Capitulo 6- cercanía

La mansión de Yori era inmensa, muy moderna y al mismo tiempo con aire clásico y elegante. Estaba ubicada en una zona muy exclusiva, donde sólo personas con autorizaciones especiales podía asistir. El centro poblado mas cercano quedaba a unos varios kilómetros y las comunicaciones eran más bien limitadas. Era un lugar penado para el descanso y el aislamiento de personas con mucho dinero.

Ciertamente el lugar parecía desolado.

Mientras la reina vampiro pasaba sus vacaciones allí, el personal doméstico de la mansión Wakaba estaba reducido a la mitad, se quedaron sólo aquellos que más tiempo llevaban trabajando con la familia para mayor discreción . Y en cuanto a los familiares de Yori , no había más nadie aparte de ella. Esto llamó la atención de Yuuki, ya que sólo conocía al padre de su mejor amiga, el senador Yoshio Wakaba, lo vió en una sola oportunidad en una reunión con el director.

-yori, alguien de tu familia vendrá a visitarnos? Me gustaría poder saludar a tu padre o a..

-mi padre jamás viene por aquí. – dijo yori sin inmutarse. Ambas estaban en la sala principal, junto a la ventana tomando una gran taza de chocolate caliente mientras escuchaban música.

-ah…ya veo.- Yuuki percibió un tono de amargura en su amiga y se debatía entre la curiosidad de saber que había en el fondo y la precaución de no querer abrir una herida, por lo que decidió tomar un sorbo de su bebida y dejar morir la conversación.

-perdón si soné cortante Yuuki-chan.- dijo yori sonriendo dulcemente a su amiga vampiro.- no es que no quiera hablarte de ello, es que me tomaste por sorpresa. La verdad es que mi padre es una persona muy ocupada, su trabajo lo mantiene siempre cerca de la capital o en el exterior, ya sabes, la política. Y esta mansión está bastante alejada de todo, por lo que no le conviene venir hacía aquí. Desde que era pequeña, mi madre y yo veníamos solas a vacacionar mientras el seguía trabajando. Eso es todo.

Algo le decía a Yuuki que eso no era todo. Si algo sabia reconocer en las personas, era esa notita de dolor que se refleja en una mirada solitaria. Jamás hubiera pensado que vería ese tipo de mirada en su mejor amiga. Y quiso saber un poco más.

Se levantó, puso la taza sobre una mesita y se volvió a sentar un poco más cerca de Yori tomando una de sus manos entre las de ellas. Y con una expresión seria y tierna a la vez, le dijo…

-yori-chan, siempre estas preocupándote por mis asuntos, aun cuando hay cosas que probablemente te cuesten entender, siempre estas allí para apoyarme. Por eso…por eso… yo quiero saber si hay algo que te preocupe, si tienes problemas…o simplemente saber un poco más acerca de ti. ¿Cómo puedo ser tan egoísta de llamarte mi mejor amiga, si no se casi nada de tu vida? A mi… me gustaría poder apoyarte aunque sea un poquito…

-yuuki-chan… arigato- con una risita Yori se acomodó mejor en el gran sofá, y empezó a contar la no tan dulce historia de su vida.

Su madre murió cuando ella tenía 10 años, justo en la edad en la que empezó a asistir al grado medio de la Academia Cross. Fue precisamente por el hecho de la enfermedad de su madre, que su padre decidió enviarla a un colegio internado. Su padre es un hombre frio y distante, y eso solo empeoró cuando murió su madre y solo quedaron ellos dos. Pero casi nunca se veían, más bien se evitaban el uno al otro. Su padre es ambicioso y calculador. Es uno de los que siempre supo del secreto sobre los vampiros, y se atrevió a felicitar a su única hija cuando se enteró de que era amiga de la reina purasangre, le recomendó a yori, "seguir manteniendo buenas relaciones con la raza de la noche, son seres muy influyentes".

-me dio mucha rabia cuando Me dijo eso. Yuuki..te juro que jamás pensé en aprovecharme de nuestra amistad…

-yori chan, por supuesto que no, no seas tonta, eso ya lo se.-yuuki le dio una palmadita en el hombro en señal de entendimiento.

-es que m padre es el tipo de persona que busca beneficio en todo. Y nunca estuvo allí para mi madre…ni para mi…

-lamento oir eso, yori- Yuuki apretó con cuidado la mano de su amiga. Le dolía en el corazón saber que todo este tiempo yori había pasado por momentos de tristeza y ella jamás lo noto.

-pero sabes que…? algo cambió cuando ingresé a la academia. En ese momento estaba muy triste y me sentía muy sola, pero te encontré a ti, Yuuki-chan, con tu personalidad alegre y brillante, y me empecé a sentir mucho más animada. Recuerdas la primera vez que hablamos?

-claro! Lo recuerdo muy bien! Ese fue mi primer día como delegada de la clase, yo estaba toda emocionada por sentirme un poco útil jeje…entonces te vi parada en la entrada de la academia con una expresión de terror y te jalé del brazo llevándote por todas partes para que conocieras bien el lugar. Incluso te obligue a sentarte cerca mío diciéndote que te ayudaría en lo que no entendieras.

-aun cuando tus notas eran bastante malas.

-si…bueno…- se miraron un rato y se empezaron a reír.- jee de seguro pensaste que era una pesada.

-si, al principio si lo pensé- dijo yori causando un shock en Yuuki, le causo gracia la expresión de su amiga. .-jeje pero si no me hubieras tomado la mano Yuuki-chan, jamás hubiera tenido el valor de seguir adelante. Gracias.

-Eh? No…soy yo quien..deberia …darte las gracias…-un rubor empezó a teñir la cara de Yuuki, no se sentía merecedora de tener a yori como amiga. Pero en verdad que agradecía tenerla. Simplemente no recordaba la última vez que se había reído con ganas. Tal vez estas vacaciones no eran tan mala idea…

Sin embargo la presencia de dos personas más le negaban ese hecho…

-buenas! Oh, sayori-chan, si que te ves muy bien con ese vestido. Puedo hacerte compañía?- ese tono de voz salamero…pensó yuuki irritada. Claro tenía que ser Takamiya Kaito, el cazador. El ojo de Yuuki hizo un click al darse cuenta de que el muy maleducado decidió ignorar que ella estaba allí también. Suspiró y volvió a contener el aire cuando vió a Zero que entraba a la sala justo después que su colega. Tenía una mano en los bolsillos y la otra se la llevó a la nuca ligeramente, desviando la mirada, gesto que hacia cuando estaba incómodo. Pues no eres el único, pensó Yuuki que de pronto se vio muy interesada en el paisaje de la ventana.

Zero se sentó en un sofá un poco alejado y reprendió kaito por estar abrumando con sus cumplidos a la dueña de casa.

-oi, kaito, deja de molestar.

-eh? Quien esta molestando? solo converso son nuestra anfitriona. Hey sayori-chan, este lugar es muy lindo y enorme, casi nos perdemos buscando el baño.-dijo sonriente sentandonse al lado de yori extendiendo su brazo por el respaldo.

- eh..pero cada habitación tiene su baño.- respondió inocentemente yori un poco sonrojada por la cercanía del cazador.-

-aww eres tan linda…

-hey! Desde cuando llamas a yori por su nombre, no te estás tomando muchas libertades. Eh? Takamiya kaito?- dijo Yuuki cruzando los brazos en forma desafiante.

-cheh…asi que estabas tu aquí también, recién me doy cuenta. Buenas, su majestad.- dijo haciendo un irónica reverencia .

-kaito.- dijo zero con advertencia.

-ya ya… siempre tiene que aparecer el caballero plateado a defender a la reina no?

Durante unos minutos más el clima de tensión permaneció en la sala. Era obvio que zero y yuuki evitaban hablarse o cruzar miradas. Hasta que yori propuso almorzar todos en el jardín de inverno, y que podían después ir a la ciudad.

-eso me gustaría ,quieres que te ayude en algo yori? Dijo Yuuki poniéndose de pie pero una mano la detuvo en seco.

-necesito hablar contigo- dijo zero de pronto, y todo el aire en la sala pareció congelarse.

-un..con..conmigo?-lo miró Yuuki arqueando una ceja y mirando la mano de él, sujetándola del brazo.

-Ah bueno…, entonces kaito san, me acompañarías a la cocina a hablar con el cocinero por favor.- dijo yori sonriendo nerviosamente al cazador castaño.

-por supuesto, sayori-chan. lo que tú quieras. –kaito siguió a yori afuera de la sala y miro de reojo a los dos que se quedaban mirándose fijamente.- um…mientras no hagas nada estúpido zero..- murmuró para sí mismo.

Cuando se quedaron solos Zero la soltó y Yuuki volvió a sentarse junto a la ventana, por alguna razón le costaba mirarlo de frente. Porque esos ojos violetas se clavaban en ella como dagas, había una intensidad tal que la hacía estremecerse.

Ah, la incomodidad otra vez.

-te ha llamado el director?- preguntó el peliplata con un tono tranquilo.

-vi que tengo una llamada perdida de él en mi celular. No debe ser importante si no ha llamado de nuevo.- respondió Yuuki mirando por la ventana.

-deberías llamarlo. Hay algo que deberías saber.

-es sobre lord kirihito? Aido sempai ya me advirtió sobre eso. No creo que haya motivos para preocuparse de más…

-ya veo…en verdad piensas que no debería preocuparte? No estás siendo un poco irresponsable?- esto último lo dijo para provocar una reacción en Yuuki y que se diera la vuelta a mirarlo de frente. Le molestaba la actitud de aquella de evitarlo. Lo consiguió, se gano una mirada de reproche de esos hermosos ojos color chocolate. Y un ceño fruncido.

- no estoy siendo irresponsable, zero. Solo que todavía no hay motivos para suponer que lord kirihito sea una amenaza. Es verdad que es una persona desagradable y un vampiro vicioso, pero no ha sobrepasado ningún límite hasta ahora así que no tengo razones reales para preocuparme por donde vaya a pasar sus vacaciones-

-mmm…veo que has perfeccionado ese tono de sabelotodo típico de los purasangre. Eh?

-mientras que tú sigues siendo el mismo. Un vampiro es culpable solo por ser vampiro. No?

Ambos se quedaron viendo con expresiones heridas. Yuuki sintió un tajo en su corazón y apretó un poco los puños. Otra vez, hiriéndose el uno al otro. Acaso así iba a ser siempre?

-por que…por que…no podemos avanzar sin lastimarnos…-dijo sin darse cuenta en voz alta.

Zero se levantó y dio unos pasos hacia ella quedando justo enfrente. Extendió con cautela una mano y le levantó el rostro para que ella lo mirase directamente a los ojos.

El también pensaba lo mismo. el…quería decir algo..y terminaba diciendo otra cosa. quería hacer algo… y su cuerpo se congelaba. Pero siempre que esos ojos chocolates lucían tristes y perdidos, el se perdía también. Ojala y ella pudiera ver aquello que él quería decir…

-Yuuki…yo…no…-se acercó y dejó su mano en la mejilla de ella mirándola profundamente.

Ella vio en esas lagunas violetas que eran sus ojos una tormenta de emociones que no podía descifrar. Como si zero quisiera decir y hacer muchas cosas a la vez pero no podía decidir cual…. Sin pensarlo, porque talvez si lo pensaba terminaba empujándolo, Yuuki inclinó el rostro y descanso sobre la mano de zero. Lo sintió acariciarle la mejilla con el pulgar. Suspiró. Respiró. Esperó. A que cualquier cosa sucediera…

Era extraño, podían estar en la misma habitación y sentirse terriblemente incómodos. Y podían están muy cerca y sentir que el cuerpo de uno respondía al cuerpo del otro naturalmente. Quizás por eso les costaba estar cerca, porque una vez que las barreras desaparecían…había una fuerza que los conectaba. Los empujaba hacia el otro.

la mano de zero que acariciaba el rostro de Yuuki se deslizó hasta su cuello, lentamente…siguiendo con delicadeza la delgada línea de su mandíbula hasta posarse en el hueco de su yugular…

Los dos estaban como en un trance. La distancia entre ellos se había acortado peligrosamente. El aire en la sala que antes se había congelado comenzó a derretirse..a evaporarse.

En algún lugar lejano, el sentido común de ambos pedía que todo aquello terminara. Pero en ese instante, nadie podía oír más que la voz del instinto.

Después de todo, en esa sala, había dos vampiros.

Yuuki respiraba pausadamente y fijó sus ojos en los ojos de zero que ya no la miraban directamente sino que estaban hipnotizados en su cuello mientras seguía masajeando con su pulgar la piel que allí brillaba..Invitándolo con su calor…con el palpito del flujo de la sangre… llamándolo…

Y entonces los volvió a ver…a esos ojos violetas teñidos de rojo carmesí…y un par de colmillos resplandecientes…

Algo se despertó en Yuuki. Una sensación lejana comenzó a trepar por su cuerpo.

Un cosquilleo de sus propios colmillos que estuvieron dormidos mucho tiempo.

Una tormenta de emociones que ahora se apoderaba de ella.

Expectativa. Miedo. Deseo.

El llamado de la sangre.

Quien llamaba a quien?

Ella sabía que tenía que detenerlo.

El sabía que tenía que detenerse.

Porque ya no era como antes. Ninguno era lo mismo.

Pero al parecer…Un acto imperdonable estaba por ocurrir otra vez?