Empire

Chapter 5

Lose

Una persona pude perder de diferentes maneras, por ejemplo, puede perder las llaves del auto, puede perder el habla, puede perder la dirección de su tienda favorita, así como también, puede perder el miedo que sentía hacia un ser represivo, o puede perder la razón por un amor, un amor que una vez fue reciproco y que ahora solo se sostiene en los recuerdos del pasado y lo vivido

- A ver si entiendo, ¿quieres que tome la presidencia de "A Helping Hand"? – Agatha inquirió de forma pensativa

- Así es - Rachel confirmo con voz tenue

- ¿Puedo saber por que deseas que yo tome la presidencia de "A Helping Hand"? – la mujer mayor quiso saber

- Porque esa fundación es el legado de mi madre, y la idea de que alguien ajeno a la familia ocupe la presidencia, me pone enferma – la morena mas joven argumento, rogando que esa excusa fuera suficiente

- Si es así como piensas, ¿Por qué no ocupas tú la presidencia?

- Intente hacerlo, pero Russell me dejo bien en claro que no me permitirá tomar la presidencia debido a mi falta de experiencia – Rachel le hizo saber los motivos por los cuales ella no tomaba la presidencia de "A Helping Hand"

- ¿Cómo estas tan segura de que yo tengo la experiencia necesaria para ocupar el puesto que dejo tu madre?

- Porque durante casi diez años dirigiste la fundación para niños con cáncer de New Jersey, y también se que fuiste directora y cofundadora de "Aid for women", así que, a mi parecer, tienes la experiencia suficiente para ocupar el puesto que mi madre dejo bacante

- Vaya, veo que alguien hizo su tarea de investigación – Agatha comento ciertamente impresionada – cariño, es halagador el empeño que has puesto para mantener la fundación en manos de la familia Corcoran, pero no creo que Russell me deje asumir a mi la presidencia de la fundación

- Bueno, tampoco es que vamos a pedirle la presidencia – Rachel le hizo saber – vamos a quitársela

- ¿Y pudo saber como harás eso?

- Tengo mis métodos de trabajo – Rachel le respondió muy segura de si misma

- ¿Acaso se te olvido que estamos hablando de Russell Fabray?

- Russell Fabray es un cobarde, tan cobarde, que tuvo que cubrirse de mucho dinero, para que las demás personas a su alrededor le temieran... pero yo no le tengo miedo, ese hombre no me asusta

- Lindo discurso cielo, pero tengo el pequeño presentimiento de que hay un trasfondo en tu petición – Agatha le hizo saber sus sospechas y vio como su nieta bajaba la mirada con cierta culpabilidad – esta cruzada que tienes contra Russell poco tiene que ver con la fundación, ¿cierto?

- Abuela…

- Nada de abuela jovencita – Agatha la interrumpió – si quieres que te tome la presidencia de la fundación, primero deberás contarme cuales son tus planes exactamente

- Te contare lo que pienso hacer, lo juro – Rachel le aseguro – pero no puedo en estos momentos, por lo que voy a necesitar que tengas un poco de paciencia y confíes en mi

- Pides mucho, para lo poco que das, ¿no crees?

- Lo se, créeme que lo se, pero necesito que confíes en mi, por favor, ¿puedes hacer eso?

- De acuerdo, pero llegado el momento me explicaras absolutamente todo, sin dejar nada suelto – Agatha sentencio mientras apuntaba a la morena mas joven con su dedo índice

- Rachel levanto su mano derecha – te doy mi palabra de niña exploradora – le prometió a su abuela con un tono infantil

- No cabe la menor duda de que la sangre Corcoran corre por tus venas – Agatha susurro antes de darle un pequeño sorbo a la taza de te que tenia entre sus manos

Quinn recorría los pasillos de la constructora, y mientras lo hacia podía sentir las miradas inquisitivas de los trabajadores que se encontraban por los pasillos, así como también podía escuchar los comentarios que estos se susurraban entre si, por un momento sintió deseos de girarse y mandarlos a todos por un tubo, pero se contuvo de hacerlo, cuando recordó que ella era una de las dueñas de la compañía, y como tal debía ser educada, y mas aun, cuando el destino de todas aquellas personas estaba en juego.

- Buenas tardes señorita Stevens – Nina, la joven secretaria de la rubia, la saludo cuando paso frente a su escritorio

- ¿Alguna novedad de la cual deba encargarme? – Quinn pregunta de manera tajante sin ni siquiera devolver el saludo

- Los proveedores llamaron para saber cuando se les cancelaran las deudas pendientes, el sindicato de obreros llamo para saber cuando se les cancelara el dinero que se les debe – Nina relataba los mensaje a conforme los iba leyendo de su agenda – y varios clientes llamaron para saber si se reanudara el trabajo en las obras y advirtieron que si no se iban a reanudar, entonces debían devolverles todo el dinero que ya se había invertido

- Quinn resoplo un poco frustrada – gracias Nina, ya me ocupare yo de llamar personalmente al sindicato y a los clientes – le informo a su secretaria – ¿Algo más?

- Si, hace como una hora llego este sobre para usted – señalo la joven secretaria ofreciéndole a su jefa un sobre manila amarrillo

- Quinn tomo el sobre – gracias Nina – dando por entendió con su agradecimiento que la conversación había terminado, vio como la joven le sonrió con cordialidad y se dirigió hacia la puerta.

La rubia espero que su secretaria saliera de su oficina, entonces inspecciono cautelosamente el sobre que le había sido entregado, y noto que este carecía de remitente, por su experiencia, sabia que aquello era una clara señal de que algo no estaba bien, pero dejando aun al lado cualquier temor, procedió abrir dicho sobre, encontrándose en el interior del mismo un mensaje de tres palabras "te estoy vigilando"

- ¿Pero que carajos? – Quinn se pregunto frunciendo su entrecejo

Los grandes inversionistas de Fabray corporación se encontraban reunidos alrededor de la enorme mesa de la sala de juntas, con Russell a la cabeza. Todos escuchaban atentamente la excelente e impecable ponencia de Eric Connor, quien daba memoria y cuenta de las inversiones que la empresa había hecho los últimos seis meses y los buenos frutos que ya se estaban empezando a cosechar.

- ¿Alguna duda? - Eric les pregunto a los inversionistas una vez que había finalizado su intervención

- Después de la magistral explicación que nos has dado joven, creo que hablo por todos, cuando digo que tenemos bien en claro hacia donde ha ido nuestro dinero – Robert Moss, uno de los inversionistas mas importante de la compañía le dijo al joven Connor, quien sonrió satisfecho al ver que su trabajo había sido un rotuno éxito – Felicidades Russell, al parecer la Corporación Fabray va rumbo a convertirse en la compañía de comunicación mas grande del país

- Eso es un hecho Moss, pronto Corporación Fabray será un motor imparable en el mercado de la comunicación – Russell le aseguro al empresario con un tono firme

- Bueno ya que nos encontramos en confianza, tal vez quieras revelarnos tu secreto para el éxito – Robert le dijo al empresario en forma de broma

- Me temo viejo amigo, que eso no será posible, pero lo que si te puedo decir es que tiendo a rodearme de gente eficaz y con ganas de llegar a la cima – esto ultimo Russell lo dijo mirando a Eric – así que, quizás quieras seguir esa táctica Moss

- La tomare en cuente mi viejo amigo, lo tomare en cuenta

- Eric observo como los inversionistas se incorporaban de sus asientos y abandonaron la sala – a juzgar por lo felices que se fueron, puedo decir que hicimos un excelente trabajo – le hizo saber a su jefe una vez que se encontraron completamente solos

- Yo mas bien diría que tu hiciste un buen trabajo Connor – Russell le hizo saber al joven a modo de felicitación – tienes un talento absoluto y muy propio para las relaciones publicas, pero creo que eso ya lo sabes, ¿cierto?

- Si lo se, pero nunca esta de mas escucharlo de una persona tan importante como lo es usted señor Fabray – Eric no perdió el tiempo para adular al empresario

- Sabes Eric, durante todos mis años como empresario, he conocido a muchas personas que poseen un talento extraordinario para las relaciones publicas, pero lastimosamente no saben invertir ese talento de manera provechosa – Russell comenzó a decir mientras poco a poco iba a cercándose al joven – pero tu, tu sabes exactamente lo que tienes y lo mas importante, es que sabes a donde quieres llegar... Lo que me lleva a preguntarte ¿Qué tanto estas dispuesto hacer para conseguir la cima?

- Señor Fabray, yo hare lo que sea necesario para llegar a la cima, y si tengo que pasar por encima de una persona para conseguirlo, pues no dudare en hacerlo – Connor le hizo saber a su jefe, con todas la intenciones de que este lo viera como una persona de confianza – porque para mi, el fin justifica los medios

Russell sonrió complacido al escuchar las palabras de Eric, ya que desde hace algún tiempo, había estado buscando una persona que le expresara la confianza suficiente como para hacerlo conocedor de su verdadera naturaleza. Y al parecer dicha búsqueda había terminado, pero antes de dar algo por asentado, Russell debía probar el temple de Eric, y sobre todo, ver si era verdad lo que este estaba dispuesto hacer lo que fuera necesario para llegar a la cima, como se lo había asegurado segundos atrás. Si resultaba ser cierto, lo dicho el joven, entonces Russell habría ganado un nuevo aliado, pero de no resultar ciertas dichas afirmaciones, entonces Eric Connor sufriría las consecuencias de su mentira, porque Russell Fabray no se enojaba, el mas bien ajustaba cuentas.

- Ashley espera – Alison le pidió a la joven cuando vio que esta caminaba sin vacilación hacia la entrada de la mansión Fabray – no creo sea una buena idea que tu familia sepa quien soy en realidad

- ¿Por que no? – Ashley pregunto frunciendo levemente su entrecejo

- Porque no quiero que se hagan una idea equivocada

- ¿Una idea equivocada?

- No quiero que piensen que he venido a buscar el dinero de Charlotte

- ¿Pero para que querías tu el dinero de tía Charlotte?, tus padres tienen mucho dinero

- Si, pero la fortuna de mis padres no le llega ni a los tobillos a la fortuna de Charlotte Fabray

- Bueno, no creo que nadie piense que piense que has venido por la fortuna de tía Charlotte, ya que esta me dejo a mi todo su dinero – la joven Fabray le revelo a su amiga esa información que las personas de la alta sociedad neoyorkina ignoraban

- ¿En serio? – Alison pregunto algo sorprendida y vio como la otra adolescente asintió de manera afirmativa – ¿por que Charlotte te dejo su fortuna?

- Quizás lo hizo cuando pensó que yo era su hija – Ashley dijo a modo de explicación

- ¿Por que Charlotte pensaba que tú eras su hija?

- Ay primita, tengo tantas cosas que contarte – Ashley le dijo regalándole una pequeña sonrisa a la otra joven – ahora vamos, que Nelly siempre me da galletas con helado en la merienda – informo tomando la mano de Alison con todas la intenciones de guiarla hacia el interior de la mansión – ¿Que pasa? – quiso saber cuando la otra adolescente se negó a seguirla

- Necesito que me prometas que no le dirás a nadie de tu familia que soy la hija de Charlotte – Alison insistió con su petición

- Alison relájate por favor, a nadie de mi familia le va incomodar tu presencia, de verdad, confía en mi

- Promételo Ashley o de lo contrario me iré ahora mismo

- Esta bien, si eso necesitas que haga – Ashley acepto soltando un pequeño suspiro y levanto su mano derecha – prometo que no le diré a nadie que eres la hija de tía Charlotte

- Gracias – la joven Bells agradeció respirando con un poco de alivio

Las adolescentes cruzaron la puerta entre risas divertidas. Pero enseguida estuvieron dentro de la mansión Fabray, Alison no pudo evitar quedarse prendada ante la majestuosidad y elegancia del lugar, la adolescente nunca antes había visto una casa tan grande y elegante, su casa en New Jersey era grande y la que recientemente habían compraron sus padres en los Hampton también era grande, pero ninguna de las dos se podía comprar con la mansión Fabray, ya que esta las doblaba en tamaño y elegancia.

- Vaya, tu casa es realmente hermosa – Alison comento mientras admiraba todo a su alrededor – debe ser genial vivir aquí

- No es tan grandioso como crees – Ashley le hizo saber con un tono apático – esta mansión, es como el trono de hierro de juegos del trono, todo el mundo anhela tenerla, pero cuando la poseen se dan cuenta de que no es tan magnifica ni majestuosa

- Oh vamos, tienes que admitir que es grandioso vivir aquí

- Antes era grandioso

- ¿Que cambio?

- Mi madre murió, eso fue lo que cambio – Ashley confeso con un tono triste y apagado

- Ashley lo siento, yo no quería...

- Esta bien, se que no fue tu intención… es solo que es muy difícil vivir aquí y no pensar en ella, ni siquiera me he atrevido a entrar en su habitación – Ashley confeso sintiendo como sus ojos se llenaban de lagrimas

Alison no dijo nada, ¿Qué podía decir?, ella sabía exactamente por lo que Ashley estaba pasando, y sabía muy bien, que ninguna palabra de consuelo iba aliviar su dolor, y fue por eso, que de manera inesperada, envolvió a la joven Fabray entre sus brazos. Ninguna palabra de consuelo podía hacer sentir mejor a su amiga, pero quizás un sincero y afectuoso abrazo si.

Ashley se sorprendió ante aquel inesperado abrazo por parte de Alison, pero tenía que admitir que ese tierno gesto la estaba haciendo sentir mejor, por lo que se dejo abrazar, sin poner objeción alguna.

- Señorita Ashley – Nelly dijo apareciendo de repente en la sala – ¿esta todo bien? – pregunto preocupada cuando vio como un par de lagrimas rodaban por las mejillas de la adolescente

- Si Nelly, no es nada – Ashley le aseguro al ama de llaves mientras limpiaba su rostro

- Una persona no llora por nada – el ama de llaves insistió

- Nelly, estoy bien – la adolescente reafirmo – así que no te preocupes

- ¿Quien es su amiga? – Nelly pregunto posando su mirada en la otra joven que ahí se encontraba presente

- Nelly, te presento a Alison Bells – Ashley presento a su nueva amiga con una gran sonrisa en su rostro

- Es un placer conocerla señorita Bells – el ama de llaves le dijo a la joven tendiéndole su mano derecha

- El placer es mío – Alison aseguro estrechando su mano con la de Nelly – Ashley me ha contado sobre usted, dice que es muy buena dando consejos

- Si, muchos piensan eso – el ama dijo sintiéndose ciertamente halagada

- Alison es la hija biológica de tía Charlotte – Ashley soltó sin previo aviso

- Ashley – Alison reprendió a la joven con enfado – prometiste que no dirías nada – le recordó

- Oh cierto – la joven Fabray recordó ese pequeño detalle – Nelly no puedes decirle a nadie lo que acabo de decirte – le informo al ama de llaves, quien de forma inmediata asintió de manera afirmativa – promesa con meñique – dijo entrelazando su meñique con el de la mujer mayor – vez Alison, ya todo esta resuelto

- ¿Por una simple promesa de meñique?, por favor

- Señorita Bells, le aseguro que de que no le diré a nadie que usted es la hija de la señora Charlotte – Nelly le dijo a la joven con un tono sutil y cálido

- Alison miro a Ashley, quien asintió con su cabeza – de acuerdo – acepto un poco insegura

- Bien, ya que todo el asunto de la precedencia de Alison esta arreglado, Nelly porque no nos preparas…

- ¿Galletas con helado? – el ama de llaves pregunto, aunque ya sabia que la respuesta por parte de la joven Fabray iba a ser afirmativa

- SIIIII – Ashley grito con emoción – ves por eso te amo Nelly, me conoces tan bien – le dijo al ama mientras la abrazaba y llenaba su rostro de besos

- Señorita Ashley basta, comienza a incomodarme – Nelly le suplicaba a la adolescente mientras intentaba sacársela de encima, pero la joven no estaba dispuesta a ceder

Alison rio divertida al ver la interacción que se suscitaba entre Ashley y el ama de llaves de la mansión, a simple vista se podía ver que ambas tenían una relación fundamentada en la confianza, el respecto, y la cordialidad. Nunca antes había visto algo parecido, y en cierto punto le daba algo de envidia.

- ¿Y bien?, ¿Que piensas al respecto? – Quinn le pregunto a su albacea mientras este miraba fijamente la nota que le habían hecho llegar esa misma tarde

- Me temo que es una amenaza Quinn – Paul comento con cierta preocupación

- Ya se que es una amenaza Paul – la rubia le dijo con cierto fastidio – lo que quiero que me digas es de donde ha salido esa nota

- Creo que olvidas que yo soy abogado no adivino – Paul le recordó a la rubia con cierto sarcasmo

- Y creo que tú olvidas que trabajas para mí, así que ten mucho cuidado con lo que dices – Quinn le advirtió con un tono severo y rígido

- Vaya, si me dieras un dólar por cada vez que me dices eso, te juro que seria asquerosamente rico

- Paul, por favor, deja el sarcasmo… Necesito que averigües quien mando esa nota y necesito que lo hagas lo más pronto posible

- Pues, debido a que la nota te llego en un sobre sin remitente, me temo que lo que ser bastante difícil de poder saber quien envió dicha nota

- Nada es imposible para Paul Evans – Quinn dijo citando las palabras que una vez su albacea le había dicho

- De acuerdo, hare todo lo necesario para investigar la procedencia de esta amenaza – Paul dijo aceptando aquel reto que la rubia le imponía – y mientras lo hago, por favor, ten mucho cuidado, lo ultimo que necesitamos en este momento es que algo te pase

- Quinn iba a replicar lo dicho por su albacea, pero su celular llamo su atención, miro la pantalla y vio que se trataba de un mensaje de texto de parte de Kaito – ahora que quera este infeliz – se pregunto a si misma – tengo que irme Paul – le informo a su abogado – avísame cuando hayas averiguado algo – y sin decir nada más se incorporo de su asiento y abandono la oficina de su albacea.

Paul poyo sus codos en el escritorio y dejo caer su barbilla sobre sus manos entrelazadas. No tenia ni idea de cómo iba averiguar la procedencia de aquella nota que Quinn había recibido, pero debía pensar en algo y rápido, ya que el tiempo podría no estar a su favor, porque si alguien estaba asechando a la rubia, lo más probable era que esa persona tuviera planificado hacer algo muy malo en contra de esta.

- Ey, es bueno verla de regreso – Nelly saludo a Rachel cuando vio a esta ingresar en la cocina – ¿Por qué tan sonriente?

- Digamos que las cosas empezaran a mejor pronto Nelly – Rachel dijo con cierto entusiasmo

- ¿A que se refiere exactamente?

- No puedo decirte Nelly, solo espera y veras

- Dios, últimamente usted encierra mas misterios que la tumba de Nefertiti – Nelly comento con cierto sarcasmo

- Rachel rio divertida por aquellas palabras – ¿Donde esta Ashley? – quiso saber el paradero de su hermana

- Su hermana fue al cine

- ¿Sola?

- No, con una amiga del colegio

- Por favor, dime que esa amiga no es la presumida de Marley Rose – Rachel suplico, para nadie era un secreto la gran antipatía que sentía hacia la supuesta mejor amiga de su hermana

- Nelly sonrió al escuchar las suplicas de la morena – gracias a Dios no – le hizo saber – la joven que acompaña a su hermana, se llama Alison Bells y su familia acaba de mudarse a los Hampton… oh casi lo olvido, también es la hija de la señora Charlotte

- Los ojos de Rachel se abrieron como platos al escuchar ser consciente de lo que el ama de llaves acababa de decir – ¿Que dijiste? – pregunto bastante sorprendida

- Que la señorita Bells es la hija de su tía Charlotte – Nelly ratifico – pero no puede decir nada, ya que yo prometí que no le diría a nadie

- ¿Ashley encontró a la hija de tía Charlotte? – Rachel cuestiono sin salir de su asombro – ¿Cómo es?

- Es hija de Charlotte Fabray, ¿Cómo se imagina usted que es?

- ¿Tan hermosa es Nelly?

- Muy hermosa, y sus ojos son idénticos a lo de la señora Charlotte

- Ya me muero por conocerla – Rachel comento algo entusiasmada

- Ah, recuerde que tiene que fingir que no sabe quien es la señorita Bells, porque si su hermana se entera que falte a nuestra promesa, se enojara conmigo

- Descuida Nelly, no voy a delatarte…

- Gracias – el ama de llaves agradeció sintiéndose tranquila – ¿me estaba preguntando si esta noche desea cenar salmo o pollo?

- Ninguno de los dos

- Bien, ¿Qué desea cenar?

- No voy a cenar en casa Nelly – Rachel le hizo saber – voy a… esta noche tengo una cita

- ¿Una cita? – Nelly cuestiono algo sorprendida – ¿con quien?, si se puede saber, claro

- Con Lauren – la morena informo evitando mirar al ama de llaves

- ¿Como dice que dijo?

- Dije que tengo una cita con Lauren

- ¿Va a salir con mi Lauren? – Nelly cuestiono algo descolocada y Rachel afirmo despacio con su cabeza – ¿Por qué?

- ¿Te molesta que salga con Lauren?

- No es que me moleste, es solo que no entiendo porque acepto salir con mi hija, cuando usted claramente, sigue enamorada de la señorita Stevens

- Yo no...

- Oh por favor, no intente negarlo, porque tanto usted como yo sabemos que sus sentimientos por la señorita Quinn no han cambiando

- Quinn y yo no estamos juntas Nelly – la morena le recordó al ama de llaves – y acepte salir con Lauren porque...

- ¿Por que tiene intenciones de utilizarla como balsa? – Nelly le pregunto con un tono brusco y receloso

- Nelly...

- Lo siento, de verdad lo siento – el ama de llaves se disculpo algo apenada – es solo que – tomo un poco de aire para calmar su frustración – me parece muy injusto que le de falsas esperanza a mi hija… ya la vi sufrir una vez por usted y lo que menos deseo es que vuelva a pasar por eso

- Yo no fui la mala de la historia Nelly, yo también sufrí mucho cuando Russell nos separo – Rachel le recordó con algo de tristeza

- Pero usted lo supero, siguió adelante… a diferencia de mi hija, ella aun sigue aferrada a esa historia que hace mucho tiempo murió y si usted va a esa cita esta noche, estoy segura que eso le dará esperanzas a Lauren, falsas esperanzas

Rachel quiso defenderse de las acusaciones hecha por Nelly, pero se contuvo, al ser consciente de que el ama de llaves tenia razón cuando le dijo que estaba dándole falsas esperanzas a Lauren, porque ella había aceptado aquella cita, solo con la firme intención de averiguar si el regreso de la rubia a los Hampton tenia un trasfondo del cual debían preocuparse o encargarse. Por lo que hizo, lo que al momento le pareció lo más correcto, guardo silencio.

- Esa película fue un completo fraude – Ashley se quejo mientras salían de la sala de cine

- Oh vamos, tienes que admitir que la parte de la ducha fue divertida – Alison le dijo riéndose al recordar esa parte de la película, que a su parecer había sido la mejor

- No fue divertida, fue nauseabunda y asquerosa – la joven Fabray se quejo frunciendo su entrecejo – ¿Cómo pudo gustarte algo así?

- No lo se, soy algo diferente

- Queras decir rara

- Y tu, Ashley Fabray, eres muy quisquillosa

- Mira quien lo dice, la chica que se negó a sentarse en la fila del medio solo porque había once personas ahí sentadas

- Disculpa, pero me tomo muy en serio lo del numero trece

- Dios, eres igual de supersticiosa que tía Charlotte… Recuerdo que una vez no me dejo comer de un plato de camarones, porque en este había trece

- ¿En serio?, ¿Y que hiciste?

- Pedí un soufflé de queso

- Ashley Fabray...

- Ashley contrajo su mandíbula con fuerza al reconocer aquella voz – ¿Que quieres Marley? – pregunto con desdén mientras se giraba para enfrentar a su ex mejor amiga

- Oye, calma – Marley pidió alzando sus manos en modo de defensa – vengo en señal de paz – le hizo saber a la que una vez fue su mejor amiga y entonces noto la presencia de Alison – oye, tu eres la chica nueva del colegio, ¿cierto?

- Si, soy Alison Bells – Alison se presento con la castaña con un tono cordial

- ¿Bells?, ¿tienes algo que ver con la compañía de comunicación Bells y asociados? – Marley inquirió comenzando a interesarse por la joven

- Si, mi padre es el dueño de la compañía – Alison le hizo saber – nos mudamos a los Hampton, porque esta buscando manera de expandirse nacional e internacionalmente

- Eso es genial, mi padre...

- Marley – Ashley interrumpió de manera tajante a la castaña – deja de darle largas al asunto y dime de una vez ¿Qué quieres?

- Nada, solo te vi y me acerque a saludarte, digo hace algún tiempo que no se nada de ti

- Pues como podrás notarlo, estoy muy bien... ahora si nos disculpas, nosotras ya nos íbamos

- Oh vamos Ash – Marley suplico siguiendo a ambas rubias – se que me equivoque, pero sinceramente creo que estas siendo un poco injusta conmigo… digo todos cometemos errores, pero también merecemos una segunda oportunidad, ¿no crees?

- Ashley se giro para enfrentar a la castaña – Marley escucha con mucha atención, porque esto te lo diré solo una vez… no te quiero cerca de mi, así que anda a destilar tu veneno a otro lado víbora ponzoñosa – le dijo a su ex amiga con un tono bajo pero severo

- Alison vio como Marley bajaba su mirada algo avergonzada y sin decir nada mas comenzó alejarse – ¿No crees que fuiste algo dura con ella? – pregunto sintiéndose ciertamente un poco mal por la castaña

- No, no lo fui – Ashley respondió sin sentir el mas mínimo arrepentimiento, por la forma en que le había hablado a la castaña – Marley es tipo de chica que acostumbra a puñalear por la espalda… así que sigue mi consejo y mantente alejada de ella

- Si tú lo dices...

- Ahora vámonos que si me paso de mi hora tope, Nelly va a castigarme

Rachel caminaba por uno de los muelles de los Hampton, cuando acepto ir a cenar con Lauren, pensó que la rubia iba a llevarla a un fino y caro restaurante francés o italiano, porque su ex novia era muy consciente de cuanto ella amaba la comida napolitana, pero en vez de eso, la joven Harper, le pidió que la encontrara en aquel oscuro, húmedo y sucio muelle. ¿En que demonios estaba pensando Lauren al pedirle que fuera hasta ahí?

- Voy a matarte Lauren Harper – Rachel susurro con enfado cuando tropezó con una tabla que sobre salía, estaba segura que iba a tener que deshacerse de sus elegantes zapatos Prada, que había seleccionado para la ocasión, así como también iba a tener que botar sus caros jeans negros, su blusa de ceda blanca y la chaqueta de cuero color crema que acompañaba su atuendo.

- Pero que mal humor tenemos esta noche señorita Berry – Lauren comento apareciendo de repente frente a la morena

- Me debes un par de Prada – Rachel sentencio apuntando a su ex novia con su dedo índice

- ¿Por que te pusiste zapatos Prada para venir a los muelles?

- Por que se supone que íbamos a tener una cita

- No íbamos Rachel, vamos a tener una cita – la rubia le aseguro con una pequeña sonrisa traviesa

- ¿Aquí en medio de este muelle? – Rachel pregunto con cierto sarcasmo

- Ven – Lauren le pidió tendiéndole su mano – vamos, a donde te llevo no es un lugar peor que este – dijo cuando vio cierta duda en el rostro de su ex novia – además lo peor que podía pasarte ya sucedió

- ¿A que te refieres con eso? – Rachel pregunto con su entrecejo fruncido

- Arruinaste tus Prada – Lauren le recordó con una sonrisa divertida – ¿podría haber algo peor que eso?

- No, supongo que no – la morena acepto algo divertida por la situación

- Entonces vamos – la rubia pidió volviendo a ofrecerle su mano

Con algo de dudas Rachel tomo la mano de Lauren y permitió que esta la guiara. Caminaron en silencio, hasta que finalmente se detuvieron frente a un muy elegante yate.

- Lindo yate – Rachel halago mientras detallaba aquel yate con su mirada – ¿Es tuyo? – quiso saber

- Es mi adquisición mas reciente… yo siempre quise tener un barco, y solo hasta hace poco tuve la oportunidad de adquirir uno – Lauren explico mientras veía como la morena recorría el navío con su mirada

- ¿Le pusiste mi nombre a tu yate? – Rachel inquirió sorprendida cuando vio que su nombre estaba escrito en la parte superior de la proa, miro a Lauren, quien le sonrió de manera tímida

- Suelen decir que es de muy mala suerte tener un barco y no darle un nombre – la rubia dijo a modo de respuesta

- ¿Y tú decidiste ponerle mi nombre a tu barco?

- Rachel es un lindo nombre

- Pero es mi nombre, y no me siento cómoda sabiendo que hay un barco que se llama igual que yo

- En primer lugar, no es un barco, es un yate, y en segundo lugar, no voy a cambiarle el nombre, solo porque tu así lo quieres – la rubia le hizo saber – y no me importa cuanto insistas, la respuesta es no – dijo cuando vio que Rachel tenia intenciones de protestar – ahora vamos que la cena se enfría

- ¿Cena?, espera un segundo, ¿vamos a cenar en tu yate a la luz de la luna? – Rachel pregunto bastante sorprendida

- Tu cita perfecta – Lauren respondió con una sonrisa tímida

- ¿Aun lo recuerdas?, ¿como es posible? – la morena volvió a preguntar mas sorprendida aun

- Las cosas que nos importan de verdad, jamás se olvidan – la rubia le aseguro mientras tomaba sus manos entre las suyas

- Lauren, yo no – Rachel intento hablar, pero sus palabras quedaron a medias cuando de manera sorpresiva Lauren coloco un dedo sobre sus labios

- No digas nada, lo que sea que quieras decirme, dímelo después de que nuestra cita haya terminado – Lauren le pidió – si es que aun deseas decírmelo

- Rachel no pudo evitar sonreír por las ultimas palabras de la rubia – se ha vuelto muy presumida señorita Harper – le dijo un poco divertida

- Es parte de mi encanto – Lauren le aseguro haciéndole un pequeño guiño con su ojo derecho – ¿subimos a bordo mi lady?

- Rachel tomo la mano que la rubia le ofrecía, y se dejo guiar por esta – por Dios – comento sorprendida al ver el elegante escenario que su ex novia había preparado

Toda la cubierta del yate estaba decorada con pequeñas y tenues luces blancas y rosas rojas, había una mesa para dos, con platos finos, copas de cristal y una botella de champagne dentro de una hielera.

- ¿Te gusta? – Lauren pregunto, aun cuando ya sabia la respuesta, solo le basto con ver la cara de Rachel para saber que había alcanzado su cometido

- Esto es realmente hermoso Lauren – Rachel dijo sin salir de su asombro – de seguro te tomo un montón de tiempo preparándolo todo

- Si, pero valió la pena – la rubia susurro mirándola fijamente – tu mereces esto y mucho mas Rachel

- Lauren...

- ¿Champagne? – Lauren le pregunto impidiéndole que hablara

Rachel observo como su ex novia se dirigió a la mesa y llenaba dos copas el burbujeante liquido y luego con una sonrisa seductora se regresaba nuevamente hasta ella, ofreciéndole una de las copas, la cual ella tomo sin ningún tipo de dudas.

- ¿Por que brindamos? – Lauren pregunto, ofreciéndole a la morena que fuera ella quien propusiera el brindis

- Por los reencuentros – Rachel brindo levantando levemente su copa hacia la rubia

- Por los primeros amores, eso que son eternos – Lauren también brindo

Rachel al escuchar el brindis de la rubia, bebió casi todo el contenido de su copa de un solo sorbo, para ella estaba mas que claro que Lauren estaba dispuesta a conseguir nuevamente un espacio en su corazón.

- ¿Cenamos? – Lauren inquirió con una brillante sonrisa y vio como Rachel asintió un poco de nerviosismo, lo cual la hizo sentir satisfecha consigo misma

Quinn miraba con desconfianza el almacén que estaba frente a ella, cuando Kaito le mando aquel mensaje horas atrás, pidiéndole que se reuniera con el, nunca se imagino que el asiático elegiría aquel apartado y desolado sitio como escenario de su reunión. Pero conociendo la naturaleza misteriosa que poseía su ex maestro, no tenia porque sorprenderle para nada, que este le pidiera que lo encontrara en aquel abandonado almacén de los muelles.

- Bien aquí vamos – Quinn susurro para si misma, tomando un poco de aire antes de encaminarse hacia el interior del almacén, el cual estaba en penumbras casi en su totalidad – Kaito – llamo al hombre mientras de manera sigilosa se iba adentrando cada vez mas en aquel penumbroso lugar – Kaito, ¿estas aquí? – volvió a insistir.

Quinn estaba tan concentrada intentando encontrar a Kaito en medio de aquella oscuridad, que en ningún momento noto la figura que sigilosamente se acercaba por su espalda, solo tuvo conocimiento de la presencia de aquella persona cuando sintió como una mano se posaba sobre su hombro izquierdo. La reacción de la rubia fue inmediata, sujeto con fuerza aquella mano que se poso sobre su hombro y sin ni siquiera darse vuelta tiro bruscamente contra el suelo a la persona que la había tocado.

- Calma Stevens – Eric pidió cuando se vio tendido boca arriba sobre el suelo, entonces sintió como un pie comenzaba a presionar fuertemente su pecho

- ¿Que demonios haces tú aquí? – Quinn le pregunto con brusquedad al joven sin intenciones de liberarlo

- Vine hablar contigo – Eric le hizo saber con un poco de dificulta ya que la presión en su pecho comenzaba a cortarle la respiración – el mensaje de esta tarde, ¿recuerdas?

- Kaito me envió ese mensaje…

- No... fui yo – Eric comenzaba a sentirse mareado – por favor Stevens – le suplico a la rubia, y vio como esta durante unos segundos lo miro de manera desconfiada – vine advertirte sobre Russell – argumento como ultimo recurso, y dicho argumento le sirvió, ya que Quinn enseguida lo liberarlo

- ¿Advertirme? – Quinn le pregunto al joven mientras veía como este tocia de forma descontrolada – se muy bien que clase de hombre es Russell, por lo que no necesito de tus advertencias

- Dios, si que tienes fuerza – Eric exclamo una vez que había conseguido recuperar un poco el aliento – ahora entiendo porque eres la estudiante favorita del maestro Sasaki

- Connor – Quinn dijo en forma de advertencia – ¿por que me escribiste haciéndote pasar por Kaito?

- ¿Habrías venido si te hubiera dicho que era yo? – el joven Connor inquirió algo enfadado y vio como la rubia negaba un par de veces con su cabeza – claro que no...

- Dijiste que habías venido advertirme acerca de Russell, ¿a que te refieres con eso?

- Russell esta planeando destruirte

- Por favor novato, esa no es una novedad – Quinn dijo con sarcasmo – el infeliz de Russell ha querido destruirme desde el primer momento que me conoció, pero no ha podido, ¿por que habría de conseguirla ahora?

- Porque ahora va a quitarte absolutamente todo – Connor le hizo saber – y cuando digo todo, me refiero a todo… empezando por la constructora

- ¿Que?

- Russell ha sobornado al gerente de la entidad bancaria a la cual le debes dinero, para que te quiten la constructora

- Russell no puede hacer eso... el sabe perfectamente, que el banco no puede tocar la constructora, nadie puede, la tengo embargada a través de una empresa paralela, nadie tiene acceso a las acciones, ni siquiera los bancos

- ¿A caso se te olvido que estamos hablando de Russell Fabray?...

- Russell no puede hacer nada…

- Ya lo hizo Stevens… Le ofreció una generosa cantidad de dinero al gerente del banco, para que este ordenara el embargo de Stevens&Puckerman Construcciones… solo es cuestión de tiempo para que el banco te llame y te diga que necesitan reunirse contigo

- ¿Cómo se que no es una trampa de tu parte Connor?

- Por amor a Cristo mujer, deja la desconfianza… yo estoy de tu lado, y es por eso que estoy aquí, arriesgándome el pellejo, para informarte que van a quitarte la constructora sino haces algo pronto

- Quinn se quedo pensativa durante unos segundos, intentaba procesar todo lo dicho por el joven Connor – la verdad es que no se que hacer Connor, no tengo la mas mínima idea de cómo salvar la constructora – se encontró admitiendo

- No tienes que salvarla necesariamente…

- ¿A que te refieres?

- Véndela…

- ¿Vender la constructora?

- Es mejor que perderla, ¿no crees?

- No puedo hacer eso, además Noah no estaría de acuerdo con esa decisión

- Tu socio esta en prisión, su opinión automáticamente es nula

- No voy a vender la constructora Connor – Quinn dijo negándose a seguir la sugerencia hecha por el joven – esa no es una solución, esa es la salida fácil

- Entonces vas a perderlo todo – Eric le aseguro – ¿estas lista para perderlo todo Stevens? – quiso saber, pero Quinn no respondió, solo se dio media vuelta y se dirigió hacia la salida – esa chica es una testaruda – susurro para si mismo mientras veía a la rubia marcharse

La cena fue transcurriendo entre una platica abundada por los recuerdos de las travesuras cometidas por ambas durante su infancia. Para Rachel era agradable volver a aquella época dorada, en donde su vida solo era risas divertidas y juegos inocentes, aquella época donde no tenia que preocuparse por nada mas que sacar buenas notas en el colegio, esa época donde no habían planes de venganza ni ajuste de cuentas pendientes. En esos recuerdos la morena solo era una niña inocente que empezaba a descubrir la vida, el amor, y el deseo por otra persona, en esos recuerdos ella solo era Rachel Berry, una niña que estaba enamora de la vida, una adolescente que estaba enamorada de su mejor amiga.

- Aun no puedo creer que hayas dicho que perseguíamos a tu gato invisible – Lauren comento entre risas – la cara de tu mama fue única

- Única fue la expresión de Russell – Rachel le recordó – te juro que por un momento pensé que iba a darle un infarto

- ¿Que esperabas?, arruinamos su elegante traje italiano

- Era solo un traje, no veo porque tanto escándalo

- Acaso olvidas que se trata de Russell Fabray

- Aun no entiendo, por que Russell detesta tanto a las personas de clase trabajadora

- Ese hombre es una mala persona Rachel, y las malas personas solo se preocupan por ellos mismo

- Lauren, ¿no te sientes hipócrita al trabajar para Russell?

- ¿Por que debería sentirme hipócrita? – La rubia pregunto frunciendo su entrecejo

- Porque ese hombre te humillo cuando solo eras una adolescente... yo no lo hubiera olvidado tan fácilmente

- ¿Por qué piensas que lo he olvidado?

- Pues, porque ahora trabajas para el

- Me hizo una buena oferta Rachel, tendría que estar muy demente para no aceptar dicha oferta

- Una buena oferta, he… ¿Y puedo saber que oferta fue esa? – Rachel interrogo con sutileza intentando no sonar muy curiosa ni desesperada

- Un sueldo ejecutivo y un buen seguro dental – Lauren respondió guiñándole su ojo derecho

- Rachel frunció su entrecejo – ¿Eso es todo? – pregunto algo decepcionada

- ¿Que esperabas?

- No lo se, algo así como viajes al extranjero, joyas exóticas, diamantes

- Lauren rio divertida por las palabras de su ex novia – la verdad, es que no acepte la presidencia de la fundación por el sueldo o el seguro dental – confeso – lo hice porque era la oportunidad perfecta para regresar y volver contigo

- Lauren...

- Russell nos separo porque pensaba que yo no era lo suficientemente buena para ti – la rubia dijo interrumpiendo las palabras de su ex novia – pero yo le demostré que se equivocaba, porque yo soy perfecta para ti Rachel, así como tu lo eres para mi... Y ahora tenemos una nueva oportunidad...

- Las cosas no son tan sencillas Lauren – Rachel le hizo saber incorporándose de su silla y alejándose un par de pasos – hay muchos puntos que considerar

- No hay ningún punto que considerar Rachel – Lauren aseguro incorporándose también y acercándose a la morena – lo único que necesitamos es ser sinceras con nosotras misma y en este momento yo lo estoy siendo contigo… te amo Rachel, te amo igual e incluso mas de lo que te amaba cuando éramos adolescentes, y quiero estar contigo, quiero que volvamos hacer felices, como cuando éramos adolescentes

- Pero ya no somos adolescentes Lauren, hemos crecido, madurado – la morena le recordó a su ex novia – ya no somos las mismas niñas traviesas que corrían por los alrededores de la mansión, hemos cambiado, yo he cambiado y tu también has cambiado

- Si es cierto, he cambiado – la rubia acepto – pero mis sentimientos por ti siguen igual

- Lo mejor será que me vaya – Rachel anuncio tomando su bolso – gracias por la cena

- Rachel espera – Lauren pidió siguiendo los pasos de la morena

Quinn caminaba distraídamente por el muelle, intentaba procesar la información que Eric hacia unos cuantos minutos atrás le había hecho saber, no sabia que hacer, su cabeza era un torbellino de dudas e inseguridades. No quería vender su constructora, pero tampoco quería perderla, y sino se movía con rapidez eso era lo que pasaría, el banco iba a quitarle lo que con tanto esfuerzo le había costado construir. Apretó sus ojos con fuerza y respiro profundamente.

- Vamos Quinn, de peores situaciones has conseguido salir – la rubia se dijo a si misma.

De pronto lo que parecía ser una discusión entre dos personas consiguió llamar la atención de la rubia. Lentamente y con mucha cautela para no ser vista, se fue acercando hacia el lugar donde provenían aquellas voces y su sorpresa fue grande cuando vio que se trataba de su ex novia. Rachel caminaba a lo largo del muelle siendo seguida por una joven rubia, a quien nunca antes había visto.

- Lauren suéltame – Rachel exigió, intentando zafarse del agarre al cual su ex novia la sometía, pero sin conseguirlo

- Así que esa es Lauren – Quinn pensó para sus adentros

- Ya te deje ir una vez, y no pienso cometer el mismo error nuevamente – Lauren dijo sin ceder ni un poco a su agarre, sino mas bien todo lo contrario, la atrajo un poco mas cerca de su cuerpo

Quinn apretó sus puños fuertemente e hizo amago de avanzar hacia donde se encontraban Rachel, pero se detuvo cuando recordó que su inesperada e inexplicable aparición, podría traer grabes consecuencias a sus planes, ya que si Lauren era una aliada de Russell, entonces esta no dudaría de decirle al empresario lo que ahí ocurriera, por lo que prefirió esperar un poco mas, y darle tiempo a Rachel de que resolviera la situación. Pero en un caso extremo de que esta no pudiera, entonces, hay ella si no dudaría en patear el trasero de aquella infeliz rubia, que tocaba sin permiso a su chica.

- Lauren por favor, no compliques las cosas – Rachel le suplico a la rubia con un poco de desespero

- Te amo Rachel y se que tu también sientes algo por mi – Lauren aseguro con un tono confiado

- Si siento algo por ti Lauren – Rachel se atrevió admitir – pero no es amor, ya no te amo

- No te creo – la rubia dijo apretando con un poco mas de fuerza el cuerpo de Rachel contra el suyo propio – se que me amas, yo lo se

- Lauren – la morena intento hablar, pero los imprudentes labios de Lauren se lo impidieron. En un principio intento resistirse al beso que su ex novia le daba, pero de a poco termino cediendo y entregándose a aquel travieso y provocativo beso.

Quinn sintió como si un cuchillo muy afilado hubiera atravesado su pecho, y sin poder ni querer evitarlo, en sus ojos se fueron acumulando un mar de lágrimas. Eric hacia minutos atrás le había preguntado que si estaba preparada para perderlo todo, pero no quiso responderle al joven, porque no creí que ella, Quinn Stevens, pudiera perderlo todo, pero ahora, que se encontraba parada en medio de aquel muelle, viendo como la mujer que amaba estaba en brazos de otra persona, se dio cuenta, de que quizás ya lo había perdido todo.

Perder, no es fácil, y mucho menos cuando se cree que se ha perdido a la persona que se ama


DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: ni Glee ni sus personajes me pertenecen. Al igual que las canciones que puedan aparecer en esta historia.


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