Hola a todos nuevo capitulo, les agradezco a todos por su apoyo y sus reviews, comenten lo que les pareció el cap y de le follow y favoritos.
El otro fic lo actualizo a mas tardar mañana.
Disclaimer: Los personajes pertenecen a su respectivos autores yo solo los tomo prestados por diversión.
Advertencia: este es un fanfic Futanari (mujer hermafrodita o con pene) si no te gusta no lo leas. En capítulos futuros habrán situaciones sexuales.
CAPITULO VI
El día termino muy bien para Fate, Hikari sin duda alguna era un ángel y para suerte de la rubia, Hikari era una persona amable, la cual ya empezaba a tener una amistad con Fate.
Al salir rumbo a la parada de autobús, Fate se colocó sus audífonos nuevamente y caminando a paso lento y escuchando Guren no Yumiya de Linked Horizon avanzó por los pasillos y el patio de la escuela preparatoria.
En la puerta principal Fate se encontró nuevamente con Hikari, la rubia corrió para alcanzar a Fate. Cuando estuvo a lado de la rubia, Hikari se quedó observando nuevamente esos ojos color carmesí, las finas facciones de Fate, su largo cabello rubio, así como su vestimenta, la rubia lucía guapísima, un sonrojo llegó a la mejillas de Hikari, sin duda alguna sentía atracción por Fate.
-¿Que pasa Hikari? - preguntó Fate a una despistada rubia ojiazul
La chica mas pequeña sacudió su cabeza para salir de sus pensamientos y con una sonrisa observó a Fate nuevamente a los ojos.
-Bueno...yo... Quería pedirte perdón Testarossa-san, lamento si antes te incomode con mi actitud, es solo que al verte solo quería abrazarte, a mis ojos eres una persona muy adorable... Perdón nuevamente Testarossa-san-
Sin duda alguna Hikari era la perfecta definición de ternura y belleza. Fate no pudo mas que sonreír por el comentario de Hikari, con manos temblorosas Fate acaricio la mejilla de la ojiazul con el dorso de su mano y le levantó cuidadosamente la barbilla para que Hikari la mirara a los ojos.
Carmesíes con azules chocaron y se quedaron observando por varios instantes. Los demás alumnos observaban el aura de atracción que había entre ellas, esta atracción no era solo física, es una atracción emocional, algo con lo que se comienza el sentimiento llamado amor y que solo dos personas llegan a sentir cuando aman a la otra persona con el alma y cuerpo.
-Hikari, no tienes nada de que preocuparte, sabes me gusta que me abraces, me hace sentir querida- por unos momentos los ojos de Fate perdieron aquel brillo que poseía cuando miraba a Hikari, la rubia pequeña se dio cuenta de lo sucedido y quiso averiguar la razón por la cual Fate reflejaba aquel dolor en su mirada. Ella quería ayudar a Testarossa a sanar todas sus heridas, no sabía la razón por la cual quería hacerlo, simplemente su corazón le dictaba el ayudar a aquella rubia alta frente de ella.
-Además- continuó Fate acariciando la mejilla de su ángel nuevamente -quiero conocerte y que seamos amigas, ¿Que te parece?- preguntó Fate con un brillo sin igual en sus ojos.
Hikari acarició la mano de la rubia y mirándola a los ojos le contestó. -¡Claro que si Fate-chan, me encantaría ser tu amiga!-
Testarossa esbozó una gran sonrisa y con suma delicadeza beso la mano de Hikari haciendo que esta se ruborizara.
-Bien, pues que te parece si vamos a comer algo para conocernos mejor, yo invito- Fate estaba más que emocionada, conseguía que la chica que le gustaba fuera su amiga y gracias a esto tenia la oportunidad de conocerla mejor y ganarse su corazón. La rubia extendió una mano esperando la respuesta de Hikari. La pequeña rubia se afianzó rápidamente en el brazo de la rubia y las dos salieron rápidamente de la escuela rumbo a un conocido restaurante de la ciudad.
Lo que Fate no se esperaba era que un enojado Veyron y una incrédula Nanoha observaron toda la escena desde lejos. Nanoha estaba sorprendida, Fate ya tenía una nueva amiga y no era ella, en ese momento Nanoha no sabía como debería de sentirse, por un lado se sentía celosa, pues aun con todo lo ocurrido entre Fate y ella, la rubia siempre había sido su mejor amiga y el hecho de no tenerla a su lado le molestaba.
Pero por otro lado sentía la necesidad de decirle a Hikari el secreto de Fate, ella sabía que la rubia pequeña era muy inocente y tal vez Fate se pudiera aprovechar de eso llevándosela a la cama de buenas a primeras. Ella conocía a la rubia de ojos rojos y sabia que ella hace mucho tiempo se había resignado a no tener placer sexual en toda su vida y el hechos de que una persona inocente y vulnerable se acercara a ella era razón suficiente para aprovecharse de ella. Con estos pensamientos Nanoha se dirigió a su casa, necesitaba un consejo y la única indicada para dárselo era su hermana Miyuki.
Al llegar a su casa se encontró con su mamá, una señora alegre y amorosa... La típica madre de familia.
-Hola hija, ¿Cómo te fue en la escuela? - la señora Momoko veía de reojo a su hija mientras se dirigía a la cocina.
-Bien mamá... El día estuvo muy tranquilo- Nanoha omitió el hecho de que el profesor Gareth la había regañado por estar en pleno faje con Yuuno.
-Eso me alegra hija mía, por cierto ¿Como ha estado Fate-chan? Hace meses que no la veo y mucho menos ha venido a cenar con nosotros... Si mal no recuerdo iban a ir juntas a la graduación, ¿Hay algo que tengas que contarme Nanoha?- Momoko preguntó poniéndose seria, aunque Fate no fuera de su familia ella la quería como a una hija y desde hace mucho tiempo se había dado cuenta de que a Fate le gustaba su hija. Momoko sabía del secreto de Fate y se ilusionaba con que su hija tuviera hermosos hijos con la rubia de ojos rojos. Sin duda su nuera ideal era Fate, aquel muchacho que Nanoha tenía por novio actualmente no le daba mucha confianza en ningún aspecto.
-No hay nada que contarte mamá, Testarossa ha estado ocupada y por eso no ha pasado tiempo conmigo eso es todo- Nanoha espetó en un tono molesto, a su cabeza vinieron las imágenes de una sonriente Fate acariciando la mejilla se Hikari y también regresó a su mente aquel día en que Fate "traicionó" su amistad. -Por cierto mamá, ¿Está Miyuki en casa?-
Momoko se quedó observando a su hija, sin duda había pasado algo entre Fate y ella. -No, aún no llega de la universidad, ¿Por qué preguntas hija? -
-Por nada mamá, voy a salir con Yuuno al parque, te veo luego.- Nanoha salió corriendo sin siquiera probar la rica cena de su madre. Momoko se quedó pensativa acerca de la actitud de su hija, dando un suspiro mientras miraba la puerta por la cual acababa de salir Nanoha se propuso a si misma averiguar que pasó entre Fate y Nanoha
-X-
Lejos de ahí en un restaurante italiano se encontraba una pareja de rubias riendo armoniosamente y comiendo pizza y una gaseosa cada una.
Fate había llevado a Hikari aun conocido restaurante italiano famoso por el inigualable sabor de sus pizzas y sus pastas. La rubia tenia conocimiento de ese restaurante gracias a Miyuki la hermana de Nanoha. Hace dos años la hermana de la cobriza se había quedado varada en plena autopista puesto que su automóvil había dejado de funcionar de un momento a otro, angustiada, Miyuki llamó a su hermana y esta a su vez llamó a Fate. Treinta minutos después Fate y una sorprendida Miyuki se dirigían de nueva cuenta por la autopista ahora con rumbo a aquel restaurante, pues ese seria el pago de la rubia, una buena pizza.
-Entonces aquella vez Raquel se asustó tanto con aquel "Fantasma" que salió corriendo y gritando por los pasillos despertando a todas y cuando llegó a la recepción se abrazó a un guardia de seguridad-
Ambas rubias estallaron en risas, Fate casi se atraganta con aquel relato de Hikari, la pequeña ojiazul le contaba como fue su vida en un internado de elite para señoritas en Inglaterra y de estos relatos destacaban aquellas historias cómicas.
-¿Y luego que pasó?- preguntó Fate agarrándose el estomago, ya comenzaba a dolerle de tanta risa.
-Cuando se dió cuenta de que el fantasma era la prefecta en bata de dormir, solo atino a sonrojarse y a pedirle demasiadas disculpas a la prefecta, creeme nunca había visto a nadie disculparse tantas veces- Hikari con lágrimas causadas por la risa terminaba de contar esa alegre historia. Le encantaba el sonido de la risa de Fate.
-Tienes una risa muy bonita- susurró Hikari.
-¿Qué dijiste luciérnaguita?- Preguntó Fate en un tono infantil y con una risa en sus labios.
-¿Ehh? ¿Luciernaguita? ¿Por qué me dijiste así?- Hikari estaba conmocionada con el apodo que le había puesto la rubia, nunca nadie la había llamado así; es más nunca nadie le había puesto ningún apodo y el que la rubia lo haya hecho le parecía adorable.
-Pues porque tu nombre significa Luz en japonés y para mi las luciérnagas son animalitos muy especiales pues te proporcionan luz en la obscuridad de la noche y con tan solo verlos te alegras porque en ellos habita una luz que puede ayudar a muchos a seguir su camino por las vías correctas- Fate había dicho aquello con el corazón en la mano, pues Hikari con tan solo unas horas de conocerla le había dado todo el cariño que nadie le había dado en años.
Por su parte Hikari se quedó anonadada, las palabras de la rubia le habían llegado hasta lo mas profundo de su corazón y habían producido en el un sentimiento muy especial. Fate hacia sentir especial a Hikari. Sin decir nada la ojiazul se lanzó a los brazos de Fate abrazándola fuertemente y sin darle respiro.
-Eres muy linda Fate-chan, yo seré la luz de tu camino, lo prometo Fate .-
-Gracias Hikari-.
-X-
En otro lado se encontraba una cobriza esperando a su novio en la fuente de un pequeño parque en el centro de la ciudad. Nanoha aun seguía cuestionando se que era lo correcto y si tendría que decirle a Hikari el secreto de la rubia. Ensimismada en sus pensamientos no se dio cuenta cuando un rubio ojiverde se había acercado a ella para robarle un beso.
Asustada Nanoha casi abofetea a Yuuno, para buena suerte del rubio Nanoha detuvo su mano a tiempo.
-Lo siento amor, no te había visto-
-No te preocupes mi amor, ¿Qué era eso tan urgente de lo que me querías hablar? - Preguntó un curiosos Yuuno sentándose a lado de Nanoha y tomando una de sus manos.
En su mente Nanoha se debatía se decir o no el secreto de Fate, estaba alarmada sobre las intenciones de Fate con la pequeña rubia pero también era consciente de que solo tenían un día de conocerse por lo que decidió dejar que el tiempo pasara y si era necesario hablar, hablaría.
-Nada amor, solo quería pasar tiempo contigo. Vamos a pasear- sin mas Nanoha arrastró a Yuuno atravez del parque perdiéndose entre los árboles verdes de aquel lugar.
-X-
Fate estaba llegando a su casa eran alrededor de las cuatro de la tarde, rogaba en su interior que su madre aun se encontarar fuera.
Cuando giró el pomo de la puerta no escuchó ningún ruido. Con extremo cuidado avanzó a través de los pasillos y cuartos de aquella casa. Cuando llegó a su habitación exhaló todo el aire que tenia en sus pulmones y cerró la puerta tras de si.
Dejo la mochila en un pequeño escritorio y procedió a desabrocharse la corbata, fue entinces cuando oyó un golpeteo en la pared, algo así como un vaivén y seguido a eso los gemidos de su madre. De nuevo Precia estaba con su amante teniendo sexo en casa.
Fate rápidamente se cambió el uniforme de la escuela por unos jeans color azul obscuro y una camiseta color blanco, se puso unos converse y se dirigió rumbo a la cocina.
Su sonrisa regreso a su rostro cuando encontró una nota de Johanna diciéndole que le había cocinado las hamburguesas que tanto le gustaban a Fate y que las había dejado en el refrigerador. Con una sonrisa infantil la rubia abrió el frigorífico encontrándose dos hamburguesas de carne con queso y tocino, sin más las tomo y las metió al microondas, se sirvió soda en un vaso y cuando el microondas término de calentar las hamburguesas la rubia las sacó y las puso en un plato. Se dirigió escaleras arriba y se sentó en el escritorio, se dispuso a comer su rica comida mientras hacía su tarea escuchando algo de música, en su smartphone sonaba to the beginning de kalafina y con esta canción la rubia recordó lo que hoy había vivido, sin duda era uno de los mejores días en la vida de Fate.
Poco o nada importaba el hecho de que precia seguía teniendo sexo a un lado de su habitación, ese día era único y nadie se lo arruinaría, pues había conocido a la luciérnaga que iluminaria los momentos más obscuros de su vida.
