-Te lo imaginas en todos lados-

-¿Qué clase de punto tonto es ese?- pregunta fastidiado, cambiando de posición de estiramiento, y provocando que su cabello cayera aun más sobre su rostro.

-Si me dejas explicarte sabrías que no es tonto, sino realista.- él solo arrugó su rostro.

Tras escuchar la lo que se refería Yurio agradecía tener todo ese pelo tapando su rostro, pues lo estaba comenzando a sentir caliente, y no quería que viera su leve sonrojo, eso solo provocaría aun más ideas incorrectas en Mila, y más molestas para él.

Pero maldición, le pasaba, Otabek estaba en todo lo que hacía, siempre presente en su mente.

Si patinaba se lo imaginaba en la pista junto a él, o felicitándolo en las gradas, esperando para darle un cálido abrazo, asegurándole que era el mejor.

No se podía deshacer de él ni cuando iba de compras, no podía dejar de ver prenda fabulosas e imaginarse lo bien que le quedarían, lo lindo que sería tenerlo a su lado recorriendo las grandes tiendas mientras hablaban de cualquier cosa.

Muchas otras veces sentía celos de las parejas heterosexuales que iban tomadas de las manos.

Los envidiaba por no poder ir así con Otabek por las calles de Rusia, o de Kazajistán.

Ellos eran amigos, pero Yuri disfrutaba de agasajar de mimos juguetones al mayor.

Y odiaba que cada vez que estaban en público, el más mínimo contacto que tenían provocaba algún miradas, comentarios, gritos o acciones homofóbicas.

A él le gustaba imaginarse que llegaría ese momento donde podrían abrazarse sin recibir odio por eso.

Abrazarlo como amigo obvio estaba


Total de palabras del cap: 267