Bueno, aqui traigo la conti

ichigo y hime no se veran mas?

como saldran ante esta idea?

que planea papi kisuke?

Si quieren estas preguntas...LEAN!!

Bleach es de tite Kubo, publicado en manga por los amantes del ichihime shonnen jump y en anime por los imbesiles de Pierrot

Capitulo 6: "Te ordeno"

Le dolía todo su cuerpo, cada centímetro de él, para ser exactos. Inclusive le costaba trabajo abrir los ojos. Pero sabía que era momento de despertarse. Poco a poco abrió sus ojos, lentamente observo el techo, era totalmente blanco, giro un poco hacia la derecha y vio la ventana que se encontraba ahí. No recordaba porque estaba ahí. Le dolía también su cabeza. De inmediato los recuerdos invadieron de golpe su cabeza. Recordó que había estado envuelto en una pelea.

-¡Inoue! – grito y se levanto de inmediato, recordó que esos tipos se la iban a llevar

-No te levantes Ichigo – grito una preocupada Rukia, quien estaba a su lado izquierdo, recostándolo nuevamente

-No, espera. Tenemos que salvar a Inoue – decía incontrolable mientras hacia el intento de pararse, no le importaba que su cuerpo le doliera

-Ichigo, Inoue está bien- grito Rukia y lo miro fijamente a los ojos – Tranquilo, ella está a salvo. – aseguro la pequeña mujer mientras Ichigo se volvía a acostar.

-¿Donde esta? – pregunto Ichigo

-En estos momentos están con la prensa. Supongo que ahora ya nada será igual – comento tristemente mientras veía hacia la ventana.

-¿A que te refieres? – pregunto confundido Ichigo

-Ya no regresara a la escuela. Ahora ha asumido su cargo y recibirá las responsabilidades del mismo. Así como las consecuencias – esto último lo dijo casi en susurro.

¿Como que no regresaría? ¡No, no! Quería decir que no la volvería a ver. El enfrentarse a esa idea lo hizo entrar en desesperación. Ahora tenía muy claro lo que sentía por ella. Y justo ahora la perdía. No, no lo permitiría. Decidido se intento levantar pero esta vez Rukia lo mantuvo acostado a la fuerza

-¿Que crees que estás haciendo idiota? – le pregunto furiosa Rukia al ver lo necio que se comportaba su amigo

-Tengo que hablar con ella – dijo Ichigo rotundamente

-No creo que sea el momento, por ahora solo dedícate a recuperarte. ¿Que no te has visto? – Pregunto Rukia preocupada – Estas hecho trizas – agrego – además ella pidió que te dieran la mejor atención medica, por eso estamos aquí. –concluyo mientras soltaba un largo suspiro.

-¿Donde estamos?

-En una de las clínicas de los Ishida. Descansa, si empeoras, solo la preocuparás más.

-Esta bien-Tendiéndose resignado.

-Idiota-Fueron las palabras de Rukia cuando este se quedo dormido nuevamente-Orihime-Susurro.


-Ya veo...-Murmuro el Rey después de oír las palabras de Shunsui y Juushirou.

-¿Qué piensas Su Majestad?-Dijo Kyoraku con tono de curiosidad.

-En hacer una llamada-Respondió con una amplia sonrisa para luego pescar su móvil.

-¿Llamada?-Dijeron los nobles confundidos.

-Hola Isshin-Saludo al recibir respuesta al otro lado-Tengo algo interesante que decirte.


Justo ahora, la princesa estaba en una limosina, de vuelta hacía el palacio después de haber acabado las miles de entrevistas a la prensa. Estaba cansada, aún no entendía como su padre lo hacía, si que perdió mucho tiempo, aún que sabía que ya no podía tener una vida normal.

Su mente le hizo pensar en Ichigo, en todos los momentos que estuvieron juntos, como peleaba por ella y en como se dejo herir por ella. Al recordar que ya no lo vería más, las lágrimas salieron de sus ojos.

-Hime-sama-La mencionada se giro al oír su nombre y vio como Ulquiorra le entregaba un pañuelo-Se que es difícil, pero por favor...ya no llore.

-Ulquiorra...-Una leve sonrisa se dibujo en sus labios-Gracias-Tomándolo para luego limpiarse.

-Mírelo por el lado bueno, ya no tendrá que preocuparse en los exámenes de matemáticas-Trataba de consolarla, de que las lágrimas dejasen de correr, pero sabía que era imposible.

-Tienes razón-Susurro, entendía sus razones y estaba agradecida-Es solo...-Agacho su cabeza-solo...

-Hime-sama-Estaba triste y preocupado por ella, de que el sol ya no brillase y todo porque su fuente de calor y felicidad ya no volvería a su lado. Como lo odiaba por tener aquella suerte, él jamás podría ocupar ese lugar en su corazón, lo único que pudo hacer es abrazarla.

-Ulquiorra...

-Si necesita a alguien con quien desahogarse...puede hacerlo conmigo.

-Y-Yo – e inmediatamente se aventó contra su pecho – Gracias -comenzó a llorar desconsoladamente por el hecho de que tal vez no volvería a estar con Ichigo.

-Tranquila, todo estará bien – la trato de consolar mientras le acariciaba sus cabellos. Sabía que desde ahora las cosas se le complicarían a Orihime, pero de todas maneras, el estaría ahí para apoyarla pasara lo que pasara.

-Ya llegamos – anuncio el chofer y ambos bajaron de la limusina. Listos para lo que venia

Estando dentro del palacio se encaminaron a la sala, en ese mismo instante Orihime sintió unos brazos ahorcándola y enterrándola en unos pechos. Era Rangiku quien en cuanto había visto a la chica se aventó contra ella

-Rangiku-san, espera – intento decir, pero se detuvo en cuanto escucho los lloriqueos de la chica – Tranquila – trato de confortarla

-Por dios, mira lo que te hicieron – observo la rubia en cuanto vio el labio partido de Orihime.

-Voy a traer algo de hielo y el botiquín – anuncio de inmediato Yuuki

-No, no es necesario –respondió de inmediato Orihime, pero no le hicieron caso. – Esto no es nada con lo que le hicieron a Kurosaki-kun – contesto tristemente mientras recordaba el estado del chico

-Tranquila, me hablaron del hospital. Por fin despertó, y está en recuperación – informo Rangiku tratando de levantar el ánimo de Orihime

-¿De verdad? – un rayo de alegría se asomo en sus ojos. Lo había conseguido Rangiku.

-Si, en serio. No te preocupes. Él es muy fuerte y pronto se recuperara – le aseguro la rubia mientras le pasaba un trapo sobre su labio de la princesa.

-¡Auch! – Se quejo en cuanto sintió aquel pedazo de tela tocar su herida – Espero y así sea – contesto la pelinaranja. – Por cierto Ulquiorra-kun ¿dónde están los demás? - pregunto mientras seguía siendo curada por Rangiku.

-Renji está en el hospital junto con Rukia, al parecer estaba preocupado por el estado de la chica. Grimmjow, Shinji y Uryuu están en el despacho de tu padre recibiendo órdenes sobre lo que va acontecer ahora. Como ya sabes, ahora que esto salió a la luz, muchas cosas cambiaran. Permaneceremos las veinticuatro horas contigo, pase lo pase. – Informo Ulquiorra – me retiro, tengo que unirme a ellos. – diciendo esto hizo una ligera reverencia antes de dirigirse donde se encontraban los demás

-Todavía sigues preocupada por él, ¿no es así? – pregunto Rangiku en cuanto vio el rostro de Orihime. – En verdad ese chico es impresionante. Todo mundo habla de su acto de fidelidad y valentía – comento la rubia y ahora le pasaba alcohol sobre la herida, el cual ya había traído Yuuki. – En verdad se nota que te quiere – comento al final

-Por mi culpa esta así. No lo merezco –dijo rotundamente Orihime mientras desviaba la mirada al piso. Aun cuando sabía que estaba recuperándose, se sentía culpable al permitir que hirieran a la persona más preciada para ella.

-No eres tu quien decide eso – dijo Rangiku mientras alzaba su barbilla – Ese chico casi dio su vida por ti, por protegerte, ¿tú crees que él lo haría si no fueras nada para él? – Le cuestiono mientras ella iba a alegar – Ya no te sigas echando la culpa – le ordeno ligeramente Rangiku

-Esta bien-Dedicándole una leve sonrisa.

-Ahora ve a bañarte, según oí, esta noche deberás hacer una presentación oficial como la princesa de Japón.

-Esta bien-Murmuro, yéndose a regañadientes.

-Rangiku-sama...-Murmuro Yuuki-¿No cree que debimos...?

-¡No, lo mejor es que sea sorpresa!-Respondió con una sonrisa.

Una vez en su cuarto, vio como las sirvientas ordenaban su cuarto, sospecho que trajeron ya sus cosas de la casa y se la traían al palacio. Al verla, de inmediato hicieron una inclinación y siguieron con sus deberes. Una de ellas le preparaba el baño mientras Orihime se desvestía.

Se introdujo en la bañera una vez listo, sola, oía como las empleadas trabajan en su cuarto al otro lado de la pared. Lanzo un suspiro y vio su reflejo en el agua, ya no era más una estudiante, ahora tenía que concentrarse en su papel de princesa...en verdad que echaría de menos a sus amigos de la escuela.

-Kurosaki-kun...


-¡Deja de quejarte y come!-Alego Rukia, lanzándole una manzana a Ichigo.

-Déjate de joder, no quiero comer, esa comida es una mierda...peor que tus dibujos.

-¡¿Qué dijiste?!-Exclamo molesta-¡No creas que te salvas por estar herido!

-¡Atreve entonces a pegarme!-Desafío.

-Hey Rukia-La puerta se abrió y vieron que era Renji-Con Ishida, ya logre sacar a toda la prensa de aquí.

-Gracias Renji-Agradeció con una sonrisa.

-¿La prensa?-Pregunto Ichigo.

-Quieren conocer al "héroe" que se dejo golpear por la princesa.

-Oye Renji-Viendo al pelirrojo-¿Dónde esta Inoue?

-Trasladándose al palacio, ¿Qué mas? Ella ya no puede vivir en esa casa ahora que se sabe que es princesa, debe volver a su hogar y obligaciones, fue el trato.

-¿Trato?

-Verás Ichigo-Hablo la pequeña-Orihime quiso su vida normal, pero como sabes, ella deberá tomar el lugar del Rey, cuando ese momento llegase, tendría que dejar su vida normal, pero si se llegaba a saber quien era...tenía que dejarla antes y volver a ser princesa.

El móvil de Renji sonó, era un mensaje, le hecho una leía y tomo el control de la TV.

-¿No les importa si veo un reportaje? Se va a aparecer-Al verlos negar con la cabeza, la encendió.

En todos los canales nacionales, mostraban la imagen del Rey sentado en su trono y al lado, estaba en su trono, Orihime. Su cabello se lo había recogido en una coleta alta, una corona también adornada su cabeza y vestía un hermoso vestido rojo.

-Soy Urahara Orihime, hija del Rey Urahara Kisuke y la Reina Urahara Suu, quien en paz descanse, legítima heredera al trono de Japón. En estos últimos años, me he mantenido oculta por mi capricho de poder ser normal por un tiempo, pero al ver que esto causo una rebelión, no tengo más motivos que volver a dedicarme a ser una princesa, ayudare a mi padre en las obligaciones del país, para poder aprender a ser una digna líder de admirar.

En el momento en que la vio, no pudo apartar la vista del televisor. Ahí estaba tan angelical como siempre, pero ahora ya no parecía la misma chica soñadora. En ese momento se veía como una persona más madura. Tal vez se le tenía que exigir que fuera así. Sin embargo, eso no le quitaba lo hermosa que era.

-Les agradezco mucho el haber venido. Les prometo que hare todo mi esfuerzo para convertirme en una líder que sea buena para ustedes. – prometió ante todos

-Ya lo escucharon, la princesa Urahara Orihime retomara las responsabilidades de su cargo. Solo habrá que esperar que las lleve a cabo. –Comento una reportera quien estaba en el lugar – Me están informando que nuestras unidades han sido sacadas del hospital donde fue internado el "héroe" de la princesa. Sin embargo les prometemos que tendremos una entrevista exclusiva con dicho personaje. – aseguro la reportera.

-Vaya Kurosaki, esto no será fácil para ti –comento Uryuu, quien veía lo determinados que estaban para conseguir una entrevista con Ichigo

-Pues alucinan si creen que me prestare para esas estupideces –contesto furioso Ichigo. Como podían llevar este hecho a todo un espectáculo.

-Pues tendrás que lidiar quieras o no con ellos – sentencio Renji

-Así que siempre lo supieron ustedes – pregunto Ichigo mientras miraba a Renji y a Uryuu

-No simplemente lo sabíamos. Somos sus escoltas, junto con Grimmjow, Ulquiorra y Shinji -agrego rápidamente Uryuu.

-Vaya, eso explica su comportamiento – agrego Ichigo

De la nada se abrió la puerta de golpe, todos miraron sorprendidos a la persona quien acababa de entrar. Isshin Kurosaki hacia su aparición casi rompiendo la puerta. Atrás de él venían sus dos hijas.

-¡Onii-chan! – grito una niña rubia y se aventó contra el cuerpo herido de su hermano – Estas bien. Me preocupe tanto por ti – dijo entrecortadamente, las lágrimas inundaban sus ojos

-Sí, tranquila Yuzu. Estoy bien – le aseguro Ichigo mientras colocaba su mano sobre la cabeza de su hermana pequeña

-Ichi-ni, me alegra que te encuentres bien – ahora hablo una pelinegra, quien también había entrado a la habitación

-Oh hijo mío, eres todo un héroe, o al menos eso dice la gente. Oh Masaki por fin nuestro hijo enorgullece el apellido Kurosaki – hablo Isshin, quien ahora miraba hacia arriba "platicando" con su difunta esposa

-Cállate viejo – contesto irritado Ichigo ante el espectáculo que estaba dando su padre. El cual era muy usual en él.

-Por cierto Ichigo, tengo algo que informarte – su expresión cambio radicalmente, ahora se escuchaba que hablaba en serio, para lo cual Ichigo frunció el ceño preocupado.

-Dime que es – ordeno Ichigo serio y atento a lo que iba a decir su padre.

-El Rey desea tu presencia en el palacio mañana en la tarde-Su respuesta provocó sorpresa en todos, incluyendo la Escolta de la princesa.

-¿Kisuke-sama...?-Exclamo Ishida.

-¿Por qué no fuimos informados de esto?-Exclamo Renji.

-¿Será que lo quería en sorpresa?-Sugirió Rukia.

-¿Sorpresa?-Dijeron los escolta, pensando en los motivos que podrían ser.

-¿Por qué quiere verme?

-Quiere tener unas palabras con la persona que salvo a su hija-Emocionado-Iremos la familia completa y quiero que todos luzcan los más formales posible.

-Entendido otosan-Exclamo Yuzu con determinación.

-¿Por qué debo usar un tonto vestido?-Se quejo Karin.

Ichigo iba a negarse, no iba a usar ni traje, ni ir al palacio, pero luego se le prendió el foco, si iba, había la posibilidad de ver a Orihime nuevamente, era un porcentaje muy bajo, pero nada valía la pena sino lo intentaba.

-No me queda de otra-Fue todo lo que dijo.

-Kurosaki-Ishida le mostró unos papeles-Este es el plan que elaboramos para sacarte de aquí sin que la prensa se de cuenta, por favor, léelo bien.

-Maldición...esta bien...


Urahara camina por su hogar, recibiendo inclinaciones de sus subordinados, tanto sirvientes como soldados, movía su abanico como de costumbre y se detiene cuando esta ante unas puertas.

-¡Yuhuuu, voy a entrar mi adorada hime-chan!-No recibió respuesta, pero igual entro-¿Hime-chan?

Vio a Orihime sentada en un enorme escritorio hecho de caoba, leyendo unos libros bastante gordos. Urahara lanzo un suspiro y se fue acercando a la princesa.

-Me alegra ver tu dedicación Orihime-chan, pero no lo hagas para mantenerte despistada y así no mostrar tristeza o papi Kisuke se sentirá muy triste también.

-¿Otosan?-Susurro, cruzando su mirada con la de él-¿Es eso verdad?

-Por supuesto, la felicidad de papi Kisuke es ver a su princesita feliz-Abrazándola-Por eso ya he tomado mi decisión-Agrego en sus pensamientos mientras acariciaba los cabellos de su hija.

-Haré...mi mayor esfuerzo-Le prometió con una leve sonrisa, con tal de calmar a su padre.


Jamás se los perdonaría. No, es más, en cuanto viera nuevamente a Ishida y al estúpido de Renji, no sobrevivirán, no se iba a quedar esto así. Pensaba el chico pelinaranja mientras caminaba difícilmente por el pasillo. Esta es la manera más horrible de humillarlo. Sabía muy bien que esto estaba planeado para eso, podía ver las negras intenciones que habían tenido aquellos par de idiotas, que pensándolo bien no creía que solo habían sido ellos, también sospechaba de aquellos tres que se habían portado como un trió de celosos.

Mientras se acercaba al elevador que lo llevaría al estacionamiento, justo antes de entrar uno de los enfermeros que se encontraba por ahí, miro su cuerpo.

-Preciosura – halago el chico en cuanto miraba a de arriba abajo su cuerpo

-Cállate imbécil si no quieres que te rompa la cara – dijo una voz masculina para lo cual el chico quedo impactado y con cara de asco.

Si, esos imbéciles lo habían obligado a vestirse como una civil. La excusa más barata, fue que lo que buscarían seria a un chico las personas de la prensa. Él no se creía esa estupidez, a ver, ¿Por qué no le habían dado un disfraz de doctor? No claro, querían verlo humillado. En cuanto Uryuu le dio aquellos papeles, inmediatamente les dijo a todos que salieran de su habitación, y que lo esperarían abajo. Renji le había informado que lo que necesitaría estaba en una caja que se encontraba en su buro. Después de eso, desaparecieron todos de la habitación. La caja contenía unos pantalones de mezclilla, demasiado ajustados para su gusto, unos zapatos con un poco de tacón. Una peluca pelirroja, unas gafas oscuras y una blusa con relleno.

-Juro que esos imbéciles se arrepentirán de lo que me hicieron – prometió en susurro en cuanto estuvo dentro del elevador, y presiono el botón que lo llevaría a la planta baja del edificio, donde lo esperaría un automóvil.


-Hime-sama, ¿puedo pasar? – pregunto Yuuki quien estaba fuera de su habitación

-Claro Yuuki-chan – contesto alegre la chica quien se encontraba recostada en su cama, mirando perdidamente hacia la ventana. El ocaso se veía extremadamente hermoso ese día.

-Hime-sama, hoy tendrán una cena. Vendrán invitados especiales a este evento. Así que me pidieron que viniera a entregarle este vestido y ayudarla en lo que pueda – comento la chica, quien tenía en las manos un hermoso vestido de color rojo. – Rangiku no pudo venir, tenia asuntos que arreglar con los preparativos – agrego por ultimo la castaña.

-Sí, me había comentado algo mi padre – dijo la pelinaranja mientras se levantaba - ¿Sabes quienes serán? Mi padre me dijo que sería una sorpresa – pregunto curiosa la princesa.

-No, la verdad no se señorita – mintió Yuuki. Sabía muy bien que era un secreto que le hicieron prometer que guardaría.

-Ya veo. Supongo que tendré que esperar – dijo resignada – Bueno entonces, será mejor que tome una ducha.

Yuuki le preparo el baño mientras ella se desvestía. Una vez todo listo, la sirvienta se fue para dejarla sola, Orihime se lavaba rodeada de la blanca espuma mientras trataba de pensar en quienes serían las personas que asistirían a la cena.

Una vez lista, seca y vestida, aparecieron unas personas que le arreglarían el cabello para esa noche, incluso algunos se metieron en su joyería personal para buscar los mejores accesorios para combinarlos. El toque final fue ponerle su corona, una vez estaba sobre su cabeza, se inclinaron ante ella mientras la princesa se ponía de pie.

-Muchas gracias por sus servicios-Agradeció para luego salir de su cuarto.

Camino por los pasillos hacía donde el cuarto donde la esperaban su escolta. Al llegar, estaba a punto de abrir la puerta cuando oyó carcajadas, decidió escuchar a escondidas lo que pasaba, a lo mejor supiese algo sobre la cena.

-Me hubiese gustado ver su cara al ver el plan-Soltó Shinji entre carcajadas.

-Si que se me ocurren buenas ideas-Se auto felicito Grimmjow, alzando su copa.

-No puedo creer que se les haya ocurrido disfrazar a Ichigo de mujer...o que lo hayas apoyado Ulquiorra-Comento Ishida molesto, viendo al pelinegro inexpresivo.

-No me pude contener-Confeso.

-Ni yo-Hablo el pelirrojo-No me gusta su forma de comportarse chicos, pero debo admitir que me causo gracia.

-Oh, ya veo-La puerta se abrió de golpe, haciendo acto de presencia Orihime, asustando a sus amigos.

-Orihime-sama-Exclamo Ishida.

-Conque querían humillar a Kurosaki-kun por diversión, ¿Qué acaso ya no es suficiente por lo que paso en la escuela?-Cruzándose de brazos-Recen que en la cena no decida que pasen por dos semanas dormir en los calabozos.

-Oh, ya están todos-El Rey hizo acto de presencia-Que bien, que bien...nuestros invitados han llegado y nos esperan en el comedor-Tomando a su hija-No los hagamos esperar mucho.

-Si padre-Sonrió la chica, pero al ver a su escolta, los miro con seriedad, dejándoles en claro que hablaba en serio y ellos solo pudieron rezar para que no lo hiciese.

Caminaron por el castillo en silencio, el Rey emocionado, se veía por estar moviendo su fiel abanico y Orihime estaba confundida, deseando saber ya quienes eran los misteriosos.

Al llegar, los soldados que hacían guardia, abrieron las puertas mientras anunciaban su entrada. Una vez que entraron, Orihime abrió sus ojos sorprendida, como también su escolta, menos Renji e Ishida, ellos solo estaba tranquilos y serios, mientras el Rey solo sonreía.

-Bienvenidos, familia Kurosaki-Dijo.

-¿Kuro...saki...kun...?-Creyó que en cualquier momento se desmayaría.

Ambos quedaron mirándose varios segundos. Como si el tiempo se detuviese enfrente de ellos. Él la miraba de una manera tan cálida, era un gusto poder admirar de nuevo aquellos ojos grisáceos una vez más. Se veía realmente hermosa en ese vestido, y tan elegante. Ichigo no podía apartar la mirada de ella, lo cual no paso desapercibido para ninguno en aquella habitación.

Orihime no podía creer que lo que veía era cierto. Era Ichigo. No creía volverlo a ver otra vez pero sus ojos estaban a punto de llenarse de lágrimas por aquel hecho. Quería aventarse a él y abrazarlo, y decirle que en verdad sentía mucho lo que había pasado. Pero antes de que esas ideas se siguieran cruzando por la mente alguien interrumpió.

-¿Qué hace él aquí? – pregunto furioso Grimmjow en cuanto vio la manera en que se miraban ambos pelinaranjas

-Vamos Grimmjow-kun, no seas maleducado. Son mis invitados de honor. Hime-chan por favor siéntate aquí junto a papi Kisuke – índico aquel rubio mientras caballerosamente le ofrecía la silla a su hermosa hija.

-¿Eh? Si, claro padre – contesto la chica algo despistada, todavía no podía creer que estuviera Ichigo ahí. Incluso se había quedado sorprendida al verlo vestido de una manera tan formal. Lo cual, lo hacía verse aun más apuesto.

-Bueno me alegro que hayas aceptado mi invitación Isshin – agradeció el Rey mientras sonreía

-No tienes porque agradecer, viejo amigo – contesto Isshin, existía mucha confianza entre aquellos dos hombres

-Pero aquí está el salvador de mi hija – hablo una vez más el rubio para pasar a mirar al joven de la familia Kurosaki -En verdad, te estaré eternamente agradecido por lo que has hecho por ella – su voz se torno seria y le hizo una reverencia a Ichigo. El último se puso muy nervioso ante el hecho.

-N-No hay necesidad de agradecerme, no es necesario. – dijo nervioso mientras se rascaba la cabeza

-Has demostrado determinación al proteger a la princesa. – comenzó a decir el Rey - y también valentía al haber enfrentado solo a aquellos secuestradores – continuo mientras lo observaba fijamente al chico. – Es por esa razón, que tengo que hacerte este ofrecimiento, creo que me he equivocado, más bien quiero pedirte que hagas algo – confeso el rubio e Ichigo comenzó a ponerse nervioso ante su petición. – Me gustaría que te convirtieras en el escolta personal de mi hija – anuncio sin rodeos a lo cual Ichigo lo miro realmente sorprendido.