Capítulo cinco


Departamento de Izaya

8 de agosto, 18:24

Namie aún mantenía la mirada fija en la cabeza encapsulada de Celty Sturluson, cuando creyó escuchar fuertes pasos que sacudían el edificio, como si alguien estuviera subiendo al trote por las escaleras.

Curiosa, dejó los libros y carpetas que tenía en sus manos y se dirigió hacia la puerta.

Se llevó las manos al corazón cuando, asomándose por el pasillo, le apareció al encuentro Shizuo Heiwajima, jadeante. Namie sin recuperarse de la impresión, miró a Shizuo y luego a Izaya que estaba por completo pálido y con el rostro bañado en su propia sangre.

—¿Izaya? —cuestionó la muchacha. Los otros dos no le respondieron. Shizuo se abrió paso empujando a Yagiri y se detuvo en el centro de la estancia.

—¿Qué ha pasado? —preguntó Namie, apresurándose a cerrar la puerta.

—Está herido, sus ojos… —dijo Shizuo, ciertamente exasperado.

—¿Sus ojos? —Namie se acercó al informante que parecía estar desorientado. Daba la impresión de que la pérdida de sangre había hecho que ya no tuviera fuerzas para mantenerse erguido o siquiera quejarse. Yagiri tomó entre sus manos las muñecas de Izaya queriendo ver la herida. No se inmutó—. Acuéstalo en el sillón —le ordenó a Shizuo.

El guardaespaldas se sintió sorprendido, lo mismo que aliviado. Al parecer, la joven sabía cómo manejar la situación. Obedeció y dejó tendido en el sillón a Izaya, pero no pudo evitar sobresaltarse cuando al apartar de sus brazos a Orihara, éste gimió.

Namie examinó con mayor detenimiento la herida. Después, subió por la escalera, no sin antes decirle a Shizuo que le impidiera a Izaya moverse. El guardaespaldas asintió y se quedó ahí de pie, intentando no desviar su atención del informante que había dejado al descubierto su rostro. Era imposible decir con certeza en qué estado estaban sus ojos, pues la sangre, aparatosa, le impedía saberlo.

Cuando Shizuo reparó en sí mismo, agradeció haberse separado de Izaya porque, ardiendo en fiebre, el informante lo había hecho sudar durante todo el tiempo en que lo cargó.

—No debiste moverlo —dijo Namie con semblante serio cuando retornó a la sala. Shizuo no supo que responder, sólo se apartó para dejar a la joven trabajar.

—¿Qué haces? —dijo tras ver las cosas que Namie dejó caer al suelo, a los pies del sillón.

—Voy a cubrirle los ojos. —Se explicó ella al tiempo que tomaba un par de gasas y un vaso de cartón. Luego se volvió a Shizuo—. Marca el número de Kishitani y dile que venga. Pronto.

—Lo llamé —dijo Shizuo, como si también se sintiera culpable por no haber podido contactar al médico.

—Sigue intentando. —Respondió Namie en un tono que no admitía replicas—. Puede que te duela, pero trata de quedarte quieto —le dijo a Izaya. El informante no habló, pero no hizo ningún movimiento brusco, únicamente apretó las manos en un puño hasta que los nudillos se tornaron blancos.

—Creo que tu ojo izquierdo está bien —le dijo Namie—, pero el derecho voy a taparlo, ¿de acuerdo?

—Eh, Namie-san, pensé que no estarías aquí —Izaya quiso reír, pero no lo consiguió. Soltó un sollozo y apretó el brazo de Yagiri, forzándose a no incorporarse cuando ella le rozó las sienes.

—Perdón —se disculpó Namie terminando de ocultar el ojo con el vaso. Igualmente cubrió el otro, pero únicamente con una gasa ya que no creía que tuviese nada enterrado: de ese lado, la sangre provenía de cortes en al área cercana a la ceja, sin embargo, era otro asunto lo que sucedía con el ojo derecho…

—¡MALDITA SEA, SHINRA! DEJA DE HACER PREGUNTAS —Yagiri ante el grito de Shizuo, se sobresaltó, lo mismo que Izaya, pero, para bien suyo, Namie le había puesto las manos en el pecho obligándolo así a mantenerse acostado. Seguidamente al susto, Izaya escuchó que la mujer se levantaba con brusquedad.

—Dame eso —dijo Namie, arrebatándole el teléfono a Shizuo, dispuesta a explicarle la situación a Shinra. Alternó su atención entre Shizuo e su parte, el primero temblando por el enojo, se obligó a no buscar algo que arrojar. El que Shinra le hubiese contestado mucho tiempo después de cuando debió hacerlo, le irritaba, pero no podía soportar que, además, le hubiese cuestionado, acusándolo. No se percató de que, entre sus manos, doblaba su cajetilla de cigarros.

Departamento de Shinra y Celty

8 de agosto, 18:40

Celty tras cerrar la sesión en la sala de chat, se quedó sentada frente al escritorio, pensando en lo que Mikado había dicho o, más bien, escrito. Aunque lo había negado, sabía que el muchacho estaba preocupado y eso hacía que ella también lo estuviera. ¿Estaría relacionado con Anri Sonohara? ¿Con los Pañuelos Amarillos? Si bien nunca había día en que no ocurriese algún incidente en Ikebukuro, durante la semana nada importante había llamado la atención de Celty.

"Shinra" había empezado a escribir en el teléfono, cuando se dio cuenta de que el médico parecía estar gritando algo a través de su propio celular. No entendió lo que decía hasta que deslizó la puerta transparente que separaba el estudio de la sala.

—¿Cómo pasó? ¿Qué hiciste, Shizuo? —decía Shinra caminando de un lado a otro.

¿Sucede algo?, leyó el médico en el teléfono de Celty. Shinra le pidió que esperara pues lo que le decían era importante. La dullahan, temerosa de algo le hubiese pasado a Shizuo, intentó interpretar las expresiones de Shinra que no hablaba, sino únicamente daba muestras de asentimiento con la cabeza. Después de un rato dijo:

—Muy bien, hiciste lo correcto. Asegúrate de que esté tranquilo. No debe moverse. Voy para allá —Shinra hablaba y buscaba su maletín. Celty se lo alcanzó y mediante señas le pidió que se explicara. ¿Shizuo estaría bien? No era posible que algo le hubiese ocurrido… era fuerte, incluso más que ella, mucho más que cualquier persona que hubiese conocido, y eso contando con que había vivido bastante.

—Es Izaya —dijo Shinra revisando que llevase todo el instrumental necesario.

Celty pensaba que la idea de que Shizuo estuviese herido era ridícula, pero el que Izaya lo estuviera, la desconcertó por completo. Izaya Orihara, esa persona que era tan hábil para escabullirse de todo tipo de situaciones a través de artimañas y trucos. Al parecer Shizuo estaba involucrado.

Preocupada más por él que por Orihara, Celty se colocó el casco y jaló la bata de Shinra, pidiéndole que le siguiera hasta donde guardaban su moto.

Departamento de Izaya

8 de agosto, 18:44

—Shinra está en camino —avisó Namie al tiempo que le arrojaba el celular a Shizuo quien, atrapándolo en el aire, lo quebró. Quería irse, quería irse lo más pronto posible, pero, por razones que ni el mismo sabía, se quedó ahí, callado y concentrado en aplacar al monstruo.

Namie ignoró a Shizuo y se arrodilló al lado de Izaya, pero él no se dio cuenta. Ahora que sabía que no tenía que preocuparse por la herida, el informante desvió sus pensamientos a lo que realmente lo angustiaba. Aunque detestaba admitirlo, estaba seguro de que perdería tiempo, pero no iba a decir nada. No podía permitirse aceptar que Izaya Orihara tenía miedo…

Desechó la idea porque, al fin y al cabo, el miedo era algo inherente a los humanos y él no pensaba contarse entre ellos.


N. del A. ¡Hola a todos! Y, una vez más, les pongo un nuevo capítulo...

Me gustaría saber que piensan que ocurrirá entre Shizuo e Izaya...

En fin, espero que les guste. ¡Bonito viernes y fin de semana! ¡Dejen reviews! :D