Capítulo 6: Medidas desesperadas
Habían pasado dos días desde aquel encuentro con Cho y la mujer simplemente no lo dejaba tranquilo. Susan interrumpía cada 20 minutos en su oficina para anunciarle que lo llamaba por teléfono, y cuando veía que no respondía a sus llamadas a la oficia optaba por su móvil ¿en qué estaba pensando cuando le dio su número?, pero no podía cambiar el número, muchos de sus clientes tenían ese número… pero Cho estaba colmando su paciencia. Quizás lo que tenía que hacer era decirle con todas sus letras que lo dejara en paz y no darle indirectas como hasta ahora. Suspiró, esa mujer si que era persistente.
- Señor Potter – dijo Susan desde la puerta de su oficina. – Lo siento…
- Si es la señorita Chang… dile que me fui de viaje a China. – dijo molesto. Su mal humor había vuelto gracias a aquella mujer.
Susan no se movió de su lugar. – No lo llama… está aquí. – dijo, Harry la miró con atención. – Henry acaba de llamar. Acaba de subir al ascensor.
Debe haberse cansado de que no atendiera sus llamadas, pensó. ¿Qué fue lo que le atrajo de ella antes?, ahora sólo la veía como una mujer escandalosa, más preocupada de su apariencia que de otra cosa… una modelito de pasarela hueca y frívola. Sintió un escalofrío al pensar en la cantidad de mujeres iguales a Cho con las que estuvo.
- De acuerdo… si no tengo más remedio, la atenderé. – dijo, Susan asintió y salió de la oficina, antes de cerrar la puerta Harry oyó el sonido del elevador anunciando su llegada.
- Creo que necesito un trago… - murmuró con las manos en su cabeza.
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Llegaba tarde. Malditos autobuses, pensó con amargura. Tendría que pensar en hablar con su padre y que le devolviera su derecho a conducir. Era una mujer independiente, se dijo, y por Dios como necesitaba un coche. Era una necesidad, y había aprendido su lección de conducir con más cuidado. Además no pensaba ocupar el Mercedez de su padre, tenía en mente un coche más económico y menos lujoso.
- Buenos días Henry. – dijo cuando pasó junto al guardia, éste le devolvió el saludo con una sonrisa.
Su teléfono móvil comenzó a sonar justo en el momento que se sentó en su escritorio. Con la respiración entrecortada debido a la carrera respondió. – Ho… Hola.
- Hermy… tienes que ayudarme. – dijo la voz de Ginger desde el otro lado del teléfono.
Hermione se puso tensa. Ginger sonaba desesperada. - ¿Qué ocurrió? – consiguió preguntar con voz tranquila.
- Acabo de llegar de la cita con el médico. – dijo, Hermione notó que estaba haciendo mucho esfuerzo en no ponerse a llorar, pero su voz sonaba rasposa. – Oh, Hermy… no se qué hacer.
- Ginger… por favor, tranquilízate. – dijo. - ¿Qué fue lo que dijo el médico?.- preguntó.
- El bebé… Herms… mi bebé…
- ¿El bebé?... qué…
- El embarazo es complicado, el médico me dijo que puede que pierda a mi bebé. – dijo.
Entonces se echó a llorar y Hermione quiso hacerlo también. ¿El bebé corría peligro? ¿Cómo era posible?. - ¿Qué… qué puedo hacer?.
- Traté de hablar con mis padres sobre esto… pero ya sabes cual es su posición al respecto – dijo. "Aborto" pensó con asco ¿Cómo podían pensar sus propios padres en esa posibilidad?. – Tengo que hacerme una serie de exámenes… iba a hacerlo hoy, pero… después de hablar con mis padres me llevé la sorpresa de que cancelaron mis tarjetas de crédito.
A Hermione se hizo un nudo en el estomago, sabía lo que Ginger iba a pedirle, pero ¿cómo iba a ayudarla cuando ella estaba en peor situación económica que su amiga?. – Ginger… yo…
- Necesito el dinero para las pruebas… y estoy en banca rota.. y no puedo trabajar porque le puede hacer daño al bebé… - dijo, desesperada. - ¿Qué voy a hacer, Hermy? Necesito que me ayudes...
Hermione se mordió el labio con nerviosismo, de pronto se dio cuenta de que no estaba sola en la oficina. Ron había entrado y la miraba con curiosidad. – Ginger… te llamaré más tarde. – dijo.
- Por favor… eres lo único que tengo ahora. – la oyó decir con voz ahogada por el llanto. Hermione se sintió morir.
- Hola… - dijo Ron a modo de saludo y se sentó frente a ella. - ¿Pasa algo malo?.
Hermione lo observó en silencio por algunos minutos. No llevaba mucho tiempo trabajando con Ron y aunque era su jefe se había esforzado por ser más un amigo que otra cosa, y se lo agradecía. Ron Weasley era un gran hombre… tal vez…
- Sé que no llevo mucho tiempo trabajando aquí… pero necesito un favor Ron. – dijo. Él la miró con atención y asintió con la cabeza. - ¿Necesito un adelanto de mi salario…? ¿Crees que podrías arreglarlo para que me lo den en Recursos Humanos?. – preguntó.
Ron debió percibir su angustia porque la miró por un momento en silencio y luego asintió. Hermione le sonrió con gratitud y alivio. – Lo autorizaré y pediré que te giren el cheque… pero… - dijo. Hermione lo miró. - ¿Puedo saber que es lo que ocurre?... escuché algo sobre un bebé… - dijo con cuidado. – no quiero parecer entrometido, pero me preocupé.
Hermione le sonrió. – Gracias Ron… - dijo tomando su mano en un gesto afectuoso. – Y no… no estoy embarazada si es eso lo que te preocupa. – dijo, contestando a la pregunta velada que veía en sus ojos. Ron se relajó inmediatamente y le devolvió la sonrisa. - ¿Querías algo? – ahora que las cosas estaban mas calmadas quería cambiar de tema.
- Necesito que lleves estos planos a la oficina de Harry. – dijo entregándole una carpeta.
A la oficina de Harry, pensó ella e inmediatamente sintió a su corazón saltar de emoción. No lo había visto en mucho tiempo y recién en ese momento se daba cuenta de que lo había echado de menos… Sí que tenía problemas.
Con ese pensamiento en la cabeza se encaminó a la oficina de Harry. No servía de nada negar que aquel hombre se había ganado un puesto en su corazón, aunque le resultara inalcanzable.
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Cuando Harry vio a Cho entrar en su despacho ahogó un gemido de frustración. Iba despampanante como de costumbre, llevaba un ajustado vestido negro de seda y unos tacones aguja que la hacían mucho más alta. El pelo recogido en un elegante moño la hacían parecer que iba a un baile.
- Harry, cariño – dijo entrando y llevándose por delante a Susan, que la miró con cara de pocos amigos. – Has sido muy malo conmigo – le regañó. - ¿Porqué no contestas mis llamadas?.
- He tenido mucho trabajo, Cho. – respondió con una sonrisa forzada.
- Es por eso que he venido… ¿qué te parece si me invitas a almorzar? – dijo de manera seductora.
Susan carraspeó en ese momento, haciendo que Cho se separara. Harry aprovechó el momento para situarse detrás de su escritorio. Si que era un cobarde, pensó. Tratar de esconderse de una mujer… si su padrino se enteraba… - No olvide que tiene una cita a las 3, señor. – dijo Susan.
- Gracias, Susan. – dijo. - ¿Podrías por favor traerme un café? ¿Quieres algo de tomar Cho?.
- Un té estaría bien. – respondió mirándolo con coquetería. – Sin azúcar… ya sabes que debo conversar la figura.
Susan asintió y salió de la oficina para preparar el pedido en la pequeña salita contigua a su escritorio.
- ¿Y bien?... ¿Qué dices sobre ir a comer algo? – preguntó Cho sentándose frente a él y cruzando las piernas.
Harry la observó. Era una mujer linda, y antes no lo habría pensado dos veces, habría ido a comer con ella y seguramente después habrían ido a su departamento para pasar el resto de la tarde en la cama. Pero ahora, simplemente Cho no lo tentaba como antes. Tenía que hacer algo, no quería herirla, pero… si quería alejar a esa mujer tendría que decirle que no estaba interesado… decirle las cosas de manera directa, ya que al parecer Cho no entendía las constantes indirectas.
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Luna sonrió cuando entró en el edificio de Potter's Desing. La recepcionista la saludó de manera cordial y la dejó pasar hasta los ascensores que conducían a las oficinas de la empresa. Rió al pensar en la cara que pondría Ron cuando le diera la sorpresa de verla allí. No le gustaba mucho molestar a Ron en la oficina, pero con todos los preparativos para el inminente regreso de Ginny y Draco había descuidado un poco a su novio… ¿qué mejor que sorprenderlo un poco?.
- ¡Luna! – exclamó Katie al verla entrar en la oficina. Luna le sonrió, Ron trabajaba con chicas muy agradables. – Que sorpresa más agradable… hace tiempo que no te veíamos por acá.
- He estado un poco ocupada. – respondió encogiéndose de hombros. - ¿Está Ron en su oficina?.
Katie asintió. Luna le dio las gracias y pasó por delante de ella sonriendo.
- ¡Te lo dije… no quiero excusas! – gritaba Ron al teléfono, ni cuenta se había dado de su llegada. - ¡Si no hacen lo que digo... escucha Patrick, contraté a tu empresa porque era una compañía seria… y será mejor que para las dos me tengas mejores noticias.
Y Colgó. Luna suspiró. - ¿Un mal día, cariño? – preguntó desde la puerta.
Ron la miró con asombro, luego frunció el ceño… y luego una resplandeciente sonrisa se apoderó de su rostro. - ¿Qué estás haciéndo aquí? – le preguntó acercándose.
- Pensé en darte una sorpresa… - respondió pasando los brazos por el cuello de Ron, este le tomó la cintura. – En realidad… es tú hijo el que no dejaba de decir que quería ver donde trabajaba papá…
Ron la miró y suspiró. ¿Qué podía hacer?, a veces su novia era demasiado extraña para comprenderla… él lo había aprendido hacia mucho tiempo, por eso la amaba tanto… porque sabía que su Luna era especial. – Te amo ¿sabes? – dijo y luego le dio un suave beso en los labios.
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Hermione llegó al final del pasillo, Susan no se veía por ninguna parte. Se mordió el labio inferior, ¿debía entrar e interrumpir a Harry? ¿Estaría ocupado?, quizás lo más adecuado sería esperar a que Susan regresara y le anunciara a Harry que ella necesitaba entregarle esos planos… o podía dejarlos sobre el escritorio con una nota… o… podía entrar y hablar directamente con él. Sacudió la cabeza, tenía muchas ganas de verlo, pero tal vez estaba ocupado, en alguna junta… al teléfono con alguien importante.
Mientras tanto al otro lado de la puerta Harry no sabía como comenzar a hablar. – No creo que sea adecuado que salgamos ahora, Cho. – dijo por fin.
Ella lo miró extrañada. - ¿Por qué no?, nos divertimos juntos…no estaré mucho tiempo en Londres Harry… y de verdad me gustaría mucho poder pasar ese tiempo contigo.
- No es por eso Cho, pero ahora…
- ¿Hay alguien más? – preguntó la chica poniéndose de pie.
Y entonces a Harry se le ocurrió algo. Tal vez… - Si, Cho… lo siento, pero si estoy saliendo con alguien… - mintió. Quizás si se inventaba un romance Cho terminaría ese infructuoso acoso.
- ¿De verdad? – preguntó acercándose a él peligrosamente. – A mi me parece que estás tratando de apartarme Harry… ¿es que acaso no te atraigo?...
- Eres una mujer preciosa, Cho. – respondió. – y claro que no estoy mintiendo. Si estoy saliendo con alguien.
- No te creo… - dijo pasando un brazo alrededor de su cuello. –
Justo en ese momento la puerta se abrió. Harry y Cho se volvieron y él sonrió, Hermione lo miró extrañado y entonces se dio cuenta de que Cho aún lo tenía abrazado. Fue entonces que se separó de ella y avanzó con pasos decididos hasta la castaña, que lo miraba a los ojos.
Y entonces pasó. Tan rápido que apenas se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo. Harry la tomó de la cintura y sin previo aviso le dio un beso en los labios que le quitó el aliento. Un beso que la pilló desprevenida al principio, pero que correspondió a cabalidad cuando salió de su asombro. Harry me está besando pensó al tiempo que le pasaba los brazos por el cuello. Harry por su lado sintió algo nuevo al besar a Hermione, la aferró más a él y profundizó más el beso. Que delicioso sabor pensó.
Cuando se separaron por falta de aire se miraron a los ojos, Hermione abrió la boca para decir algo, cualquier cosa, pero entonces Harry dijo algo que la dejó por completo aturdida.
- Ella es Hermione, Cho. Mi novia. – dijo aún con ella abrazada.
Unas risas a sus espaldas hicieron que ambos se volvieran. – Creo que vendré más seguido a visitarte mi amor. – dijo la cantarina voz de Luna mirando a un shockeado Ron, que los miraba con la boca abierta.
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- ¡Definitivamente, NO!
- Por favor, serán solo unos días...
- ¿Te has vuelto loco?. No voy a hacerme pasar por tu novia.
Harry la miró a los ojos y sonrió, llevaba más de dos horas tratando de convencerla, pero sus intentos habían resultado un completo fracaso. Era muy testaruda. Pero necesitaba su ayuda, desesperadamente. Tenía que convencerla de alguna forma. No habría querido inmiscuir a nadie más en aquello, pero cuando vio a Hermione asomarse por la puerta no se le ocurrió otra forma de que Cho creyera su historia. Y entonces la besó.
- ¿Por qué no? – preguntó, Hermione frunció el ceño. – Serán solo unos días… hasta que Cho se vaya de Londres. Por favor Hermione…
- Hermione nada… no lo haré Harry – dijo rotundamente.
¿En qué estaba pensando?, esta completamente loco si suponía que iba a aceptar ser parte de esa farsa. Y si no la hubiera cogido por sorpresa antes habría aclarado todo en el momento que se separaron del beso… Dios, que beso, pensó. Nada comparado con aquel beso robado que en ese momento le parecía tan lejano. Aquel fue apenas un roce de labios… pero ahora, fue completamente diferente. Fue un beso de verdad, un beso que de solo recordarlo se le subían los colores al rostro. ¿Cómo demonios iba a dejar de pensar en Harry después de eso?.
Lo observó por un largo rato, estaba despeinado y sus ojos dejaban ver lo desesperado que estaba porque ella aceptara. ¿Pero como hacerlo?, con sólo un beso le hacía sentir cosas que no creía poder sentir… ¿cómo se suponía que iba a fingir ser su novia?, no podía… simplemente porque sabía que no podría fingir… ¡que problema!, Harry Potter se estaba convirtiendo en un verdadero problema en su vida.
- Deberías aceptar, cariño.
Hermione se volvió para ver a Luna, la novia de Ron sonreír con ternura. Era una mujer muy linda que le había caído muy bien nada más verla. Ella y Ron no se habían movido desde que entraron a la oficina y los encontraron besándose. Ron no había dejado de bromear al respecto y Luna no hacía más que mirarla de una manera curiosa. Ninguno había dicho nada hasta ahora, ambos estaban demasiado entretenidos con la escena que estaban presenciando.
- No te lo pediría si no fuera importante. – dijo Harry entonces, Hermione volvió a mirarlo, se había levantado y ahora estaba a escasos pasos de ella. Le tomó las manos. – Serán unos días… nada más… lo prometo.
- ¿Tiene que enterarse todo el mundo? – preguntó tratando de sonar despreocupada, pero el contacto de su piel con la de Harry le provocaba escalofríos de placer.
- Es probable que todos lo sepan ya – comentó Ron rascándose la cabeza.
Hermione ahogó un gemido. Era cierto, no solo Ron y Luna los habían visto, también Susan, que de la sorpresa había tirado la bandeja de té que llevaba. Y luego de fulminarla con la mirada salió del despacho a paso rápido. Seguramente ya había esparcido el chisme y ahora toda Potter's Desing estaba enterada.
- ¿Porqué no simplemente le dices a esa mujer que no quieres tener nada con ella? – preguntó, desesperada.
Harry negó con la cabeza. Era cierto, pensó, podía decirle a Cho que lo de su supuesta novia era una farsa para alejarla porque no quería tener nada que ver con ella. Pero lo cierto era que tener a Hermione cerca, haciéndola pasar por su novia resultaba mucho más tentador… además, eso le daba una excusa perfecta para conocer mejor a aquella mujer en la que no había dejado de pensar desde que la encontró a mitad de la noche y casi arroya hace poco.
- Aunque le diga eso… no me dejará en paz. – respondió con una sonrisa que la hizo estremecer. – Es una mujer demasiado tenaz.
- Es una psicópata… - murmuró Ron entonces, Luna rió por lo bajo.
Hermione suspiró. – De acuerdo… pero serán solo un par de días… hasta que esa mujer… Cho… se vaya. – aceptó.
Harry sonrió y asintió, luego la tomó de la cintura y la abrazó con fuerza. – Gracias… - murmuró.
Luna y Ron se miraron con una gran sonrisa. Serían unos días muy divertidos…
Continuará…
Notas.
GRACIAS A TODOS/AS POR SUS COMENTARIOS E IDEAS… ME SIRVIERON DE MUCHA AYUDA…. SAQUÉ UN POCO DE CADA UNA (CREO) Y ARME UN CAPITULO QUE ESPERO QUE LES GUSTE….
MIL GRACIAS!
