Gracias especiales a AI Tsukiyomi, a quien veo por todas partes y por eso la adoro y camilaflordeloto, quien soporta a esta procastinadora desde antaño :v.
Rated: T
Parejas: Amu e Ikuto, Kukai y Utau y veremos...
Advertencia: Lenguaje obsceno, insinuaciones, ligero Ooc, universo alterno y contenido lime, no apto para sensibles :v
Declaimer: Shugo Chara © PEACH-PIT (#Respect) Osea que sólo la historia y Hisamitsu son míos... Nah. Hisamitsu, me base en Shin de Amnesia *Ç*
Sumisa.
-Capítulo VI: Sueños y Temores, parte 2
/Amu/
Pasé mi vista por segunda vez a la carta y asentí afirmativamente al leerla correctamente y la metí en el sobre. Ahora faltaba ir a recoger las fotos de la fiesta de Sanjo-san, eran las únicas que tenía con personas que yo consideraba amigos. Tomé mi bolso y metí el sobre en uno de mis folders para que no se arrugase. Caminé hacia la puerta principal sin mucho apuro.
—Amu.
La voz de Utau provocó que volteara, se encontraba vestida con un polo holgado que le cubría lo justo y necesario. Sus cabellos estaban desordenados, por lo que supuse recién se había levantado.
—Buenos días…—saludé sonriendo.
Ella asintió y luego abrió ligeramente la boca para cerrarla nuevamente.
—No soy tu madre ni nada por el estilo pero… ¿dónde estabas anoche?—preguntó cruzándose de brazos.
—Eto… yo-
—No me mientas por favor, esta casa es muy grande pero nunca me ha guardado secretos… ¿estabas con Ikuto?—cuestionó enarcando una ceja.
—Si…
Soltó un largo suspiro y miró hacia la piscina del primer piso, o eso parecía que miraba.
—Por favor ten cuidado, conozco a Ikuto y nada bueno sale cuando toma interés en una chica y esta se niega…—dijo mirándome fijamente ahora—. Eres una buena chica Amu y esto no me huele bien… sé muy bien en qué tipo de cosas te está involucrando mi hermano y por favor… no hagas nada que no quieras hacer, piénsalo bien ¿si?
—No es lo que tú piensas Utau…
Ella me miró tiernamente y luego se acercó a mí, levantó su mano solo para dar un par de leves golpes en mi cabellera rosada.
—Sólo no te involucres demasiado—susurró antes de darse media vuelta e irse caminando a donde supuse quedaba su cuarto—. Créeme, nada bueno sale de todo esto.
Caminé hacia el primer piso y una vez allí me quedé sentada en los primeros escalones.
Sabía muy bien a qué se refería Utau, pero si soy sincera conmigo misma, no sé si sólo siento una extraña atracción física hacia él. No estoy dispuesta a nada, aunque cuando él me toca es imposible controlar cierto calor corporal. O tal vez solo sea fiebre como dice Torii, realmente rogaría porque fuese fiebre y no lo que creo que es.
Pero no es algo que haya sentido antes, es algo que sólo él me está haciendo sentir y a una parte de mi le gusta sentirse de esta manera.
—Nos vamos.
Su voz provoca que salga de mi transe inmediatamente y siento como mis mejillas se enrojecen.
—Se puede saber en qué estas pensando…—dice mirándome extrañado cuando ha abierto la puerta de la casa.
—No quieres saberlo—digo saliendo apresurada.
—Créeme que me encantaría saberlo—dice a mis espaldas.
Su auto esta aparcado como la primera vez que vine, abro la puerta del copiloto y entro abrochando el cinturón de seguridad al sentarme.
— ¿Por qué tan apurada?
—No estoy apurada…
—Claro que sí.
—Son cosas tuyas—digo cuando él comienza a conducir, saliendo por donde las grandes rejas ya se han abierto.
Ahora tenía que hacer una parada antes de la universidad, aunque me faltaban unas cuantas fotos, tendría que tomarles fotos a algunas compañeras de mi clase. O tal vez no…
—Apúrate—dijo aparcando justo frente a la tienda.
Asentí bajando del auto con velocidad, me dirigí directamente a la puerta y sólo se demoraron dos minutos en entregarme las fotos, pagué el monto que debía y otra vez estaba devuelta en el auto de Ikuto. No pasaron muchos minutos para que llegásemos a la universidad, esta vez había menos miradas en mí. Pero aún así se sentía mal que se fijasen en mi tan seguido.
Ikuto me miró fijamente cuando salió del auto con su maleta colgando de su hombro, parecía estar dudando un momento sobre algo. Miré en otra dirección, sin estar segura de irme o no. De todas maneras, ¿por qué tendría que esperar a que el me diera permiso? ¿Por qué permiso? Es mi jefe pero sólo en su casa.
Pero en ese instante su sonrisa me descolocó, dejándome inmóvil.
—Te ves mejor sin esos—comentó divertido, quitándome los lentes en poco segundos.
Planeta tierra llamando a Hinamori Amu.
—Ikuto, devuélvemelos—reclamé caminando apresuradamente detrás de él.
— ¿Qué?—preguntó comenzando a correr—. ¿Qué quieres?
Corrí un poco antes de que lo viese alejarse más y más. Me detuve notando que todos estaban observando como yo intentaba seguir a Tsukiyomi, tal vez había sido ese su plan desde el comienzo. Egocéntrico.
—Déjalo ir, le gusta llamar la atención—dijo una voz masculina, al voltearme me encontré con una gran sonrisa.
Sonreí junto al castaño, tal vez era cierto eso que había dicho ayer. Debido a su parecido con Hisamitsu no podía evitar llevarme bien con él, sus personalidades eran muy parecidas y me dejaba llevar cada vez que era amable conmigo. Claro que Ikuto no tenía que saber que estaba llevándome bien con uno de sus mejores amigos, él me había comentado lo posesivo que podía llegar a ser su mejor amigo.
Ya había entablado conversación con él antes, me resultaba demasiado divertido, era la clase de chico con el cual nunca podrías aburrirte. Y su sonrisa podría hacerte sonreír en cualquier momento, como Hisamitsu.
Caminamos juntos entonces ante las miradas incrédulas de la mayoría de estudiantes. No es que no me esperase que el castaño tuviera casi la misma popularidad que el peliazul pero creía tal vez que podría pasar desapercibida. Él pareció notar mi incomodidad por lo que tosió un poco antes de comenzar a hablarme.
Hablamos de un montón de cosas, no es que me hiciese bastantes preguntas o yo las hiciese, simplemente la conversación comenzó a fluir. Comenzábamos temas tan raros que antes de que se escuchara el timbre, terminamos hablando de gelatina de fresa con crema chantilly. Me había comentado que solía comer mucho de esa crema cuando se sentía ansioso. No tenía idea de como hablando sobre matemáticas (porque había comentado que no le gustaban al principio), habíamos pasado a dulces.
Recién en ese instante me di cuenta de que estábamos algo alejados de donde tenía clases a esa hora y antes de que me arrepintiera sobre lo que quería desde hacía unos minutos me atreví a preguntar:
—Kukai—llamé—, ¿te molesta si… me tomo una foto… contigo?
— ¿Para qué?—preguntó enarcando una ceja con sus brazos detrás de su cabeza.
Bueno, no había sido la respuesta que esperaba. Pero no pude evitar pensar que si se lo hubiese preguntado a Ikuto, él me habría molestado con estar necesitada de una foto de él… ¿Por qué pienso en él de todas formas?
—Mis amigos en Osaka me han pedido que les enviaría fotos de mí en Tokio… No tengo muchos amigos además de las personas que trabajan en el Maid Café.
Él me miró fijamente un momento, como si recordara algo con mis últimas palabras.
—Depende…—dijo desviando su mirada, yo esperé a que respondiera—. Me tienes que dar la copia de la foto y… un pequeño favor—agregó volviendo a mirarme.
Pestañeé un par de veces, dudando un poco de aceptar… Sabía que no todas las personas que pedían favores tenían un complejo de pervertidos pero prefería andar con cuidado.
—Y… ¿qué es?—me animé a preguntar.
Volvió a mirarme y se mordió el labio inferior antes de responder.
—Necesito tu ayuda con… Utau—soltó al fin, rascándose la nuca con una sonrisa nerviosa.
Asentí con una sonrisa, antes de entregarle mi cámara digital y que rápidamente lo levantara lo más alto que podía. La pequeña pantalla al lado del lente nos mostró a ambos sonriendo y en un segundo había capturado algunas imágenes.
Después de prometerme revelar las fotos y hacerme prometer a mí de darle una copia comenzamos a hablar de Utau.
Si yo no le hubiese jurado y re jurado a Utau que no diría a nadie que gustaba del castaño se lo hubiese podido decir. No sabía si podía decírselo ahora que sabía que él sentía lo mismo. Me limité a escuchar finalmente.
Resulta que el castaño conoce a Utau desde que la vio cantar en un festival… sabía que Utau cantaba genial pero no que tenía fanáticos y eso. Kukai salió a comer ramen un par de veces con ella, pero las cosas se perdieron cuando el comenzó a ser amigo de Ikuto. Kukai resulta que tiene casi la misma edad que yo… es mayor por casi un año. Por lo que Utau es mayor que él y a veces lo trata como un niño. Se hizo amigo de Ikuto porque creyó que podría pasar más tiempo con Utau… pero más chicas se le comenzaron a acercar y la rubia dejó de hacerlo. Y cuando supo que estaba trabajando en un maid café intentó ir pero ella nunca le atendía. No le pedía consejos al mayor porque era su hermano y porque no quería ese tipo de ayuda.
—Me bastaría con que me atienda en el Maid Café…—dijo mirando al techo mientras seguíamos caminando—. Pero cada vez parece que se aleja de mí…
Quería ayudarlo… le había dicho que lo haría pero no podía traicionar a mi amiga, ¿no hay forma de poder quebrantar un promesa en este tipo de situaciones?
—Podrías buscarla y pedirle una cita—dije de repente y al mirarlo descubrí algo que no pensaba ver en un chico como él.
Sus ojos se abrieron bastante mirándome como si fuese algo raro que nunca había visto antes. ¿Será que no lo ha pensado?
— ¿Tu-u crees?
Sus mejillas estaban ligeramente rojas y en su rostro se distinguía cierto nerviosismo y timidez.
—Oh, vamos. Eres Souma Kukai—dije sonriéndole, como si lo conociera de toda la vida—, no puedes esconderte por siempre.
Él rió divertido por mi comentario, antes de dejar una expresión muy tierna en su rostro.
—No creo que quiera, sabes, creo que ella piensa que sólo jugaré con ella porque Ikuto no tiene buen historial-
—Entonces demuéstrale que no es así.
Me miró dudoso antes de suspirar derrotado. Realmente esperaba que invitase a mi amiga.
A pesar de ser uno de los chicos más populares de la universidad, parecía tener un serio problema de chicas.
Me acompañó al salón y luego se despidió dejándome sola. Las miradas asesinas se hicieron presentes y tuve que hacer el mayor esfuerzo por ignorarlas. Llegar tarde no me había ayudado en nada a pasar desapercibida, debí haber tomado en cuenta ello antes de dejarme llevar. El profesor llegó segundos después, felizmente porque no quería perderme el tema, así que rápidamente tomé asiento y me dispuse a mirar al frente a prestar mi total atención, pero el sueño que tenía era irreparable. Cuando el profesor estaba hablando sobre como elevar la "y" al cubo no pude evitar cerrar mis ojos por un momento y quedar completamente dormida.
Me desperté en mi lugar, no había nadie, el salón estaba vacío por ende. Al mirar la hora me asusté tremendamente. Puesto que si era así me había pasado todas mis horas de estudio e Ikuto debía haberse ido hacía ya muchas horas. Tres de la tarde, tres de la tarde y yo dormida como si fuese mi cama.
—La verdad es que no entiendo como puedes dormir tanto…
La voz gruesa de mi amo me sacó de mis pensamientos.
Estaba parado en el marco de la puerta, con su mochila colgando de uno de sus hombros y mis lentes colgando del cuello de polo gris, me miraba con una sonrisa socarrona. Mis mejillas se tiñeron de rojo y como pude metí todas mis cosas en mi mochila, no podía perder más tiempo, alguien podría vernos y no quería más malentendidos. Lo bueno es que él no se había ido sin mí.
— ¿A dónde crees que vas?—preguntó sin moverse, al ver que yo intentaba salir.
—Pues ya es tarde, tenemos que regresar.
Me miró divertido antes de dejar escapar una risa burlona.
—No—dijo cerrando la puerta detrás de sí—, tú mereces un castigo.
— ¿Eh?
Mi mente estaba en blanco, ¿un castigo? Por favor no, ¿acaso es consciente del lugar en donde estamos? ¿Por qué rayos cuando dijo castigo pensé en algo sexual?
— ¿Crees que no me preocupé? ¿Qué crees que maquinó mi cabeza en ese momento en el que estabas aquí? Ni Kukai sabía donde estabas, aunque gracias a él te encontré… Me dijo que te dejó aquí y mira… toda la mañana dormida…
Avanzó hacia mí dejando su mochila en el suelo, mientras yo había retrocedido inconscientemente con cada pregunta que había hecho.
Choqué contra el escritorio desde donde el profesor daba su clase y mi mochila cayó al suelo debido a esto.
— ¿Por qué retrocedes?
—Ikuto, estamos en un salón de clases…—susurré.
— ¿Y?—preguntó descaradamente delante de mí.
— ¿Qué es lo que quieres?—pregunté mirándolo, perdiéndome como siempre en ese mar que tiene por ojos.
—Tú sólo tienes que… o-be-de-cer.
Y cuando dijo la última sílaba, me tomó de la cintura y me sentó en el escritorio. Acto seguido tomó mi rostro y me besó ferozmente, no pude evitar seguir su acto desesperado y es que hacía tres días que no sentía ni un solo tacto por parte de él.
—A-Alguien puede venir…
—Shh… No tientes la suerte—dijo para comenzar a besar mi cuello.
Se sentía bien, cada beso cada caricia que le estaba dando a mis piernas me hacía sentir realmente bien. Comenzó a desabotonar mi blusa, botón por botón y una brisa helada provocó un escalofrío en todo mi cuerpo. Dejó la blusa abierta y dirigió una de sus manos a mi brasier, bajándolo un poco para que poder tener a la vista uno de mis pechos. Mordió ligeramente uno de los botones y el gemido de mi boca salió sin que yo lo quisiese.
—Shh… Alguien nos escuchara—dijo entre risas.
Yo no encontraba nada gracioso en todo esto. Tenía miedo, es decir, estaba becada… ¿qué si alguien venía y nos veía?
Tomó el otro pecho entre una de sus manos y lo masajeó levemente, mientras que seguía mordisqueando el otro. Los gemidos de mi boca trataba de reprimirlos sin lograrlo realmente. Me sentía tan bien de esta manera y el pensar el peligro que suponía estar haciendo esto en este lugar me excitaba aún más.
—Te has vuelto muy sensible, Amu-chan…
Maldición, ¿y de quién es la culpa?
—Recuéstate—dijo deteniendo su acto.
Hice lo que me dijo y no tuve que ser adivina para saber lo que haría.
Desabotonó el short que traía puesto y me lo quitó junto con las bragas. Acercó lentamente su cabeza a la parte más baja de mi anatomía y con la punta de su lengua pasó por encima…
—Y dígame Hinamori-san, ¿está durmiendo bien?
¿Qué?
Abrí mis ojos y me encontré con el profesor de algebra mirándome curioso.
— ¿Eh?
Miré a mí alrededor y no puedo mentir, me sentí decepcionada: mismos compañeros, misma hora, mismo lugar.
—Si tiene tanto tiempo para dormir en mi clase espero que sea porque será la primera en el examen del lunes.
El timbre sonó y todos se pararon.
¡No! ¡NO!
Había sido un sueño y en clase, ¿habría dejado escapar algo de mi boca entre sueños? Rogaba que no fuera así. Ni si quiera sabía lo que haría para poder prestar atención en las siguientes hora. Ese sueño se había sentido real y quería –muy, muy, muy, muy, muy, muy en el fondo- haberlo podido terminar.
Las demás clases se acabaron en un abrir y cerrar de ojos, y cuando me di cuenta ya estaba cerca del auto de Ikuto.
No contaba con que Kukai y mi cámara digital aparecieran al mismo tiempo que un flash en mi rostro. Dejándome aturdida escuchando su risa divertida.
/Ikuto/
El día se pasó extremadamente rápido, cuando me di cuenta, Amu se encontraba buscando mi auto en el estacionamiento.
Sin embargo fue interrumpida por mi amigo castaño, quien–quién sabe dónde- sacó una cámara digital y le comenzó a tomar fotos. Amu sonreí y parecía decirle que dejara de hacerlo, pero sus risas me hicieron dar cuenta de que se estaba divirtiendo mucho. Yo no la hacía reír así. Pero sí ríe cuando le haces cosquillas con tu cabello. No, no es lo mismo, reía divertida por algo espontaneo como un amigo creyéndose paparazzi. La última foto que se tomó, fue con ella, la abrazó e hizo una mueca extraña y la pelirrosada infló sus mejillas. ¿No le gustaba Utau?
Se despidieron con un beso en la mejilla… Me pregunté desde cuándo ellos dos se hablaban… ¿Por qué Kukau sigue siendo mi amigo…? ¿Qué?
—Hola—saludó la niña subiendo a mi lado.
—Hmp.
— ¿No crees que aún es temprano para esos monosílabos?—me preguntó divertida, seguía sonriendo.
Me percaté de la cámara entre sus manos y no pude evitar preguntar.
— ¿Y eso?
Genial Ikuto, la pregunta mejor formulada.
—Pues, es una cámara—dijo sonriente cuando encendí el auto y este comenzó a andar.
—Oh. Einstein. Que gran descubrimiento—solté sarcástico sin mirarla, debía prestar atención a la carretera.
Dejó escapar una carcajada y luego de que se acomodara el cabello superficialmente volvió a hablar.
—Mi amiga me dijo que quería fotos de mi vida aquí.
— ¿Y por qué no me has tomado una foto?
Me miró incrédula por como la miraba, realmente no sabía cómo la estaba mirando. Rio de bueno gana antes de que yo presionara el acelerador por el cambio del semáforo.
—No creí que te gustaran las fotos…—susurró, parecía haberlo dicho más para sí misma—. Si quieres que tome fotos, lo haré—dijo encendiendo la cámara.
—Conduciendo, bien, te conseguiste un amigo con carro Amu-chan—dije imitando una voz menos masculina. ¿Yo había hecho eso? ¿Quién soy?
Ella rio con ganas nuevamente y me sentí satisfecho, el castaño no era el único que podía hacerla reír así. No podía evitar competir contra alguien cuando me había acostumbrado a la atención, tal vez por eso algunas chicas se hacían ilusiones.
— ¿Pero qué clase de vida creen que llevas…?
—Una en donde me esfuerzo estudiando—dijo animada, mientras volteaba la cámara para tomarnos una foto a ambos.
—Oh. Sin vida social.
—Exacto—concordó volviendo a tomar otra foto.
— ¿Y cómo me explicas a mí? Si no estamos en la misma facultad, ni tenemos la misma edad, ni las mismas clases.
Se quedó pensando un momento y se encogió de hombros.
—Me encontré a un buen samaritano—dijo sonriéndome.
—Bien, entonces—dudé un momento, ¿qué iba a hacer?—, ¿el buen samaritano puede llevarte de paseo?
Me miró estupefacta, no podía creer lo que le había dicho, estaba seguro. Ni yo mismo me lo podía creer, tal vez intentaba ayudarla a distraerse, hablar sobre su pasado la había dejado algo decaída. Estoy seguro de que eso es. Sabía que mi amigo no hacía eso con cualquier chica, debía haberla notado apagada al igual que yo y por eso en la mañana me había ido corriendo con sus lentes. Pero el castaño siempre sabía lo que era mejor para sacar sonrisas, le gustaba levantar ánimos y tendría que buscar una forma para sobrepasarlo.
— ¿Podemos?—preguntó confundida—. Es decir, ¿lo harás?
—No veo el por qué no. ¿Alguna vez has estado por Bunkyo? Aparte de la Universidad de Tokyo.
Ella negó mirándome extrañada, no me sorprendía que tal vez ni si quiera hubiese hecho algo de turismo en esta ciudad.
— ¿Mañana no tienes clases?
— ¿Por?—preguntó negando con la cabeza.
—Llegaremos tarde a casa hoy y si Utau te pregunta después no te molestes en contestar.
Ella tragó grueso, sabía que mi hermana le había comentado algo sobre mí y tal vez también había influido en ella. Se preocupaba por ella y aunque no me lo creyese de mi boca, no planeaba meter a Amu en el mundo que según ella estoy metido.
— ¿Dónde estamos?
—Es un estacionamiento.
—Eso lo sé—dijo rodándome los ojos—. Pero no sé por qué estamos aquí.
Sonreí antes de tomar su mano para guiarla al ascensor, recordaba que traía aquí a Utau cuando le veía decaída. Conocía cada parte de este mall y sabía a qué tienda llevarla para trabajar ciertos miedos, ella había confesado ese detalle anoche y no dejaría pasar la oportunidad de descubrir algo nuevo.
— ¿Qué hacemos aquí?
Su rostro estaba sin ninguna expresión, aunque sus ojos miraban a todos lados, la veía algo atemorizada. Sabía que de seguro ella conocía esta tienda(*).
—Pues, es una tienda—dije entrando con ella.
—No me estás respondiendo a lo que te pregunto—se quejó frunciendo un poco las cejas antes de mirarme suplicante, ella quería salir de aquí—. ¿Por qué estamos aquí?
—Utau y yo solíamos venir aquí, ella tenía casi el mismo estilo que tú—recordé mientras veía como una señorita tenía intenciones de acercarse a nosotros—. Sé que no quieres volver a ser la misma de antes, que ya no quieres llamar la atención… ¿Pero no crees que no mereces cambiar tu estilo por una persona?
—Ikuto-
—No, quiero ver la verdadera Amu, la original, la… ¿cool and spicy?—pregunté sonriendo, ella se sonrojó y antes de poder refutar, la señorita de la tienda estaba con nosotros.
— ¿Los puedo ayudar en algo?
—Ella necesita—dije sonriendo—, ¿crees que puedas ayudarla?
La pelirrosada me miró sin dar crédito a mis palabras y antes de ser –no literalmente- arrastrada al interior, su mirada cambió a una de amargura. Habrán riesgos que correr.
Pasaron diez minutos, diez minutos en los que prácticamente estuve escuchando un par de gritos por parte de la clienta. Me pareció un tanto exagerado al principio, pero luego de ver como salió al principio supe la razón por la cual había gritado.
Pues si veía bien, para ponerse lo que ahora traía puesto, debía de haber tocado ciertas partes sensibles como su espalda y sus muslos.
— ¿Y bien?—preguntó mirándome con las mejillas sonrojadas, esta imagen no tiene precio.
Tenía puesto unos shorts que se entallaban demasiado y eran demasiado cortos también. Tenía puesto medias largas pero estas eran sujetas hasta la mitad del muslo por correas negras con púas, estas en el centro tenía un corazón de metal. Sus hombros estaban desnudos, tenía un polo cuyas mangas recién comenzaban en los brazos, rayado entre negro y gris.
—Date vuelta.
Su sonrojo aumentó y cuando se giró me percaté de los bolsillos del diminuto short. No era porque quisiera verla necesariamente ahí. Enserio. Pero llamaban demasiado la atención al ser de color fucsia en la prenda totalmente negra. Claro que no puedo negar que como ya he admitido antes… Tiene lindas piernas.
—Siguiente—dije comenzando yo a buscar algo.
— ¿Lo pongo para llevar?
Asentí sin mirar a la joven que parecía entusiasmada, era como vestir a una muñeca para ella al parecer.
Tomé un vestido negro sin mangas, con un escote en "v" algo exagerado, se quedaba en su lugar por cordones negros subiendo como corset. Era corto por delante y largo por atrás.
Amu salió segundos después de un par de gritos más, supuse que al quitarle todo lo que traía puesto. El vestido parecía echo exactamente para ella, porque no parecía necesario el tener un poco más de busto. Le llegaba la falda hasta las rodillas en la parte de atrás y por el frente era un poco más arriba de la mitad del muslo.
—Te ves bien—dije antes de alcanzarle una blusa blanca, que a pesar del estilo, se veía muy formal.
La señorita le alcanzó está vez una falda larga de color negro.
Salió acomodando la pequeña cruz plateada en la parte superior de la prenda. La señorita se acercó rápidamente a ella para ajustar un poco más el corset en la parte de atrás. La falda que yo creía era demasiado seria, se abría a la mitad en la parte de adelante, lo que traía de vuelta el estilo de aquella tienda, aunque a mi parecer el corte estaba demasiado arriba.
—Parece que te gusta estar vestida así.
Se sorprendió ante mis palabras y vio mis ojos por el espejo frente a ella.
Esta vez tenía puesto un polo de mangas largas, tanto que tenía un hueco adicional para que su pulgar pasara y quedara como mitones. Era rayado, blanco y negro, con diseños en rojo en la parte de adelante más que la de atrás. Sus hombros y clavícula podían estar plenamente descubiertos de no ser por un par de correas a cada lado que se ajustaban en la parte superior de cada hombro. Quedando colgadas en la parte de adelante. Una falda también blanca y negra pero rayada y a cuadros, con tules negros en los bordes. Le llegaba más arriba de la mitad de los muslos. Medias negras con algunos agujeros grandes que llegaban un poco más arriba de sus rodillas y botas negras con bastantes hebillas y lazos. Con una pequeña plataforma color marrón claro.
Sin pensarlo mucho le puse un gorro en la cabeza, del mismo tono de negro que las rayas del polo. Tenía pequeñas orejas de gato y algo parecido a una cresta de color rojo, no muy abundante, que iba de adelante hacia el final de la gorra, justo por la mitad de esta misma.
— ¿Por qué?
—Porque combinaba con el polo—dije también poniendo un collar que si no fuera porque no es la primera vez entrando… hubiera pensado que era una correa para niñas.
Pude ver como fruncía el ceño cuando había ajustado el collar.
— ¿Muy ajustado?
—No—dijo volteándose a mirarme directamente y no por el espejo.
Enarqué una ceja, para que continuara, no entendía porque estaba molesta.
— ¿Por qué estás haciendo esto?
Sonreí de lado y tome su mejilla suavemente.
—Porque creo que quiero conocer a Hinamori Amu.
Ella me miró sorprendida y dejándola con la boca abierta a punto de decir algo, me giré. Me dirigí a donde la señorita estaba embolsando todo y le dije que se llevaría puestas las prendas que traía en ese momento. Y antes de que la menor refutara, ella rápidamente se llevó la ropa con la que llegó y la metió en una bolsa. Al igual que como estaban todo lo que acababa de comprar. Después de darme el total, y que yo pagara todo con total naturalidad ante la cara de asombro de Amu. La señorita que nos atendió se puso a quitar cada etiqueta de cada prenda de Hinamori.
—Me olvidaba—dijo antes de que saliéramos, se acercó a Amu y le susurró algo al oído antes de alejarse con una sonrisa. El rostro de la pelirrosada estaba rojo, como un tomate maduro—. Espero vuelvan pronto—nos dijo ambos antes de despedirse con la mano.
Caminamos entonces por el centro comercial, Amu llevaba un par de bolsas y yo otras tres. Pero estaba completamente muda y aún con sus mejillas rojas, también se estaba mordiendo el labio y sus ojos parecían mirar al frente pero al mismo tiempo no.
— ¿Pasa algo?
Ella me miró y dejó escapar un largo suspiro.
—Nada—negó con la cabeza.
A pesar de que la curiosidad me inundaba por saber qué pasaba por su cabeza, preferí no preguntar nada.
—Amu… ¿no has ido al Parque de Diversiones(1)?
Ella me miró ahora más sonrojada por haberme tomado de la mano, sabía que lo había hecho accidentalmente al hacerse a un lado. Habían pasado unos amigos hablando y ella parecía haberles querido darles el espacio para seguir caminando, por eso había ido más al lado donde yo me encontraba y…
—N-No… ni si quiero sabía que había uno—dijo, para mi sorpresa, sin soltarme.
—Que trabajes por Akihabara(2) no te da derecho a no saberlo—dije sin poder creerle—, es imposible que no hayas visto las atracciones desde lejos.
Ella se encogió de hombros y nos dirigimos juntos a al estacionamiento.
—Bien, vamos, aunque a esta hora ya debe estar repleto.
— ¿Qué?
A pesar de sus constantes quejas de: No gastes más dinero… o: Mejor otro día. No di mi brazo a torcer, la subí al auto antes de quitarle su cámara y tomarle una foto como estaba vestida. Casi se me cae por su culpa, cuando se dio cuenta de que le estaba tomando fotos quiso quitármela.
Nos demoramos muy poco a pesar de la hora y el tráfico. Aparqué en el estacionamiento del Domo de Tokio y ambos salimos, esta vez yo la tomé de la mano… No piensen mal, habían tipos mirándola raro, era el tipo de cosas que pasaban cuando salía con Utau, pero a diferencia de mi hermana quien los miraba de manera mordaz… La pelirrosada era una despistada y en vez de decir: Mira por donde caminas, idiota. Decía: Lo siento mucho. Y antes de que alguno se aprovechara de ese detalle y le hicieran recordar nuevamente a su extraño ex, prefería que ellos me tuvieran miedo a mí. Sólo eso.
El día parecía estar lleno de sorpresas, porque no había mucha gente en la cola para comprar las entradas. Las filas para entrar a los juegos tampoco eran tan extensas como podría serlo cualquier viernes por la noche. Pero su primer temor vino cuando nos pusimos en la fila de la montaña rusa.
—No, no, no, no…
Ignoraba sus intentos por zafarse de mis brazos, sabía que le tenía algo de miedo a estos juegos pero un poco no le haría daño. Además hacía tiempo que no me subía y quería subirme a una.
—Disculpa—llamó alguien atrás.
Ambos nos giramos a ver a un grupo de chicas, eran cinco para ser exactos. Estaban por subir en la misma ronda que nosotros dos, sólo que iríamos al principio ambos. Las chicas no estaban mal, ya enserio, eran normales para mí, pero algo me hacía pensar que lo que dirían no traería buenas consecuencias. Ya saben, chicas que no tienen miedo de ser muy… directas.
—Creo que tu hermanita no se quiere subir—dijo una pelirroja de cabellos ondulados—. Me llamo Saaya—se presentó, sonriéndome.
Asentí aun sin soltar a Amu, le tenía abrazada del cuello.
—Bueno, pero si ese es el caso, podrías subirte con una de nosotras, ya que una se sentará sola por ser impares—dijo atrayendo a una joven de cabellos cortos violetas y ojos pardos—. Ella es Koyomi, no me gustaría que subiese sola.
—Mucho g-gusto—se presentó haciendo una ligera reverencia.
Fui soltando a Amu lentamente, bueno, si no quería subirse no la obligaría. Tal vez era una de esas personas que terminaban vomitando y no podría ser mi sirvienta por unos días si enfermaba. Pero-
—En realidad no soy su… hermanita—sentenció a mi lado la más baja.
Me sorprendí al notar como me tomaba de la mano y enlazaba nuestros dedos.
—Así que si no te importa—dijo sonriendo amable-macabra-mente—, busca a otra persona.
Ellas estaban a punto de refutar pero el grupo que había terminado, ya se estaba bajando, la menor rápidamente jaló de mí y enseñó las pulseras en nuestras muñecas.
—Quita esa estúpida sonrisa del rostro—me dijo cuando ya estábamos sentados.
Pero no podía hacerlo, me había divertido mucho aquella escena de celos.
El recorrido en la montaña rusa fue divertido, porque Amu se la pasó gritando de horror –a veces- sosteniéndome la mano. Terminó más rápido de lo que creí y cuando estuvimos abajo me jaló rápidamente hacia otra atracción. Esta vez ella guiándome. Sin soltar mi mano. Con paso firme.
— ¿Vas a seguir amarga toda la noche?
—No estoy amarga…
Nos subimos a otra atracción, llamada Flor del Cielo. Que consistía en que una pareja se subiera a un pequeño cubículo que era elevado por casi sesenta metros. Y ella no se rehusó a subirse a pesar de que me había dicho la noche anterior que las alturas le daban pavor. No la detuve, si ella quería hacer eso, no la detendría.
Sin embargo, había algo que quería preguntar, empero no sabía si sería lo mejor
— ¿También eras celosa con…?—al final había hecho la pregunta.
— ¿Hisamitsu?
Asentí. Ella miró en otra dirección.
— ¿Cómo que: también?—preguntó encarándome con las mejillas sonrojadas.
Reí al mirarla y ella bufó, haciendo que sus flequillos se elevaran unos segundos.
—Sí, creo, se llevaba bien con todos y me molestaba que fuese amable con todas las chicas.
—Así como hace unos-
—No, esos no fueron celos—dijo apuntándome con su dedo índice—. Y no, nunca me pasó eso con él.
—Bien, pero si fueron celos…
—Que no.
Asentí con mi cabeza mientras ella seguía negándolo, restándole un poco de importancia al asunto. Porque mi vista había encontrado algo… alguien, alguien que me parecía haber visto antes de ir a la montaña rusa… No tenía pensado dejarla ir en un principio por esta misma razón, pero ella misma terminó evitando que eso pasara. La razón por la cual la sacaría y no llevaría a otro juego luego de terminar aquí era por la misma que la había dejado de mirar. La misma persona me estaba mirando mientras esta subía yo bajaba, una mirada llena de ira y eso me asustó en un principio… Volteó a mi costado, pero Amu seguía explicándome por qué no habían sido celos.
—Amu—llamé cuando estábamos fuera y la había tomado de la mano—, deberíamos irnos.
Ella me miró triste, sorprendida, decepcionada… No sabía identificar como se sentía.
— ¿P-Por qué?—preguntó casi tartamudeando.
Volteé rápidamente a ver si esa persona nos seguía pero no podía verla por ningún lado.
—Podemos volver otro día… ¿En tu cumpleaños tal vez?
— ¿Cómo sabes cuándo es mi cumpleaños?—preguntó confundida.
Sonreí antes de comenzar a caminar a la salida.
— ¿No has pensado aún en como supe donde vivías?—pregunté divertido mientras ella comenzaba a llamarme acosador, pervertido, exagerado, posesivo… entre otros adjetivos.
Subimos al carro una vez en el estacionamiento. Comencé a conducir en dirección a mí hogar cuando me di cuenta de que un auto nos seguía. Mierda. Giré a la derecha, desviándome del camino usual y ella lo notó, pero lo importante era que volvía seguirnos el mismo auto.
—Ikuto—llamó preocupada—, ¿a dónde estamos yendo?
Suspiré mirando el espejo retrovisor después de haber acelerado un poco más.
—Un auto nos estaba siguiendo—fui sincero a medias, no tenía por qué preocuparla y decirle quien creía yo que nos seguía.
Giró su rostro para poder ver atrás de nosotros.
—Pues lo has perdido… Ahí está—dijo, oí como pasaba la saliva con dificultad—. ¿No sería mejor seguir despistándolo an-?
—Eso hago cariño, pero si sigo de esta manera nos alejaremos más de casa—dije volviendo a voltear y adelantando un auto rojo al acelerar un poco más.
Sentí su mirada en mí un poco más y no pude evitar voltear en lo que me detenía por el semáforo.
— ¿A dónde iremos?
—No sé…—admití volviendo a acelerar cuando cambio de rojo a verde.
Tomó mi celular, ahora que lo notaba, no la había visto nunca con celular. Pero parecía estar buscando algo en este.
—Hay un hotel a unas calles de aquí.
— ¿Qué?
—Nos están siguiendo, no volveremos hoy de esta manera—me dijo preocupada mirando hacia atrás—. ¿Tienes una mejor idea?
Esto no es bueno.
Guasuuuu~ Bien ahí Amu-chi, que bien que pensó en algo e.e Ya quiero saber qué pasará en el siguiente capítulo. No sé si dejarlo en Rated T o cambiarlo a M... Nah. Se ve bonita esa T OwO.
¿Quién rashos los está siguiendo? Percebes, todo esta raro en este día de sorpresas, dicho y sea de paso, Kiriha-chan colgando capítulo tan seguido es super raro.
(*)Por si acaso no fue muy buena mi descripción de la ropa de Amu, porque no soy buena en estos casos, en mi perfil hay un link con el outfit al que sólo tienen que quitarle los espacios.
(1): Estoy hablando del Big Egg, en español sería gran huevo, hace referencia al domo de de Tokio, que es un parque de diversiones y eso. Bastante popular. Queda en Bunkyo, bastante cerca de la Universidad de Tokio donde ambos estudian.
(2): La mayoría de MaidCafes están ubicados en el distrito de Akihabara.
Bueno, las invito a leer el fic más adorable que he escrito: La Única Excepción. Nunca había escrito de otra pareja que no fuera amuto, pero ese par lo ameritaba. Dentro de un toque subo otros capítulos... no de este fic xD
Take care darlings~
Attn. Kiriha-chan
Pd. Hay un link en mi perfil para que visiten mi nuevo nido de amor -?- Nah. Mucha wea. Es un blog muy bonito y con mucho cariño donde ya están colgadas las actualizaciones que colgaré aquí... Mi hogar: Soy azul, ¿y qué? (Link en el perfi). Están mis proyectos, historias que quizás no he colgado aquí. Visítenme p', no sean malitos T3T. Recién he estado actualizando ese blog para que esté decente xD Así que... ¡Vamo a prostituir la página \ :V /!
