6. Dean Thomas
En el restaurante-café se armó un revuelo. Chicas y chicos salían de no se sabía dónde para encontrarse con él. En segundos, Thomas se hallaba firmando autógrafos sonriendo mientras todos se empujaban para pasar primero.
Harry y Ron voltearon a ver a Ginny sonriendo esperando ver que hacía. Ginny se hallaba en estado de shock. Entonces volteó a verlos y se quedó petrificada.
-Oh, no, esto le puede costar su empleo –susurró Hermione. Rápidamente hice reaccionar a Ginny:
-Recuérdalo, Ginny… ¡Vamos! Es el código 53… ¡Vamos! ¡VAMOS!
-Co-co- Código 53… Sí. Oh, es que es tan guapo –dijo mientras se ponía la varita en la garganta. -¡Sonorus! –exclamó. Se subió a una silla.
-Hagan el favor de sentarse todos; el señor Thomas es un cliente… y en realidad necesito este empleo –con esto último todos estallaron en carcajadas. –Muchas gracias…. ¡Eh, tú! ¡Sí, te hablo a ti! ¿No escuchaste o qué? Siéntese y deje al señor Thomas en paz.
Le dirigió una mirada frustrante al chico que la había ignorado y se bajó de la silla. Ron y Harry habían vuelto a la conversación pero Hermione veía a Ginny. Ella estaba sentada en la barra hablando con unas meseras que querían ir a tomarle la orden. La discusión cada vez subía más de tono.
-¡Está bien, está bien! ¡Ninguna de ustedes! ¡Ya lo haré yo! –dicho esto se puso de pie, se aliso la blusa y le arrebató la libretita a una de las meseras.
-Ay, ay, que sacrificio –le dije sonriendo mientras caminaba junto a ella.
-No me hagas regañarte a ti también.
Ya estaban a dos pasos de la mesa de Thomas cuando éste se paró de su lugar y se dirigió hacia la mesa de sus amigos.
-¿Harry Potter? –preguntó. Harry volteó curioso y cuando vio a Thomas se sorprendió.
-Eh… hola –contestó bajando su refresco.
-Mi nombre es Dean Thomas –dijo ofreciéndole su mano. Harry la estrechó. -… Hace mucho que quería conocerlo. Hay algunas tácticas que Krum se negó a enseñarme y pienso que usted las sabe hacer.
-En primera, –dijo Harry sonriendo –dime Harry. Segunda: no me hables de "usted". Y en tercera: ¿Cómo podías creer que Krum te iba a enseñar las tácticas que con tanto esfuerzo mantuvo en secreto?
Ambos rieron junto con Ron y Hermione frunció el entrecejo. Ginny se acercó a ellos. Dean volteó a verla y sonrió. Ginny bajó la libreta y se tocó el cabello de forma nerviosa; Harry sonrió. ¿Por qué tenía que sonreír?
-¿Señor Thomas? Puede sentarse justo aquí para que le pueda tomar la orden…
-¿Señor Thomas? Nadie me decía así desde que nuestro elfo doméstico murió –dijo Dean sonriendo a Harry. Él respondió a la sonrisa. Ginny tenía las mejillas ardiendo y les peló los ojos mientras Dean estaba a espaldas de ella. Cuando volteó Ginny volvió a sonreír.
-Lo siento. No hablo confiadamente con desconocidos –dijo en tono bromista. Rodé los ojos. Dean sonrió.
-Entonces… ¿Algo que le ofrezca? –preguntó Ginny.
-Mmm… sí. Un café y un pastel de la casa, por favor.
Se dirigió a su mesa. Ginny volteó a ver a Hermione y articuló las palabras "¡Qué trasero!" con los labios. Ésta rió con disimulo. Harry y Ron la miraron con desagrado.
-Nosotros tenemos las mejores nalgas del mundo –dijo Harry fingiendo un puchero. Mientras Ron asentía.
-Pues eso no lo puedo comprobar ya que no se las he visto –contestó Ginny.
-¡Bah! –exclamaron Ron y Harry.
-Pues yo he visto las de Ron… así que puedo decir que son favorecedoras en ciertas ocasiones –intervino Hermione sonriendo maliciosamente. Ginny la miró con la boca abierta.
-¡Demasiada información!
Durante los dos días siguientes, Dean no dejó de ir al restaurante. No era que me molestara pero definitivamente hacía las cosas más difíciles y a Ginny le cansaba que la gente se pusiera como loca cada vez que lo veían.
Entonces, después de que le sirvieran café por tercera vez en menos de una semana mientras Harry y Ron comían, entraron dos individuos con la ropa maltratada y sucia y la barba y la melena largas. Mónica, su compañera, fue a atenderlos.
-Lo lamento tanto, tanto, pero en verdad no se pueden sentar si no consumen algo –dijo. Uno de ellos era retrasado mental.
-Por supuesto, vamos a pedir algo… –miró la carta que le entregaba. –Una canasta de pan, sólo traemos 8 sickles.
Mónica se alejó recelosa y Ginny se dirigió a la mesa de su amigo y su hermano.
-Préstenme dinero y les juro por Merlín que les pago –dijo Ginny al mirar a Ron.
-¿Porqué? –preguntó Harry. Ginny sólo miró detrás de ellos y éstos voltearon. Entonces vieron a los hombres que se hallaban ahí y Harry sacó su billetera.
-¿Cuánto quieres? –preguntó.
-Lo que sea –dijo desesperada mientras miraba alrededor. -¡Gracias!
Se fue corriendo y agarró la bandeja que acababa de salir de las cocinas con 2 hamburguesas y 1 plato de carne asada.
-¡Pásame una canasta de pan, por favor! –gritó mientras dejaba el dinero en la caja registradora. Su compañera Alicia se acercaba a ella enojada.
-¡Ésa bandeja es de mis clientes!
-Lo que sea. ¡Prepara de nuevo la última orden! –gritó Ginny a la cocinera. Dicho esto, se dirigió a los dos pordioseros y les entregó la bandeja con una sonrisa sincera. El que estaba cuerdo le tomó la mano y la miró a los ojos.
-Yo no tengo dinero para pagar esto –dijo.
-Es mi regalo adelantado de Navidad.
-Usted es una brillante mujer y estoy seguro de que se lo pagarán.
-Eso espero –dijo ella riendo levemente. Se alejó de la mesa moviendo el trapo que traía en las manos con orgullo. Pasó junto a Ron y Harry.
-¿Escucharon eso? Soy genial.
Ambos sonrieron.
-Nosotros contribuimos –dijeron sonriendo.
Ginny volteó y casi se cae al quedar cara a cara con Thomas.
-Eh… ¡Hola! ¿Puedo ayudarlo en algo? ¿No lo están atendiendo bien?
-Tú… grandiosa… Eres…
-Ya me lo han dicho –contestó Ginny bromeando mientras Harry y Ron se miraban.
-Yo… ¿Quisieras salir conmigo? Estoy libre mañana por la noche… no sé. Podemos intentarlo ¿cierto?
-Em… me parece… ¿bien?
-Genial. Iré a recogerte.
-Este… sí, claro. Te doy mi número.
…
-No me agrada… -decía Ron. Harry, Hermione, Ginny y él se hallaban en el departamento de ambas comiendo fruta. Ginny tomó una uva y se la metió en la boca. Tragó y se inclinó en la mesa.
-No me importa que no te agrade… Sabes, ya tengo tiempo sin nadie y en verdad me agradaría…
-¿Pero con ése imbécil? –saltó Ron.
-No es un imbécil –dijo levemente Hermione mientras acariciaba el cabello de Ron. Éste y Harry la miraron. –Quiero decir, la invitó porque la vio hacer algo noble, no porque le haya gustado sólo físicamente.
-Iba todos los días a la cafetería cuando nunca piso ese lugar, ¿verdad Harry? –dijo Ron. Harry asintió con la cabeza pero estaba decido a no participar en esta conversación. –Yo creo que sí le gusta físicamente.
Hermione y Ginny rodaron los ojos. Harry se sentía extrañamente ignorado, o simplemente algo molesto.
-¿Tú qué opinas, Harry? –preguntó Hermione mirándolo con ojos penetrantes. Lo miré con interés, igual que Ginny. Harry sólo se encogió de hombros.
-Pues él es estúpido, pero… -vio la cara de Ginny desilusionada. –creo que si Ginny quiere salir con él tiene la oportunidad. Ella ya no es una niña, Ron. –Ginny sonrió. El cerebro de Harry reclamó con un dolor de cabeza –Saben, tengo que irme a hacer algo pero vuelvo al rato… o quizá mañana nos veamos, no lo sé. Hablamos luego…
Dicho esto Harry salió del departamento dando un portazo. Hermione y Ron se miraron sorprendidos. Ginny miraba la puerta mordiéndose el labio.
-O tiene prisa, o algo le hicieron hoy –dijo Ron. Lo miré con una cara de "ni puedo creer que seas tan tonto".
…
Harry regresó a su departamento con su mente trabajando a toda marcha. Las dudas predominaban y él no sabía lo que acababa de sentir. Abrió la puerta, la cerró y se apoyó en ella como si sus piernas no se lo permitieran. Se sujetó la cabeza con las manos pues le dolía mucho.
Estaba asustado con lo que acababa de vivir. No sabía si eran celos, enojo, cansancio, o simplemente un cambio hormonal. Pero definitivamente algo le había pasado esa tarde.
Algo lo golpeó en la espalda. Ron trataba de abrir la puerta, pero con él recargado era una tarea difícil. Harry se levantó de un salto y se acomodó las gafas.
-¿Qué hacías ahí tirado, amigo?
-Yo… me siento mal.
-Ya me lo temía… Te veías cansado y raro en el departamento. ¿Qué te duele?
-La cabeza.
-Veamos televisión. Si el dolor empeora iremos con Hermione ya que ella sabrá que hacer, ¿de acuerdo?
-Ron, no tengo 5 años –dijo Harry sonriendo.
LO SIENTO MUCHISIMO. Es de que tengo demasiadas cosas que hacer y termino con un proyecto y me encargan otro y nunca termino pero como este capítulo ya lo tenía pues dije, no hay que privar a los lectores xD
Jajaja, el caso es que si me tardo, no se preocupen, la historia continúa. Se está poniendo muuuuuuuuuuy buena xD jajajajajaja
Ya voy en un capítulo que me gusta mucho pero no es el 9 y el problema es que no sé como hacerlo llegar hasta ahí, en donde pertenece jajajaa, ya hasta sueño con la historia pero pues, hay veces en que la inspiración no llega y si llega, el tiempo no es suficiente, ¿comprenden? Así, que sólo espero que sigan amando la historia… y si no la aman, ¡AMÉNLA!
Ahora comenten porque eso es lo que me impulsa a seguir xD
