NA: Siento haber tardado tanto en actualizar. Espero no tardar tanto con el próximo y que sea algo más largo. Gracias por seguir leyendolo .


Capítulo 6: Volver

La habitación estaba a oscuras. Él se había sentado en una silla que tenía colocada en una esquina, de frente a la puerta. Siempre se sentaba allí de noche cuando se alojaba en Howgarts.  Ya se sabe, la esperanza es lo último que se pierde sonreía irónicamente. Podía pasarse allí toda la vida esperando, y sabía que era casi imposible que pasase algo, aun sí, no podía evitarlo. Era culpa suya, todo lo que estaba pasando, y lo peor de todo era que además de sufrir él, había condenado al sufrimiento a la persona que más había amado. Que más amaba.

Un suave toque en la puerta le despertó de sus pensamientos. Su corazón empezó a latir salvajemente. Podía ser posible que fuera... Lentamente se levantó de la silla y con una suavidad extrema abrió la puerta. Dejó de respirar, aunque su corazón latió aun con más rapidez si era posible. Delante de él se encontraba Severus Snape. En su mirada se leía su vulnerabilidad. A Sirius le recordó a la misma mirada de la noche que volvieron a estar juntos. Eso significaba que le había perdonado. Sin darse cuenta una sonrisa inundó su cara.

Severus entró en la habitación, dirigiéndose hacia la pequeña ventana que había en el cuarto.

Sirius cerró la puerta, pero no se movió de donde estaba, no quería intimidarlo. Snape parecía estar debatiendo consigo mismo, aún podía dudar. A través de la débil luz de la ventana Sirius podía ver el pequeño rubor que se extendía por las mejillas de Severus.

-Yo... - empezó Snape- he estado pensando.

Sirius no dijo nada. Estuvieron un momento en silencio. Entonces Snape le miró con plena sinceridad y ojos cristalinos.

-No quiero arrepentirme de nada más en mi vida- dijo decididamente mientras esboza una triste sonrisa.

-No lo harás- le sonrió Sirius mientras cruzaba rápidamente la habitación para rodear a Severus con sus brazos y besarlo con la desesperación de años de espera y paciencia. Tenía que tenerlo entre sus brazos, besarlo, tocarlo... tenía que amarlo. Toda lo que no lo había podido amar durante aquellos años de separación.

En cada beso, roce o caricia sentía como Severus terminaba de bajar las últimas defensas que aun le quedaban. Volvía a ser suyo, volvía con él, Sirius Black.