Un gran saludo al gran lector que ya ha llegado hasta aquí. A este punto de la historia ya he estado planeando el final de lo que será un buen desenlace. Aún falta un poco para terminar esta pequeña historia, peo ya todo está en cuenta. No está demás decirles que cualquier PM o review siempre, SIEMPRE, va a ser bien recibida. La trama será cada vez más genial, se los aseguraré. ¡Gracias por su atención!


Una luz borrosa abordó mis ojos. Poco a poco los abría, volviendo así a entrar en control con mi cuerpo. Me costó un poco, pero logré volver a ver bien… la cabeza me dolía considerablemente. Tuve en cuenta que lo último que recordé fue caer herido en mi cuarto de hotel… exploré y examiné el lugar donde me encontraba con mis orbes oculares… definitivamente no era mi cuarto. "¡Sylveon!" Pensé. Recordé que no está conmigo. Me levanté rápidamente de la cama en la que me encontraba. Al acto, me fijé en un espejo que se encontraba en el muro a mi derecha. El maldito que me golpeó dejó mi ojo izquierdo morado. Dolía considerablemente… pero francamente no dolía tanto como el no tener a Lyah a mi lado. ¡Maldición! ¿Qué diablos harán con ella? No puedo dejar que le hagan algo… ¡No voy a permitir que la toquen!

Azoté la puerta del cuarto en el que me encontraba, al salir, una sala algo conocida desprendió un ambiente familiar… pues unos cuantos niños y unos adultos se encontraban pasando el rato ahí. Los niños se asustaron notablemente por mi actuación… los adultos soltaron lo que parecía ser un suspiro.

"Brock, ya está bien". El hombre que estaba en el salón llamó al chico con el que me encontré esta mañana. El apareció urgentemente.

"Lo siento, papá. Ya me encargaré yo del resto. Puedes irte".

"Asustó a tus hermanos". Se quejó, mirándome con imprudencia.

"Créeme que es grave… él tiene sus razones".

Lo que parecían ser los padres de Brock dejaron el lugar junto con sus hijos. Me sentí algo apenado… pero aquello no me hizo cambiar de parecer. Pregunté a Brock de lo que sucedió.

"La persiguieron… pero no sé si la encontraron". Respondió a mis somnolientas preguntas.

"Ayúdame… por favor". El hombre pensó por un minuto, buscando un posible plan.

"Tengo una idea… pero primero necesito saber la verdad".

"¿L-la… la verdad?" Pregunté, confuso… Me miró escéptico en respuesta, y ahí fue cuando entendí a lo que se refería. El motivo del ataque. Supo que le omití información… pues con semejante problema, como no.

Le expliqué como fue que la encontré… que no soy un entrenador del todo… que francamente supe que me persigue aquel equipo Rocket desde ayer… Que cuál es el propósito original de mi Sylveon y pues claramente, le expliqué que ella se podía comunicar conmigo. Las últimas palabras lo desconcertaron un poco. El conoció muy pocos pokémon con don del habla… y se puso realmente escéptico cuando le comenté sobre la habilidad de Lyah. En unos segundos de meditación, Brock me dio un concepto de la situación que nunca abordé en mi mente.

"¿No has pensado en que ella sea un experimento?… Puede ser que así mediante la alteración de su genética. El Equipo Rocket ya ha hecho esta clase de cosas en tiempos pasados". La teoría parecía apuntar a la verdad, pero era una suposición hasta ahora. Lyah… ¿una posible creación de laboratorio? Bueno… parece que lo de la "magia" fue un término que exageré. Pero pensar algo así es más triste de lo que parece. Por ahora, necesito dedicarme a encontrarla. Le pedí a Brock opciones… él me recomendó ir a la base que tienen en Ciudad verde… Le comenté que llegaríamos allá por lo menos hasta el otro día. Hasta que sacó un par de llaves de su bolsillo.

"¿Estás seguro de hacer esto?"

"¡Seguro!" Exclamó, emocionado.

"Es… es el equipo Rocket… puede llegar a ser peligroso…"

"Son más fanfarrones de lo que tú crees. Tienes que confiar". Su deslumbrante sonrisa volvió a irradiar el lugar desde su rostro, levantando su brazo mientras un pulgar optimista se hacía lucir de su mano derecha. "¡No permitamos que se salgan con la suya!". El carisma y disposición de él… por ello es que es tan conocido por aquí. Francamente, me levantó la moral.

Salimos del hogar de Brock… el llevó unas cuantas pokébolas… Esperé por todo el poder de Arceus que esto no llegara a pasar a mayores… pero algo me decía que ya era grave. Brock les dijo a sus padres que iría a arreglar unos asuntos. Al parecer ellos tenían confianza en él. Incluso siendo el equipo Rocket…, este sujeto va ser de gran ayuda. Me dirigió a una motocicleta con sidecar que al parecer es de su padre. Me brindó un casco para prepararme y subir; encendió el motor. Como si fuera obligación, interrumpí a Brock un momento.

"No tienes por qué hacer esto". Sentí que era necesario decir algo de ese estilo. "A penas sé cuidar de un pokémon… debe ser mi problema".

"La vida de un pokémon está en riesgo… No pienso permitir que le pase nada… y aún más si viene siendo con el equipo Rocket". Tomando el control del vehículo, me invitó a subir. "¡Vamos!"

Con la noche aún en sus inicios, partimos del lugar, en búsqueda del pequeño enigma que me ha acompañado todo este viaje. Mientras Brock conducía el vehículo… mi mente no dejaba de atormentarme… de fijarse en el maldito inútil que me noqueó esta tarde… del otro imbécil que salió a perseguir a Lyah… Y Lyah… santo dios mi pokémon… ¿Para eso firmé la maldita tarjeta de entrenador? Confusión, temor, angustia, pena… Sólo quería vivir algo diferente… sólo quería aprovechar mi suerte. Y por un momento, quise aprovechar en verdad a mi Sylveon. Quererla, cuidarla, entrenarla. Una lagrima salió de mi ojo bueno… quería, pero aun así, no me permití el lujo de llorar, de liberar mi carga emocional. Eso nunca sirve de nada cuando sabes que tienes que arriesgarlo todo. Tenía miedo… siempre soy esquivo con los problemas… pero francamente, a este punto, debía dejar de lado mi filosofía. Simplemente debía actuar. Por eso dicen que el que mucho piensa, poco vive… y en este momento, sí que tengo que concentrarme en seguir viviendo.

Conforme íbamos avanzando en carretera cada vez mi disposición era más grande. Con un ojo herido y algo cansando, pero estaba dispuesto. Aunque me negaba llenar mi cabeza de pensamientos, Lyah permanecía en ella constantemente. ¿Qué sería de mi si la perdiera? ¿Si de alguna manera… de alguna manera ella dejara de existir? Cielo santo… Yo en verdad quiero ese pokémon. Es un ser fantástico…, un ser del que siento una responsabilidad extraña. Yo le dije que no la dejaría sola, y eso es lo que voy a hacer. Sólo fueron unos cuantos días. Pero por lo que he experimentado, una pequeña parte de mí se fue con Lyah… y no podré estar en paz conmigo mismo si esa pequeña parte de mí no está a mi lado. No estaré completo sin ella, la necesito aquí conmigo. Maldición… la rabia invadió mi cuerpo. Mis dientes hacían fricción los unos con los otros, y mis puños proyectaban una fuerza esquiva al control de mi cuerpo, sujetando los bordes del sidecar como si quisiese exprimirlo; destruirlo. Eran tantas las sensaciones que a decir verdad no sabía cómo actuar… pero el objetivo ya era un elemento en común.

Llegamos a Ciudad Verde después de un trayecto de hora y cuarenta y cinco minutos. Brock me decía que la base se ubicaba en unas cordilleras alrededor de los bosques de la ciudad. Le dije que nos apresuráramos, pero él se detuvo un momento. Dejó el móvil estacionado y asegurado. Puso los cascos dentro del sidecar, y dirigió una mirada sería ante mí.

"¿Por qué la estás ayudando?". Francamente, aquella pregunta se me hizo estúpida en este momento.

"La salvé una vez… No quiero que mi esfuerzo se vea mal logrado". Reiteré.

"¿Y por qué no pensaste en dejarla a su suerte? Es más fácil para ti". Me exasperé. ¿Qué clase de cosas estaba preguntando este sujeto?

"¿A qué quieres llegar?". Fruncí el ceño… pero eso no cambió la actitud de Brock. El hombre se me acercó unos pasos más, como si quisiese penetrar su mirada en mi mente... Bueno… aunque sus ojos son muy entrecerrados.

"Es como si tuvieras al pokémon porque sí… Firmaste una tarjeta de entrenador porque sí… la cuidaste porque sí. Sé que ya estamos aquí. Pero quiero asegurarme: ¿Cuál es tu propósito con ella?". Sus palabras tenían una clara pisca de provocación… pero en ellas había un truco. Me calmé, puesto que tenía unas notables ganas de lanzarle un puño en la cara por un momento, y deduje simplemente lo que él quiere de mí, supongo que se tornó así por la información que le evadí... Me tomó unos segundos. Tomé un respiró, y solté mi boca al aire.

"Nunca había tenido un pokémon… Siempre me ha gustado la historia de ellos y su forma de ser. Por eso fui a Ciudad Plateada, por el museo. Pero cuando me la topé de semejante manera; cuando me di cuenta de su don especial; cuando me di cuenta de su rareza; y cuando me di cuenta de esa forma de ser que posee, supe que no era cualquier cosa… Ella es un regalo de vida, con el que me topé en las circunstancias más raras. Y la quiero de vuelta… ¿Suficiente?" Brock dejó escapar una sonrisa de aceptación. Lo convenció. Bueno, supuse que todo eso salió de mi boca debido a mis constantes pensamientos con ella. Pero no eran mentiras. Brock me pidió que lo siguiese; imité cada uno de sus pasos.

Con una linterna, un montón de pensamientos y algo de miedo, me adentré a los bosques junto con Brock. Es complejo debido que no había camino marcado; los constantes obstáculos: rocas, arbustos, bichos… Es sumamente estresante. Cielo santo… si tan sólo me encontrar con el maldito que me hizo todo esto. Me tropecé con Brock un momento. Me distraje con mis pensamientos lo suficiente como para no prestar atención a lo que había delante mio. Brock me hizo una seña; nos agachamos en el arbusto del cual él se había detenido. Me pidió que mirase al frente, con cautela. No lo podía creer… la base del Equipo Rocket. Un edificio de metal, discretamente escondido en una cordillera perdida. Quise correr y entrar de una vez… pero tampoco es que fuera estúpido. Brock se dirigió a mí; era la hora.

"Esto va a ser un poco complicado… pero estoy seguro de que saldrá bien". Sacó una de sus pokébolas, sin dejar de explicarme la situación. "Primero necesito saber… ¿Estás listo?"

"Más que nunca…". Al diablo con todo… ¡Quiero a mi pokémon de vuelta!