Capítulo 5.

Sintió sus parpados completamente pesados. Escucho voces a lo lejos. Hinata, Ino, Tenten, incluso la misma Temari. Se obligó a abrir los ojos, observando un techo de piedra y pequeñas luces causadas por las antorchas prendidas en aquel lugar.

—Sakura-san…—escuchó.

Cuando Sakura despertó, se encontró metida en una bolsa de dormir. Sus jades cayeron a un costado observando a sus compañeras mirándola con preocupación. Su vista viajo por todo el lugar encontrando en la pared el símbolo de su clan. El Clan Uchiha.

Se sentó rápidamente, provocando que un fuerte dolor en la cabeza la hicieran tambalear, siendo sostenida de una mano y otra en la espalda. Abrió los ojos con un poco de dolor, observando a Shikadai, mirarla.

—¿Se encuentra bien?—cuestionó el Nara.

—¿Dónde estamos?—murmuró Ino. —Sakura…—llamó en busca de una respuesta.

—Este lugar es…—fue interrumpida.

—Uno de los escondites del clan Uchiha—escucharon. —Para ser preciso, uno de los refugios—soltó.

Las personas reunidas en el lugar se abrieron paso, dejando pasar a una mujer corpulenta de edad avanzada, sus ojos eran pequeños y su cabello grisáceo se asemejaba a la melena de un león usaba una especie de bata naranja con bordes verdes, unos pantalones grises y una bufanda rosa, también una diadema de orejas de gato de color negro.

—Usted es…—Shikadai sacó un Kunai por si debería proteger a los demás.

—Sakura-sama—escucharon una voz más joven.

—Uchiha-sama, es bueno ver que está bien—hablo la mujer.

Junto a la mujer mayor apareció una mujer de cabello marrón largo, por debajo de la cintura, de ojos marrones. Llevaba una blusa sin mangas de color rojo, pantalón de color claro, medias de malla y sandalias.

—Nekobaa-san…—la pelirrosa hizo una leve reverencia. La mujer, sonrió levemente haciendo una reverencia con un movimiento apenas perceptible de cabeza. —Tamaki-chan—sonrió a la chica. Siendo correspondida.

—Nos enteramos de lo sucedido en Konoha—murmuró la joven. —Baa-san quería saber si ustedes estaban bien—inquirió. —Asi que usamos los tuneles para poder llegar a Konoha—informó.

—Ya veo—murmuró Sakura desviando la mirada.

—¿Dónde están Sarada-chan y Sasuke-sama?—cuestiono Tamaki.

—Yo…—murmuró Sakura apretando los puños.

—Tamaki, déjame hablar a solas con Uchiha-sama—pidió la mujer.

La joven castaña miró al instante a la pelirrosa, para luego asi asentir, los demás se alejaron de ellas, dándoles espacio para poder hablar sin ser interrumpidas. La mujer mayor suspiró una vez se vieron solas. Observando como la pelirrosa soltaba sollozos.

—No pude protegerlos—sollozó la pelirrosa.

—No tiene por que cargar con todo ese peso, Uchiha-sama—hablo la mujer.

—Se llevaron a mi esposo y yo no pude hacer nada—comentó entre sollozos Sakura. —Y Sarada, mi hija logro salvarnos, ocultarnos aquí y salir en busca de su padre—los espasmos en su cuerpo, lograban hacerla hablar entre hipos.

—No creo que Sasuke-chan, le hubiera gustado ver a su mujer siendo lastimada—dijo Nekobaa. —Y sobre Sarada-hime—suspiró la mujer. —Esa niña es bastante inteligente, de las mejores Uchiha que se han visto en décadas—comentó.

—Pero…—murmuró la ojijade.

—Confié en ellos—pidió la mujer. —Regresaran junto a usted, se lo aseguro—sonrió levemente la mujer. —El actual Clan Uchiha, no sigue los ideales que les corresponde a su clan—comentó la mujer con cariño. —La Amistad, la Paz, el Autosacrificio por el bien del mundo y la devoción a su hogar es algo que reluce al renacido Clan Uchiha—siguió, observando como la pelirrosa secaba sus lagrimas. —Todo gracias su intervención, Uchiha-sama—terminó.

—Nekobaa—murmuró la ojijade. —Gracias—susurró sonriéndole.

La mujer mayor, asintió. Sakura soltó un suspiró. Observando como a unos metros Tamaki, desempacaba varios costales, comenzando a repartir suministros a los refugiados con ayuda de Hinata, Ino, Temari y Tenten. Mientras Shikadai miraba de soslayo a su dirección.

—Será mejor que coma algo…—hablo nuevamente Nekobaa. —Necesitamos que tenga fuerza por usted y por el….—sonrió mirando el vientre de la mujer.

—¿Usted…?—Sakura fue interrumpida.

—No lo sabía hasta que la vi…—respondió la mujer gato.—Sasuke-chan, estará feliz—inquirió.

—Lo estará—asintió Sakura.—(Asi que será mejor que regreses a salvo Uchiha Sasuke)—pensó mirando al techo.

—Tamaki—llamó la mujer gato. —Trae un bento para Uchiha-sama—pidió.

—¡Hai!—afirmó la joven.

Se apresuro a tomar un bento para luego asi correr hacia donde se encontraban Sakura y Nekobaa. Le entrego la comida a la pelirrosa, para luego asi regresar y tras unos segundos volver con la pelirrosa, entregando un poco de té.

—Debe resguardar energías, para poder movilizarnos a Sora-ku—sonrió Tamaki.

—¿Realmente…?—Sakura abrió los ojos sorprendida.

—Son parte de su familia, no es cierto—murmuro Nekobaa. —Son personas de Konoha, Sarada-hime y Uchiha-sama, les quieren a todos como su familia—comentó la mujer gato tranquilamente. —No me importaría tener a algunos humanos más en la ciudad—soltó.

—Lo ve Sakura-sama—sonrió Tamaki.

—Y asi podré estar más al pendiente de su salud y la del pequeño—suspiró Nekobaa.

—¿Pequeño?—murmuró Tamaki. —¿Sakura-sama esta….?—fue interrumpida.

—Asi es mocosa—afirmó la mujer gato. —Y por la gravedad de la situación en este momento….—suspiró, mirando a la pelirrosa, la cual asintió. —Será mejor que sean pocas personas las que sepan acerca del estado de Uchiha-sama—terminó.

—Entiendo—asintió seriamente Tamaki. —Estará segura con nosotras, Sakura-sama—sonrió.

—Mientras Sasuke-chan, ni Sarada-hime esten—tomo la mano de la pelirrosa, acariciándola con cariño. —Nosotros cuidaremos de usted y del bebé—soltó.

—Nekobaa…—susurró Sakura. —Muchas gracias—sonrió abiertamente.

La mujer gato, sonrió asintiendo levemente. Se coloco de pie, mirando hacia las personas refugiadas que ya hacían comiendo sus bentos, para luego asi, tomar un poco de aire y soltar un suspiro.

—¿Ahora nos dirá quien es?—cuestionó el pequeño Nara con el ceño fruncido. Los aldeanos prestaron atención.

—Más respeto mocoso—bufó Nekobaa. —Señores…—llamó la mujer. —Soy Nekobaa, dueña de una tienda de provisiones que el Clan Uchiha usa—comentó mirando a todos.—Tanto mi nieta como yo vivimos en una ciudad abandonada, en las afueras de Konoha, un poco retirado—inquirió.—No puedo dejar a Uchiha-sama en este lugar—siguió.—Y por el bien de ella y de todos ustedes, lo mejor será ir a refugiarse a la ciudad—soltó en un suspiró.

—Allá tendrán un lugar donde dormir, lo básico para sobrevivir y comida—comentó Tamaki.

—No me parece una mala idea…—murmuró Ino.

—¿Realmente debemos confiar en ellas?—cuestionó Inojin alzando una ceja en alto.

—¿Sakura-san?—murmuró Hinata en busca de una respuesta.

—Son parte de mi familia junto a Sarada y Sasuke-kun—hablo la pelirrosa, sorprendiendo a todos, incluso a Nekobaa. Tamaki sonrió abiertamente. —Yo confió en ellas ciegamente—soltó.

—Entiendo—suspiró Temari.

—Iremos con ustedes—afirmó Shikadai. —Quizás ahí este más segura Sakura-san—dijo en un suspiró.

Temari sonrió ladina, completamente orgullosa de su hijo. Había escuchado a Sarada antes de que las puertas del refugió se cerraran. La Uchiha había dejado a su madre en manos de Shikadai. Y al parecer su hijo estaba pendiente en cumplirlo. El cuidaría de Sakura.