REDEMPTIO
VI
"La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti"
.
.
.
—El frío te consumirá. Tratará de destruirte. Tratará de congelar cada pedazo de tu alma. Nadie dijo que fuese fácil, pero eres tú quien tiene el poder de decidir qué hacer con todo ese dolor.
—¿Y qué hiciste tú?
El hombre mayor río y estrechó a la adolescente entre sus brazos—.Yo te tengo a ti.
Ella se acurrucó más contra el pecho masculino y asintió.. Era cierto, no era fácil, pero siendo estrechada así no podía sino sentir calidez.
¿Nacimiento, vida, muerte…? El viento helado llevaba consigo a la bruma y al rocío de la tormenta que insistentemente la cubría. Dócilmente, sus dedos y después toda la blandura de su cuerpo comenzaron a congelarse. La piel pálida y desgastada comenzó a adormecerse bajo la languidez de la soledad otoñal de Rusia. Y el corazón de la joven huérfana, que tanto había querido amar y ser amado, se estremeció queriendo rendirse, mas ella fue nombrada una vez más hacía la vida.
—¡ ._._._._. ¡ —un grito fuerte logró llamarla. Sus ojos tristes se entreabrieron con el cansancio de los años de ser mujer y después de unos segundos, que le dolieron en cada punta de su cuerpo, pudo vislumbrar en medio de la niebla de su depresión el rostro de un hombre mayor—. Ah, claro… —fue un pensamiento débil; plata y turquesa se confundieron en su alma y ella entendió que por una vez en su vida, la belleza que le había sido negada la estaba rodeando… y dejó que ésta la tomase entre sí.
.
.
.
—¿¡Cuánto lleva aquí!? —Aleksánder tragó con fuerza y sintió un malestar estremecerlo. La mujer frente a él estaba rota y Viktor, al igual que siempre, parecía estar totalmente dentro de sí…
Despacio, Aleks tomó a la chica por los hombros y giró el cuerpo empapado que inconscientemente no dejaba de temblar; le pasó una mano por el rostro, haciéndole a un lado el cabello y acariciándole suavemente la mejilla— ._._._._. …—susurró el nombre con gentileza.— ¿Qué te pasó…?—pensó con pena. La muchacha no había salido a la intemperie más que con un delgado vestido verde corto —que ahora mismo pegado a su piel por la humedad no la protegía en lo absoluto— y unas zapatillas deportivas. Sosteniéndola, Aleksánder trató de frotar sus brazos, pero supo de inmediato que ese intento de darle calor sería más que efímero, su cuerpo estaba insanamente helado, su piel estaba erizada, sus pezones duros se marcaban bajo el vestido que casi no la cubría y sus labios, párpados, orejas y dedos se habían tornado de un tono azulado. Sin pensárselo dos veces se quitó su abrigo y enseguida cubrió a la chica con éste; él también había pasado un rato bajo la lluvia, evidentemente menor al de ella, pero incluso sin eso él estaba más cubierto y tan sólo esperaba que debido a las capas y a la calidad la ropa estuviese al menos un poco seca por dentro y guardase su propio calor corporal. Hecho eso, la sostuvo entre sus brazos y la pegó a su pecho, frotando con sus manos la espalda y brazos de ésta.
—._._._._., ._._._._. ... —el joven ruso repetía el nombre de la huérfana una y otra vez entre susurros, tratando de hacerla volver, pero no consiguiéndolo.
Parado detrás de ambos, Viktor observó a su amigo de la infancia sujetar contra sí el cuerpo inconsciente de aquella chica mientras trataba de hacerla volver en sí una y otra vez. Su azul parecía oscurecerse como una piedra preciosa, su cabello plateado escurría por el lado izquierdo de su rostro y las gotas resbalaban sobre su piel blanca y su cuerpo de mármol como si de cristales se tratasen. Lo cierto era que él conocía a Aleksánder y sabía por ello que su amigo era una persona amable, demasiado amable... quizá fue por ello que al ver a aquella mujer cerca de Aleks, al ver como sus engaños y su estupidez hacían que su amigo se preocupase, Viktor no pudo sino enfadarse más de lo que ya estaba, haciendo que su preciosidad se tornase en suspicacia. Receloso, se acercó a las dos figuras y su semblante se tornó severo al ver el estado en el que la mujer se encontraba.
—Tenemos que llevárnosla de aquí, ¡necesita entrar en calor ya!
Viktor frunció el ceño ante la ansiedad de su amigo y se evitó de decir cualquier comentario sarcástico, limitándose a escudriñar con dureza el cuerpo dormido, como si acaso con eso pudiese llegar hasta el alma femenina que tanto aborrecimiento le causaba y entender así por qué ella había llegado a San Petersburgo sólo para terminar así. Apretó los párpados con fuerza pasándose una mano sobre su flequillo. Lo cierto era que hiciese lo que hiciese jamás podría entender a alguien así y la verdad era que no le importaba en lo absoluto hacerlo.
Supuso que pese a todo no podía dejar que ella simplemente se muriese de una forma tan patética.
—._._._._. —Y así, como si en realidad no hubiese pasado tanto y a la vez tan poco entre ambos, el patinador pronunció con su voz grave el nombre de la mujer a la cual jamás debería de querer. Lo repitió una vez más, tratando de conseguir llamarla y sabiendo de antemano que seguirlo haciendo no haría sino fastidiarlo. Ante la firmeza de su voz, la chica se removió en el regazo de Aleksánder y los ojos femeninos se entreabrieron para encontrarse con los zafiros de Viktor.
Por unos instantes, Nikiforov estuvo ante el cansancio y la desorientación de la chica, quien en medio de la niebla parecía querer tomar un pedacito su azul para que la acompañase en su soledad. No obstante, la joven no pudo sino mantener la conciencia unos segundos para después volver a caer rendida ante ambos hombres. Viktor negó ante la imagen y no pudo sino pensar en lo desgraciada que se veía estando ahí medio congelada a causa de esa rabieta absurda.
—Al menos reaccionó un momento cuando escuchó que la llamaste, debe estar muy debilitada. Volvamos al apartamento para hacerla entrar en calor, temo que perderíamos más tiempo yendo hasta un hospital, pero esperemos que esté bien…
Viktor vio a Aleksánder hacer ademán de llevarse a ._._._._. entre sus brazos; y después de un momento de asco ante lo absurdo de esa situación supo lo que debía de hacer. Con un simple, pero fuerte toque en el pecho de su amigo detuvo a Aleks y con cierta reticencia fue él quien se echó a ._._._._. en los brazos, llevándosela y comenzando a caminar seguido por el otro hacia el apartamento. Aleksánder no dijo ni una palabra ante el gesto de Viktor, limitándose a apurar el paso.
Esa noche, el portero del viejo edificio se quedó callado y ocultó su desconcierto cuando después de haber salido por varias horas Aleksánder Petrovsky y Viktor Nikiforov entraron completamente empapados y se dirigieron con rapidez hacia el elevador, este último llevando a ._._._._. Nikiforov entre sus brazos..
Ambos hombres entraron al viejo apartamento y de inmediato Aleksánder corrió a llenar la tina con agua tibia. Viktor depositó el cuerpo de ._._._._. sobre el sofá que estaba desacomodado en medio de la sala de estar; y pudo ver que la chica estaba semiconsciente, lo cual ya era un avance considerando tanto su situación como la complexión débil que parecía tener.
Al instante, escuchó el correr del agua en el baño para después ver a su amigo rondar por las habitaciones y escucharlo buscar cosas. Aleksánder regresó trayendo un par de toallas un tanto descoloridas y una vieja manta color menta que tomó de la habitación principal. Colocando éstas sobre el costado del sofá, el joven se agachó para sacarle a ._._._._. las zapatillas y después quitarle de los hombros su abrigo con el que la había cubierto. La tranquilidad del semblante de Aleks se posó en Viktor—. Quítale el vestido. —Le dijo tratando de mostrar una gota de etiqueta para con la hija del padre de su amigo, arrepintiéndose inmediatamente por lo absurdo que era eso en la situación que se encontraban.
—¿¡Q-qué!? —lo descolocado que sonó Nikiforov en ese momento no concordaba para nada con lo cínico que era normalmente.
—¡Maldita sea! ¡Que se lo quites o se lo quito yo! —ante la mirada idiota del patinador, Aleksánder se limitó a hacerlo a un lado con un empuje para ponerse él enfrente de ._._._._. y en un solo movimiento sacarle de encima el vestido, cubriéndola de inmediato con la toalla y decidiendo ponerle encima de ésta la manta.
Viktor simplemente se quedó recargado en una esquina debido al empujón de su amigo, quien con simpleza —como si no dudase por un segundo que eso era lo correcto— se había hincado frente a ._._._._. y por encima de la manta estaba frotando su cuerpo tratando de darle un poco más de calor con la fricción.
Sin dejar de mirar a la chica que se debatía entre la dulzura del sueño y la crudeza realidad, Aleks llamó a su amigo sin poder ocultar su rabia— No te quedes ahí, maldita sea. Prende la calefacción. —Mas el otro se quedó inmóvil y sólo después de un rato atendió su llamado sin quitarles a ambos los ojos de encima.
Aleksánder había secado los dedos de las manos y de los pies de ._._._._. con la otra toalla para después colocársela sobre su cabello. La tenía casi abrazada mientras no dejaba de frotar sus brazos y su espalda. Instantes después, le dedicó una mirada profunda a Viktor para después volver a colocarse frente a la chica y sujetarla con suavidad del mentón— ._._._._., mírame. —Le dijo tratando de llamar su atención mientras masajeaba sus sienes tratando de hacerla volver.
Después de un rato la joven comenzó a reaccionar y el barista no pudo sino estremecerse porque en medio de la mirada frágil y perdida de ._._._._. lo único más que había era tristeza y miedo. Mientras fue recuperándose él no pudo sino tratar de reconfortarla.
—Hey, ._._._._. —La chica, que había recuperado el conocimiento parcialmente, parecía más bien ajena a lo que pasaba a su alrededor. No obstante, Aleks seguía abrumado por su estado, ya que estaba lejos de la normalidad. Despacio, colocó la yema de dos de sus dedos sobre el cuello de ._._._._., viendo que su pulso era más bien débil; y, posteriormente, tomó una de las más bien huesudas manos de la chica entre la suya más grande y dándole un apretón trató de nuevo de llamarla.
—Linda, escúchame, por favor. Sé que esto fue demasiado, pero necesito de ti un momento y todo estará bien. —El ruso acarició la palma de la pequeña mano formando círculos con su pulgar para después tratar de masajear los dedos en un intento por darle calor—. Necesito que trates de juntar tu pulgar con tu índice —apretó los dedos que le había indicado y los empujó levemente en dirección del otro para tratar de mostrarle lo que le estaba pidiendo— vamos, tú puedes…
No obstante, ._._._._. estaba lo suficientemente fuera de sí como para no poder entender ni atender el llamado que le estaban haciendo; apenas era consciente de sí misma, pero no lo era de la situación en la que estaba.
—Tienes que hacerlo, sólo junta tus dedos… —al tacto los músculos seguían rígidos, pero ella era la que tenía que hacer el intento para comprobar así si éstos seguían funcionando o no y con ello saber también cuál era en realidad el grado de su hipotermia.
Viktor se mantuvo en total silencio, su expresión seria ante los menesteres de su amigo. Mientras, Aleksánder seguía insistiéndole al tiempo que con su otra mano rozaba su rostro y sus cabellos, tratando de conseguir su atención.
Muy lentamente, ._._._._. comenzó a volver en sí y conforme lo hacía, ambos rusos pudieron ver cómo el rostro de la joven mujer comenzaba a mostrar muestras de desorientación y pánico.
—¡._._._._.!—al ver que reaccionaba, Aleks siguió tratando de llamar su atención, pero la chica sólo pareció conmocionarse ante la cercanía masculina, tratando de inmediato de alejarse, pero descubriendo que su cuerpo entumido y su falta de fuerzas no la ayudarían en lo absoluto.
—Hey, tranquila, —de inmediato Aleks retrocedió un poco y le mostró las manos en señal de paz, entendiendo su aturdimiento al despertar en total confusión…— Te quedaste afuera en medio de la tormenta y te trajimos de vuelta al apartamento, creo que tienes hipotermia, pero estamos tratando de ayudarte —. El protocolo era siempre informar lo que había pasado por más desorientada que la víctima estuviese. Y, efectivamente, la mujer parecía no comprender de qué rayos le hablaba aquel desconocido, mostrando más rasgos de perturbación que de entendimiento—. Lamento esto, en verdad, pero necesito saber cómo estás. Trata de juntar tu pulgar con tu dedo índice, sólo te pido ese pequeño esfuerzo, linda —la chica se sobresaltó ante el mote cariñoso, tratando de emitir un suspiro ahogado en medio de ese total desconcierto que la estaba llevando al borde de la desesperación. Aleks se removió incómodo—. Por favor… sólo una vez, ambos dedos…
—Que no entiende… —se expresó Viktor al fin después de haber sido un testigo mudo de todos los intentos de su amigo por volver a la vida a ._._._._., —no entiende o tan solo está actuando nuevamente como idiota, —pensó más para sí sabiendo de antemano que al otro no le agradarían sus palabras. Calculando lo que habría de hacer, recorrió los pasos que lo separaban de los otros. Estaba fastidiado y aburrido de que Aleksánder diera tanto de sí por otro ser humano, especialmente por alguien como ._._._._. quien parecía ni siquiera ser capaz de apreciar los esfuerzos del otro. Sin más, se posicionó frente a la joven mujer y haciendo a un lado a Petrovsky la tomó con fuerzas de los hombros, levantando unos centímetros su torso para poder tenerla un poco más a su altura. Con el movimiento, el ropaje de ._._._._. se resbaló levemente, dejando parte de su pecho desprotegido ante Viktor, quien ni siquiera lo notó estando enfocado más bien en escudriñarla con una intensidad que parecía querer llevarse todo de ella—. Hazle caso a Aleksánder cuando te habla. —Le dijo y sin prestarle más atención comenzó a tantear él mismo su pulso y la temperatura de su piel, revisando por su propia cuenta que tan entumidos estaban sus músculos y cuál era su estado—. Estamos en la maldita Rusia, joder, no será la primera ni la última vez que a alguien le pase algo así, pero sí será la última vez que te sigamos en una de tus estupideces y te saquemos de ella. Maldición, no sé qué mierda viniste a buscar, pero ya te lo dije, lo que sea no lo vas a encontrar, mucho menos vas a obtener nada de mí. ._._._._., tu padre ya está muerto y yo jamás voy a ser nada tuyo como para volver siquiera a ir a sacarte de otra de tus idioteces, ¿qué mierda estabas haciendo dejándote congelar en medio de la nada? ¿Eres demasiado tonta o simplemente tu estúpido plan se te salió de las manos? Tú te metiste en ese lío y en cambio nosotros...
—¡Viktor…! —el semblante tranquilo de Aleksánder se había descompuesto en uno preocupado al no poder asimilar nada de lo que estaba pasando frente a él. Cuando se hubo lanzado a separar al patinador de la joven, ya había sido demasiado tarde. Viktor la había sacudido y le había gritado, pero fue sólo por un instante antes de que Aleks lo alejase de ella que pudo reparar en los ojos aterrorizados de la mujer.
—¡Joder, Aleks! —Siendo separado de ._._._._., Viktor no pudo sino removerse el flequillo con exasperación al ver cómo de inmediato la chica procedió a huir de él con las pocas fuerzas que le quedaban; acción torpe que se resumió en un intento frenético, pero lento y descoordinado de tratar de tirarse del sofá y de esconderse a un costado de éste, pero siendo detenida por un calambre en su muslo izquierdo que descompuso su rostro en una mueca dolorosa.
Aleksánder de inmediato trató de acercarse a ._._._._. con una actitud y un lenguaje corporal de paz—. Es la hipotermia. Está totalmente desorientada y posiblemente tenga alucinaciones y estrés—. Habló más para sí mismo que para Viktor—. Pero creo que estará bien, dejemos que se aclimate un poco y después la metemos al agua tibia y le vamos subiendo la temperatura. —Muy despacio, Aleks se acercó a la joven y la volvió a cubrir con el ropaje que se le había desacomodado al moverse. Con mucho cuidado, la sujetó por sobre la manta de la espalda y de un brazo, y la volvió a subir al sofá para dejarla un rato ahí; no quería alterarla más con su tacto, pero tampoco pensaba dejarla en el piso para que perdiese más calor. Ante su toque, la joven tan solo se tensó y apretó con fuerza los ojos; posteriormente se acurrucó sobre sí misma, tratando de esconder su cuerpo de Viktor como si de un animal herido se tratase… el gesto no pasó desapercibido para ninguno de los dos rusos, exasperando a Nikiforov y preocupando a Petrovsky.
Dándole una mirada significativa al otro, Aleks los dejó a ambos un momento para ir a subir unos grados la calefacción. Podía escuchar desde la sala de estar la bañera a punto de desbordarse y mientras fue a cerrar la llave y a ver que todo estuviese en orden no pudo evitar pensar que lo que estaba pasando entre el patinador y la joven tal vez era más grande de lo que creyó.
Desde la sala de estar, Viktor divisó a Aleksánder en el fondo del apartamento preparando el baño y sacando cosas de los armarios. Suspiró con pesadez estando para ese punto ya más que asqueado de esa situación—. Prepara las toallas, la meteré a la tina. —Su voz grave y su mirada le dijeron a Aleksánder que más le valdría no protestar, por lo que tan solo lo miró con total incredulidad y preocupación desde la puerta de una de las habitaciones. El barista no supo a ciencia cierta si el otro estaba actuando mecánicamente, o si era una cortesía para que un desconocido no viera a la chica expuesta, o si simplemente en realidad no le importaba y tan solo quería acabar rápido con ese asunto… supuso que se trataba de lo último y con renuencia advirtió que la situación era que habían tres adultos en ese apartamento y que él era un desconocido para la chica, por lo que quizá lo mejor sería hacerse a un lado y dejar que Viktor la manejase, a final de cuentas no sería un baño en sí sino sólo una maniobra rápida para hacerla entrar en calor.
—De acuerdo… —le dijo con un suspiro— Deja la puerta abierta.
El patinador rodó los ojos— No tenía pensado ahogarla, si eso era lo que te preocupaba…
El barista simplemente negó y después siguió buscando entre los armarios.
Viktor observó por un momento el apartamento que años atrás había pertenecido a su padre y luego reparó en Aleksánder, penetrándolo con la profundidad de su azul. Después de todo lo ocurrido en esa larga tarde, se pasó una mano por sus cabellos plateados y finalmente se quitó su abrigo mojado, dejándolo en un lado de la mesa circular —que en su infancia recordó haberla visto siempre con una botella de licor y un par de vasos de cristal—; posteriormente, se arremangó la camisa hasta el antebrazo y se desabrochó los primeros botones de la misma. Suspiró con pesadez, asimilando seriamente lo que estaba sucediendo y tratando de ganar algo de cordura. Finalmente, se detuvo frente a la chica temblorosa, la tomó en sus brazos y la llevó hacia el baño de la habitación principal.
Casi inmediatamente el hombre mayor sintió a la joven apretujarse entre sus brazos mientras en un intento perecedero trataba de no hacer contacto con su pecho; no obstante, antes de que ella pudiese hacer o decir otra cosa él la llevó al baño, sentándola un momento sobre la tapa del inodoro para ir a tentar con el dorso de su palma la temperatura del agua. Una vez que se hubo asegurado de que todo estuviese en orden, se acercó a la chica y ante su expresión horrorizada y sin ninguna consideración le retiró el ropaje que la cubría —dejándola desnuda ante él en el que no fue sino un instante de total fragilidad y exposición—, y de inmediato colocó una mano bajo sus piernas y la otra sobre su espalda para levantarla y llevarla hacia la tina, misma en que la sumergió consiguiendo con esto mojarse sus propios brazos y parte de su camisa.
Era como si se tratase de un cruel juego de la fortuna que los hubiese llevado hasta ese punto. Inmediatamente, la sensación de escalofríos constantes ante el cambio de temperatura dejó a la mujer jadeante en manos del hombre que recargado en el borde de la tina sostenía su cuello y su espalda para evitar que se hundiese.
El contacto con la tibieza hizo que, finalmente, ._._._._. fuese recuperándose de lo ocurrido. No obstante, al parecer también su conciencia comenzó a recobrarse, permitiéndole adquirir una lucidez desgarradora del estado vulnerable en el que se encontraba ante Viktor. Éste se mantuvo inconmovible ante la mirada aterrada que ._._._._. comenzó a mostrar, pareciendo querer huir de él con las pocas fuerzas que le quedaban—. Debiste de haber reflexionado tus opciones antes de venir aquí —pensó con ironía mientras deslizaba su mano derecha por sobre la espalda para afianzar más su agarre, clavando sus dedos en la cadera femenina debido a que ._._._._. —quien como si no hubiese hecho ya suficiente con haberse presentado en San Petersburgo y haber causado esa escena— había comenzado a removerse con delirio entre sus brazos, como si quisiese hundirse y ahogarse por su propia voluntad.
—Mantente quieta.
Ante la firmeza de sus palabras, la oscuridad de su mirada y la fuerza con la que la sostenía, la mujer no pudo sino estremecerse. Y Viktor pudo presenciar cómo poco a poco, y como si se tratase de un reflejo condicionado, unas ganas de mostrar sumisión ante él la invadieron, y como si de una niña pequeña se tratase, ._._._._. asintió temerosa ante su orden; limitándose a tratar de cerrar las piernas y cubrir sus senos con sus brazos, al tiempo que apretaba sus párpados y asentía con un la respiración entrecortada y un sonido roto ante él. La chica estaba siendo totalmente humillada por él y su fragilidad mental no le permitía siquiera mantener una mínima cordura, lo único que sus pensamientos tenían cabida para albergar era lo avergonzada que se sentía y lo mucho que la lastimaba el tener las manos del hombre mayor sobre sí.
Viktor reparó calculadoramente en la chica y arqueó una ceja—. Relaja tu cuerpo. —Le dijo queriendo probar lo que creía estar presenciando. Ella le respondió en un susurro roto por el castañeo de sus dientes que no podía—. Hazlo. —Repitió él con firmeza. Y poco a poco sintió como el cuerpo que sostenía trataba de relajarse, no era muy efectivo pero el intento ahí estaba—. Quita las manos de tu cuerpo. —Su voz sonó peligrosa, pero despacio y pese al terror en su mirada la chica hizo como él le había indicado, mostrándose ante él en contra de su propia voluntad. Viktor asintió cuando perversamente entendió que por alguna razón que no le importaba entender ._._._._. estaba siendo totalmente dócil hacia él.
—¿Sabes por qué estás aquí? —ella negó bajito y él rodó los ojos— te quedaste en la intemperie por horas, bajo la lluvia y el frío, eventualmente te dio hipotermia. —Su tono de voz hacía evidente el desprecio ante lo estúpido de la situación. El semblante de ella se mantuvo simplemente interrogante,— ¿me estás entendiendo, no? —la fuerza con la que le habló hizo que de inmediato la chica asintiese con debilidad—. Bien. Porque no pienso volver a sacarte de nuevo de otra estupidez. Respira, te voy a sumergir.— Introdujo por completo el cuerpo y justo como esperaba, la mujer no hizo el mínimo intento por salir del agua por voluntad propia, quedándose quieta a su merced. Viktor dejó a la chica en el ras de la tina, y después husmeó levemente para vigilar si Aleksánder seguía buscando toallas y mantas en una de las habitaciones secundarias; una vez comprobado, se tomó el tiempo para quitar el corcho del fondo —donde de inmediato un remolino se formó succionando el agua— y abrir nuevamente el grifo izquierdo para reemplazar así tanto el líquido como la calidez perdida.
Nikiforov no lo admitiría en voz alta, pero esa noche hubo algo de depravado en él y en el modo en que la inclemencia de su azul devoró la total sumisión de la joven mujer ante él: los cabellos flotando en el agua, la palidez de la piel sumergida y la oscuridad en los ojos que como dos canicas permanecían inmóviles, abiertos y aterrados. El cuerpo etéreo de la mujer que se ahogaba, pero que no luchaba para impedirlo hizo que fugazmente recordase a su madre muerta mientras sin ninguna expresión contaba los segundos antes de sacar a ._._._._. con vida del agua.
Finalmente, sujetó su cuerpo y sacó su cabeza— creo que ya está bien, ve trayendo las toallas. —Le gritó como si nada a Aleksánder, mientras observaba la mirada ida de la joven y su intento silencioso, pero desesperado por ganar un poco de aire.
._._._._. estaba totalmente rendida ante él, y quizá fue por eso que Viktor se tomó un momento para sin ningún pudor observar el cuerpo que desnudo reposaba en su brazo. Era pequeño, demacrado y sin gracia alguna, no obstante, hubo algo que resaltó; el patinador afiló su mirada al reparar en muchas cicatrices que recorrían la piel de la joven, especialmente en sus brazos, caderas y muslos. Negó, sabiendo que no le importaba en lo más mínimo la estupidez ajena.
Aterrada ante el pensamiento de volver a ser ahogada, la chica se había aferrado al brazo izquierdo del otro, clavándole las uñas, pero él con un intento simple de manotazo había logrado apartarla.
Segundos después, Aleksánder entró al baño para pasarle una toalla grande con la cual envolver a ._._._._., y Viktor pudo ver el intento dubitativo del otro por ayudarlo a cargala.
—No la toques. Parece no gustarle el contacto, a fin de cuentas somos extraños para ella.
Aleks no pudo decir nada ante la mirada indescifrable del otro y se hizo a un lado con cierta reticencia. Lo cierto era que si ambos eran unos desconocidos, daba lo mismo quien la llevase… bueno, su amigo sí que era más cercano a ella de algún modo.
Viktor cargó a ._._._._. envuelta en una toalla hacia la cama de gran tamaño que se encontraba, desde hacía años, en medio de esa habitación principal. Sin mucho miramiento, depositó la figura femenina en una esquina de la misma —creando con esto una silueta oscura de humedad en la seda color zafiro—. Una vez que la tuvo ahí procedió a restregar la tela a lo largo del cuerpo, tratando de eliminar, sin mucha delicadeza, la mayor cantidad posible del rocío que cubría la piel lastimada de la joven quien como si quisiese tan sólo desvanecerse en ese mismo instante se limitaba a tener el rostro agachado, evitando encontrarse con él por completo. El ruso ni siquiera se prestó a preocuparse por ella mientras terminaba de secarla— ¿Encontraste algo con qué vestirla? —Le preguntó al otro quien asintió pasándole unos pantalones de algodón y un par de blusas de manga larga, posiblemente para cubrirla más, que había encontrado en algún lugar de su maleta— No encontré mucho. —Viktor le brindó a Aleksánder una mirada ¿es enserio? en torno a lo precario y descoordinado del atuendo que le había pasado—. Es tan solo ropa para dormir, —le dijo el otro restándole importancia—, yo jamás dormiría con algo así… —el patinador no pudo ocultar una mueca de fastidio y confusión que hizo reír al barista mientras sostenía los pantalones de pijama de color morado pardo y totalmente desteñido en algunas partes por viejas manchas de cloro y dos blusas de algodón blancas, una de ellas con viejas ilustraciones infantiles—. Oh, dios, ¡esto es tan yo! —Aleks le brindó una sonrisa burlona a su amigo quien simplemente rodó los ojos.
Sujetándola por la cintura, Viktor dio un tirón al cuerpo de la mujer, halándolo hacia él para así facilitar su tarea. Se quedó mirando la figura frente a él un instante aunque su piel ya no estaba azulada, seguía demasiado pálida. Se dio cuenta de que Aleks no le había pasado ropa interior, pero decidió ignorando, vistiéndola tan solo con la ropa de dormir y dejándole la toalla un rato en los cabellos.
._._._._. ignoró al hombre que la vestía, deseando que él se largase y la dejase sola lo más pronto posible. Viktor ni siquiera la tomó en cuenta y se limitó a hacer lo suyo sin tener ningún cuidado en la labor… como si fuesen dos jodidos extraños, como si ella en verdad no le importase en lo absoluto. En cuanto hubo terminado, hizo a un lado el edredón y las cobijas y metió a la chica bajo éstas para inmediatamente echarlas de vuelta para cubrirla. No hubo un arropamiento sino tan solo la actividad suficiente para dejarla ahí.
Él la miró y ella pareció querer meterse bajo la ropa de cama, mas se mantuvo firme y temblorosa mostrando sólo la cabeza bajo ésta. Él alejó su mirada de inmediato, decidiendo no molestarse más con ella ni por esa noche ni nunca más.
—Con esto será suficiente, Aleks. Vivirá. Nosotros también deberíamos aclimatarnos, lo que menos necesito es un resfriado a causa de todo esto. Creo que no hay mucho en la cocina, pero ¿crees poder preparar algo caliente antes de largarnos de aquí? O al menos un buen trago nos caería perfecto. Venga, date prisa, tengo un perro y una rutina para antes de dormir que necesito atender antes de perder más horas de sueño para mañana.
Aleks suspiró. Sabía de antemano que la joven mujer no tenía la gracia de Viktor, sabía que había entre ellos un problemón más grande de lo que se imaginaba, sin embargo, aun ahora no entendía qué rayos pensaba su amigo. Era claro que el patinador no había tenido mucho interés en la chica, pero había hecho lo mínimo humanamente necesario para auxiliarla, y ahora parecía que le urgía largarse de ahí ya. Rodó los ojos, Viktor podía ser un completo idiota la mayor parte del tiempo.
—Hey… —hizo a un lado a Viktor y se acercó a la joven—. ¿Cómo te encuentras? Soy Aleksánder Petrovsky, amigo de la infancia de Viktor, lamento presentarme hasta ahora, todo lo que pasó me tenía corriendo como loco. —Ella lo miró desconfiada y él le sonrió levemente— Te quedaste afuera en la tormenta y te hemos traído de regreso. Estarás bien, logramos aclimatarte.
Ella hizo una mueca que trató de pasar por un asentimiento y Viktor no pudo sino mirarla con exasperación.
—Está bien, —le repitió Nikiforov a su amigo—, pero debe estar muerta de cansancio, deberíamos irnos.
Aleks asintió— hey, vendremos por la mañana a ver cómo te sientes —, Viktor lo volteó a ver como si se hubiese vuelto loco—, lo haremos, —afirmó con fastidio.
._._._._. se removió incapaz de mirarlos a los ojos. Estaba pasando por una de las situaciones más vergonzosas y caóticas de su vida y tan solo quería pretender que el par de hombres no existía. Ella que conocía del dolor no pudo evitar el sentirse herida, poca cosa y avergonzada ante ellos.
Ambos se fueron a la sala de estar y Aleksánder trató de poner un poco de orden el apartamento y en sí mismo. Después de un rato logró servir un trago para ._._._._. con lo que había quedado de la botella de la tarde y se lo dejó en el buró. Al no encontrar nada en la desierta cocina para él y para Viktor, decidió que lo mejor sería que buscasen algo mientras iban a casa.
Finalmente, rebuscó en el apartamento hasta encontrar algo de ropa de hombre que en el pasado había pertenecido a Nikiforov, y de hecho Aleks no dudaba que entre ella hubiesen cosas también de su propio padre, no obstante, cuando le ofreció a Viktor algo con lo que pudiese cambiarse tan solo para salir del paso, éste lo miró con total desprecio, como si de pronto la ropa de su padre se hubiese convertido en una peste. En ese momento, Aleks reparó en la forma en que Viktor le echaba una ojeada al apartamento antes de salir del mismo: con total asco. Aleksánder no pudo decir nada respecto al hecho de que su amigo parecía preferir salir con las ropas húmedas al exterior helado con tal de no vestir nada perteneciente a su difunto padre. Tan solo pudo limitarse a asegurarse una vez más que todo estuviese medianamente en orden y a despedirse de ._._._._. con una mirada conciliadora, asegurándole que todo estaría bien y que mañana le darían una vuelta, ya más tarde se encargaría de lidiar con la total negativa de su amigo ante ello.
Ante el total desgano de su amigo, sin decir o hacer ya más, Aleks decidió llevárselo de ese lugar que tanto parecía estar fastidiándolo. Y él, después de haber atado cabos con la historia que esa tarde le había sido contada y el pasado que había vivido, no pudo sino recordar a un Viktor más joven que había vuelto de un pequeño viaje a Kiev y el semblante que había traído a su regreso. Ese mirar, no correspondía con el que ahora había escrutado a la joven que había comenzado a adormilarse bajo el cansancio del día; la decadencia con la que ahora parecía querer deshacerse de todo de aquella mujer no correspondía con la realidad sino con la distorsión del pasar de varios años de dolor y soledad.
—Hey, ¿no crees que sea mejor quedarnos a cuidarla? o al menos podríamos dejarle nuestros teléfonos—. El otro tan solo le dio una mirada insolente y Aleks supo que estaba maldiciendo en su mente—. De acuerdo. —Asintió con un leve gesto de tristeza, pues sabía que lo que sucedía con aquella chica jamás sería lo suficientemente fuerte como para destruir a Viktor, no obstante, el mismo Viktor sí que era lo suficientemente fuerte e idiota como para dañarse a sí mismo.
Ambos hombres salieron, uno con pesar y el otro con ansias de largarse de ahí. Viktor y ._._._._. ni siquiera se dieron una mirada ni se dijeron más antes de que el otro se alejase finalmente de ésta.
Cuando estuvieron fuera del viejo edificio, ambos pudieron ver como la lluvia había detenido su pesar sobre San Petersburgo, habían estado tan ocupados dentro del pent-house que no se habían percatado de ello. Por un momento se detuvieron a admirar el tono gris afligido que el cielo había adquirido. Ninguno comentó nada al respecto.
En el camino, el par de rusos compraron unos cafés instantáneos en la tienda de conveniencia y sin decirse más recorrieron juntos un buen trecho de San Petersburgo hasta que finalmente llegó el momento de que se separasen en direcciones contrarias para ir a sus destinos, justo como cuando eran niños. Aleks quiso decir algo más, pero terminó negando mientras se acomodaba el abrigo que había tomado prestado y miraba a Viktor —cuyas ropas se habían secado con el viento, pero a quien no le habría caído mal tomar un abrigo y unos calcetines prestados—, dándole una palmada en el hombro, se despidió de él.
—Tan solo piensa bien en lo que haces. Recuerda que las campanas doblan por todos.
El patinador ignoró su referencia y ambos hombres se alejaron.
El ruido de la noche los cubrió y encima de ellos la luna no se asomó, cubierta por la nebulosidad de aquella tormenta que los había llamado.
Y la mujer que cuando adolescente había querido huir para lastimarlos y obligarlos a buscarla, ahora no deseaba sino no haber sido encontrada. Era débil y precisamente por eso sabía que la fuerza de Viktor era algo con lo que jamás podría tener una oportunidad.
.
.
.
—Repíteme otra vez la mejor respuesta para el maldito examen..
El otro rodó los ojos—, puedes poner que si algo se rompe en alguien, entonces habrá algo que también que se desmorone en cada uno de nosotros. El sufrimiento, la agonía y la muerte de un cualquier ser humano nos dañará a todos, te dañará a ti…
El adolescente se acarició sus preciosos y largos cabellos plata y miró a su mejor amigo con fastidio. Asintió ante la respuesta del otro y ambos entraron al examen.
Eventualmente, y como Aleks sospechaba, Vik no sacó un sobresaliente en esa nota.
15/11/2017
¡Hola! Me he tardado un poco con el capítulo (en el sentido de que fue una semana, pero yo había dicho que serían un par de horas). La razón es que le pedí a mi novio A.K.A. mi beta reader ocasional, que por favor le diese una leída al capítulo y me diese su opinión, pues (como ya habrán leído) pasan algunas cosas importantes y no me sentía del todo segura. Eventualmente, él se tardó varios días en leer y posteriormente yo también lo revisé. Pero bueno, lamento la tardanza, aunque no haya sido tanta, y de corazón espero tener actualizaciones constantes y seguidas de este fic. :3
Eso. Espero que este capítulo les haya gustado, fue un poco conflictivo, así que estoy abierta a sus opiniones.
-Respondiendo a sus comentarios anteriores (pues lo dejé para este capítulo):
Melina659: Meli, tenerte como lectora es una alegría total, todo tu apoyo significa muchísimo para mí y lo aprecio mucho. Todas las canciones que me sugieres le quedan como anillo al dedo al fic y me inspiran muchísimo mientras escribo, así que no dejes de hacerlo! ;) No te arruino la sorpresa, a lo largo de la historia se resolverán varias incógnitas y tendrás tu respuesta sobre si son hermanos o no. Su situación es complicada, pero a algo tendrán que llegar. Sobre X, su musa, espero que su revelación sea una sorpresa agradable; tú te habrás formado una opinión sobre los personajes de la serie y estás mega spoileada, así que ojalá y la aparición de ese personaje te agrade, evidentemente tiene que ser un patinador distinto a Viktor para haber logrado atraer la atención de la protagonista. ;) Y pues eso, espero que te esté yendo muy bien en la escuela, que pronto tengas vacaciones y que descanses mucho. Ya sabes que por aquí o por mis redes sociales ando para cualquier cosa que necesites. Un abrazo, te quiero!
Nat-Woods: Gracias de corazón tanto por leer y estar siempre al pendiente como por ofrecerme todo tu apoyo y comprensión, lo aprecio muchísimo y me da bastante serenidad. Que gusto que te esté agradando la historia, amo que me lo hagas saber, aquí ando para cualquier duda o comentario. Rayos, si la actitud de Viktor te da rabia, pues bueno, en este capítulo se ha pasado xD puede ser un idiota, pero justo como mencionas, esperemos que las cosas se aclaren pronto por el bien de ambos. ;) En verdad prometo esforzarme para actualizar seguido, ya estoy preparando el siguiente capítulo. ;) Es cierto, escribir durante los malos momentos es un consuelo enorme, pero también lo es el tener personas para leerte y apoyarte. Te mando un fuerte abrazo, por aquí ando siempre para cualquier cosa que necesites. Que tus días sean lindos y que todos tus deseos se cumplan.
Wolf Girl: Bienvenida a la historia, gracias por haberle dado una oportunidad al fic. Gracias también por todo tu apoyo y buenos comentarios al respecto, lo aprecio muchísimo. Me seguiré apurando para actualizar seguido y que no te quedes sin capítulos para leer. Un abrazo grande, espero te encuentres muy bien. Nos leemos! ;)
Gracias a todos los que se toman un momento para leer y comentar. Ustedes son mis soles.
Un abrazo enorme. Nos leemos.
Apailana*
