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6. "Penitencia"

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-Perdóneme Padre, pues he pecado –susurró a través de la diminuta ventanilla de madera

-Cuéntame tus pecados, hijo – respondió una voz tierna del otro lado

-Yo… -dudó un momento - … me he enamorado

-Eso no es pecado – dijo comprensivo – Es un regalo que Dios te ha dado

-¡No entiende! – el volumen de su voz superó el permitido, por lo que enrojeció –D-Digo, Padre, ese no es el problema – continuó con mayor nerviosismo –Me enamoré… pero de un h-hombre…

-¿Qué puedo hacer?

Y luego de unos 10 min., en que el sacerdote le dio una mini lección de por qué un hombre no puede enamorarse de otro, lo mandó a hacer penitencia divina: tenía que ir al atrio, hincarse y rezar 10 Padre Nuestro, 8 Ave María, 6 Credo y hacerle a la Virgen 2 rosarios…

Concluyó con una interesante frase:

-Irás al infierno si continúas con ese sentimiento, Walker…

El peliblanco caminó ante el enorme Cristo que colgaba en el atrio… y de la manera más tierna, le sonrió y susurró un delicado "Lo siento"

¿Acto seguido? Salió del lugar y corrió a su casa, ansioso porque llegara el día siguiente: sería Lunes, inicio de semana… y entonces le volvería a ver…

Vería a Lavi Bookman, el nuevo estudiante del 3-A: alto, pelirrojo, de ojos verdes, de increíble figura y con una sonrisa capaz de iluminar el más oscuro panorama… él era el hombre del que se había enamorado a primera vista…

… ¿Ir al infierno? Sonaba como una terrible penitencia… pero no le importaría terminar ahí si eso significaba estar a su lado, aunque fuera un minuto más…