Link de Breath of the Wild: Linny

Link de Majora Mask: Linky

Link de Skyward Sword: Rinku

Link de Twilight Princess: Link


Inmune

Bosque Korok

La espada maestra no estaba en su pedestal, el bosque korok fue destruido y en lugar del Gran Árbol Deku había un portal conduciendo a una tierra desconocida. También anexó una foto de los monstruos que se negaban a morir dándole de esa forma a la princesa toda la información que necesitaría para comprender la situación. En caso de necesitar más detalles, Linky podría dárselos.

Ahora que estaba solo se permitió dejarse caer sentado controlando su respiración en un intento de recuperar sus fuerzas. Su atención estaba en el portal apretando los puños al darle la impresión que la cantidad de monstruos que lograban atravesarla iba aumentando y demoraban más en desintegrarse. Juraría que cuando uno de ellos logró atravesar por completo antes de desaparecer escuchó la risa de un niño pequeño.

Estaba acostumbrado a los trucos de su mente por lo que en lugar de preocuparse por una risa imaginaria hizo un inventario de sus armas. Incluso si todavía desconocía como detenerlas, Linny no permitiría que salieran del bosque y pusieran en peligro al reino que apenas comenzaba a recuperarse de la Calamidad.

Era injusto que más personas sufrieran por su incapacidad para cumplir con su deber.

"Guíame en mi misión de proteger a esta tierra porque me has elegido como tu emisario. Dame la resistencia para permanecer en pie cuando me sienta desfallecer, dame la fortaleza para seguir luchando cuando parezca una batalla perdida…"

Era el único fragmento de la oración que recordó cuando vio por primera vez una de las estatuas de la diosa y que repetía cada vez se encontraba con una de ellas tras al haber atravesado al menos cuatro santuarios. Era una costumbre que incluso su deteriorada memoria no era capaz de afectar sintiéndose más fuerte y con mayor resistencia cada vez que lo hacía.

Incluso si no estaba ante una representación de la diosa o poseía un tesoro que ofrecer, escuchó el murmullo de una voz femenina que siempre estaba presente mientras oraba. Las palabras que no alcanzaba a comprender le ayudaban a mantenerse enfocado durante días y en esa ocasión la calidez que también asociaba con la oración adquirió una forma nueva. No experimentó el abrazo que le hacía sentir seguro sino unas manos firmes que le ayudaban a cargar el peso del arco que había sacado en caso de tener que pelear contra esos monstruos.

No era ajeno a las leyendas de los héroes que le antecedieron o la teoría de que en un punto la realidad en que existían se dividió en tres. Durante sus viajes por Hyrule encontraba con frecuencia textos haciendo referencias a ellos y los peligros que enfrentaron. En ninguna de ellas Hylia tomaba parte directa como ahora lo hacía mostrando de forma abierta su apoyo contra esos monstruos.

Le aterraba lo que eso implicaba y cuando sintió su toque cálido girar un segundo su cabeza al pedestal supo que era la desaparición de la espada maestra era clave en el misterio.

— ¡No puedo creerlo! La misma Hylia reconoce que eres un inútil. Eso es mejor de lo que creí.

La crueldad en esas palabras hizo que se tensara y frunciera el ceño al resultarle la voz familiar pero no tener un rostro con el cual asociarla. Devolviendo su atención de los monstruos, cargó una flecha en su arco y tomando una respiración profunda se preparó mentalmente para disparar.

Todavía le dolía el cuerpo de su anterior batalla contra ellas. Cuando se separó de Linky en el camino al Templo del Bosque fue su primer encuentro con esos monstros capaces de resistir todos sus ataques. El único motivo por el cual fue capaz en aquella ocasión fue porque pudo usar la Ira de Urbosa eliminándolos a todos simultáneamente.

No podía repetir ese truco. El poder que Urbosa le entregó todavía no estaba listo para ser reusado y el mejor sustito que poseía era una docena de flechas eléctricas.

— ¡Oye! No me ignores.

Linny lo ignoró disparando una flecha cuando uno de los monstruos logró atravesar por completo el portal y avanzar. Tres flechas más le siguieron a la primera antes de lograr derribar a la criatura. Estaba a punto de sonreír ante su victoria cuando las que todavía estaban intentando cruzar chillaron haciendo que la caída se levantara y volviera a desintegrarse a pocos centímetros de alcanzarle con sus garras.

Con los latidos acelerados Linny se replanteó su teoría inicial de que fuera la electricidad la que los destruyó. Debía descubrir ese misterio antes de que cambiara la situación. Lo que estuviera impidiéndoles atravesar el portal y les desintegraba estaba perdiendo fuerza o los monstruos estaban desarrollando inmunidad contra ello. No le importaba cómo, solo que en el momento en que fueran capaces de permanecer de su lado del portal estarían en una sería desventaja a menos que descifrara ese detalle.

— ¡Te digo que no me ignores! — Gruñó la misma voz infantil con sonidos que asoció con un pie golpeando el suelo repetidamente — ¡En verdad eres inútil! Aceptas una misión y ni te das cuenta cuando tienes la respuesta justo en frente.

La creciente crueldad e insultos le hicieron suspirar agotado ante lo poco creativo que eran. Su única reacción real ante los mismos era hacer una mueca pensativa porque por lo general se llevaba bien con los niños y era extraño que su mente eligiera la voz de uno de ellos para insultarlo. Con un encogimiento de hombros descartó esa preocupación no queriendo desaprovechar la facilidad con la cual era capaz de aislarlos en su mente.

— Tú… eres un caso perdido.

Fue lo último que dijo la voz antes de desaparecer por completo dejándolo a solas con sus pensamientos más constructivos. Tenía el presentimiento de tener piezas de información importantes y una vez que acabara con esas criaturas podría dedicarse a examinarlas.


Templo del bosque

No tenía nombre. Desde el inicio fue llamado de muchas formas siendo "la criatura" y "el niño" los más populares.

Tampoco tenía un hogar fijo. El templo del bosque de la segunda línea era su base actual desde donde se sentaba a observar a sus falsos monstruos del crepúsculo tratar de atravesar el portal que creo para ellos. Su falta de existo era molesta y un incentivo para seguir insistiendo.

Si Hylia se estaba tomando la molestia de ser tan directa en mantenerlo lejos debía ser porque había algo allí que no quería que tocara. No se imaginaba que podría ser, pero creía que estaba relacionada con la faltante espada maestra.

La criatura se sentó una de las estatuas que rodeaban el claro y se permitió divagar en sus pensamientos como cada vez que no tenía nada mejor que hacer que esperar. Y en una existencia tan larga como la suya aprendió a reconocer el valor en esos momentos de reflexión.

Su existencia se remontaba a hace más de diez mil años, cuando las deidades convivían con las razas de la superficie, permitiéndole ver como el tiempo se encargó de borrar la verdad y reescribir los hechos como resultara conveniente. Era una realidad de la cual decidió sacar provecho cuando uno de los hijos de la diosa se le acercó meses atrás a su prisión en las afueras de la aldea de Hatelia.

Ese chico era tan inútil que sentía incorrecto referirse a él de otra forma. Todo lo que tuvo que hacer fue inventar un motivo para su encierro en la estatua y ofrecer sus servicios para tenerlo dándole rupias.

No podía evitar regocijarse ante ese recuerdo.

La desesperación en sus ojos había sido una que no veía desde la derrota de Demise. Su deseo de volverse fuerte en el menor tiempo posible sin un plan claro de lo que quería que sus encuentros eran risibles. Lo que el inútil le dio fue una oportunidad de vengarse de la diosa Hylia y sacar provecho de la maldición que Demise colocó en sus descendientes.

Era un gran negociante por lo que eligiendo con cuidado sus palabras se aseguró que el inútil siguiera necesitando de sus servicios hasta obtener la cantidad de rupias que le faltaban para liberarse. Una vez libre observó al inútil de lejos mientras planeaba como ejecutar su venganza regocijándose con cada nueva pieza que añadía.

Si la diosa Hylia antes le distaba su capacidad de cumplir deseos a cambio de unas rupias; ahora le haría doblegarse de arrepentimiento al ver lo que sucedía a quienes le cumplía sus deseos gratis.

Elegir a sus víctimas fue más una cuestión de los lugares a los que podía visitar que una elección de su parte sin embargo le encantaban sus elecciones y los ridículos nombres que eligieron para llamarse entre ellos.

Rinku, el responsable de que la maldición existiera en primer lugar.

Linky, quien jugó tanto con el espacio y tiempo que terminó por aumentar el número de víctimas.

Link, aquel que tuvo la desdicha de nacer entre quienes conocían la verdad.

El inútil, un claro ejemplo de que Demise tenía en mente lograr.

Conocer sus historias, sus debilidades y usar los recursos a su alcance le permitió estar en su posición actual donde todos se movían tal como deseaba. Todos, con excepción del inútil a quien ahora no podía llegar. Le ponía de mal humor el encuentro de hace pocos minutos donde estuvo literalmente a sus espaldas y fue ignorado.

"¿Qué cambió? ¿Fue la presencia de Hylia? No, ella no fue. Hylia ya estaba concentrada en mis criaturas antes de que el inútil llegara y si antes no pudo cortar mi influencia no hay motivo para que lo haga ahora. ¿Qué fue? ¿Qué fue? En cuanto lo descubra, ¡con el inútil acabaré!"

Soltando una carcajada la criatura se levantó de su puesto y decidiendo que era momento de encargarse del otro par. Le hubiera encantado que Link hubiera elegido como pareja a su bisabuelo y mentor cuando revelara la verdad sobre la maldición que corría por sus venas, pero Rinku no era tan mala elección. Si elegía bien como acomodarlos conseguiría un buen abrebocas del caos que deseaba crear.

...


Capitulo relativamente corto y espero que mi intento de actualizaciones semanales compense por ello. Con este capítulo pretendía ambientar un poco la batalla de fondo que se está librando entre la criatura y Hylia.

Ahora un par de explicaciones:

A las afueras de Hatelia hay una estatua que a cambio de rupias puede cambiar contenedores de corazón por de vigor, y viceversa. Es conocida como la estatura maligna.

Otro concepto usado en Breath of the Wild es que para liberar a las grandes hadas hay que darles rupias; usé el mismo concepto con la estatura maligna para darle un motivo para querer las rupias