Capitulo 6 "Promesa"
Kagome acababa de despertar y se dio cuenta que dormía contra el pecho de Inutaisho, quizo correrse pero un brazo alrededor de su cintura lo impedía, el cual tenía un buen agarre y supo que le iba a ser imposible salir no sin antes despertar al demonio en sus intentos, por lo que suspiro y alzo su rostro para mirar el de Inutaisho, se veía tan tranquilo… Kagome lo empezó a mirar más detalladamente y sin lugar a dudas era un demonio muy atractivo, era como Sesshomaru pero Inutaisho era más robusto, no tenia aquellas delicadas marcas como su hijo, sus marcas irregulares azules en las mejillas combinaban con él y se mordió el labio ante el impulso de querer tocarlas, es decir, también había tenido el mismo impulso cuando conoció a Sesshomaru, pero es que le intrigaban, Inuyasha no las tenía pero por lo menos tenia aquellas orejitas de perro hermosas que ellos no, las cuales había tocado enseguida. Kagome volvió a suspiras y muy lentamente empezó a acercar su mano a la mejilla de Inutaisho, con la yema de sus dedos recorrió las marcas y se sorprendió al sentir que su piel era suave… pero se detuvo abruptamente al ver los ojos dorados que la miraban curiosos por su acto. Inutaisho le tomo la muñeca e hizo que esta volviera a entrar en contacto con su mejilla, le había gustado la sensación de ser acariciado con tanta delicadeza por su compañero, había estado durmiendo tan bien como hace mucho tiempo no lo hacía y solo fue despertado por el suave toque en sus mejillas, ella miraba sus marcas con suma atención, sin percatarse de que la miraba y cuando se dio cuenta se quedo estática, no la iba a retar ni hacer nada por eso, por ello la tomo de la mano para que siguiera haciéndolo, cosa que dudo unos instantes pero luego lo hizo, ganándose un ronroneo de su parte, le gustaba la sensación.
-Usted esta ronroneando como un gato?, es que acaso usted no es un perro?- dijo kagome en voz alta cuando aquello era la pregunta que se hizo mentalmente.
Enseguida ella paro el toque al darse cuenta que lo dijo en voz alta, Inutaisho por su parte solo le sonrió y le paso uno de sus mechones azabaches por detrás de la oreja, esta miko era… extraña. Cuando le iba a responder, unos golpes se hicieron presentes en la puerta y él enseguida se sentó en la cama, mirando hacia la puerta, su olfato hizo el trabajo para darle a conocer que se trataba de las sirvientas que había encargado que cuidaran de su compañero.
-Entren- ordeno y ellas enseguida entraron, haciendo una reverencia.
-Buenos días mi señor… mi lady- dijeron las kitsune en unísono.
-Que desean?-
-Mi señor, lady Irasue desea hablar con usted, me dijo que lo espera en vuestro despacho- dijo Toki respetuosamente.
Inutaisho gruño ante eso y se puso la parte de arriba de su kimono, yéndose de la habitación no sin antes darle una mirada hacia atrás a Kagome, la cual le sonreía a las kitsune, las cuales se acercaron a ella para atenderla. Sashi volvio a coger a Kagome al estilo novia y la condujo al manantial de aguas calientes, entre ambas la bañaron y secaron, para luego colocarle otro de los lujosos kimonos de seda, este era de color rosa pálido con flores de sakura color fucsia, amarrado con un obi del mismo color de las flores; mientras le cepillaban el cabello y maquillaban ligeramente, las hermanas kitsune conversaban animadamente con Kagome, las cuales estaban emocionadas con su embarazo y no paraban de hablar del tema, Kagome solo les sonreía ante ello con ternura, cuando naciera su hijo, las kitsune lo iban a cuidar tan bien como a ella, eso lo tenía más que claro.
-Que sucede mi lady?- pregunte Toki al ver la cara triste que había puesto Kagome de pronto.
-Tengo miedo, tendré a un hanyou, prácticamente ensuciaría la sangre del linaje de Inutaisho, muchos querrán matar a mi hijo, si no es que su padre lo mata primero…- lo ultimo Kagome lo dijo en un susurro que pudo ser oído por las kitsunes.
-No debe de pensar eso mi lady, a Inutaisho-sama no le interesa que su cachorro sea hanyou, no sería capaz de matarlo, el no es cruel como usted se lo imagina- respondió Sashi.
-Lo siento, es solo que conozco como es Sesshomaru y por ello creo que pienso que todos los taiyoukais son iguales-
-Mi lady, que quiere decir usted con que conoce al señor Sesshomaru?, acaso usted lo conoce de antes?- pregunto Toki curiosa.
-Mmm… bueno… se puede decir que sí, pero la palabra "antes", no sería la más correcta-
-Que quiere decir mi lady?, no la comprendo- respondió Toki confundida.
-Bueno, es una larga historia, quizás más tarde se las cuento- dijo sonrojada mientras le gruñía el estomago.
-Oh lo siento mi lady, enseguida le traeré comida- aviso Toki y salió de la habitación.
Cuando Toki salió de la habitación, segundos después entro otra persona, y esta no era nada más y nada menos que Sesshomaru, Sashi enseguida le hizo una reverencia y se retiro rápidamente cuando Sesshomaru le hizo un gesto con la cabeza para que saliera, una vez que estaban solos, Sesshomaru se acerco a Kagome y la miro hacia abajo, dado que el yacía parado y Kagome sentada en la cama mirándolo asustada.
-Que es eso de que me conoces miko?- inquirió curioso.
-Este… bueno yo… mmm…-
Kagome no sabía que decir y sabia que si se demoraba en responder Sesshomaru se impacientaría, pero gracias a kami, alguien entro a la habitación, por un momento Kagome pensó que se trataba de Inutaisho al ver un destello de plata pero al voltear su sangre se congelo al ver que se trataba de su compañera, Irasue, la madre de Sesshomaru, esta la miro indiferente y avanzo unos pasos, manteniendo una distancia prudente de su hijo y de la humana.
-Que es lo que quieres madre?- pregunto indiferente.
-Déjame a solas con la ningen-
-No-
Irasue lo miro con cierto enojo en sus ojos pero Sesshomaru la miraba con su típica mirada de hielo, ella después le dio una sonrisa y giro su rostro hacia Kagome, la cual presenciaba la escena incomoda, nerviosa, con temor, de todo.
-Bueno, dado que mi hijo no se fía de dejarnos solas, te dará a saber lo que quiero hablar contigo- hizo una pausa –Se que no quieres estar aquí, que deseas ir a tu hogar con los tuyos, yo puedo ayudarte a escapar-
-De verdad?!- casi grito Kagome emocionada.
-Sí, sé que mi compañero te tomo a la fuerza y aunque repudie a los humanos, no puedo permitir que estés aquí sellando tu destino a costa del deseo egoísta de otro- le dio una sonrisa –Por lo tanto, que dices ningen?-
-Sí, claro que si, ayúdame por favor!-
-Bien, vamos, sígueme- le tendió su mano.
Kagome enseguida se paró de la cama y camino hacia ella, tendiendo su mano para tomar la de la youkai pero fue detenida por el agarre de su otro brazo a manos de Sesshomaru, el cual la tiro hacia atrás, poniéndola detrás de él, ella lo miro sorprendida pero a la vez confusa, porque no la dejaba ir?!, esta era su última oportunidad!. La sonrisa de Irasue enseguida se esfumo y miro con gran ira su hijo, que pretendía?!, acaso quería que se quedara en el castillo?!, acaso a él no le importaba lo que ella sentía al verse traicionada por su compañero y mas por una humana, y para mas peor ella estaba preñada de él?!, ella no le iba a hacer nada a la muchacha, solo la iba a regresar a su aldea, con su familia y no verse envuelta hasta el resto de sus días a los caprichos de su compañero, esto iba mal, tenía que ingeniárselas para recuperar la dignidad que había perdido a causa de su compañero y Sesshomaru no se lo estaba haciendo fácil, pero… porque?.
-Que haces Sesshomaru?-
-No te la llevaras madre, ella pertenece a este lugar-
-Qué?, pero que te sucede?!, este no es su hogar, el suyo está muy lejos de aquí, con los suyos-
-Te agrade o no, esta moza también es compañero de mi padre, por lo que ella se quedara aquí a salvo, son las leyes youkai proteger al compañero y más si está preñada- Irasue gruño ante eso.
-Tendrá un hanyou!, nadie quiere a esos híbridos, son rechazos tanto por su parte demonia como por su parte humana, nadie los quiere, esta humana podrá abortar en su aldea, deja que se libre de este destino que no quiere-
-Lo que ella o tu quieras no importa, aquí el que toma las decisiones es el alfa y si tengo que matarte madre… lo hare- amenazo Sesshomaru levantando su mano con garras.
Ante aquello Irasue retrocedió, su propio hijo… bueno, así eran los youkais machos, se creían superiores a las hembras, solo éramos un objeto de posesión para ellos, no le importaban nuestros sentimientos… pero aunque sea lo último que haga, ayudaría a la muchacha humana a salir de aquí, aunque eso le implique morir, después de todo, la muerte no le vendría mal para nada en estos momentos. Y con ese último pensamiento le gruño a su hijo y empezó a retroceder hasta llegar a la puerta, allí se dio media vuelta y se fue, no sin antes darle una mirada de reojo a la pequeña ningen que yacía detrás de su hijo asustada, más que nada, estaba asustada por ella o por lo menos eso fue lo que percibió.
