FIC BETEADO POR: Day'Cullen-Vulturi

CAPITULO 5

(NARRADOR)

Jonathan había hecho un buen trabajo como chofer, ya que habían logrado escapar de aquel lugar. Su mirada siempre se había mantenido fija en el volante, evitando así cualquier contacto visual con aquella hermosa chica pálida, de belleza sobrenatural.

Detuvo el automóvil en un pequeño hotel que se encontraba en la orilla de la carretera.

Y sin poder evitarlo más miro por el retrovisor, dándose así cuenta que aquella chica que hacía un par de horas atrás parecía una completa amenaza de mujer, ahora se asemejaba a un dulce ángel durmiendo.

"Creo que me agrada más dormida, definitivamente se ve más linda"—pensó el chico mientras se giraba en su asiento para así contemplarla.

Un momento—detiene sus pensamientos. — ¿acabo de decir que me agrada? —pensó confundido mientras coloca una mano en su nuca. —

Bien, bien ella es linda, pero no es mi tipo…y sí así fuera de todos modos ella me odia o eso creó…—se preguntaba internamente el joven Swan. Daymelis se removió un poco en el asiento trasero abriendo así poco a poco y sorpresivamente para Jonathan, sus oscuros ojos.

"te he pillado" pensó la chica con regocijo al percatarse que el la observaba dormir, sin poder evitar que una extraña sensación de satisfacción la invadiera.

— ¿se puede saber por qué carajo me observas? —preguntó la chica, mientras las mejillas de Jonathan se tornaban color escarlata.

— ¿la verdad? —Susurró Jonathan en la oscuridad del automóvil, y sin esperar a que la chica le respondiera prosiguió su respuesta—estaba pensando que eres bella, realmente bella, pero no lo suficiente.

Una vez dichas estas palabras Jonathan se giró dándole la espalda y enfocando su atención en sus hermanas para así despertarlas e ir a descansar lo que quedaba de la madrugada.

La chica soltó una pequeña carcajada burlona y se cruzó de brazos.

"eso ni tú mismo te la crees querido" —pensó mientras un rubor de furia tornaba sus mejillas de un color carmesí. Y entonces un pensamiento nada sano cruzo por su mente.

ENAMORARLO Y HACERLO SUFRIR.

Se lo merece…por ser tan egocéntrico y cerebrito y…y…

¡Demonios! ¿A quién quiero engañar? Es obvio que el muy maldito esta condenadamente sensual…

Mientras Daymelis daba seguimiento a sus pensamientos malévolos, su gemela invadió su mente.

— ¡Demonios! —maldijo en voz alta, captando así la atención de los hermanos Swan, la pequeña Alice tallo con una de sus muñecas sus ojos aún adormilados y la miro preocupada.

— ¿sucede algo? —le pregunto amablemente. Day suspiro.

—Es mi hermana…—respondió. —me tiene preocupada no ha llamado, dijo que llamaría y no lo ha hecho, creó que es mejor que vaya a buscarle y…—aún no terminaba su argumento cuando Jonathan le interrumpió.

—a esta hora no irás a ningún lado—Daymelis le miró atónita.

— ¿Q-u-e? —le pregunto incrédula ella.

—es muy peligroso que salgas, estas en medio de la nada en la carretera, sin contar que son las 3am de madrugada.

—no me importa, es mi hermana… ¿Qué tal si le sucedió algo?, ¿ah? No la dejare sola. —exclamo, mientras se disponía a caminar hacia la carretera.

Jonathan corrió a alcanzarle y la estrecho en sus brazos, contra de su voluntad.

—no iras a ninguna parte. —sentenció sosteniéndola por los hombros—no a esta hora.

— ¿Pero quién te crees? —gritó desesperada la chica mientras soltaba pequeños e inútiles puñetazos en el pecho de Swan.

—haz lo que quieras y di lo que quieras. —expuso él. —no te dejare ir ahora no, mañana a primera hora puedes hacer lo que se te dé la gana.

—mi hermano tiene razón, es muy arriesgado pequeña. —indico Bella.

— ¿pequeña? —pregunto nuevamente incrédula Day. —no te haces una idea mínima de quien soy. —exclamo orgullosa. —pero está bien, tienen razón no me iré…o al menos no hoy. —agrego al notar la fulminante mirada de Jonathan. —ahora… ¿quieres por favor soltarme? —el lo hizo y un en ese momento un extraño vacío se hizo presente en él, oprimiéndolo.

—bien…—susurro Bella incomoda ante el silencio prolongado que se había extendido. —ahora vayamos a pedir un par de habitaciones para descansar, estoy muerta. —ellos asintieron y caminaron rumbo a la recepción del hotel.

¿Pero quién carajo se cree ese Jonathan para detenerme?

Los chicos se dirigieron al hotel, Bella pidió una habitación doble para ella y sus hermanos, y Daymelis pidió una para ella. Una vez que obtuvieron las llaves de las habitaciones cada uno se dirigió a su respectiva habitación con las intenciones de descansar después de una larga noche.

Pero por más que el joven Jonathan quiso descansar le fue imposible.

Y esa fue la primera noche en la que soñaría con un par de ojos brillantes y profundos como una noche sin luna llena.

AL OTRO DÍA….

11:00 am, Mount SINAÍ MEDICAL CENTER

Cuando el agente Hardy abrió sus ojos notó que yacía entre suaves edredones, en un cuarto blanco el cual parecía…

¿Hospital? —se pregunto así mismo totalmente confundido, mientras tomaba su nuca con ambas manos, se incorporo en la cama, y entonces un fuerte dolor de cabeza le golpeo.

—oh mierda…—se quejó audiblemente.

Una castaña enfermera se acercó donde él y le regaño cuando intento levantarse de la cama.

El agente Hardy se sentía completamente aturdido y decepcionado de sí mismo y sus capacidades, estaba en un hospital cuando en estos momentos debería estar trasladando a una de las ladronas más amenazantes y reconocidas del momento, a una cárcel de máxima seguridad. Aquellos deslumbrantes ojos se vieron plasmados en su cabeza como cual fotografía. Definitivamente aquella chica había sido la culpable de que él se encontrara en este lugar en estos momentos.

—Pero… ¿Qué cree que hace Sr.?—exclamo alterada la joven enfermera.

— ¿No es obvio? —cuestiono tajante él. — Me largo de aquí, se supone que en estos momentos debería estar tramitando un sinfín de papeleo para el arresto de una escurridiza bandida que ha sido una amenaza para todo New York y el país entero…—la enfermera no dejó que continuara con su argumento.

—por supuesto que no, ahora no, ya podrá hacerlo cuando se dé; de alta. —Hardy estaba a punto de replicar cuando noto que aquella chica castaña le parecía extrañamente familiar.

Dejo por un momento las preocupaciones, para así recordar de donde le conocía.

— ¿Eres Charlotte no es así? —le pregunto con un atisbo de interés mientras reprimía un quejido de dolor. Ella se sorprendió de que aquel extraño policía—porque sabía lo que era—supiera su nombre.

—sí, mi nombre es Charlotte, disculpe mi descortesía, ¿Pero quién es usted y de donde me conoce? —pregunto confundida.

—Tomás Hardy un gusto, y te conozco del 99 Cedar Swamp Road New York. —la enfermera Charlotte sonrió.

—por supuesto, ahora te recuerdo, eras delantero en el equipo de futbol americano ¿No es así? —pregunto ella, ahora sonriente, mientras un brillo aparecía en sus ojos.

Era más que obvio que el agente Hardy había sido el más popular de su época.

—como olvidarte. —agrego finalmente ella. Tomás sonrió mientras que el interés entre ambos fluía en una agradable conversación.

Pero por alguna extraña razón el interés de Hardy en incorporarse lo más pronto posible a su trabajo, para así iniciar la búsqueda de aquella bandida, le provocaba un extraño sentimiento que no sabía interpretar.

(NARRA BELLA)

Los rayos solares comenzaron a filtrarse por el cristal de la ventana. Aquel hotel definitivamente era de baja categoría, lo sabía, pero en las circunstancias en las que nos habíamos encontrado anoche no había quedado de otra. Definitivamente había sido una espantosa noche, sin contar que no contábamos con toparnos con otras ladronas en escena, además de que nuestro cometido no había sido cumplido. Desgraciadamente la transición no había sido completada, o al menos eso era lo que yo sabía hasta ahora.

Sin quererlo me incorpore en la cama con unas estúpidas ganas de salir corriendo de donde me encontraba. Estaba desesperada.

Me puse en pie, y observe por un par de minutos a mi pequeña duendecillo dormir plácidamente.

¿Qué estoy haciendo mal? —me cuestione, mientras recorría la habitación.

Suspire cansadamente y comencé a pensar en las posibilidades de volver a casa.

"No, no es buena idea" —me hizo saber mi subconsciente mientras me disponía a dirigirme al cuarto de baño para así darme una ducha.

Tome una toalla y me metí a la ducha. Quizá el agua fresca abriría mi mente.

Una vez que hube terminado, me vestí con la misma ropa—no tenía otra—y me dirigí nuevamente a la habitación, encontrando a un Jonathan preocupado y a una Alice confundida.

— ¿Qué ocurre? —pregunte notablemente preocupada

—Day no está en su habitación. —respondió Jonathan, quien por alguna extraña razón parecía angustiado. Lo mire seriamente.

Definitivamente no entendía el extraño interés que mi frió hermano mostraba hacía a aquella chica desconocida, a quien apenas llevábamos unas horas de conocer. Esto no me gustaba. Definitivamente nada pintaba bien, desde ayer nada estaba bien, y ella no me daba buena espina, ni ella ni su hermana.

— ¿Cómo lo sabes? —pregunte, mientras me colocaba en el otro extremo de la cama.

—hoy en la mañana le toque a la puerta para preguntarle si su hermana había llamado y como no me abrió yo entre, pero cuando lo hice no encontré a nadie dentro…—explico

—créeme que es mejor que se haya ido Jon , de todas maneras no la necesitamos, ella nos necesito ayer no nosotros a ella. —argumente, y era verdad.

Jonathan frunció el seño, pero después de unos minutos asintió encogiéndose de hombros.

—tienes razón Bells, es mejor así. —estuvo de acuerdo conmigo.

Alice por su parte solo prestaba suma atención a lo que ambos decíamos, sobo su estomago acto que hacía cada vez que tenía hambre.

—Bell tengo hambre. —admitió avergonzada. Sonreí dulcemente ante sus delicadas mejillas sonrojadas.

—no te preocupes pequeña, en unos momentos nos marchamos y en el camino desayunaremos algo. —le dije, ella sonrió y asintió.

— ¿Se puede saber a dónde van? —cuestiono una musical voz detrás de nosotros, captando nuestra total atención. Me gire para mirar de quien se traba pero solo pude reconocer a Day, ya que no sabía quién era la otra chica.

—nos vamos. —respondió indiferentemente Jonathan a Day, quien lo fulmino con la mirada.

— ¿Y quien dijo que le pregunta era dirigida a ti? —exclamo tajantemente Day mientras sacudía engreídamente su cabello.

— ¿Y a ti quien te dijo que mi respuesta era para ti?, ¿respondí a tu pregunta o a la suya? —pregunto mi hermano en el mismo tono que ella.

Fruncí el seño algo molesta por la actitud tan infantil de ambos y me dirigí donde la chica desconocida, quien coloco los ojos en blanco.

—disculpa pero respondiendo a tu pregunta no sé quién eres. —le hice saber, ella sonrió.

—soy Melissa la hermana gemela de Day, anoche nos conocimos. —informo mientras enfocaba su mirada en su hermana, quien mantenía una pelea de miradas con mi hermano. —lamento no haberme presentado como se debe. —exclamo soltando una risita infantil que acepto me dio un poco de miedo.

—Creó que eso no importa ahora. —conteste tratando de ser cuidadosa, esta chica me intimidaba, definitivamente lo hacía.

—Claro que sí importa, nuestros padres nos han enseñado modales y debemos seguirlos…—aquello más que una oración me parecía una amenaza.

—Oye en verdad anoche no sabíamos que ustedes darían un golpe en el mismo banco y a la misma hora que nosotros, ya que de lo contrario, créeme no lo hubiésemos hecho. —le hice saber, ella asintió analizando cada una de mis palabras. —

—Bien. —dijo ella. —no te preocupes, tranquila no muerdo. —soltó a punto de estallar en carcajadas. Y un atisbo de alivio me recorrió. —bueno muerdo solo si me lo piden siempre y cuando sean chicos. —asentí acompañando sus risas las cuales eran muy contagiosas.

—Creó que con tus palabras me siento más tranquila. —respondí, ella asintió y se sentó en el borde de la cama. Yo le acompañe.

—tenemos que repartir el botín. —exclamo, haciendo que —literalmente—mi mandíbula cayera al piso.

Le mire confundida y ante el bramido de Day, pude darme cuenta que después de todo si se había podido salvar la plata.

— ¡¿Pero qué mierda haces?! —le recrimino Day a su gemela, quien muy tranquilamente vacio uno de los enormes bolsos negros en la cama.

—justicia. —respondió

—no tienes porque, nosotras llegamos primero, el dinero es nuestro. —expuso.

—hermana se consciente ellos también se arriesgaron, además le debemos un favor, ya que sin ellos quizá una de nosotros estaría detenida. —

—Melissa por Dios, de todos nosotros tú fuiste la que más arriesgaste. —la chica de cabello largo y cobrizo de dirigió donde Day y le susurro algo al oído.

Day al principio pareció confundida, pero después de unos momentos asintió conforme.

—Bien. —hablo Day. —creó que mi hermana tiene razón, hay que repartir el botín. —exclamo.

Jonathan le miro contrariado, mientras que Melissa asentía en aprobación.

—es lo justo. —murmuro Jonathan, Day rodo los ojos y Melissa se cruzo de brazos.

—Creó que ustedes dos se han caído de maravilla. —expuso.

—No te imaginas cuanto. —respondí.

Daymelis se cruzo de brazos, mientras que Jonathan por su parte solo se dedicaba a fulminarla con la mirada.

—eres insoportable. —murmuro irritado mientras esta sonreía irónicamente.

—no creó parecerte tan insoportable. —canturreó ella. Jonathan frunció el seño, a lo que ella agrego. —Si así fuera yo no te atraería como lo hago…. —Oh no, oh no, ¿Qué acaba de decir?

—Creó que tu ahuecado cerebro te hace pensar eso…—respondió burlonamente Jonathan mientras alzaba una de sus cejas. Sus ojos llenos de humor inédito…

—si yo fuera tú, no la desafiaría de semejante manera. —exclamo Melissa. Sus ojos notablemente con una euforia de preocupación.

Fruncí el seño.

— ¿Mi ahuecado cerebro? —grito furiosamente ella, mientras apretaba ambos puños con palpable enojo. — ¡Definitivamente no sabes quién soy imbécil! —Melissa se levanto de su lugar y se coloco en medio de mi hermano y su gemela. Yo la imite.

—Bien…—murmure. —creó que es suficiente Jonathan, detente. No hagas esto, no frente Alice —le calle al notar que su discusión seguiría, se le veía muy enojado, definitivamente furioso.

Sus intensos ojos color olivo flameaban y estaba completamente segura que esto no se quedaría así. Lo conocía a la perfección y como a la palma de mi mano. Alice se encontraba en el otro extremo de la cama totalmente alarmada por la discusión que se había formado.

Mire impacientemente a Daymelis quien no dejaba de lanzarle miradas mortíferas a Jon

—hermana por favor. —indico su gemela, Daymelis suspiro colocando ambas manos en su esbelta cintura, echo su cabeza para atrás desesperada y salió de la habitación. Su hermana Melissa le siguió.

— ¡Pero qué carajo se quiere creer esa chica!, ¿Cuál es su problema?—exclamo mi hermano lanzando una que otra maldición mientras se encerraba en el baño del hotel lejos de todo.

Suspire.

—oh, vamos Jon déjalo pasar. —exclame preocupada mientras recargaba parte de mi peso sobre la puerta del baño.

—vamos hermanito sal, no hagas esto, no te enojes por una tontería. —Le hizo ver Alice mientras que la manilla de la puerta giraba.

Jonathan salió del cuarto de baño y nos miró un poco más tranquilo a ambas, para luego atraparnos en un enorme y caluroso abrazo.

—discúlpenme chicas, enserio, pero definitivamente esa chica me saca de mis casillas, no la soporto. —murmuro

—Lo sé hermano, me doy cuenta, pero por favor no busquemos problemas, como ella misma lo ha dicho, no sabes quién es, ni con qué tipo de personas está relacionada…—le advertí. —Créeme que jamás me perdonaría si algo te ocurre, ayer todo estuvo tan cerca…. —estas últimas palabras salieron de mi boca casi en un susurro.

Jonathan aumento aún más el abrazo y Alice enterró su pequeña y puntiaguda nariz en mi hombro.

—Jamás ocurrirá nada, yo jamás permitiré que algo les suceda, siempre las cuidare y protegeré como si de mi vida dependiese. —sus palabras retumbaron en mi mente, encogiendo mi corazón y a pesar de que mi carácter no era el mismo, aquel intenso sentimiento de amor que sentía por mis pequeños aún seguía intacto. —porque ustedes son mi vida.

Lagrimas inesperadas recorrieron las mejillas de mi hermano. El verle llorar era algo que jamás había podido experimentar, mi hermano llorar, era algo impactante, sobre todo por su físico.

Él, tan enorme y masculino, que incluso llego a parecerme casi invencible, una completa muralla difícil de atravesar, pero ahora en estos momentos no sabía exactamente como sentirme.

Tome delicadamente su rostro con una de mis manos, e hice que me mirara.

Algo renuente lo hizo; y entonces pude darme cuenta que aquel chico que durante casi siete años había sido mi apoyo moral y mi confidente, no era tan fuerte como lo parecía físicamente. El se veía indefenso e inocente, mi pequeño hermano sufría lo sabía.

Aquello se había convertido en algo más que un simple abrazo de tres hermanos huérfanos. De momento a otro el ambiente de la habitación había cambiado y podía sentirse en el aire.

Claramente pude darme cuenta del sentir de cada uno; ellos no querían esto, al igual que yo, y me odiaba por tener que hacerlos pasar por todo esto, pero lo que odiaba aún más era que el excusarme diciendo que no había opción, porque muy en el fondo sabía que la había, pero no podía, estaba hundida en el hoyo, demasiado hundida, la cosa era que no quería hundir a mis hermanos conmigo.

—prometo que vendrán tiempos mejores, lo prometo. —mis palabras salieron automáticamente de mi boca; y entonces me hundí en aquella enorme muestra de afecto hacia mis hermanos; olvidándome por unos instantes de lo que había hecho, y de lo que tenía próximo a hacer en un futuro.

Vivía el momento ya que no sabía si el destino tendría algo nuevo para mí mañana.

La noche había caído y nosotros habíamos decidido quedarnos por hoy en el hotel. Necesitábamos un poco de espacio juntos los tres, mis hermanos lo necesitaban y yo tenía que aceptar que también lo necesitaba, ya que todo el asunto del día de ayer me había tenido como loca.

Alice se encontraba en la habitación conmigo mirando la T.V.

La verdad era que me encontraba en extremo aburrida, y no porque el estar con mi duendecillo fuese aburrido, si no que yo no era tan apegada a la moda como ella lo era, si me gustaba ir de compras y todo eso, pero el ver programas de moda y pasarelas de marcas como Channel y Giorgio Armani era el colmo. Yo prefería estar tranquila; por ello me encontraba junto a ella, escuchando "Claro de Luna" en mi Ipad, adoraba la música clásica y más aún amaba a Beethoven.

Cerré mis parpados suavemente y recosté mi cabeza en el suave edredón color marrón que hacía conjunto con las cortinas de la habitación.

Quería olvidarme de todo y la única forma en que podía aclarar mis ideas era la música.

Los suaves y dulces acordes del teclado eran totalmente extraordinarios para mis oídos, pero lo que más me encantaba de esta hermosa melodía era que en cierta forma mi estado de ánimo era extrañamente parecido y misterioso. Aquella llanura que absorbía mi cuerpo de las escalas musicales eran reconfortantes y relajantes.

N/A: Hola chicas (os), pues les pido una disculpa, por demorar tanto en actualizar, aquí les dejo el siguiente capítulo que espero les guste tanto como a mí el escribirlo. Muchísimos saludos a todos quienes siguen mi historia y se toman un par de minutos para comentar. Recuerden que sus comentarios, opiniones o críticas son importantes para mí. Saludos desde México.