jack, Rose se sacudió el polvo de la ropa y miró a su alrededor. Casi no podía reconocer la TARDIS entre aquella humareda y el polvo. "¿Y el Doctor y Ianto?" Jack negó con la cabeza, sin poder quitar la mirada angustiosa de sus ojos. Si les ocurría algo, si alguno de los dos moría por su culpa…
"No es tu culpa, todos estábamos aquí." Dijo Rose, como si le hubiera leído la mente. En respuesta Jack abrazó y le besó la cabeza, al menos su amiga estaba bien y a pesar de estar dolorida, no parecía haberle ocurrido nada serio.
"Vamos, tenemos que encontrarlos." Jack le ofreció la mano, igual que siempre hacía el Doctor. Rose estaba asustada, tanto por lo que había pasado, como por no saber nada del Doctor. Por eso, tener el contando de Jack, le ayudó a sentirse mejor, no le quitó los nervios, pero al menos le ayudó a caminar por el desastre en el que parecía haberse convertido la TARDIS.
Juntos anduvieron unos metros y dieron la vuelta a un par de esquinas. Aunque los dos conocían perfectamente la nave, no era fácil orientarse por ella cuando apenas podían ver nada por la oscuridad y cuando el humo no les permitía ver más allá de sus propios pies.
Entonces Jack lo volvió a escuchar; el mismo lamento sólo que ahora sonaba mucho más cercano y sobretodo pudo reconocerlo. "Ianto." Dijo, tirando de Rose hacia el lugar de donde provenía el sonido. "¡Ianto!" Pero de nuevo nadie le dijo nada.
El miedo comenzó a inundar su cuerpo. Ya había estado a punto de perderlo en la explosión que John Hart habia planeado para matarlos. Luego había sido Grey y en menos de veinticuatro horas aquellas cosas habían querido usarlo de incubadora. Pensar en perderlo ahora no estaba dentro de sus posibilidades.
"Ianto, aguanta un poco."
"¿Jack?" igual que el lamento, la voz que le llamó sonó apagada, no estaba lejos pero apenas pudo escucharla. "¿Jack eres tu?" Lo tenía delante, apoyado en la pared y con una viga sobre el vientre. No podía moverse, aunque al ver al capitán lo intentó por todos los medios. "¡Jack!"
"No te muevas, no te muevas." Jack corrió los pocos metros que les separaban y le besó para intentar calmarle.
Ianto dejó de moverse y miró al capitán, mientras este le limpiaba el rostro. Jack sonrió, intentando no mostrar miedo. "¿Crees que si quito esto podrás moverte? ¿Crees que tienes algo roto?"
Ianto asintió. "Estoy bien, tranquilo. Al menos eso creo. ¿Dónde has estado?" Ianto agarró con fuerza la mano de Jack y este fijó la mirada en su compañero. "Estaba tan asustado, creía que no ibas a venir, que te había ocurrido algo y no podía ayudarte." La voz le tembló y la mano que sujetaba la de Jack también.
Jack no lo pudo soportar y de nuevo le besó. Ianto era su novio, le quería más que a nadie, incluso había conseguido hacer que se olvidara del Doctor. Por eso, verlo llorar era algo que no podía soportar.
"Estoy aquí contigo y te voy a sacar de esta." De nuevo Ianto asintió, Jack se retiró y cogió con fuerza la viga. "Rose creo que voy a necesitar tu ayuda." Entre los dos cogieron la viga de nuevo y juntos la levantaron. Era muy pesada, pero tras un par de intentos, consiguieron moverla. Ianto se quejó, pero al mismo tiempo se sintió completamente liberado. Con un rápido movimiento, Jack le abrazó con fuerza y le acarició el cabello. "Creí que te había perdido. ¿Puedes levantarte? Tenemos que buscar todavía al Doctor."
Al escuchar aquello, Rose se puso tensa. No podía creer que el Doctor todavía no hubiera dicho nada, que no hubiera hecho una de sus apariciones. Rose no sabía nada de él y eso le hacía ponerse cada vez más nerviosa.
"Vamos." Ianto se tambaleó, tenía las piernas dormidas por el peso de la viga, pero Jack consiguió sostenerlo. "Eso es. Vamos trata de dar un paso." Como si de un niño que comenzara a caminar, Ianto dio un paso adelante, sin que Jack soltara sus manos. "¿Todo bien?"
"Eso creo." Jack se acercó a Rose y los abrazó a los dos. Había temido tanto que les hubiera ocurrido algo, que ahora necesitaba descargar todos aquellos nervios aculumados.
"¿Y que hay del Doctor?" Preguntó Rose, amedrentada por la respuesta que pudiera darle Jack, pero al mirar al capitán a los ojos, se dio cuenta que él estaba tan preocupado por el Doctor como lo estaba ella, y tratándose de alguien tan seguro de si mismo y de que las cosas siempre iban a salir bien como Jack, eso no le hizo ninguna gracia. "¿Crees que le ha podido suceder algo? ¿Y si cuando le encontremos no es él? Quiero decir…"
"Tranquila, encontraremos al Doctor. Todo va a salir bien." Las palabras de Jack, siempre sonaban como un bálsamo en los peores momentos. Escucharlo decir que las cosas iban a salir bien le ayudaba sentirse más segura a que los nervios no tomaran el control de su cuerpo.
Jack era un líder nato, eso lo había sabido desde el primer momento en que lo había conocido, por mucho que entonces tratara de esconderse tras la fachada de timador, Jack formaba parte del mismo bando que Rose y el Doctor.
Ahora que lo había vuelto a encontrar, como líder de Torchwood, Rose confiaba en él como entonces y estaba segura que encontraría una forma de solucionar todo aquello y devolver la TARDIS a la normalidad.
Los tres juntos caminaron por la TARDIS hasta la sala de los controles y allí el caos parecía todavía mayor. Jack fue directamente al panel control, seguido de Ianto, mientras Rose comenzó a mirar alrededor.
"La TARDIS ha perdido el control." Dijo Jack en alto para que los dos le escucharan. "No se lo que le ha ocurrido, necesito al Doctor para que descifre todo esto. Pero creo que no estamos solos en la nave. No perdimos de vista a esas cosas."
"¿Quieres decir que esas criaturas, las que tuve dentro…?" Ianto se estremeció. No quería recordar aquellos viscosos tentáculos agarrándolo y su horrible aliento. Casi había conseguido olvidar el agua congelada y putrefacta en la que había caído; pero aquellas cosas, creciendo en su interior le darían pesadillas durante mucho tiempo.
"No te van a volver a tocar." Le susurró Jack al oído, mientras le abrazaba con fuerza por la cintura.
"¡Jack, está aquí!" El capitán y Ianto fueron hasta donde estaba ella. Jack se quedó paralizado, pues apenas podía creer lo que estaba viendo.
Rose estaba arrodillada en el suelo, acariciando la mejilla del Doctor con el dorso de su mano. Este estaba inconsciente y su brazo izquierdo estaba en una postura muy poco natural.
"Jack ¿Por qué no se ha regenerado?" El capitán no llegó a contestar, pues en ese momento el Doctor se removió y protestó al notar el terrible dolor en el brazo. "Doctor."
"Rose…" Se incorporó un poco, pero de nuevo volvió a caer al suelo gruñendo por el dolor.
"¿Por qué no te regeneras?" Dijo ella mientras le acariciaba el pelo. El Doctor sonrió, pasando su mirada de Rose a Jack. "Jack lo ha hecho." Continuó ella, señalando la manche de sangre en el costado del capitán.
"Yo había muerto Rose. Así es como funciona. Cuando el Doctor está a punto de morir o cuando yo debería estar en el otro lado nos regeneramos." Ianto apretó en silencio la mano del capitán.
Ya había pasado por eso muchas veces, había visto morir a Jack en más ocasiones de las que le gustaba recordar. Bajó la mirada hasta donde había estado la herida, pero Jack le obligó a mirarle a los ojos de nuevo.
"Todo está bien, no te preocupes." Jack le besó con dulzura en la mejilla. Ianto siempre preocupado por él. Desde luego no podía parecer más encantador. "¿puedes moverte? Tenemos que salir de aquí. La TARDIS no es un sitio seguro."
"¿Qué quieres decir con eso?" Rose ayudó al Doctor a incorporarse y dejó que echara la mayor parte del peso d su cuerpo sobre ella.
"Esas cosas las de las cloacas, están aquí, las que Ianto…"
"Vale pero creo que voy a necesitar ayuda, creo que tengo el brazo roto." Rose contuvo la respiración. Era la primera vez que el Doctor estaba herido desde que estaban juntos, la primera vez que le ocurría algo grave después de su regeneración. Su expresión era dolorosa y sus ojos mostraban miedo. Rose nunca lo había visto así.
"Creo que eso lo puedo solucionar. Puedo llamar a Martha."
"Martha…" El Doctor sonrió dolorosamente.
"¿Quién es Marthan?" Preguntó Rose.
"No le has hablado de ella. Doctor, no pensaba que tuvieras algo que esconder con la buena de la Doctora Jones." Dijo Jack entre risas. Por primera vez Jack vio en Rose una expresión de celos.
"¿Quién es Martha?" El Doctor perdió el equilibrio. "Vale, creo que lo dejaremos para más tarde." Un ruido sonó a sus espaldas, un ruido que todos menos Rose habían escuchado en las alcantarillas de la cuidad.
"Tienes razón será mejor que nos vayamos antes de que nos encuentren."
- o -
El teléfono sonó un par de veces antes de que pudiera contestar.
"Martha Jones, el Doctor te necesita." La voz fuerte y segura del capitán le hizo sonreír al otro lado del teléfono. "Y espero que también quieras verme a mi también.
