Soledad. Traición. Muerte. Pena.

Dolor. Angustia. Miedo.

Llanto. Tristeza.

Sumisión.

¿Por qué tenían que sufrir tanto?

¿Por qué no podían dejar el pasado atrás y disfrutar del presente soñando con el futuro?

¿Acaso las cicatrices eran tan profundas que no lograban aceptaras?

¡No olviden sus sentimientos! ¡No lo haga! Quiero que los acepten, que los hagan suyos, que les ayude a volverse más fuerte.

Los ayudaremos. Juntos.

Sí, lo haremos.

Aries.

Solo.

El niño se alejaba llorando del lugar que considero su hogar toda su vida. Solo tiene siete años y se siente completamente abandonado, perdido en el mundo, corre, cada vez más rápido, más duro, más lejos.

Y se cae.

Llora amargamente. Sus cabellos lila ondeando en el viento que grita en agonía. Una agonía que su pequeño cuerpo no debería estar sintiendo. Recuerdas la sangre, el horror y el miedo que sentías.

-Pero ya no estás solo. ¿Por qué seguir llorando? –Una luz dorada se vierte sobre el niño y de pronto se ha convertido en un joven adulto. –Kiki te hizo compañía durante esos largos días. Aun te necesita. ¿Lo dejaras solo?

-No. –Respondió al imaginar el pelirrojo y alborotado cabello de su aprendiz, su sonrisa y la inocencia que compartieron durante esos largos días. –No puedo abandonarlo. –Al levantarse su armadura llega para cubrirlo.

-Libérate entonces. –Seiya sonríe socarronamente desde uno de los muros de la pequeña edificación.

Nota: De aquí adelante los capítulos varían en el largo, la idea es que fueran cortos pero algunos son mas extensos.