Parte VI

Dos semanas después…

Estamos en una cafetería que últimamente se ha hecho muy popular, es raro que ésta palabra esté relacionada contigo ¿no? No sé porqué te has empeñado en que pidiera un helado de fresa, ignoras que ya no me gusta, realmente nunca lo ha hecho pero por ti lo aceptaba, ahora ya no.

La misma amable camarera que nos ha atendido nos sirve los helados, el tuyo es de nata, ¿por qué no de limón? Hago mi mayor esfuerzo y tomo una cucharada, me sonríes atenta y me imitas con el tuyo.

-¿Desde cuándo te gusta la nata? – he sido algo seco con la pregunta.

-No lo sé, siempre me ha gustado pero creo que hasta ahora no le había prestado tanta atención.

-Ya…- le doy otra cucharada insufrible al helado.

-¿A qué está bueno Koushi?- la miro y…lo sé.

-No…- se te cae la cuchara, estás sorprendida, tal vez has leído algo más en ese adverbio de negación- Mimi –suspiro- nunca me ha gustado…- te digo apartando la copa. Tus ojos me dicen algo que no consigo entender, no sé por qué, pero no puedo, ni he podido nunca, sólo he creído hacerlo, al fin y al cabo, tengo que saberlo todo…pero ahora lo sé…

-Te quiero…

-Koushi yo también.

-¿Tú también qué? – seco otra vez; dilo, dime: "te quiero", "te amo", apenas lo has hecho desde que te me declaraste a no ser que se lo dijeras a un tercero. Yo tampoco lo hago a menudo, pero seguro que más que tú.

Lléname, lléname…

-¿Koushi qué pasa? – no lo has dicho…puedo ver preocupación en tu impoluto rostro mientras sonríes.

-¿Te gusta el limón? – ahora sí que no entiendes nada.

-Kou…no… ¿por qué?

-¿Crees que la fresa y el limón combinan? – me miras como si estuviera loco.

-No lo sé, pero ¿a qué viene eso?

-¿Lo crees? ¿Mezclarías la fresa y el limón? – ahora estás pensando en encerrarme en un loquero cuando salgamos de aquí.

-No, supongo que no- por fin lo admites.

-Yo tampoco -por fin lo admito- pero lo hemos hecho…- tu rostro parece un puzle descompuesto. Tu mirada interrogativa se clava en mí.

-Kou no te entiendo…

-Mimi, lo siento – no soy capaz de mirarte a los ojos, esto va a doler y no puedo negar que te aprecio.

-No tienes que sentir nada, ya sabes, a veces me cuesta entender – alzo un segundo la mirada sólo para comprobar que sonríes y que, despreocupada, sigues sin entender.

-¿Vamos al parque?- allí a estas horas apenas hay gente y será más sencillo y menos llamativo.

-El helado…

-Déjalo, ahora – me levanto y dejo el dinero de los helados encima de la mesa. Tú sólo me miras, asientes y te levantas detrás de mí. Diría que ya es la vigesimoprimera cuestión que no entiendes hoy.

*

Llegamos al parque solitario y tú, con tu niñería típica vas corriendo a sentarte en u columpio. El camino ha ido dominado por un incómodo silencio.

-¿Me empujas? – aún eres una niña, no te culpo por no saberme amar…

Me pongo detrás de ti y empiezo a empujarte: tú sonríes-yo te empujo, tú sonríes-yo te empujo, tú sonríes-yo te empujo, tú sonríes-yo te empujo(*)…como siempre, hasta que tú sonríes y yo ya no te empujo.

En silencio, de nuevo, me siento en el columpio de al lado, nos miramos, la luz artificial de las farolas combinada con la penumbra de la noche te hacen hermosa, pero yo ya no te empujo…

-Mimi…- me miras con tus enormes ojos irradiando afecto, pero no te empujo, ya no…- piensa…piensa en cómo me quieres – te miro a los ojos, antes creía que no iba a poder.

Lléname, lléname…

-Como nunca he amado a nadie – crees ser sincera, pero no, crees que tu sonrisa es válida, pero no, no te empujaré más.

-No Mimi…-no lo esperabas, lo leo, me apartas la mirada– creo que…piensa en cómo quieres a tu padre –no espero que hables y sigo mi monólogo mientras tu mirada se oscurece- piensa en como me quieres a mí… -tus labios parecen dispuestos a decirme algo pero me anticipo- ¿no crees qué es muy similar? –me miras de nuevo, sonríes y gesticulas lo equivalente a un no- piénsalo, ¿no has visto en mi la madurez de un padre al que apenas ves?

-¿Kou qué pretendes? –frunces el ceño pero sonríes. Siempre sonríes cuando alguien a quien de verdad quieres te hace daño; sonríes para hacer creer que no te dañan y así evitar que se sientan culpables, sonríes y nunca llorar, nunca te he visto llorar por algo verdaderamente importante.

-Creo que hemos estado confundidos demasiado tiempo, no encajamos Mimi, yo no encajo ni pertenezco a tu mundo y no me siento bien en él, yo no puedo seguir con esto, ya no me es suficiente.

-¿Quieres decir que te quiero, que no te amo? –sigues sonriendo, pero sabes que no te voy a empujar más, asiento.

-El error es que te apoyas en mí para suplir al padre que apenas ves, no por amor puro y propio, por esto, no me puedes llenar –realistamente cruel.

Sinceramente es un deseo egoísta que admitas esto, porque me aliviaría, me quitaría parte del peso de un completo error en mi vida a pesar de que no es una justificación ya que realmente creo que tú sientes así.

Me miras, te miro, no sé que me quieres decir tus ojos…te levantas y esbozas la mejor sonrisa que he visto nunca.

-Si lo pienso bien puede que tengas razón…-silencio, no dejas de mirarme y sonreír ¿por qué?, no te entiendo, pero siento todo esto – así que supongo que esto es un final ¿no?-no te contesto, ya sabes la respuesta- siento no haber sido suficiente para ti, pero dejarlo aquí es lo mejor ¿a qué sí? –no dejas de sonreírme, de utilizar el tono dulce, de ser de fresa.

-Somos demasiado diferentes hasta para una relación fraternal –te sonrío de medio lado, sin saber si habrás entendido la ironía, y yo no dejo de ser de limón…

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N/a: ¡Wo, wo, wo! A sólo una parte del final más un epílogo, la nata aún tiene que dar acto de presencia, obviamente el fic acaba con ella no con el limón.

Se acabó, la ha dejado, se veía venir, pero ha sido…cómo… ¿calculado? ¿Frío?, según yo: ¿Izzy? No sabría como definirlo…

Pero he querido remarcar la imprecisión o molestia que provoca una ruptura añadiendo más puntos suspensivos de lo normal, frases inacabadas por la dificultad del momento. Y he querido remarcar mucho el dichoso "saber" de Izzy, siempre lo necesita saber y entender todo y Meems es difícil de entender para una mente tan cuadriculada como la suya, ¿será ese uno de los motivos por los que no me encajan? Puede…

Daa…si entendiera esa última sonrisa de Mimi sabría que no era precisamente eso aunque lo pareciera…

¿La parte de la fresa y el limón se ha entendido? Es sencilla y simple, no hay más, pero por algo el fic se llama Strawberry and lemon xD

¡Muchísimas gracias por los reviews a Adrit 126, Chizuma, Mimi-Cullen y XANHEX ^^!

(*) Tú sonríes-yo te empujo, sinceramente me rallé, pero dentro de la rallada quise imitar el vaivén del columpio, arriba-abajo, acción-reacción, Mimi sonríe (acción), Izzy la empuja o apoya (reacción), por eso a partir de ese momento se repite constantemente el: tú sonríes yo ya no te empujo, dejando en claro que para Izzy todo ha llegado al final.