CAPÍTULO 6

FANTASMAS

TOMOYO´S POV

Nuevamente, la brillante luz logra despertarme de mi grato sueño y es que después de todo lo que hicimos esta mañana con el muñequito inglés quedé agotada. Bueno, eso y que mi condición también me desgasta muchísimo, que mal momento para empezar a salir a flote.

Encuentro una nota suya en la mesa a mi lado donde me indica que ha ido a la reunión; excelente decisión, faltar los dos no solo era sospechoso sino irresponsable, así que me levanto con toda tranquilidad y me doy una largo baño de burbujas, uno de los placeres de la vida.

Solo tengo el vestido que me puse anoche y ni loca salgo con eso, así que llamo a servicio al cuarto y solicito de la boutique algo un poco más informal para poder salir tranquila hacia mi hotel o quizá recorrer un poco la ciudad, hace frío pero se siente muy bien.

Me traen un pantalón sencillo, con unas zapatillas bailarinas y una linda camisa; no necesito más, recojo mi cabello en una trenza de lado y salgo del hotel no sin antes dejar una nota de agradecimiento a mi anfitrión que estuvo de maravilla debo decir.

El sexo en mi vida es algo… Rutinario, no me avergüenza decirlo, son otros tiempos donde una mujer no debería ser juzgada por hacer lo que en los hombres es visto como normal; es solo que a veces los hombres son tan básicos, solo buscan satisfacerse ellos mismos o en el otro extremo están los que buscan sobrecompensar sus pocas habilidades en la cama con demasiado juego previo.

Pero Hiragizawa mmmm ese hombre tiene un sex appeal totalmente innegable y una experiencia que se nota a leguas en su manera de comportarse durante el sexo; eso me parece muy bien, nada mejor que alguien experimentado para disfrutar ambos a la par, espero que no haya sido nuestro último encuentro, que por cierto, temí que no se diera por el episodio de anoche.

Ahora, espero que también sea reservado porque luego nadie se aguanta a Sakura con sus cuidados y luego mi madre que tomaría un avión en menos de lo que canta un gallo y ella tampoco se encuentra bien de salud como para hacer eso, precisamente por eso estoy aquí.

Esta ciudad es en verdad maravillosa y más cuando de compras se trata; así que aprovecho la tarde para comprar algunas cosillas interesantes, entre ellas… Lencería nueva, obviamente y algunas cosas para Sakurita, no lo puedo evitar, todo le queda tan bien.

Justo me encontraba en ese proceso cuando el teléfono reclama mi atención.

- Hola

- Tomoyo, ¿te sientes mejor? – era Eriol

- Claro que sí, estoy de compras de hecho, ¿cómo va la reunión?

- Ya terminamos por hoy, tu primita es intensa con los negocios ¿no?

- Jajaja sí, es muy tenaz cuando de eso se trata.

- Es decir que… ¿No estás en el hotel entonces?

- No querido, no podría abusar de tu hospitalidad, como te dije, estoy de compras y luego me voy para mi hotel, seguramente Sakura ya habrá llegado cuando yo lo haga.

- Bueno moid moiselle, hasta una próxima oportunidad.

- Besos, chao.

Sí, es un tipo interesante y claro que habrá próximas oportunidades, trataré de asegurarme de eso.

Veo que empieza a ocultarse el sol, es hora de regresar, Sakura debe estar preocupada y es lo que menos quiero en este momento; espero que Yukito tampoco se haya percatado de lo que sucedió, es como un hermano mayor, de una forma u otra todos nos hemos adaptado a ser una especie rara de familia.

- Señorita Daidouiji, bienvenida, la señorita Kinomoto la espera en su habitación, dice que es urgente – dice la recepcionista al verme entrar.

- Ok, gracias

Llego al ascensor siendo ayudada por uno de los botones con los paquetes que traigo, le pido que los lleve a mi habitación mientras yo me dirijo a la de Sakura.

Desde niñas creamos una especie de clave al tocar la puerta para identificar cuándo somos nosotras las que llamamos, así lo hago y veo que abre de inmediato y con una cara de indignación que no puede con ella.

- Tomoyo Daidouiji, ¿dónde diablos andabas metida? Me has tenido angustiada todo el día.

- Querida, perdóname, no te llamé porque sabía que estabas en reunión e interrumpiría.

- Ya veo… Y no fuiste a la reunión ¿por qué?

- Bueno, pues entenderás que las cosas con Eriol anoche se pusieron algo intensas y me resultó difícil levantarme en la mañana, es todo.

Ahí está ella, observándome como mamá regañona de pie frente a mi y con las manos en la cintura.

- A ver, señorita Daidouji; no me creas tan tonta, nunca has descuidado las responsabilidades de la empresa por una cojetlón, por muy buen amante que fuera el susodicho; y está bien, no dudo de las habilidades de Hiragizawa pero tú y yo sabemos que no fue la razón. El único motivo por el que dejas de estar en algo de la empresa lo conocemos a la perfección.

Allí estaba, el momento que tanto temía y no puedo evitar quedarme callada dándole la razón.

- ¿Le dijiste algo a mamá o a Yukito?

- Claro que no, de lo contrario Sonomi ya vendría en un vuelo, pero ¿por qué no me dijiste nada Tomoyo? Sabes que es muy delicado y no podemos simplemente ignorarlo o dejarlo pasar. De hecho, tenemos una cita en media hora, así que andando.

- Pero Sakura – reprocho haciendo pucheros a ver si logro convencerla; detesto los hospitales, odio la claustrofobia que siento cuando me meten en ese maldito tomógrafo, odio pasar por todo esto.

- Pero nada niña, nos vamos, ya mandaré a llamar al auto para que nos lleve.

- Está bien – digo resignada, entre Sakura y mi madre, prefiero a Sakura. – pero cámbiate por Dios, no iras a ir con esa ropa elegante y esos zapatos.

- Mmmmm tienes razón, no tardo.

Así fue, en unos instantes se veía mucho mejor, un jean negro con una blusa blanca ceñida y un poco escotada, chaqueta de cuero y unas hermosas botas que llegaban casi a la rodilla.

- Te ves tan linda – le digo al verla

- ¿Ahh? Ayyy Tommy, normal, no digas eso.

- Si Li te viera – la miro levantando las cejas

- Jajajaja ni lo digas, allá debe estar muy tranquilo en su hotel y es mejor de esa manera.

- Por cierto no terminaste de decirme ¿cómo les fue anoche?

- Querida Tommy, que triste intento de entretenerme para perder la cita. Andando que en el carro te cuento.

Esta niña siempre descubre mis planes, aunque en realidad si me produce mucha curiosidad saber si pasó algo entre esos dos.

SHAORAN´S POV

Es extraño, Eriol en realidad parece una cotorra, nunca se queda callado, hace de cualquier tontería un tema, pero ahora viene sospechosamente pensativo y mirando por la ventana sosteniendo su barbilla; en realidad no he sabido de nada lo suficientemente importante como para tenerlo tan absorto en sus pensamientos. Aunque en este momento lo prefiero así, yo tampoco tengo muchos deseos de hablar porque cierta castaña se ha apoderado de mis pensamientos y en realidad me siento en un dilema tremendo, principalmente por mi situación con Meiling; por otro lado, podría hacer lo que me ha recomendado Hiragizawa y es no pensar mucho en la situación y solo disfrutar el momento.

Justo en ese instante mi móvil empieza a sonar. Es Meiling, llama a la misma hora siempre.

- Hola Mei

- Hola mi amor, ¿cómo estuvo todo el día de hoy?

- Trabajando mucho, estuvimos reunidos todo el día.

- Entiendo y ¿por qué no me has llamado?

- Mei, no estoy en un viaje turístico, son cosas importantes las que estamos tratando aquí y en la noche salgo muy cansado y llego a dormir.

- Comprendo, pero llamarme no te toma más de unos minutos.

- Está bien, lo tendré en cuenta. Tengo que dejarte por ahora.

- Bueno, hablamos después

- Si, cuídate.

Terminamos la llamada y al parecer Eriol ni se ha enterado, continúa en ese estado de distracción o reflexión, no logro determinar cuál es.

- ¿Sabes algo Eriol?

-….

- Eriol… Hiragizawa, responde.

- ¿Eh? Ah si, dime,

- No logro entender ¿por qué estamos hospedándonos tan lejos de la oficina?

Él me mira con esa expresión de listillo, ha comprendido perfectamente a donde quiero llegar

- Tienes toda la razón lobito, sería bueno buscar una mejor… Ubicación ¿no lo crees?

¡Bingo!

- ¿Qué propones?

- El Marriot – responde con una sonrisa torcida

- Excelente idea cuatro ojos, llamaré a Yamazaki para que nos cambie ahora mismo.

Y así lo hice, llamé a mi amigo quien en un santiamén había reservado dos suites en el mismo hotel donde se hospedaban nuestras bellas socias, los valet se encargarían de preparar nuestro equipaje así que nosotros nos dirigimos a aquel hotel un poco expectantes, o por lo menos yo..No comprendo, pero tengo una ansiedad tremenda de verla, claro, en un escenario distinto al laboral, la verdad es que la noche anterior fue maravillosa; es tan graciosa e inteligente, aunque noté un deje de melancolía en sus ojos verdes y ese aire misterioso que la rodea, un misterio que estoy totalmente dispuesto a descubrir.

0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o

- ¿Sakura? Soy yo, Shaoran

- Ahh hola Shaoran, ¿cómo estás?

- Bien, este… quería invitarte a cenar, ¿es posible?

- No, lastimosamente estoy ocupada y creo que llego directo a descansar estoy hecha polvo.

- Mmmmm comprendo, supongo que nos veremos en la oficina mañana ¿no?

- Sí, creo que sí.

Suspiro cansado, de verdad quería verla y aunque estemos en el mismo hotel no tomé la precaución anoche de tomar nota de en qué habitación se encuentran y el lugar es bastante grande. Supongo que tendré que esperar a mañana, espero no le disguste y piense que soy un acosador o un tipo enfermo.

- ¿Planes para hoy lobito? – pregunta Hiragizawa apoyado en el marco de la puerta de mi habitación.

- Descansar amigo, sabes que la reunión de hoy estuvo un poco densa y necesito estar fresco para mañana.

- Al fin no me contaste cómo te fue con Sakura ayer

- Nada raro, llegamos y estuvimos un rato en el bar escuchando música y ya

- Aja – me mira con sospecha – ¿piensas que te voy a creer eso?

- Hablo en serio Eriol, se nota que algo le sucedía y no podía ser imprudente de ponerme a preguntar o esperar que algo sucediera.

- Bueno, en eso tienes razón; inclusive Tomoyo se notaba muy preocupada

- En todo caso, creo que es mejor así, Sakura es una persona muy… Particular e inteligente, tiene esa extraña forma de ser que atrae aun cuando no haga nada por lograrlo.

- Lo sé y te trae…mucho

- No digas tonterías Eriol, es algo… Pasajero, aquí no pasa nada, es totalmente físico.

- Si tú lo dices, te dejo, yo también estoy rendido.

Me despido de mi amigo y aunque todavía está muy temprano decido pedir algo a la habitación mientras reviso unos documentos y me dedico a descansar.

SAKURA´S POV

¿Les había dicho que soy impaciente? Bueno, pues lo soy y mucho, detesto estar sentada sin hacer nada en una sala de espera, me molesta profundamente, pero no hay otra opción, el tema de Tomoyo es preocupante y no la voy a dejar andar así por la vida como si nada sucediera.

Ya llevamos acá dos horas, van siendo las siete de la noche y estoy exhausta, ¿cuánto más pueden tardarse con eso? Además Shaoran me llamó pero no se hasta qué hora estaré acá, ese hombre me pone en aprietos; por un lado quisiera decirle SI a todo, y cuando digo todo, es todo; pero por otro lado, no me saco de la cabeza que es nuestro socio.

Justo en ese momento el sonido de la puerta llama mi atención.

- Señorita Kinomoto, la esperan en el consultorio, pase por favor.

- Gracias

Entro al lugar y encuentro a Tomoyo ubicada frente al doctor

- Señorita Kinomoto, bienvenida, como acompañante de la señorita Daidouji es importante que esté aquí; hemos hecho varios análisis y según lo que puedo apreciar el daño se ha extendido aunque muy poco, pero eso nos da un campanazo de alerta en torno a los cuidados que debe tener la señorita Daidouji.

La observo regañándola con la mirada mientras ella se mira desinteresada las uñas de las manos.

- Le voy a reformular el medicamento que toma actualmente; por favor, en la medida de lo posible recuerde que debe evitar emociones fuertes o situaciones que generen inquietud, por lo menos mientras se regula de nuevo. Espero, señorita Kinomoto me ayude con eso y usted señorita Daidouji sea muy cuidadosa durante estos días y procure dormir bien pues se va a sentir cansada o débil

- Gracias doctor – respondo y ambas nos despedimos con una reverencia.

- Te dije Sakurita que no era nada grave

- Pues afortunadamente amiga, de hecho… No sé qué tan conveniente es que estés en este ciclo de negociaciones

- Ni lo digas Sakura Kinomoto, sabes que soy yo o mi madre y ella no está bien.

- Tomoyo Daidouji, una sola muestra de que algo anda mal, una sola y le aviso a Sonomi.

- Está bien, no te preocupes que no sucederá nada.

Abordamos el vehículo y lucho por no quedarme dormida ahí mismo, agradezco nuestra llegada al hotel, vamos a la habitación de Tomoyo y me aseguro de que tome sus medicamentos y vitaminas antes de retirarme a mi habitación.

Al llegar apenas si atino a quitarme los zapatos y poner mi cabeza en la almohada para quedar totalmente fundida.

0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o00

NORMAL POV

- Tienes los ojos más bellos que haya visto – Un hombre de mediana edad se encontraba frente a una Sakura de apenas 12 años

- Gracias señor

- Seguramente tendrás muchos pretendientes, eres muy hermosa – continúa diciendo el hombre acariciando levemente su mejilla y ella se siente incómoda con el contacto.

De repente se encuentra en una zona boscosa y oscura

- Tienes una piel muy suave

- Suélteme por favor, ¡SUELTEME!

Sakura se despierta totalmente espantada y con el corazón latiendo a mil por hora, sus mejillas humedecidas por las lágrimas. ¿Qué había sido eso?

0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o

Estiro mi mano hacia la mesa para confirmar que son apenas las 9 de la noche, me dirijo al baño lavando mi rostro, no puede ser que esté teniendo estos sueños de nuevo, hace años ya que no sucedía, puede ser porque hace tanto tiempo no venía, pero no me gusta para nada esos episodios, me dejan terriblemente nerviosa, aunque se perfectamente qué hacer para eso.

Al ver mi rostro sin una gota de maquillaje me aplico un poco de brillo labial, tomo mi celular y cartera y me dirijo al bar del hotel.

- Un Martini seco por favor.

- Con gusto señorita

El bartender atiende de inmediato mi orden y yo me dedico a contemplar mi copa mientras escucho las suaves notas musicales de fondo. Sin duda alguna es un lugar agradable para beber y dedicarme a olvidar lo que mi mente desenterró hace un rato.

¡Por cierto! Recuerdo que no he hablado con Touya desde que llegué así que tomo mi teléfono para comunicarme con él, aunque esté tarde prefiero hacerlo a esta hora o terminaré por olvidarlo de nuevo.

- ¿Es tu tercer día en Japón y apenas llamas?

- Si, hola hermano, encantada de escucharte, y sí, estoy muy bien

- Sin ironías monstruo.

Suspiro cansada; nunca, nunca dejaría de usar ese estúpido apodo, pero si le respondo le estaré dando ánimo para que siga molestándome.

- ¿Cómo estás?

- En este momento… Un poco ocupado

- No cambias Touya, el mismo mujeriego de siempre.

- No digas eso hermanita, no soy el culpable de que me busquen.

Y la verdad, tampoco lo culpo, es alto, con su piel bronceada y unos rasgos – que según las que lo conocen, en mi se vería raro decirlo – bastante atractivos; es arquitecto y tiene su propia firma. Un imán para las mujeres.

- Bueno, supongo que tienes razón, ¿cuándo nos vemos?

- Envíame los datos de las oficinas que están usando e iré cuando pueda

- Ok, te las envío y espero verte pronto, recuerda que no estaré mucho tiempo aquí

- Te quiero monstruo

- Yo a ti, mujeriego empedernido.

Terminamos la llamada y mi Martini también se esfumó así que pido otro y otro y uno más, tengo una muy buena tolerancia al alcohol, aunque anoche… No sé, algo me falló, según me dijo Shaoran no diría que estaba ebria sino más bien cansada.

- ¿Puedo acompañarte? – dice tras de mi una voz bastante conocida.

- Tonto, ¿qué haces aquí a esta hora? – digo dirigiéndome a Yukito

- ¿Tú qué crees?

- Estás al acecho, supongo.

- Exacto, conocí a una mujer hace rato y me dijo que iba al baño y fue cuando te vi, ¿y tú? – dice mirando mi copa vacía – ¿ya llevas cuántos? Recuerda que mañana tenemos trabajo.

- No en la mañana, recuerda que estamos esperando unos datos. Irresponsable no soy mi amigo.

- Esta mañana se te estaba olvidando ese detalle.

- No te preocupes Yuki, fue algo… no lo sé, extraño.

- En todo caso, cuídate por favor y deséame suerte.

- Como si la necesitaras, con que mantengas esa actitud de angelito, caerá redondita.

- Ya cayó Kinomoto – dice con una sonrisa torcida – soy un gran actor.

Sonrió negando con la cabeza – Ve con ella

- Te quiero Saku – sale guiñándome un ojo-

Yo continúo concentrada en lo mío. Lo malo de tratar de disolver los malos recuerdos en alcohol es que con el tiempo ellos aprenden a nadar, pero lo sigo intentando.

- Otro por favor

En eso siento que alguien toca mi espalda.

- ¿No te habías ido ya?... – pero me quedo con la palabra en la boca al ver de quién se trata.

- ¿Qué haces tan sola? – responde El mismísimo Shaoran Li

Señalo la copa sin decir nada

- ¿Puedo acompañarte?

- Si quieres – digo despreocupadamente – pero ¿qué haces acá a esta hora?

- No lo sé, no podía dormir; lo intenté pero me cansé de mirar al techo. ¿Y tú? ¿Qué acaso no te cansas?

- Si, tanto que me dormí pasadas las siete, el problema es que me desperté y por eso vine.

- Veo… - responde él y hace una señal al bartender – whiskey seco por favor.

El joven le presenta la copa con presteza. Y él empieza a beber poco a poco mientras continuamos en silencio por un rato.

- Sakura, me dijiste ayer que eres de ascendencia japonesa, pero ¿tu familia no vive acá?

- Solo mi hermano, mis padres viven conmigo en New York.

Apenas en ese momento caigo en cuenta de que es demasiado tarde y considero extraño que Shaoran esté aquí.

- Oye perdón… Pero ¿qué haces acá a esta hora?

- Ya te dije que no podía dormir

- Si, no me refería a eso sino… ¿En este hotel?

- Ah… Si, si, nos trasladaron esta tarde, mi asistente consideró que el otro estaba demasiado lejos de las oficinas.

Muy conveniente ¿no? Es el primer pensamiento que pasa por mi mente; pero no, Shaoran no tiene pinta de ser un loco obsesivo o un acosador. En todo caso, no sé qué tan conveniente sea estar juntos en este espacio.

Es decir ¿Tentador? Demasiado. ¿Conveniente? No mucho

- ¿Te molesta?

- ¿Ah?

- El que me hospede aquí

- No para nada, es un excelente hotel, sin duda estarán muy cómodos y tienes razón, no está tan lejos de las oficinas.

- Sakura… ¿Te sientes bien? Desde que estoy contigo llevas tres martinis.

7 para ser exactos querido – pienso en ese momento.

- Y por cierto… Te ves muy bonita, no había tenido la oportunidad de verte sin ropa de oficina.

- Gracias… ¿y tú? ¿Esa ropa?

- Ah sí, disculpa, iba para el gimnasio cuando te vi

¿Disculpa? Por qué se disculpa si se ve realmente apetecible, la camiseta ceñida a su cuerpo dejando ver esos magníficos pectorales que pude besar ayer, sus fuertes brazos… Todo un manjar.

- Sakura… Sakura… ¿Me escuchas?

¿Qué? Me quedé prácticamente babeando mientras lo veía. Okkkk hora de hormonas locas.

- Shaoran… - me acercó acariciando suavemente con la yema de mis dedos sobre su camiseta.

- Di… Dime – Aja, ahora el que gaguea es otro y no puedo evitar una sonrisa maliciosa en mis labios

- Qué te parece si…

- Disculpen, ya vamos a cerrar el servicio de bar por esta noche.

¡Ayyy bendito! Y es que esa oportuna intervención tuvo la facultad de mandar a la basura mi audacia anterior.

- Ok, gracias por todo, lo cargas a mi habitación por favor – digo al muchacho-

- De ninguna manera, lo cargas a la mía y no acepto discusiones.

Shaoran se levanta primero y cuando yo lo intento hacer siento que todo el mundo se mueve a mi alrededor haciéndome perder el equilibrio.

- ¡Sakura! – corre un poco alarmado para tomarme entre sus brazos.

- No te preocupes, supongo que hasta ahora me está haciendo efecto.

- ¿Deseas que te acompañe? – Me observa con verdadera expresión de preocupación y ohhh siiii, claro que quiero que me acompañe.

- Si, por favor, en estas condiciones podría tener un accidente… o terminar en la habitación equivocada.

- Eso ni lo digas, yo te llevo.

Sentir sus manos sujetándome por la cintura, su calor corporal a través de aquella fina ropa, definitivamente este hombre me revoluciona las hormonas y yo no dejo de sonreirle como colegiala; creo que aquellas bebidas han aniquilado mis neuronas, por lo menos aquellas que están cuerdas y solo las locas sobrevivieron.

- Sakura, ¿de verdad estás bien? – me pregunta con su rostro tan cerca al mío y una sonrisa verdaderamente hipnotizante – se ve que te afectaron los martinis.

- En ese caso, ¿que tal si te quedas a cuidarme? – respondo aferrándome a su cuello y antes de entrar a mi habitación. Por algún motivo, muy dentro de mí siento que no deseo quedarme sola esta noche.

- Mmmmm no me tientes Kinomoto, luego no quiero verte mañana hecha una furia por creer que me aproveché de ti.

- Aprovéchate

En ese momento me toma en sus brazos cargándome y cerrando con un pie la puerta, será una buena forma de terminar la noche.

SHAORAN´S POV

Y si, estaba mas aburrido que una ostra en mi habitación, así que decidí ir al gimnasio aunque fuera un poco tarde, a ver si con el cansancio me obligo a dormir; pero al pasar por el bar la veo sentada, sola, con una copa en la mano y vaya si se veía bien, siempre la había visto más elegante, pero ahora está mas informal y aún así no deja de verse hermosa.

Me acerco para saludar y terminamos compartiendo un muy buen rato, aunque se ve muy melancólica; su sonrisa es un poco triste y quisiera saber qué es lo que sucede. Al parecer su vida profesional es bastante exitosa, al preguntar por su familia no se nota inquietud alguna, me gustaría saber qué es lo que oculta Sakura Kinomoto.

El caso es que sin saber muy bien cómo, estamos dirigiéndonos a su habitación, y me pide que me quede con ella, no creo que sea una invitación a dormir como hermanitos pero no estoy muy seguro, no está en sus cabales y me rehúso a verme como un violador o en su defecto como un aprovechado.

"Aprovéchate" me dice y juro por Dios que lo intenté, pero ¿quién puede conservar su cordura con esas propuestas?

La llevo en brazos cerrando con mucha dificultad la puerta mientras ella besa mi cuello y siento que mis fuerzas flaquean erizando cada parte de mi cuerpo.

La suelto lentamente mientras ella se puede poner en pie y con no mucha delicadeza empieza a halar mi camiseta para retirarla de mi cuerpo y no puedo evitar reírme un poco; me encanta ver esos matices en Sakura, a veces tan seria, a veces tan dulce y otras tan salvaje y pasional.

Me empuja hacia la cama y se ubica a horcajadas sobre mi, acariciando mi pecho y mirándome de una manera que si bien en otras mujeres me hubiese provocado repulsión, en ella me excita de una manera que empieza a hacerse evidente físicamente; ahora sin interrupciones, sin estar en un lugar incómodo puedo por fin hacerla mía.

Estando sobre mí, lentamente, suelta su cabello y va retirando cada prenda incluyendo el sostén negro y dándome una visión majestuosa de sus senos; es increíble, la última vez solo pude tocarla por encima de la ropa, pero verla ahora en todo su esplendor es jodidamente excitante y ella se percata porque me mira como tratando de decir que ha sentido el creciente bulto entre mis piernas.

De manera que empieza a hacer tortuosos movimientos sobre mí, ¡por Dios! Es una sensación increíble. Pero luego se levanta y se pone de espaldas a mi empezando a bajar ese ceñido pantalón, lentamente, como para que tratara de disfrutar la visión de su escultural figura para luego arrojar aquella prenda lejos de su cuerpo y regresar a mi de manera casi que felina, al tener pantalón deportivo es solo cuestión de halarlo y así lo hace para regresar a su posición inicial y acercarse a mi oído

- ¿Te excito, Shaoran?

- Demasiado – respondo con dificultad

- Tú también me excitas muchísimo guapo.

Empieza a deslizar su lengua por un costado de mi cuello mientras sus manos acarician mi pecho tocando ligeramente el elástico de mis bóxer, jugando con mi excitación, provocándome más y más a tomarla sin ninguna contemplación; pero por otro lado lo que hace es tan bueno que quiero disfrutarlo un poco más.

Pero se me ocurre una idea teniendo en cuenta lo sucedido el día de ayer, así que delicadamente la levanto y la pongo en la cama sacando mi móvil y rebuscando en mi colección de música; ahí estaba, el maravilloso Frank Sinatra interpretando "Love me", cuando vuelvo mi vista a Sakura, estaba recostada boca abajo dejando ver su silueta y mirándome de una manera que no supe identificar.

Así que me acerqué lentamente, y descubrí su cuello para empezar a besarla con mucha suavidad, repartiendo pequeños besos en sus hombros y sintiendo como ella sonríe; hasta este momento puedo decir que no me había pasado con ninguna mujer cuya sonrisa fuera mi mayor recompensa más allá de poder satisfacer mis deseos.

De manera que continúo besando y bajando por su espalda mientras escucho los suaves gemidos y mis manos acarician sus senos con delicadeza pero firmeza a la vez, es como si simplemente no quisiera soltarla.

En un momento se voltea y me pierdo en esos ojos verdes que me miran con deseo, con inquietud y brillan de una manera maravillosa, así que me acerco y la beso, como si fuera la primera vez, como si estuviera demasiado sediento y en ella hallara una fuente, pero entonces me percato de aquella pequeña prenda que aún tiene sobre si y empiezo a deslizarla suavemente sobre sus piernas, ella no dice nada, no hace nada, solo me mira rendida ante mis caricias.

Regreso a su rostro poniéndome a milímetros de ella.

- de verdad me gustas Sakura – susurro suavemente y le doy un beso en la frente y así continuo por todo su rostro y empiezo a bajar por su mentón hasta que la pasión empieza a apoderarse nuevamente de mí y vuelvo a besar con hambre su cuello y acariciar sus piernas que están envueltas en mi cuerpo

Por fin llego a ese par de montículos que muero por probar desde la primera vez, empiezo a besar y a acariciar al mismo tiempo completamente excitado pero de repente la siento tensarse bajo mi cuerpo.

- Suéltame, suéltame por favor – dice con ¿temor?

- Sakura, ¿estás bien? – respondo aún agitado.

- ¡Quítate, no me toques! – de repente se levanta y se mueve hacia una esquina de la cama, está temblando de pies a cabeza y con lágrimas en sus ojos ¿pero qué le hice?

- Sakura… Yo… dime ¿te lastime?

En ese momento ella tenía escondido su rostro y abrazaba sus rodillas, sentí un temor recorrer mi cuerpo, ¿qué puede estar pasando?

Trato de acercarme pero solo haga que retroceda más, parece como si no me reconociera.

- Sakura soy yo, Shaoran, por favor, dime ¿qué sucede?

Ella me mira por un momento como si por fin lograra reconocerme y rompe en llanto; Dios, cómo quisiera saber qué está pasando y qué puedo hacer para ayudarla, por ahora voy en busca de algo para cubrirla y yo hago lo propio, luego la abrazo, creo que por el momento no puedo hacer más.

- Shaoran… Perdóname, no sé qué me pasó

- No te preocupes por mí, solo quiero saber si estás bien.

- Si… Si, eso creo.

- Creo que lo mejor es que descanses, es posible que hayas estado muy estresada.

- Pero…

- Dime

- No, no es nada – inclina su rostro visiblemente apenada, como si evitara decirme algo.

- Sakura, dime por favor… ¿Necesitas algo, puedo ayudarte de alguna forma?

- Solo… ¿Podrías quedarte conmigo esta noche?

La miro sorprendido, de verdad no entiendo nada, hace un rato me rechazó como si tuviera la peste o algo parecido y ahora quiere que me quede a su lado. Pero ¿cómo no hacerlo? Sakura Kinomoto, mi Femme Fatale, siempre tan segura y tan puesta en su sitio se ve tan absolutamente vulnerable.

- Claro que si Sakura.

De manera que la ayudo a acomodarse en la cama y yo ocupo el otro lado.

- ¿Te molestaría si te abrazo? – pregunto tímidamente, quiero sentir su cuerpo tibio junto al mío y ella de repente se acerca, sin decir nada más y se acomoda en mi pecho.

- Nada de esto a nadie por favor

- No te preocupes, es solo entre tú y yo – respondo acariciando su cabello y la siento sonreír.

- Descansa Shaoran

- Descansa Sakura

Y así, sin más quedé profundamente dormido; la verdad, no me interesó demasiado el hecho de que no hayamos podido tener sexo, de una u otra manera el verla tranquila es suficiente para mí.

Hola queridos!

Ayyy casi que no logro publicar hoy! tenía muchas cosas, a veces mi esposo, mi bebé, mis estudios y tantas cosas no me dan tiempo de nada! pero afortunadamente pude hacerlo.

Les envío un abrazo muy grande, espero que estén teniendo una bellísima navidad.

Este capítulo lo quiero dedicar a dos personas:

1. Una señorita cuyo nombre no debo decir pero que sabe muy bien quién es y que cuando escribo este fic no puedo evitar recordarla y agradecerle por enseñarme tanto. Te quiero mucho linda, y recuerda que aquí estaré para ti.

2. A ti, mi Eli bella, amiga de mi corazón, cómplice de locuras, compañera de lágrimas. Aquí estamos luchando por salir adelante y viendo como el cielo empieza a despejarse para ti dejándote ver esas estrellas que iluminan tu vida.

A todos ustedes mis queridos lectores, un abrazo muy fuerte, disfruten muchísimo de estas fechas, de la compañía de personas especiales a su lado y no se sientan tristes por las cosas que no tienen, antes hay que ser agradecidos por lo que ya tenemos.

Sin más cháchara los dejo hasta la próxima semana.

Besos y abrazos