Disclaimer: Fairy Tail es del tarado de Mashima. "Este drabble participa de la CI Pairing Cup del foro Cannon Island. Primera ronda."

Personajes/Parejas: Rufus & Orga.

Extensión: 468 palabras.

Resumen: Despertar y encontrar a un rubio sentado a los pies de su cama no era exactamente la rutina usual de sus mañanas, pero podía considerar el cambio. Tal vez, solo tal vez. —¿Qué demonios?

Notas: Me acaban de dar ganas de escribir en verdad un AU basado en esto, la premisa simplemente me ha matado XD Estoy relativamente acostumbrada a leer este tipo de AU's así que metí algo de terminología que no explico del todo pero nada complicado. Figurenlo ustedes y ya (?).

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Multiverso.


VI.

A demon.


Despertar y encontrar a un rubio sentado a los pies de su cama no era exactamente la rutina usual de sus mañanas, pero podía considerar el cambio.

—¿Qué demonios?

Tal vez, solo tal vez.

—Buenos días. —Fue la respuesta de su invasor, sonrisa en los labios—. ¿Quieres las buenas noticias o las malas noticias?

—Ah —dudó unos segundos, y solo unos segundos, qué responder—... las malas, prefiero saber el fondo del asunto lo más pronto posible.

—Felicidades, alguien te odia mucho.

Parpadeó, sin esperar en absoluto esa respuesta.

—¿Esas son las malas? —cuestionó, seguro de que ahí había gato encerrado—. ¿Y las buenas?

—Era vengativo pero un poco idiota.

—Algo en eso me dio mala espina.

—Te maldijo. —Oh, genial. Debió verlo venir—. No muy bien, eso sí.

—No sé qué pensar de eso —comentó, porque honestamente no sabía qué pensar de eso. ¿A qué mal perdedor había enojado ahora?—. Dejame adivinar: demonio, harás mi vida un infierno y eso, ¿no?

—Precisamente a eso me refería con lo de un poco idiota —aquello llamó su atención, no pudo ocultarlo—, no hay clausulas.

—¿No hay?

—No.

—O sea... ¿nada?

—Nada.

—¿Ninguna orden de... no sé, sacarme los ojos o que en todo me vaya mal?

—Absolutamente nada, no estipuló nada al momento de invocar y lanzar la maldición así que digamos que te has salvado.

Se quedó estático unos momentos, intentando entender cómo se podía ser tan idiota. O sea, ¿gastabas una invocación demoníaca para eso? Era como comprar un auto sin tener permiso.

—¿Y qué haces aquí entonces?

—¿Disculpa?

—Si no tienes que maldecirme pues largate y dejame seguir durmiendo.

—No, a ver, yo sí tengo que maldecirte.

—Pero si no hay clausulas.

—Ya, eso es aparentemente mi problema, no el tuyo.

Orga parpadeó otra vez, tardando unos segundos en captar el punto de esa frase.

—O sea, el que sale perdiendo eres tú.

—La honestidad es un arma de doble filo, ¿sabes?

—¿Y qué putas vas a hacer entonces?

—Yo no sé, pero estoy obligado a estar aquí haciendo tu vida un infierno básicamente con un papel en blanco, así que sé un poco más amable y presentate.

—... ¿Es una broma?

—Soy el afectado aquí, ten consideración.

¿En serio? ¿Un demonio enviado a maldecirlo le estaba pidiendo consideración?

—Sigue soñando —reclamó, cogiendo sus sábanas, más que dispuesto a seguir durmiendo y olvidarse del asunto.

Se acomodó en la cama, de cara a la pared, aunque en lugar de la pared estaba el dichoso demonio rubio acostado a su lado como quien no quiere la cosa y mirándolo con toda la indiferencia posible.

—Todavía no te puedes deshacer de mí, ¿sabes? —le comentó, casi causal—. Rufus, por cierto. Podrías ordenar un poco tu casa, no me agrada mucho vivir en el desorden.

Una maldición, definitivamente era una maldición.


Nos leemos.