- Mea Culpa -
~Me equivoqué~ Me dije a mi misma ~La probabilidad de muerte es de un 90%~ Pensé
Di un paso hacia atrás observando al ser que había sido desterrado de nuestras tierras miles de años atrás. Una enorme ola de ceniza negra se desbordó sobre cada espacio, gritos agonizantes salían de su garganta y garras filosas que parecían querer cortarse el cuello estaban siendo amarradas por las cadenas celestiales.
~Ala derecha rota y habilidades al 40%~ Veía la escena, el humano que había seleccionado se estaba transformando en un ser vil y caería en las garras de la oscuridad para nunca regresar. Tenía que atravesarle el corazón antes que su alma fuera tragada, aún podía salvar el pedazo de alma humana que tenía.
-Mea Culpa- Apreté mi poderosa arma ~Con la estocada quedaré expuesta y terminaré devorada~ Pensé, esa era la realidad, pero mi deber como un alado era la protección de las almas humanas, aunque me costara la vida, debía salvar su alma.
Estaba a punto de atacar cuando 7 poderosas luces emergieron de su cuerpo, desatando una nueva ola con ceniza y viento, apenas podía ver. Debía acercarme más antes que fuera demasiado tarde, apunté mi arma de nuevo hacía él.
-noncf- Escuché sobre mi hombro, el idioma de los alados.
Una brillante luz azulada emergió desde el cielo, con la silueta de una criatura del edén y se posó sobre la mano del humano. Las cadenas celestiales comenzaron a dejar su cuerpo, enredándose en su mano derecha, el fuego que lo consumía se volvió un báculo negro y brillante, cubierto por el polvo de estrella que guarda a todos los seres alados.
-Imposible- Susurré
Un nuevo estallido proveniente de su cuerpo expulsó una gran luz, desapareciendo cada ser infernal, dejando a su paso sólo manchas grises.
-aaiom- Habló la voz y desapareció entre los brillos del cielo.
~Cuerpo demoniaco y armas celestiales~
Lo veía, veía lo que era imposible, lo inimaginable, un cuerpo humano tomando la forma demoniaca y sosteniendo armas celestiales, allí estaba "aaiom"
Abrió sus ojos, enseñando una poderosa mirada dorada y un cabello anaranjado.
-La llama del infierno- Susurré ~Pero inclusive pasando la transformación~ Me dije a mi misma mientras él extendió su mano en mi dirección ~Su alma pudo ser devorada~ Di un paso hacia atrás apuntando mi arma lista para matarlo.
