VI. ¿Y cuál es la emergencia?
Hermione sintió que despertaba de algo más que un sueño cuando volvió a abrir los ojos. Inquieta, se sentía sedienta no sólo de agua, sino también de un calor familiar que no encontró al otro lado de la cama. Pestañeó torpemente intentando aclarar su visión, preguntándose por qué sentía tanto frío.
Estaba claro que Fleur se había levantado y en cuanto comenzó a mirar a través de la habitación, notó que ni siquiera estaba allí. Frunció el ceño, un poco descolocada por la situación. Normalmente era ella la que salía antes de cualquier habitación y eran sus amantes las que dormirían tranquilamente sin saber hasta la mañana siguiente que se había escabullido.
Pero esta vez había sido ella. Y se sintió terriblemente mal humorada al respecto.
Aún así, sin perder más el tiempo, saltó de la cama y comenzó a vestirse, notando por las rendijas de las persianas que el sol brillaba intensamente fuera. Respiró profundamente antes de salir de la habitación, dispuesta a hacer cómo que nada había sucedido y que ser dejada atrás, desnuda y vulnerable, no afectaba su orgullo en lo más mínimo.
Llegó hasta el bar en poco más gracias a las zancadas firmes y largas con las que atravesó el lugar, ganándose unas cuantas miradas curiosas de aquellos con los que se había cruzado, en especial de un Seamus que se acobardó rápidamente cuando le dirigió una mirada desafiante.
En el bar no estaban más que Finch-Fletcher con unos pocos más de la tripulación, y Hermione acababa de unirse a sus compañeros que hablaban de las cosas extrañas halladas en el botín cuando alguien le puso la mano en el hombro. Hermione reprimió un respingo de sorpresa, mirando por sobre su hombro para encontrar a Lupin, que le dio una sonrisa calmada.
-'Mione, ahora que estás despierta, podrías unirte a nosotros en mi casa. Haremos una breve reunión para zanjar unos asuntos.
Hermione asintió distraídamente, notando que Tonks aparecía a su costado con las manos cargadas de comida al igual que Lupin que sostenía una cesta llena de pan en la otra mano. Se mordió la lengua para evitar preguntar dónde demonios se había metido Fleur, sobretodo porque se disgustó aún más cuando notó la mirada perspicaz que tenía la pelirrosa en su rostro y que tras años de amistad había aprendido a reconocer. Era bastante obvio que Tonks sabía más cosas de las que admitiría a Hermione.
-Enseguida.- asintió, girándose para despedirse rápidamente de sus compañeros con un gesto, llevándose con ella una jarra de cerveza de mantequilla mientras mordía rápidamente lo que quedaba de una rodaja de pan.
Siguió a la pareja hacia una modesta aunque bonita cabaña un poco apartada de los demás edificios. Hermione debió respirar profundamente para no ceder a su mal humor y agredir verbalmente a sus amigos cuando notó una melena rubia a través de las ventanas abiertas.
En efecto, allí estaba Fleur, sentada a la mesa junto a Ronald que parecía comportarse civilmente ante la francesa cuya postura denotaba su educación aristocrática. Para estar sentada a la mesa de una modesta cabaña en el medio de la nada, en compañía de nada menos que piratas, Fleur mantenía un porte noble y recatado.
Pero Hermione se negó a prestarle más atención, negándose a devolverle la mirada cuando los ojos cerúleos la notaron al entrar. En su lugar, se dirigió a Canuto y Harry, que cuchicheaban al lado de una ventana mientras el mago mayor fumaba en su pipa.
-Buenos días, 'Mione.- saludó Harry, aunque sus ojos parpadearon torpemente hacia ella en un gesto un poco extraño.
Hermione estaba a punto de preguntarle si estaba ebrio, cuando notó que la mirada de Canuto se dirigió al mismo punto.
-Deben ser buenos días para ti, 'Mione, eso seguro.- señaló Sirius con una creciente sonrisa burlona, dándole luego una calada a su pipa haciendo que formas graciosas salieran en las volutas de humo.
Hermione estaba a punto de preguntarles qué demonios les pasaba a ambos, cuando notó que un par de personas más entraron en la cabaña.
-Neville, Katie, pónganse cómodos.- habló entonces Lupin, señalando un par de sillas en la larga la mesa mientras él y Tonks terminaban de servir el almuerzo.
Suspiró mentalmente, intentando no pensar en la incómoda situación que había pasado con Katie el día anterior, y finalmente siguió a Canuto y Harry que ya habían avanzado hacia la mesa, llamados por el alimento fresco servido y la bebida en las jarras.
Por supuesto que el único asiento que quedó libre para ella fue el que estaba al lado de Fleur, y cuando se dirigió hacia este fue que realmente miró a la rubia por primera vez en el día.
La mirada cerúlea que le dirigió la francesa hizo que su corazón saltara en su pecho. Principalmente por lo abierta y profunda que era, en conjunto con la expresión contemplativa de su rostro. Fueron escasos segundos en los que mantuvieron el contacto visual, que bastaron para construir una burbuja alrededor de ambas, como si todos los demás ya no estuvieran allí y el ruido general se apagara. Contuvo el aliento cuando sintió la caricia tímida del esclavo veela comenzando a ascender por su brazo, y titubeó, insegura sobre qué decir. Fue la misma Fleur la que rompió el momento, pellizcándole el dorso de la mano para llamarle la atención.
Hermione frunció el ceño, haciendo una mueca y a punto de reprender a la rubia cuando escuchó que Lupin le hablaba.
-¿Qué dices, 'Mione? Creo que el mercado negro en Irlanda será un poco más ventajoso que aquí.
La castaña parpadeó, recordando dónde se encontraba y sacudió su mano, intentando quitarse la sensación persistente del esclavo veela.
-Depende para qué. No habrá gran diferencia para los más comunes.- argumentó rápidamente, centrándose en la conversación.
-Concuerdo.- dijo Katie, que estaba picoteando la comida de las bandejas.-Y algunas de esas reliquias raras serán difíciles de venderlas por aquí sin levantar sospechas.
Hermione miró a la bruja, pensando en los artículos más raros que habían encontrado en el Malfoy, preguntándose por qué eran de interés para Riddle.
-Quizás debamos esconder las reliquias por un tiempo.- sugirió Harry, pensativo.
-Creo que las arcas de la Orden podrán sostenerse por un tiempo sin la venta de las reliquias.- aportó Neville, encogiéndose de hombros, y luego miró directamente a Fleur, dudando por un momento antes de preguntar.- ¿Usted… es un nuevo miembro de la Orden?
Canuto profirió una carcajada ante la pregunta tímida de Neville, que se sonrojó ligeramente, un poco cohibido. Fleur le dio una sonrisa cortés, negando suavemente con la cabeza.
-No, podría decirse que soy una informante inesperada. ¿Y usted es el señor…?- aventuró la rubia con simpatía.
-Longbottom. Teniente de la marina mágica.- explicó con modestia, cosa que podía adivinarse por su vestimenta, de un brillante azul con ribetes plateados y por el par de medallas abrochadas en su pecho.
-Es un honor conocer a un miembro de la marina mágica inglesa, señor Longbotton. Mi nombre es Fleur Delacour.- respondió y Neville sonrió tontamente, sonrojándose ante las amables palabras.
-Si hubiera sabido que eso era lo que hacía falta para que me hablaran así, me habría enrolado en la marina hace años.- soltó Ronald, probablemente sin pensar, haciendo que toda la mesa estallara en carcajadas y rompiendo con la solemnidad del momento.
Sin embargo, Hermione sólo pudo soltar una risa seca.
-Pues bien, Ron, creo que si te acercas a la marina mágica ahora, te colgarán.- acotó Harry desde su lugar, luego de dar un trago a su cerveza.
Eso valió unas cuantas risas más, incluso del pelirrojo que mostró la palma de sus manos en señal de rendición.
-Creo que a lo que Neville se refería, es que nos gustaría saber qué papel estaría jugando en esta operación, señorita Delacour.- indicó Katie, con una pequeña sonrisa en su rostro.
Hermione parpadeó hacia Fleur, que mantenía una expresión neutra. Y hubiera querido mantener también la compostura, si no fuera la brillante marca roja en la base del cuello de la veela que alcanzaba a verse por el escote de su ropa, que la llevó a recordar el momento exacto en que había hecho aquello y nubló momentáneamente su mente.
-A decir verdad, Fleur está aquí porque yo la he invitado.- interrumpió Tonks alegremente, ganándose la atención de todos.
-Con todo respeto, señorita Delacour, ¿Pero cómo estás tan segura de que no nos delatará?- dijo Neville dirigiendo la pregunta a Tonks, acomodándose la ropa en un gesto evidente de nerviosismo. Él tenía mucho que perder si se filtraba su pertenencia a la Orden.
-Oh, no lo hará.- aseguró la pelirrosa con una sonrisa enigmática, guiñándole luego un ojo a la rubia, y Hermione, gracias a su cercanía, podría jurar que notó un ligero sonrojo en las mejillas de Fleur.
-No. No lo haré.- logró decir de manera convincente la francesa, pero Hermione había notado la forma en que se había inquietado en su asiento, inclinando su cuerpo hacia el lado contrario del que se encontraba la pirata.-Estoy bastante segura que Riddle no me quiere en el medio. Ya intentaron deshacerse de mí antes. Y la mercancía ya está paga, lo que hagan con ella no me interesa en lo más mínimo, ya que no afectará las ganancias de mi familia.
Neville asintió, pareciendo convencido de la seriedad de la veela, en tanto Katie sólo se echó hacia atrás, mirándola con detenimiento aunque sin animosidad.
El tema cayó entonces, y Hermione permaneció sumida en sus pensamientos el resto del almuerzo, ignorando tanto a Katie y sus miradas disimuladas como a Fleur, que parecía haber entrado en su modo aristocrático y se comportaba como la señorita de la alta alcurnia que era.
Se encaminó hacia su habitación para la media tarde, despidiéndose de Harry luego de que Canuto realizara una reunión rápida y les informara hacia donde continuaría el Crookshanks. Sin embargo, Hermione debía resolver el asunto con la veela antes de poder regresar con la tripulación y Sirius les informó que deberían quedarse allí un tiempo más, no más que un mes, antes de volver a embarcar, ya que esperarían a que la alarma por el último asalto menguara un poco y además el Crookshanks tenía algunas averías menores producto de la batalla con el Malfoy que necesitaban ser reparadas.
No estaba segura de que el tiempo ganado fuera suficiente, pero tenía que intentarlo de todas maneras o debería dejar que la tripulación zarpara sin ella. Sabía que el destino más cercano con una red flu conocida era Freshwater, que estaba a varios días de distancia a pie. Dio gracias mentalmente a la posibilidad de aparecerse y evitar el largo paseo.
Estaba considerando las opciones mientras caminaba hacia su habitación. Por un lado, la red flú era un método seguro de viaje, pero por el otro, el traslador que los dejaba del otro lado de la orilla, era uno más certero para Hermione y le aseguraría no ser descubierta. No estaba segura de quiénes conocían su rostro y si la gente de Riddle infiltrada en el Ministerio mantenía la orden de captura bajo las últimas falsas acusaciones de las que estaba al tanto.
Y para ser honesta, resolver los posibles caminos eran una opción mucho mejor que permitirse recordar lo sucedido la noche anterior y la inevitabilidad de volver a compartir la habitación y la cama esa misma noche con la veela. Sabía que con su actitud errática e impulsiva había cruzado una línea muy delgada, con posibles resultados catastróficos.
Ni siquiera entendía cómo había podido quedarse dormida tan rápido en un sueño tan profundo. Además, había sido un sueño sin sueños, aunque la constante sensación cálida y difusa no la abandonó. Sólo podía concluir que sus extraños sueños libidinosos se detuvieron gracias a la consumación de su deseo. Pero también, sus acciones sólo habían aportado más leña a un enorme incendio en sus horas despierta.
Tomó aire, empujando la puerta y bajando la guardia al notar que Fleur no se encontraba allí. Bebió un poco de agua de la jarra sobre la mesa de luz y tuvo la idea de relajarse con un buen baño, agradecida de no tener que asearse más con el escueto balde y los trapos húmedos.
La tina era de un latón resistente, ubicada en una esquina medio escondida detrás de un biombo. Hermione buscó sus elementos de higiene y luego se dedicó a llenarla con agua tibia, convocada por su varita. Luego se desvistió distraídamente, colgando la ropa sobre el biombo, después de sacudirla un poco para quitarle el polvo acumulado.
El agua la relajó casi instantáneamente, y se dedicó largos minutos a tallar su piel, evitando mirarse el antebrazo fijamente, aunque rememorando con la yema de sus dedos las demás cicatrices en su cuerpo. Estaba a punto de lavarse el cabello cuando la puerta se abrió, y se obligó a permanecer tranquila cuando la veela ingresó, deteniéndose a los pocos metros cuando la notó.
Levantó la vista haciendo gala de una calma que en realidad no poseía, para encontrarse con la misma mirada que Fleur le había dado en el inicio de la reunión. Ambas contuvieron la respiración un instante, y luego Hermione simplemente continuó con lo que estaba haciendo, hundiéndose en la tina para mojar su melena por completo. Cuando regresó a la superficie, notó que la veela había tomado asiento en la cama, con las piernas juntas y las manos sobre su regazo, mirándose las uñas como si fuera lo más interesante de toda la habitación.
Hermione se preguntó brevemente si Fleur se arrepentía de lo sucedido, siendo ella misma ignorante sobre qué reacción había tenido cuando se despertó desnuda a su lado. Y la verdad es que no sabía cómo comenzar la conversación, o si realmente quería conversar sobre aquello. Probablemente lo mejor sería aclarar, como todas las veces anteriores en las que durmió con mujeres, que aquello había sido una cosa de una sola noche y no tenía por qué significar algo más.
Sabía por experiencia que la forma actual en la que vivía no era la más propicia para mantener una relación. Y Fleur parecía ser la persona menos adecuada del mundo para intentarlo, después de todo, la mujer provenía de un mundo del que nunca había sido parte ni siquiera en los tiempos en que era una ciudadana más o menos decente, en sus años como estudiante.
Terminó de enjuagarse el cabello y se dispuso a salir de la tina, cosa que provocó una mínima reacción en Fleur, que levantó la mirada hacia ella, y Hermine no se cohibió aún cuando la mujer mantuvo sus ojos cerúleos en ella sin disimulo. A fin de cuentas, no estaba mostrándole nada nuevo.
-Puedes tomar un baño si lo deseas.- le dijo en un tono plano, sin mirarla. Caminó goteando agua hasta el pequeño mueble de donde sacó una toalla y comenzó a secarse el cuerpo dándole la espalda a la veela.
Pasaron unos segundos hasta que Fleur se movió, y por el sonido de sus pasos, Hermione supo que se había acercado a la tina. Disimuló una mirada por encima de su hombro cuando escuchó el ruido de la ropa caer, y comprobó que Fleur había comenzado a desnudarse, mientras se deshacía del agua usada y la reemplazaba.
La mente de Fleur había sido una especie de caos desde que se había despertado. El sopor agradable duró segundos, precisamente hasta que reconoció que el golpeteo lento y constante en su oído no era otra cosa que el corazón de Hermione, ya que estaba durmiendo cómodamente con la cabeza sobre su pecho. La mezcla de calidez y tranquilidad en sus brazos no hizo más que disparar el pánico en la rubia, que se apartó como si el contacto la quemara. Quizás era una reacción exagerada por algo que había resultado tan natural en el momento. Por suerte, Hermione permaneció ajena a su reacción infantil y dormía cuando la veela se vistió rápidamente, necesitando tomar un poco de aire fuera.
Sin levantar la mirada del suelo hizo su camino hacia el bar, buscó un rápido desayuno y huyó lo más pronto posible, refugiándose en una arboleda no muy lejana de las edificaciones, pero que le permitía pasar desapercibida. Necesitaba un poco de espacio para procesar lo que sentía, e ignorar el fuerte malestar de su lado veela por haber escapado de la cama de aquella forma tan cobarde la llevó a una casi transformación debido a la fuerte lucha interna.
La avergonzaba, en algún punto, haberse dejado llevar de aquella manera, perder el decoro y el orgullo por un poco de placer. Y las palabras insultantes dichas a sus espaldas en los altos círculos sociales acerca de su herencia veela se agolpaban en su cabeza, recordándole cómo la acusaban casi de depredadora sexual. Se había esforzado por demostrar todo lo contrario, al punto de negar su herencia con vehemencia. Ella era más que una veela, más que una mestiza y merecía tanto y más que las señoritas sangre pura de las familias antiguas de París.
En el sentido contrario a aquellos pensamientos, el recuerdo de la mirada decepcionada de su abuela ante uno de sus arranques cruzó su mente como un rayo, haciendo que los ojos le picaran por las lágrimas que luchaba por contener.
Habían sido años de contener sus instintos y deseos en pos de adaptarse a los estándares sociales humanos. Y ella sabía que la vara más alta le tocaba por ser una veela, puesto que el placer no era algo vedado en la sociedad francesa… Es sólo que ser vista como una predadora sexual, debido a la ignorancia de la sociedad mágica humana, sólo le había traído problemas los primeros años de su pubertad. Rechazar los avances de hombres y mujeres no impidió que la fama creciera, aún cuando todo lo que circulaban eran rumores.
Y de regreso de sus pensamientos tumultuosos, allí estaba, sonrojándose como una niña al recordar la manera en la que Hermione la había tocado y la forma en la que había disfrutado.
No era así como había imaginado su primera vez. O bien, quizás el contexto era lo que desencajaba terriblemente. La experiencia en sí, había sido una de las cosas más gratas por las que había pasado en su vida.
Y si era honesta consigo misma, la palabra grata era más bien un eufemismo.
Allí se encontraba el meollo de la cuestión. La culpa de haber disfrutado aquello de esa manera, en aquel lugar y en esas circunstancias ahogaba cualquier dicha.
Una parte de Fleur, la más romántica, había idealizado aquel momento, pensando que al menos sería con un potencial compañero. Alguien con quien podría pretender encontrar aquello que su madre compartía con su padre. Un vínculo verdadero. Y en su lugar, se había rendido a sus deseos más carnales, acatando de alguna manera los rumores que circulaban ya en el Crookshanks. Durmiendo con una pirata que había sido parte del fracaso de su primer viaje comercial, un desafío del que pensaba salir airosa.
Ni siquiera quería adivinar en cómo actuaría Hermione a partir de lo sucedido. A pesar de que había demostrado ser una persona más o menos decente para ser quien era, no podía adivinar si ella no se regodearía con su affaire. Después de todo, tampoco parecía molestarse en negar los rumores.
Calmarse le llevó un buen tiempo, y al menos esta vez Tonks no la encontró transformada cuando dio con ella casi al mediodía.
El resto fue una torpe actuación, boicoteada por su propia herencia cuando Hermione apareció en el comedor, ni siquiera su actitud hosca de costumbre desanimó a su lado veela, que bullía emocionado.
Así que ahí estaba, sintiendo el cuerpo acalorado, torpe, intentando calmar su deseo con un poco de agua fría.
Y Hermione no estaba ayudando, paseándose por la habitación desnuda, permitiéndole notar la extensión de su piel bronceada adornada de marcas que la propia boca de Fleur había hecho. Sentía que le hormigueaban las manos ansiosamente en el deseo de tocarla.
Suspiró, quitándose lo que le quedaba de la ropa con pesadez, mientras pensaba en lo diferente que era aquel momento del anterior, a pesar de que ambas estaban desnudas otra vez. Estaba tan nerviosa que no notó a Hermione acercándose, y ya se encontraba sentada en la tina cuando la vio de pie al costado del biombo, descolgando su ropa tranquilamente mientras revisaba la tela en busca de manchas de suciedad. A pesar de sí misma, no pudo evitar mirarla mientras fingía tallar su piel.
Recorrió con la mirada una vez más el cuerpo de la pirata, sintiendo las pulsaciones de su propia excitación en su entrepierna. Finalmente su propio esclavo se adelantó a sus intenciones, estirándose para acariciar tímidamente el muslo de Hermione, quien exhaló suavemente ante la atención.
-Fleur, tengo cosas que hacer.- gruñó la pirata, apretando la mandíbula en una clara lucha interna, aunque sin dirigirle la mirada.-Cada vez que haces eso…
La veela se sintió ligeramente avergonzada, pero intentó recuperar el control, volviendo a ocuparse de su baño, sin decir una palabra. Por su lado, en un silencio tenso, Hermione volvió a vestirse, retrocediendo luego hasta la cama, donde se ató las botas antes de salir de la habitación sin volver a mirar atrás.
Fleur suspiró, insegura sobre lo que acababa de suceder y sin saber de qué manera tratar con Hermione en el futuro.
Se pasó el resto del día evitándola, aunque Hermione parecía estar haciendo caso omiso de ella. La única vez que volvieron a encontrarse fue durante la cena, y la castaña apenas la miró, aparentemente recluida en sus propios pensamientos, uniéndose a la conversación sólo cuando especularon cuál sería la razón de Riddle para pedirle a Malfoy que contrabandeara sangre de unicornio.
Fleur esperó a que la castaña se alejara en dirección a la barra, cuando Canuto y Ron la invitaron a vaciar una botella de Whisky de Fuego, para finalmente hablar con Harry.
-He visto que tienes una lechuza. ¿Me permitirías enviar un mensaje a través de ella?- le dijo sin rodeos al ojiverde, que hasta ese momento se encontraba entretenido observando desde lo lejos a sus amigos que brindaron rápidamente antes de hacer un fondo blanco con sus vasos de whisky.
Harry volvió su atención hacia ella en cuanto la escuchó, perdiendo la sonrisa que tenía hasta entonces.
-Tenemos órdenes expresas de no usar nuestras lechuzas a menos que sea completamente necesario.- respondió el joven mago, enviándole una mirada de disculpa, sin embargo continuó:-Pero si es una emergencia, podríamos intentarlo.
Los ánimos de la veela se recuperaron después de esas últimas palabras, y le dio una sonrisa esperanzada a cambio.
-Necesito comunicarme con mi abuela. Ella vive en el clan veela francés del sur.- dijo, sabiendo que debería explicarse si esperaba convencer a Harry.
-¿Y cuál es la emergencia?
Fleur se sobresaltó, levantando la mirada para encontrarse con Hermione, que estaba de pie delante de ellos con los brazos cruzados delante del pecho.
-Quiero hacerle saber que estoy bien, y sé que ella será la vía más segura hacia el resto de mi familia.- mintió, utilizando toda su voluntad para sostener su fachada seria y fría al enfrentar los perspicaces ojos oscuros de la pirata.
-Si es por eso, ya hemos enviado un mensaje para asegurarle a Monsieur Delacour que te encuentras bien y que volverás a casa en cuanto las circunstancias sean las apropiadas.- respondió con una sonrisa soberbia la pirata.
Fleur frunció el ceño, disconforme con aquello.
-¿Qué te hace pensar que mi padre confiará en la palabra de un pirata?- soltó irritada, preguntándose internamente en qué momento Hermione había atravesado la habitación.
Esta vez Hermione frunció el ceño y se inclinó apoyando las manos sobre la mesa con fuerza, pero cuando abrió la boca para hablar su voz fue ahogada por Ron, interrumpiendo con la botella de whisky en la mano y un vaso lleno de la bebida en la otra que prácticamente golpeó contra la madera de la mesa, arrastrándola hacia Fleur y salpicando en el camino.
-¡Fleur! ¡Bebe con nosotros!- exclamó alegremente el pelirrojo, que ya estaba ligeramente ebrio luego de beberse dos vasos seguidos que sólo se sumaban a todo lo que había bebido antes.
La veela hizo un esfuerzo para romper con la batalla de miradas entre Hermione y ella, prestando atención al liquido ambarino que le ofrecía Ronald, y sin dudarlo lo tomó de la mano pecosa del mago para liquidarlo de un solo trago, ante la sorpresa de los presentes. Escuchó a Tonks lanzar un chillido emocionado y muy pronto aparecieron más vasos en la mesa, que fueron llenados con el whisky y bebidos con la misma rapidez.
Cerca de la medianoche, el grupo completo, con excepción de Lupin, estaban ebrios en distintos niveles. Mientras que Tonks y Canuto habían demostrado una resistencia decente, el resto luchaba por mantener la compostura.
Fleur no bebía tanto desde su graduación de Beauxbatons, aunque esa vez se encontraba mucho más alegre que en ese momento. Y sus borracheras se caracterizaban por sus constantes cambios de humor, por ejemplo, no hacía cinco minutos estaba riendo histéricamente de una anécdota contada por Tonks, y ahora estaba sinceramente conmovida por la historia de Harry sobre su niñez.
Luego de que el ojiverde contara cómo se había hecho la cicatriz en su frente, la mesa cayó en un silencio prolongado, en contraste con el resto de la taberna en la que todavía reinaba el ruido de las alegres y ebrias voces de los demás piratas. Fleur aprovechó el escándalo que provocó una bandeja llena de vasos al estrellarse contra el suelo y la consecuente pelea entre dos magos para escabullirse fuera del lugar.
Respiró aliviada el aire frío de la noche, comenzando a caminar para alejarse del bullicio, necesitando un momento de paz. El alcohol en sangre no había hecho más que agitar su lado veela, por lo que se sintió estúpida de pensar que el whisky ahogaría sus penas. En fin, se había alejado del lugar con la clara intención de esquivar a Hermione antes de perder la dignidad otra vez.
Llevaba un trecho caminando cuando un sonido particular la alertó de que no estaba sola. Efectivamente, se giró para encontrarse con el objeto de sus meditaciones, caminando a unos metros detrás de ella.
Estuvo a punto de hablar, más bien de gritarle un improperio por acecharla de esa manera, pero finalmente optó por no hacerlo, limitándose a lanzarle una mirada helada mientras esperaba que Hermione se explicara.
La pirata cambió su peso de un pie al otro, demostrando su incomodidad al ser descubierta y se mordió el labio desviando la mirada a algún punto detrás de Fleur.
-¿Qué demonios, 'Ermion?- finalmente masculló la rubia, perdiendo la poca paciencia que le quedaba.
La pirata frunció el ceño e incluso se atrevió a soltar un bufido.
-Le envíe la carta a tu padre luego del ataque de los dementores. Supimos por nuestros informantes del Ministerio que la noticia de la emboscada se filtró hasta ellos. Y si nosotros lo supimos, tarde o temprano tu familia también se enteraría.- dijo finalmente, de una manera extrañamente compuesta que hizo dudar a Fleur sobre que tanto le había afectado el whisky a Hermione, si no fuera porque la mujer se tambaleó ligeramente cuando se acercó.
-Qué considerado de tu parte.- acotó con la voz plana, encogiéndose de hombros. La castaña se detuvo a medio de metro de ella, y desde la cercanía notó su semblante afectado por su respuesta.
Desde allí, también fue capaz de notar los ojos café ligeramente nublados y la expresión contrariada de su rostro, similar al gesto que hacía cuando estaba sumergida en sus investigaciones y que Fleur muy pronto aprendió a reconocer. Para agregar más sal a la herida, el viento sopló, llevándole la paleta completa de aromas de Hermione directo a sus fosas nasales, cosa que agitó aún más el turbulento interior de la veela. Apretó los puños a sus costados, intentando mantenerse quieta en su lugar e ignorar lo familiar que le resultaba el olor natural de la inglesa, mezcla del olor a jabón con el sudor del día y el agregado del whisky en su aliento.
-¿A dónde fuiste?- preguntó finalmente la pirata, rompiendo con el silencio tenso.
Fleur arqueó las cejas, intentando interpretar la pregunta.-Fui a dar un paseo, no soy tan idiota como para intentar irme por mi cuenta de aquí…
Se detuvo cuando Hermione negó rápidamente con la cabeza.-Esta mañana, Fleur. No estabas cuando desperté.
Ante la directa mención de lo que sucedido entre ellas, no pudo evitar sonrojarse y debió desviar la mirada, incapaz de sostenerla sin pensar en aquello y comenzar a sentir la punzada familiar de excitación.
-Salí a tomar aire.- se encogió de hombros, intentando no demostrar nada más.
Probablemente había fracasado, puesto que Hermione apenas parpadeó ante su respuesta.
-Quizás estaría bien aclarar algo respecto a lo que sucedió.- dijo entonces con una nueva resolución la inglesa, cosa que llamó la atención de Fleur que la miró ansiosa.-Ha sido algo de una sola noche. No hay más compromiso entre tú y yo que mi palabra de llevarte hasta tu familia.
Esta vez, fue Fleur la que bufó en respuesta, debiendo recurrir a toda su fuerza de voluntad para no demostrar su malestar al respecto y mantener la fachada.
-Por supuesto. ¿Cómo pensar que entre tú y yo podría suceder algo más?- respondió haciendo gala de todo su snobismo e hizo una mueca que pretendía ser una sonrisa.
Por un instante, luego de que sus palabras abandonaran su boca, notó su efecto ante lo dicho. Pero tan pronto como parpadeó, cualquier rastro de emoción en los ojos de la pirata se había ido.
-Me alegra que ambas lo tengamos tan en claro.- murmuró la inglesa, apretando ligeramente la mandíbula al final.
Fleur sólo pudo asentir con rigidez, incapaz de formar más palabras cuando internamente era un torbellino. Hermione sólo permaneció frente a ella unos segundos más, antes de girarse y caminar de regreso a la taberna.
Hasta aquí por hoy! Bien, tenemos a dos brujas muy cabeza dura como para asumir realmente lo que pasó ;)
Muchas gracias a las personas que han dejado sus comentarios: Eledina ( que bueno que te esté gustando cada vez más el fic! iuju! :D y ánimos para continuar con tu escritura! y ehem, puede que hayan dormido juntas, pero estas dos nunca nos lo hacen fácil eh? D: ja! ) Loreley ( me encanta que estés encantadísima de la vida :D jajaja, ya voy a ir pensando entonces en lanzar mi candidatura (?)); E.K.R173 (por supuesto que hay un cambio lleno de... más tensión :D muajajaja! igualmente lo vamos a ver más en los siguientes capítulos, una no debería pretender dormir con una veela sin consecuencias mágicas eh? espero que en este cap se explique un poco mejor cómo la ven los piratas a Fleur); Fran Kaioh-Tenoh (tu comentario me hizo reír mucho, sobretodo porque he estado en la misma situación! jajaja)
Nos leemos pronto! espero sus comentarios!
