Mañana sin falta (te quedas sin esposa)

Por Katsumi Kurosawa

Capítulo 6

Cómplices

La chica estaba muy tomada.

—Anna tienes que escucharme… yo te amo… —fue la última súplica del castaño desesperado cuando ella lo besó apasionadamente.

—Soy tu esposa por la ley… ahora hazme tu mujer, Hao…

El joven se quedó impactado ante tal declaración. La miró algo desorientado ya que sus deseos luchaban fieramente dentro de sí.

Fue así como optó por volver a poseer los labios de la rubia con instinto puro en lo que ella enredaba los brazos en su cuello.

El chico le despojó con desesperación la bata de seda sin considerar que la mujer traería un vestuario excelso bajo esta.

Un corsé negro, liguero… algo simplemente sublime para las deliciosas proporciones que medía.

Besó su cuello con desesperación, a lo que ella soltaba gemidos agradados recobrando la conciencia que el estado de ebriedad le quitó.

Era la noche de bodas ¿Qué más podía pasar? No había nada que temer… sólo debía entregarse al hombre que amaba…

Sus labios fueron reclamados por los del castaño a modo de sediento que trata de saciar su necesidad por el agua.

Sus manos inexpertas desabrocharon muy a su pesar el liguero no sin antes contemplarlo con serenidad. Fue despojada del corsé y quedó totalmente expuesta a su esposo.

Aquel que se quitaba la ropa con prisa. Aquel que desbordaba amor en sus ojos, aquel que simplemente deseaba estar con ella porque la amaba más que a nada…

El muchacho unió sus cuerpos de manera delicada. Anna simplemente trató de prepararse mentalmente para aquello.

Aun se sentía mareada pero aquello lo recordaría por más vino que hubiera bebido.

Irrumpió en su cuerpo de manera impaciente debido al avance lento pensado en ella.

Sus ojos negros se llenaron de lágrimas mientras los ojos marrones del joven se escondieron en el hueco que formaba el cuello y los hombros de la mujer.

El último avance le hizo saber al muchacho que era suya… suya ahora más que nunca.

Inició con el tranquilo vaivén mientras Anna se acostumbraba y trataba de disfrutar de aquello que siempre esperó.

Cuando las embestidas fueron más allá del éxtasis fue cuando ambos experimentaron la culminación más inverosímil en sus vidas. El placer tocó sus cuerpos, provocando que el castaño soltara un gemido ronco y fuera directamente a los labios de su mujer para agradecerle el acto maravilloso en el cual marcaron sus vidas.

—Gracias —susurró ella con los ojos cerrados mientras se sentía protegida en sus brazos—Gracias por amarme Hao… Yo… Te amo

El grito del castaño se escuchó por toda su nueva casa. ¿Por qué su mente le jugaba bromas tan pesadas?

¿Cómo podía tener pesadillas tan tenebrosas? ¿Era a caso que debía pagar por sus mentiras?

El menor de los gemelos Asakura se levantó de su cama para mirar por la ventana. No debían ser más de las siete de la mañana.

Suspiró… su entrenamiento era a las ocho y al parecer no podría concentrarse ahora con semejante pesadilla en la cabeza.

Y eso que jugar en el Barcelona ya de por sí era algo de presión…


La linda rubia se despertó tranquila esa dulce mañana. Se sentía complacida y satisfecha por lo de la noche anterior.

Se metió tranquilamente a la regadera. Salió envuelta en la toalla… Ese día no tenía nada que hacer y Hao se había ido ya al entrenamiento del Real Madrid.

Los compromisos de trabajo tenían otras fechas, ella estaba sola en casa todo ese día y el siguiente. Así que tendría mucho tiempo para pensar en las maravillosas torturas para su querido esposo.

Por la mañana él tenía que ir a su entrenamiento. Por la tarde tenía una oferta de trabajo y al parecer, en la noche tenía que quedarse en el campamento de concentración para el equipo.

No lo vería… y le constaba que él estaba molesto de no volver a casa… seguramente moría de celos pensando que ella podía meter a alguien a la casa sin permiso.

—Pero que buena idea… —sacó su móvil—pero a quien llamo... Ren estará con él en el entrenamiento…

Un milagro la distrajo de sus pensamientos. Alguien había tocado el timbre de la casa.

— ¿Quién…? —susurró en el parlante que comunicaba a la puerta.

—Asakura Yoh… —le respondió el chico al otro lado del comunicador.

La sonrisa maligna… el pequeño y dulce Yoh… eso iba a ser cómico.

El joven entró con aire de quien ha fumado mucho cannabis.

—Hola, Yoh… —susurró la joven invitándolo a sentarse en el lujoso sofá.

El chico se tornó nervioso al notarse sólo con ella.

— ¿Y Hao? —atinó a decir mientras miraba la diminuta toalla que rodeaba a la rubia.

—No está ni estará hasta mañana

—Ah… yo pasé a verlos porque acabó mi entrenamiento y… —la miró. No podía evitar ese maldito sueño de todas las noches… aquella maldita pesadilla que el demonio le traía al dormir.

Sólo pensar que ese imbécil le estaría haciendo el amor todas las noches…

De pronto un pequeño detalle cruzó por su mente. Había encontrado a Anna llorando y reclamándole de ser infiel… bueno, él no, Hao.

Quizá tendría una oportunidad de conquistarla…

—Yoh… quiero hablar contigo e iré al grano —fue el susurró de la chica quien comenzó a cepillar sus mechones rubios frente a su querido cuñado.

El Asakura se puso alerta, tratando de no distraerse con la hermosa danza del cepillo deslizarse por su cabello dorado y de apariencia de seda.

—Sabes de sobra que Hao me engaño y debo decirte que no voy a perdonarlo por ello —dijo de manera insensible a lo que el castaño se quedó quieto de la sorpresa—, quiero pedirte ayuda para vengarme de él.

Los ojos del castaño se abrieron súbitamente sólo paralizados por aquel vacío que se formaba en su estómago.

—La venganza es mala —susurró cuando pudo recobrar la cordura—, pero eres una adulta, debes saberlo.

—Claro que sí… quiero encontrar una manera de aliviar mi dolor… —aquello sonó como si fuese a desplomarse de momento a otro.

Yoh atinó a pararse y rodearla con sus brazos a modo de consuelo. Beso su hombro con cariño y suavizó las facciones de su rostro.

—Haré lo que quieras pero no llores más… —musitó sin soltarla a lo que ella soltó un par de lágrimas amargas.

Su llanto comenzó a hacerse fuerte. No sabía por qué razón ese chico la había sensibilizado con unas palabras tan simples y tan profundas a la vez.

Sus sollozos dolorosos solo desobedecieron la petición del chico quien se limitó a acariciarle el cabello con dolorosa compasión. Depositaba un beso en su frente y limpiaba sus lágrimas de cuando a cuando. Esa debía ser la última vez que ella llorara por él…

— ¿Ya estás mejor?—le dijo suavemente cuando su llanto se tranquilizó— Seré tu cómplice… seré lo que tu quieras pero no le llores más que no se lo merece

Sus hermosos ojos azabaches se perdieron en aquel muchacho que le demostró ternura. Le recordaba mucho a Hao cuando eran niños…

Tan tierno, tan considerado… verdaderamente preocupado por los demás… ¿Por qué Hao había cambiado tanto?

Cuando volvió Aomori después de tanto tiempo… era totalmente otro… y sin embargo decía amarla como siempre…

Anna disfrutó el abrazo del muchacho, tan cálido, como ella quería en aquel instante… como ella lo necesitaba.

El muchacho le sonrió tranquilo.

—Ya verás como todo se solucionará…

Continuará

Notas del autor:

Holaaaaaaaa o.o u.u ya sé que tardé mucho xDD ya todos me pegaban de zapes… hasta en los otros fics que leí me regañaban xDDD

X.x pero aquí estoy con mi combo de Fics en la semana santa en agradecimiento a la espera…

Yo no los abandoné, fue la inspiración la que me abandonó a mi xDDD

Por cierto… una revelación única… Voy a matar a uno de los gemelos… para hacer esto más interesante…

¿Quién va a ser?

A ver que dicen ustedes…

Gracias por leer:

Anna Maya (ya te agregué al msn xDD trataré de hacer eso que dices y que no entendí… xD chouchar? xDDD)

Damian-kun (Kami… que emotivo… xD)

pato-kun (si… fui cruel xDD)

Priss (ya se enterará… muy pronto xDD)

carlita-asakura

sangoluna

Itako no Nardi

Nakontany (jajaja bien idiota de su parte xDD ya sé,por eso lo escribí)

Ciao

Y… que los ilumine la eterna luz!!