Capitulo 6:

La verdad de ese día

Ryoma entró al centro psiquiátrico con una caja de chocolates en su mano derecha y la otra en su bolsillo. Camino por el pasillo que tenía ventanas hacía el patío, dobló en una esquina y se detuvo. Ella estaba ahí, al fondo, en una silla, llorando.

Caminó rápidamente hacía ella.

-Ryusaki-la llamó.

Ella levantó la vista, estaba con los ojos rojos, tratando desesperadamente de limpiarse las lagrimas.

-¿Qué te pasó?-preguntó tratando de disimular su gran preocupación.

Ella bajó la mirada. No dijo nada. Estaba avergonzada.

Él miró la puerta que tenía al frente, decía: Dr. Kada especialista en psiquiatría.

Ryoma irrumpió estrepitosamente en la oficina, cerró la puerta, pudo ver a un doctor ya con edad, que escribía en una libreta unos apuntes.

-¿Si? ¿En qué puedo ayudarle?

-¿Por qué esta llorando? ¿Qué le hiso?

-Oh… así que eres amigo de Sakuno… No puedo decir nada de lo que se habla en las consultas, es privado, lo siento.

-¡Pero por qué tiene que hacerla llorar!

Ryoma salió y vio la silla desocupada en el pasillo, entonces salió corriendo en búsqueda de Sakuno.

Corrió por todo el centro, fue a su cuarto, no estaba, al banco en que siempre se sentaban, no estaba, al árbol, tampoco. Se detuvo cansado en medio del patío cuando diviso una maquina de refrescos, ella estaba ahí, la miraba y la tocaba con una de sus manos, como perdida en otro mundo.

Corrió hacía ella, cuando estuvo a su lado la miró desesperado, no tenía tiempo de disimular sus sentimientos, estaba preocupado y no podía negarlo.

-¡¿Qué te pasa?! ¿Por qué desapareces así como así? ¡No vez que estaba preocupado!-gritó para luego abrazarla fuertemente.

Sakuno despertó de su sueño en los brazos de Ryoma, miró hacía riba, pero no pudo ver su cara, estaba apoyada en su hombro.

-¿Q-qué te pasa Ryoma?-preguntó preocupada.

-¿Qué? ¿Qué te pasa a ti?-le preguntó separándose.

Sakuno lo miró asombrada, luego pareció recordar todo y bajo su mirada.

-Lo lamento… no sabía que hacía… me pasa seguido después de esas consultas.

Después de que calmarse, Ryoma sacó dos Jugos de Moras de la maquina, se sentó en el piso junto a Sakuno, apoyados en la maquina.

-¿Para qué tienen estas maquinas si ustedes no manejan dinero?

-Para el personal-respondió mirando su Jugo de Mora.

Ryoma recordó la caja de chocolates y se la pasó, Sakuno sonrojada la recibió con manos temblorosas y luego le dio una de sus más bellas sonrisas.

-Gracias…-

Ryoma no dijo nada y miro a otro lado, mientras Sakuno quedaba pensativa otra vez, ahora parecía que algo la perturbaba.

–Ya no te veo…

-¿Qué?

-En las noches, ya no te veo, cuando te vas, ya no estás más… sé que no te quedas… ya sé que no te quedaras para siempre.

Ryoma quedó tan sorprendido que se empezó a ahogar.

-Está bien… supongo que eso me muestra la verdad… tampoco te casaras conmigo ¿Verdad?

Ryoma la miró dudoso ¿Qué le estaba pasando a Ryusaki?

-Claro que si… lo prometí.

-Pero no cumpliste lo primero…

-Eso… yo… no puedo quedarme aunque quiera.

Sakuno se puso de pie y dejó el jugo y los chocolates en el piso.

-¡Hey!-la llamó Ryoma-¿Qué te pasa?

Sakuno se detuvo y con lágrimas en los ojos se giró.

-Ya no vuelvas…

En la casa de Tomoka…

Tomoka le sirvió una taza de té, mientras ella y Orio se sentaban a su lado.

-¿Te dijo eso?-preguntó Orio.

-Mm-asintió.

-Está volviendo…-susurro Tomoka.

-¿De qué hablas?-preguntó Ryoma.

-Ella ya no está alucinando y razona con lógica… pero… ¿Qué fue lo que pasó antes?

-Estaba llorando… y ya no quiere verme, creo que todo es por esa famosa consulta semanal, mensual, no lo se…

Tomoka y Orio se miraron.

-Debieras ir con Sumire-sensei-dijo Orio.

-¿Por qué?

-Ella puede decirte que le pasa a Sakuno.

Ryoma llamó a la puerta de la casa de Sumire, esperó unos minutos y le abrió la misma entrenadora de siempre, solo que no llevaba ropa deportiva y tenía un aire triste. Ryoma se presentó, aunque ella lo había reconocido, lo hiso pasar y sentarse en el sofá, ella se sentó en una silla al frente de él y le preguntó a que venía.

-¿Qué quieres Ryoma?-preguntó desanimada.

-Voy al grano ¿Qué problema tiene su nieta con las consultas?

-Oh… ¿Ahora te interesa Sakuno?

-Respóndame.

-Pero que irrespetuoso eres, como tú padre…-gruñó-¿Por qué quieres saber?

Ryoma se quedo callado, algo incomodo desvio su mirada al piso, Sumire se dio cuenta y como si hubiera entendido lo que pasaba le dijo- Oh… ya veo… Te gusta-Ryoma la miró tratando de no parecer sorprendido.

-Es más complicado que eso-afirmó.

-Si tanto quieres saber entonces te lo diré...-empezó-En cada consulta mensual Sakuno debe recordar con detalle lo que vio ese día…

-¿Qué día?

-El que hiso que ella terminara así.

-¿No habrá sido…?

-El día en que te fuiste-asintió.

-Entonces lo recuerda…-susurro.

-Así es… Pero no eres tú el culpable-dijo con aire despreocupado.

-¿No?-preguntó sorprendido.

-¡Claro que no! Las chicas son rechazadas todo el tiempo y nadie se vuelve loco por eso… bueno, no al punto de entrar a un centro psiquiátrico.

-¿Entonces?

Sumire guardo silencio, como si no quisiera seguir hablando.

-¿Entonces?-insistió.

-Su padre ¿Te ha hablado de él?

Ryoma recordó lo poco que había hablado de él, fue el primer día que la fue a ver, había dicho que era el culpable de que tartamudeara.

-Ese hombre… él sí que estaba loco…-suspiro-Ese día… Él mató a la madre de Sakuno…

-¿Qué?-preguntó atontado.

-Si… y ella pudo ver esa horrible escena justo después de volver del aeropuerto… luego tuvo el accidente… el doctor dice que su inconsciente la hace olvidar todo lo que paso ese día, aún así ella ha ido recordando todo, de hecho no me cabe duda que recuerda perfectamente que la rechazaste… ella me lo dijo una vez… prácticamente me lo gritó, fue una vez después de esas famosas consultas, salió llorando y me dijo que me fuera, que lo único que hacía era recordarle más y más ese día… pero parece que a ti te ama tanto que puede soportarte.

-Hmp…-Ryoma se movió en la silla nerviosa-¿Pero… por qué?

-¿Por qué la mató? Él tenía problemas mentales… siempre le daba órdenes a Miu (la madre de Sakuno)… y a Sakuno siempre la quiso convertir en una niña perfecta… pero en el caminó ella quedo muy traumada y terminó siendo torpe, como tú la conociste… así que Miu la mando conmigo, para que Sakuno no sufriera. Ese día… no sé por qué… Sakuno fue a su casa… y los vio… luego del accidente Etzu (el padre de Sakuno) fue internado… en el mismo centro que esta Sakuno ahora… pero… el murió.

-¿Cómo?

-No se sabe… solo murió un día y eso fue… sin signos de enfermedad, ni rastros de algún veneno, nada… yo creo que murió de tristeza… él no era un mal hombre cuando Miu lo conoció, hasta yo lo quería, pero luego fue diagnosticado de Esquizofrenia y tenía ataques muy seguido… hasta que paso lo que pasó…

Ryoma salió de la casa de Sumire con un aire diferente, ahora que sabía la verdad se preguntaba porque Sakuno lo quería tanto, y como pudo él ser tan idiota de burlarse de ella por ser torpe y de ser tan cruel ese día. Caminó hacía su camioneta y fue rumbo al Centro Psiquiatrico, era de noche y no se permitían las visitas, pero tenía que entrar, estaba decidido. Llamó a la puerta de vidrio de la entrada, un guardia se acerco al rato, lo miró como reconociendo su rostro, sacó una llave y abrió la puerta asomando solo la cabeza.

-No se permiten visitas-dijo de inmediato.

-Tengo que verla… déjeme pasar-

-No puedo, vallase-dijo a punto de cerrar.

Ryoma golpeo la puerta asustando al guardia.

-Tengo que entrar-dijo-¿Qué quiere a cambio?

El guardia quedo pensativo un rato, pesó que si no aceptaba de cualquier modo ese chico iba a romper la puerta.

-T-tengo un hijo… y tú eres su ídolo… ¿Me darías un autógrafo?

Ryoma camino rápidamente por los pasillos hasta llegar a la habitación de Sakuno. Tocó la puerta un par de veces pero nadie abrió, así que sacó la llave que le había dado el guardia y abrió la puerta. Sakuno dormía tranquilamente en la cama da arriba, aunque nadie usaba la de abajó. No sabía dónde estaba su compañera ni le interesaba, solo fue hacia ella y la sacudió hasta que ella despertara.

Sakuno se despertó y lo vio, casi saltó del susto-¡¿Ryoma?! ¿No es un sueño?-preguntó tocando su rostro.

-No… yo venía para…-dijo arrodillándose-…pedirte perdón.

Sakuno se sonrojo a más no poder, trato de controlar su corazón que latía mil por hora, se sentó en la cama mirando a Ryoma aún sin creerlo.

-Perdóname Sakuno Ryusaki por mentirte-dijó haciendo una reverencia-Por ser cruel e insensible, también perdóname. Esta vez prometo quedarme para siempre.

Hubo un silencio eterno, hasta que Sakuno se lanzó al piso a abrazarlo fuertemente. Ryoma no entendía que pasaba hasta que escuchó el llanto de ella, la abrazo de vuelta y con más fuerza.

-Espera…-susurró Ryoma-Aún no termino.

Sakuno se separó lentamente mientras se limpiaba las lagrimas-¿Q-que e-es?-preguntó.

-Solo hay una forma en la que eso pase...-entonces él buscó en su bolsillo y sacó una cajita de su bolsillo, a Sakuno se le abrieron los ojos hasta el límite de la sorpresa-… Y es de esta manera…

Ryoma abrió la cajita dejando ver un anillo de oro con detalles de plata-Es de tu abuela… me los dio cuando fui a verla esta tarde…

-¿Fu-fuiste con m-mi abuela?

-Si… me lo dijo todo… y es que tú no me querías decir nada-le regaño.

Sakuno lo miró avergonzada.

-En fin… Sakuno Ryusaki… ¿Te casarías conmigo?