Disclamer: La serie de Yu-Gi-Oh! No me pertenece, los derechos de autor le pertenecen a Kazuki Takahashi, quien hizo la trama original, yo hago esto sin fines de lucro.
CÁPITULO VI: UNA NOCHE FRÍA DE VERANO.
… Yami no podía creer lo que estaba viendo, no podía creerlo su pequeña y amada Luz estaba siendo violado por Yami Bakura… podía ver como este recorría el cuerpo de Yugi, por la expresión del rostro del pequeño Yugi realmente estaba mal, el verlo así era devastador. El primer instinto que tuvo Yami fue abalanzarse sobre Yami Bakura y golpearlo todo lo que podía, quería que Yami Bakura pagara con sangre lo que le estaba haciendo a su Pequeño ángel. No podía imaginar lo que el pobre Yugi debería estar sufriendo en esos momentos, a parte de que él pobre de Yugi había caído inconsciente en el justo momento en que Yami entraba a su habitación, lo que provoco que el pequeño no se diera cuenta de que había entrado del antiguo faraón.
—Qué mal protector resultaste ser Yami —dijo burlonamente Yami Bakura, a quien no parecía hacerle mucho efecto los poderosos golpes de Yami, aunque la contraparte del albino empezara a tener mal aspecto—, mira lo que le a pasado al pequeño Yugi… si hubieras estado aquí para protegerlo como debieras, cumplir por completo con tu deber, asegurarte del bienestar del chico, seguramente él no estaría así.
Cuando Yami oyó eso no pudo evitar sentirse todavía peor de lo que ya se sentía, ya que estaba cayendo en el juego de Yami Bakura, ya que después de todo, él sentía que le había fallado de un modo terrible a su amada luz, al parecer Yami Bakura había conseguido lo que quería al sacar de quicio a Yami…
—¿Por qué le hiciste eso a Yugi? —Preguntó un furioso Yami, el cual no podía ver con más odio a Yami Bakura por que eso seria sumamente imposible, intentando contener en esos momentos su furia, si no, sería equivalente a explotar destruyendo todo lo que tenía a su alrededor en esos momentos, pero al ser la mente inconsciente de Yugi, era más que obvio que el chico no quería hacerlo— ¡No importa lo que haya pasado hace más de cinco mil años! ¡Yugi no tiene la culpa de nada de lo que pudo haber ocurrido!... –realmente a cada segundo que pasaba, Yami se alteraba aun más, ya que realmente se siente culpable de lo que le ocurrió a Yugi, en esos momentos realmente sentía un gran odio por Yami Bakura, en esos momentos era realmente capaz de matar a Yami Bakura de poderlo hacer.
—¿Qué pasa estúpido Faraón? —dijo con una desagradable mueca en el rostro, como hechandole en cara a Yami lo que había hecho, en parte a causa del dolor por consecuencia de los golpes recibidos como llena de burla y autosuficiencia, ya que Yami Bakura sabía que le había dado a Yami en una fibra sensible… aunque claro, no sabía cuan sensible es esta, ya que no sabe que Yami esta enamorado de Yugi—, ¿A caso quieres matarme por haberle dado un poco de placer a tu protegido? —dijo en un tono sumamente de aversión el espíritu de la Sortija del Milenio, ya que estaba disfrutando el verlo sufrir a ese grado.
Al oír estas palabras de la boca de Yami Bakura, Yami no pudo evitar poner una cara llena de odio y asco hacia Yami Bakura. Antes de que Yami pudiera volver a golpearlo para dejarlo aun más grave de lo que ya estaba en esos momentos, y haciendo uso de sus nuevas habilidades, Yami Bakura salió de la mente del pequeño Yugi cuando sintió a una tercera persona acercarse a ellos en esos precisos momentos, cuando salió de la mente de Yugi el pobre de Yami no pudo evitar sentirse frustrado…
Hacia unos minutos que un chico un poco más bajo que Joey, y más alto que Yugi había sálido de la cancha de la escuela, los amigos de Yugi y Bakura notaron que ya habían llegado la gran mayoría, si no que a esas alturas de la noche toda la escuela, y que ni Yugi ni Bakura habían entrado para esos momentos a la cancha, y no los alcanzaban a ver desde donde estaban en la entrada.
Él chico en cuestión usa lentes grandes y negros, ojos y cabello negro, con algunas marcas de acné, cualquiera podría calificarlo del clásico chico nerd de la escuela, presidente tanto del club de ajedrez como de computación, sin olvidar que su promedio es de los más altos de la escuela, únicamente superado por Duke Devlin y Seto Kaiba, el chico en cuestión a parte de lo ya mencionado es un gran admirador de Seto Kaiba y Yugi Moto, ya que siempre los ha visto ganar en el duelo de monstruos siendo él muy patético para eso. Por lo que él se ofreció a salir a buscar a los únicos chicos en toda la escuela que poseen un articulo del Milenio, su nombre Keitaro Asagari.
Keitaro obviamente no sabía nada de lo que estaba pasando a las afueras de la cancha de la escuela… ni los amigos de Yugi se lo imaginaban, aunque presentían que sus amigos en esos momentos estaban en peligro, en un gran peligro, aunque no encontraban la razón para eso, aunque en los ya clásicos libros del gran detective Sherlock Holmes, Sir Arthur Conan Doyle escribió en alguno de sus libros: que si después de ver todo lo que se pudiera observar de un caso, lo que resultaba, por más inverosímil que fuera, debería ser la verdad, y en casos anteriores, sus instintos de supervivencia como su amistad a dado más resultados para lograr salir adelante y ser más fuerte aun que la más innegable lógica científica, en especial con lo que les a tocado vivir con respecto a los artículos del milenio en ocasiones anteriores; así que debieron seguir más a esos instintos de peligro en esos momentos y asegurarse que sus amigos se encontraban bien.
Aunque no hubiera razones para que no estuvieran bien, pero el ambiente estival que había en esos momentos en la cancha y la perspectiva de las vacaciones nublaban sus mentes, aunque tanto bullicio empezaba también a avivar a un antiguo ser…
Keitaro, casi sin motivos aparentes sale de la cancha, hacía donde Yugi y Bakura están tirados inconscientes, como si algo o alguien guiará sus pasos hacía esa dirección, cuando llega prácticamente a donde los dos están, un gran destello de luz sale de Yugi, solo que Keitaro no se da cuenta de donde proviene exactamente y antes de que pudiera hacer algo, él chico de las gafas se ve envuelto de modo accidental en una venganza de más de cinco mil años de antigüedad, una venganza sobre la que no tiene conciencia, y sin proponérselo, entrara de una manera brutal a los acontecimientos milenarios.
Obviamente al no tener conocimientos, y al ser el típico chico tímido y sumamente estudioso no tendría el suficiente carácter como para defenderse por si sólo, y menos de alguien como Yami Bakura, para cuando Yami salió de la mente de Yugi, también con un gran destello, no se había dado cuenta de la presencia de Keitaro, lo primero que hizo Yami, y más por instinto que por otra cosa, fue acercarse al cuerpo inconsciente de Bakura.
Él cual yacía inconsciente a unos pocos metros donde estaba el cuerpo de Yugi, y después de revisarlo momentáneamente, se dio cuenta tanto de que no estaba bien, como también no estaba dentro de él Yami Bakura, por lo que se pregunto si a parte de poder meterse a la mente que él quisiera tendría un cuerpo propio como él y que hubiese logrado escapar; cuando Keitaro le habla con la tímida voz que él posee, que siempre produce la impresión de estar pidiendo disculpas por haberse atrevido a pronunciar una palabra en voz alta, y aunque eso fuera en clases, dando una respuesta correcta al profesor.
—Disculpa… ¿quien eres tú? —preguntó esa voz suave y tímida, casi audible para Yami en esos momentos de angustias por que ni Bakura ni Yugi parecían reaccionar pronto, y por lo visto ambos necesitaban con urgencia la ayuda de un doctor—, creo recordar que Yugi no mencionara en ningún momento en clases que tuviera un hermano, aunque claro, apenas si lo conozco ya que no vamos en el mismo salón… pero hay veces en que tengo que ir a su salón por que soy el representante de nuestro curso —dijo el joven nervioso, como si no supiera que decir en esos momentos de duda, aunque en realidad quien hablaba era Yami Bakura. Dado que el joven no representaba gran riesgo para su poder, por lo que le fue fácil controlarlo, sumamente fácil.
—Y-yo soy… —Yami nunca se imaginó que tendría que contestar una pregunta así, menos en esos momentos en los que se encontraba tan desesperado, pero necesitaba decir algo que fuera creíble y que no fuera a decir algo impropió, por lo que dijo lo primero que se le vino a la mente y que el otro chico pudiese creer sin ninguna clase de problemas—, Yami Moto, soy primo de Yugi, no soy de la ciudad, vine aquí por que Yugi me había invitado a la fiesta de fin de cursos, cuando llegue ya estaba así él y su amigo —dijo casi como si intentara más que le creyera el otro chico que si estuviera convencido de lo que había mencionado en esos momentos, ya que no sabía que otra cosa decirle.
—Mi nombre es Keitaro Asagari —dijo el chico de un modo muy tímido, como si le costara mucho trabajo decir su nombre, como si temiera decirlo mal—, mucho gusto Yami, no sabía que Yugi tuviera un primo… y menos que se le pareciera tanto, si quieres llamo a un hospital para que envíen alguna ambulancia —dijo con ese tono calmado y tímido propio de Keitaro el cruel de la contraparte del albino, ya que en esos momentos pensó que quizás sería mejor para sus planes si hacía que sus victimas entraran en un hospital, aunque claro, en el plan para que nunca salgan de ahí. A parte de que sería más fácil así mantenerlos vigilados, a parte de que había mucha información en la mente del chico que le podría ser sumamente útil más tarde—, hay uno muy cerca de aquí, no creo que tarden en llegar —dijo mientras sacaba un celular y hablaba al hospital, era el mejor de la ciudad, ese hospital era un hospital particular.
—Esta bien Keitaro, gracias –dijo en voz baja Yami, casi tartamudeando, ya que en esos momentos creía que el chico era sincero, en ese momento recordó otra cosa, a los demás chicos, creía que debía decirles lo que había pasado en esos momentos, que era hora de decir la verdad, aunque fuera difícil—, creo recordar que Yugi me ha mencionado a varios de sus amigos, creo que en estos momentos están dentro de la cancha, sus nombres son Tea Gardner, Joey Wheeler, y Tristán Tylor… ¿les podrías decir lo que a pasado? —preguntó Yami intentando contener las lagrimas de lo que había pasado, intentaba mantenerse lo más neutral posible en esos momentos.
—Claro, yo les diré Yami no te preocupes —dijo Keitaro, aunque dentro de él, Yami Bakura tenía un rostro de satisfacción, ya que también podría usar a los otros para su venganza en contra de Yami, de un modo o de otro, todos le serían útiles para su cruel causa sin sentido. Sólo que no le diría nada a Yami en esos momentos, mejor agarrarlo con la guardia baja cuando atacara nuevamente.
Al momento en que Keitaro entraba para hablarles a los demás iba llegando la ambulancia del hospital del que le había hablado el chico al faraón, Yami Bakura se aseguro de que nadie notara a las ambulancias que acababan de llegar y mucho menos a quienes se llevaban y en que estado. Le causo un poco de problemas esto por las parejas que querían salir a tomar un poco de aire fresco a la luz de la luna, pero nada realmente relevante.
A causa del alto volumen de la música no le fue tan difícil ocultar el sonido de las sirenas; cuando las ambulancias llegaron eran cuarto para las nueve, Yami se fue en la ambulancia, ya que no quería separarse de Yugi, bueno, tampoco de Bakura, pero en esos momentos quien le preocupaba más era Yugi, en especial con lo que él había visto en la habitación mental del pequeño. Se sentía tan culpable en esos momentos por lo sucedido hacía tan poco, para Yami, era como si él hubiera sido quien violó a Yugi…
Obviamente, cuando Keitaro se reencontró con los otros chicos no les dijo nada de lo que había visto o lo que Yami le había pedido que les dijese, ya que no quería que sus amigos se fueran a buscarlos, no quería que estuvieran lo suficientemente cerca de ellos para cuando empezara a llevar a cabo sus planes. Los necesitaba los más lejos posible, para así después mantenerlos vigilados y poder separarlo más fácilmente y no pudieran estorbar en sus planes, sabía perfectamente que ellos serían una gran molestia para sus planes, tal vez debería de enviarlos al reino de las sombras donde permanecerían para siempre después de jugar un rato con ellos, y si se encontraban lo suficientemente debilitados tal vez no intentarían escapar de ningún modo.
Aun recordaba que Joey había logrado regresar por su propia cuenta después de la batalla que sostuvo contra Malik en ciudad batallas. No quería cometer el mismo error que Malik, no era tan idiota como para cometer un mismo error, aunque no fuera suyo.
Una vez en el hospital, Yugi y Bakura fueron hospitalizados, cada uno en habitaciones diferentes, por que sus estados eran totalmente diferentes, cuando oyó de los doctores que ambos chicos estaba en un estado de coma, que no sabían cuanto tiempo estarían en ese estado y que su situación se encontraba muy delicada no podía creerlo. Según los reportes médicos, él que estaba más débil era el chico de cabello blanco, que era él el que en esos momentos tenía más posibilidades de morir.
¿Qué le había hecho ahora Yami Bakura?, no lo había creído capaz de hacerle algo a su luz como para dejarlo en un estado tan deplorable al pobre chico, se suponía que una vez que el espíritu de un Articulo del Milenio se unía a un mortal, este mortal pasaba a ser el protegido del espíritu, que deberían actuar en conjunto, no atacarse entre si…
En especial sabiendo que lo necesitaba por que aun tenía la sortija del milenio cuando llegó al hospital, dado que no se puede separar mucho de esta o no podría sobrevivir sin la Sortija para poder canalizar su poder. Le dijeron que tenía que pasar a la caja antes de las diez para pagar la cuenta, ya que si no lo hacía no podrían aceptarlos después de esa noche, de hecho tenía que dejar pagado como mínimo la primera noche y el primer día para empezar ha hacer los estudios correspondientes… y dejar pagados dichos estudios obviamente.
Eso dejo impactado a Yami, ya que él no contaba con dinero alguno, y no sabía de donde sacaría el dinero, y cuando oyó cuanto dinero tenía que pagar en menos de una hora, ya que eran las nueve y diez, no sabía que hacer.
Estaba totalmente desconcertado, se quedo un rato sentado en la sala de espera del hospital sin saber que hacer con la cabeza entre las manos y los codos apoyados sobre sus piernas, todo parecía indicar que lo que había pasado con Yami Bakura aun no había acabado y tardaría en acabar pronto, tenía la cabeza hecha un verdadero lió.
En eso una de las enfermeras del área siquiátrica vio a Yami, llevaba puesto obviamente un uniforme blanco de enfermera, con una falda que le cubría apenas medio muslo, la blusa de este era de manga corta, en la cofia tenía una pequeña cruz de un azul índigo, y a cada lado de la cruz había un alada, como si intentara simular las alas de un ángel, y en una de las pequeñas mangas de tenían un tipo de bastón sobre la cual se enrollaba algún tipo de gusano o serpiente, un símbolo que por lo general había en todos los hospitales y consultorios privados de médicos.
La chica tenía un hermoso cabello negro, sujeto en una trenza, lentamente y con un paso firme y muy elegante se acerco a Yami, aunque no lo veía bien por como estaba su rostro, tenia un fuerte presentimiento, la chica en cuestión era una persona muy intuitiva, por lo que podía ver, sabía que Yami tenía algún tipo de problema, aunque no le conocía, su experiencia en el hospital así se lo indicaba.
—Disculpe —dijo la bella enfermera en voz baja, ya que no quería importunar, pero tenía que hablar con él, algo muy dentro suyo le dijo que ella lo podría ayudar en esos precisos momentos, olvidándose unos momentos de su habitual tono de mandato, ya que ese no era el lugar para eso—, ¿lo puedo ayudar de alguna forma?.
—Creo que no puede señorita… —dijo Yami mientras alzaba su mirada, encontrándose con dos ojos color miel sumamente hermosos, aunque era la primera vez que estaba tan cerca de dicha chica, sabía que la había visto antes… y fue cuando reacciono a la voz de la chica, tampoco era la primera vez que oía su voz, pero una vez que alzo el rostro no supo que decirle a la chica, solamente alcanzo a murmurar en voz baja una palabra, aunque fue en un tono casi inaudible, la chica alcanzo a oír que dijo: Patricia.
Cuando la chica lo vio supo el por que de su intuición de que algo muy malo pasaba, cuando Yami se paro se fijo que era un poco más alto que ella, y su mirada era diferente a la de su querido amigo, se le quedo viendo unos cuantos segundos, cuando por fin volvió a hablar ella, le hizo una pregunta: —¿Qué le había pasado a Yugi?.
Yami tomo un poco de aire, le tendría que decir toda la verdad a la chica, al fin y al cabo Yugi parecía que le tenía cierta confianza a la chica, aunque no perteneciera al círculo de amigos en el que él se solía mover. Era su única opción por el momento para poder hacer algo, ya que tenía la cabeza hecha un lio, necesitaba sacar todo lo que tenía en esos momentos en la cabeza o enloquecería, así que en esos momentos no tenía ninguna razón para no confiarle a Patricia lo que había pasado.
A parte su protegido le había dicho que la conocía desde hacía mucho tiempo… aunque tardo un rato, en el cual dudo de si debía o no hacerlo, no solía ser tan abierto con gente que no fuera Yugi; por Yugi tomó una desición, él le importaba más que cualquier otra cosa, tardo largo rato explicándole todo.
Patricia le había pedido que le explicara desde el principio, y que fuera realmente desde el principio, ya que presentía que la historia que tenía que contar había empezado mucho antes de lo que había pasado esa noche, o lo más que pudiera para entender que había pasado. Cuando Yami por fin logro llegar a la parte de lo que había pasado esa noche faltaban escasos cuatro minutos para que fueran las diez de la noche, Yami se desanimó por que sabía que ahora si no tenía posibilidades de reunir todo él dinero, pero Patricia le dijo que no se preocupara, que lo mínimo que podía hacer ella por su amigo en esos momentos era pagar la cuenta del hospital.
Le dijo que no veía el por que ella no tendría que correr con todos los gastos de la hospitalización cuando vio el sorprendido rostro del chico, ya que su irresponsable tía se había ido olvidando de la promesa que le había hecho al abuelo de Yugi, como quien se le olvidara un papel en una banca del parque, y que era su manera de compensárselo a Yugi y al abuelo de este. Ya que si bien no era responsabilidad de ella, lo era de su tía y había aprendido a sobrellevar las responsabilidades de su familia, quisiera o no.
A parte de que a ambos les tenía mucho aprecio por como la habían tratado de pequeña. Además de que estaba agradecida con Yami de que fuera sincero con ella, muchos no solían serlo, o al menos no tanto.
Aparte, consideraba que ya habían sufrido lo suficiente por esa noche para que también se vinieran preocupando por el dinero de la cuenta del hospital, después de oír eso de los labios de la chica comprendió el por que le tenía tanta estima Yugi. Recordó algo que él le había dicho de ella, como si se lo hubiera dicho hacía ya años aunque no tuviera ni una semana de habérselo comentado después de que esta apareciera en su limusina a cumplir con la promesa de su tía, le había dicho que era una buena chica y comprobó cuan cierto era eso en ese momento.
