Fuego
La Escuela de Kenjutsu Shidou es una de las pocas escuelas que sobrevivió el paso del tiempo y las reformas tanto de la restauración Meiji como de la prohibición surgida tras la segunda guerra mundial. Quizá los Shidou no puedan clamar que algún famoso Samurai fue parte de su legado a la historia Japonesa, sin embargo era bien sabido en el gremio que todo aquel que era practicante de este estilo, contaba con los valiosos rasgos de la humildad, la lealtad y la seriedad.
Por su parte, la relativamente nueva Escuela de Kendo Shidou fue el resultado de la adecuación a las nuevas políticas en artes marciales y la requerida orientación a su práctica como deporte, mas esto no significó en ningún momento que la recién formada escuela se hubiera alejado de los principios que marcaron a la escuela de Kenjutsu como una digna de respeto.
Hikaru y Satoru, al haber sido criados en el seno de esta escuela de artes marciales, crecieron con esta ideología de vida, repitiendo una y otra vez las enseñanzas del dojo Shidou y aplicándolas a su vida cotidiana, al grado de que, cualquiera en su comunidad que mencionara al apellido Shidou, lo hacía en la total seguridad que lo que se hubiera dicho o acordado era completamente cierto y confiable.
Estos rasgos, como puede imaginarse eran bien reflejadas en la ejecución de la Kata de Fuego que los hermanos presentarían respectivamente y si ambos eran honestos, al momento en que cada uno se planto al centro de la lona de exhibición, y tras dar la correspondiente inclinación a manera de saludo, ambos se transportaron a los días en que aprendieron esas katas por primera vez bajo el techo de su propio dojo en Tokio.
Hikaru fácilmente podía imaginar los pergaminos en cada esquina del dojo, marcando uno a uno los principios de la disciplina. De igual manera al comenzar con su rutina, internamente comenzó a recitar el código de su escuela.
'Satoru: uno debe pensar las cosas a fondo antes de tomar decisiones.'
Un paso al frente seguido de un Kiai y la mente de Hikaru continuó 'Masaru: uno debe amar a su familia y a su prójimo'.
Paso atrás, alzando la katana por encima de su cabeza y ubicando el Wakisashi en posición defensiva, 'Kakeru: uno debe elevar su espíritu'.
Con la Katana y el wakisashi en posición ofensiva y a solo unos pasos de terminar la Kata, su mente culminó 'Hikaru: uno siempre debe perdonar'
Adoptando la posición final de su rutina y abriendo finalmente los ojos, Hikaru volvió a la realidad de donde se encontraba, encontrándose con la mirada impresionada de sus compañeros de competencia y publico en general.
Para cuando terminó el turno de Satoru, la apreciación por la escuela de Kendo y Kenjutsu Shidou entre el resto de las escuelas del gremio, había crecido de tal manera que ambos hermanos ahora eran vistos con un nuevo nivel de admiración y respeto.
Una breve referencia para este capítulo.
El breve código de la escuela shidou no es mio; salió de una historia llamada "Lion Heart" que, si no han tenido el placer de leer, ampliamente recomiendo ir a buscarla (s/395867/1/)
