Perséfone emitió un grito aterrador a causa de la herida provocada por su propio ataque, el paisaje en donde se encontraban comenzó a desquebrajarse como si estuviera hecho de cristal, intento huir lo más rápido que pudo pues sabía que su rival era alguien de temer y por más diosa que fuera moriría sin duda alguna al recibir los ataques de esa persona. Cuando finalmente estuvo a punto de salir de aquella prisión de cristal un extraño sello de luz azulada se formo bajo sus pies mientras su cuerpo permanecía clavado al piso, sin lugar a dudas este sería su fin.
Shun: Por favor detente, no lo hagas te lo ruego.
Andrómeda le grito al joven frente de si con una marcada desesperación en sus palabras mientras se abalanzaba sobre él. En el momento que lo tomo del brazo una luz muy brillante inundo el lugar, ocultando de la vista aquel extraño paraje y a la diosa de la primavera, era como si todo en el mundo hubiera desaparecido excepto ellos dos. Sintió como su cuerpo era jalado hacia abajo apartándolo de aquella persona que hacía que su corazón se acelerara al tenerla cerca, mientras continuaba con su descenso la luz se volvía mas brillante ocultando a aquel guerrero misterioso a tal punto que solo pudo distinguir el color verde de sus ojos cuando este se giro para mirarlo, algo en esa persona le era conocido e intentaba desesperadamente volver hacia el sin embargo solo un nombre salió de sus labios a modo de grito: ¡HADES!
En el hospital de la fundación un más que furioso fénix tenia tomado por el cuello a un cabizbajo Shyriu haciendo la misma pregunta una y otra vez aquella que ni siquiera los que presenciaron tal hecho podían contestarse. ¿PORQUE?.
Ikki: .-¿Qué demonios estaban haciendo? ¿Cómo es posible que ni siquiera Athena siendo una diosa haya podido evitarlo?
Shyriu: .-Todo fue muy rápido, nosotros no… pudimos hacer nada.
Hyoga: .-Créeme que te entiendo Ikki, pero por el momento no hay nada que podamos hacer.
Shaori: .-Hyoga tiene razón, es mejor que nos calmemos y pensemos bien las cosas. Te prometo que traeremos de regreso a Shun y a Seiya.
La peli lila se encargo de todos los papeleos necesarios para no levantar sospechas y se dirigieron los tres jóvenes directo a la mansión Kido debían descansar y recuperarse la conmoción que habían sufrido pues al día siguiente deberían partir rumbo al santuario. Llegaron cerca de las tres de la mañana por lo que todo en la residencia estaba en el más absoluto silencio; decidieron a Tatzumi y prepararse ellos mismos una taza de té para calmar sus nervios.
El timbre sonó insistentemente inquietando a los presentes quienes tan solo se miraron entre ellos sin mediar palabra. Ikki se dirigió a la puerta mientras los demás esperaban en la cocina, al abrirla había ninguna persona solo la intensa lluvia que azotaba a la ciudad en ese momento por lo que se dispuso a cerrarla y volver a la cocina cuando un agudo estornudo le obligo a bajar la vista. No podía creer lo que veían sus ojos, ahí en el marco de la puerta y con las ropas todas mojadas se encontraba su querido hermano.
Shun vestía con un overol azul de mezclilla con unos convers y una boina del mismo color, su camisa era blanca de mangas cortas y sobre ella colgaba un delicado guardapelo de plata; su cabello se veía un tanto más oscuro y sus ojos más claros de hecho, su cuerpo era el de un niño de dos años. El fénix no salía de su estupor, su querido otuoto estaba justo frente a él de la misma edad que tenía cuando murieron sus padres, incluso sus ropas eran las mismas que llevaba puestas el día del funeral en que Pandora había intentado llevárselo.
Shun: .- Je vous promets que tout ira bien. Hasta entonces, cuidate Ikki.
Al terminar de decir esto con la mejor de sus sonrisas, le entrego al mayor la flor de iris que sostenía en su mano derecha para luego girarse sobre sus talones y emprender el camino hacia la calle aferrando su conejito de peluche con sus dos manitas. El fénix aceptó gustoso aquella flor que le ofrecía gentilmente su pequeño hermano, porque de eso estaba seguro pues en él pudo sentir así cosmos. El pequeño desapareció en un parpadeo dejando con miles de dudas al peli azul pero también con una sensación de tranquilidad, era como si un gran peso fuera quitado de sus hombros al saber que él estaba bien.
Hombre misterioso: .-Oh pero que monada! si te ves igualito jajajajaja.
Shun: .-Sera mejor que te calles si quieres conservar tu cabeza.
Hombre misterioso: .- Como sea, pero para ser hijo de quien eres tienes un corazón muy gentil.
Shun: .-Andando, hay mucho por hacer. Seiya no te quedes ahí parado, vámonos.
