Hey, que he vuelto! Bueno, antes de nada, decir que, con respecto a un review, sí, son muchos hijos para Regina XD, pero lo mejor viene en futuros capítulos y una "discusión" Swanqueen acerca de quién de las dos va a tener el próximo hijo.
Aquí veremos un poco de enemistad Elizma ¿nombramos así al ship de Emma y Elizabeth? y un poco de amistad Snowbeth ¿snow y elizabeth? y hermandad de Henry y Mérida (para este sí que no tengo ideas)
Bueno, a partir de aquí va a comenzar la movida de verdad, los secretos, las historias, etc. Espero que, como siempre, os guste ;))
― Ven Emma, acompáñame al porche ―dijo Elizabeth con unos andares iguales que los de su madre. ― Verás, entiendo que te sientas amenazada, tanto tu hijo como tú. Lo comprendo, érais felices con ella hasta que llegamos Mérida y yo. Como supongo que ya sabes, soy huérfana; o, bueno, lo he sido hasta hace poco. He visto esas mirada que tú y Henry dirigís a Mérida, y no me gustan en absoluto. ¿Sabes? Yo por las buenas, soy un angelito, pero como me toques mucho los ovarios, la Reina Malvada tendrá miedo de mí. Y para hartarme no hace falta mucho. Si alguno de los dos hace daño de la manera que sea a mi hermana, os juro que os arrepentiréis hasta de haber respirado el mismo aire que ella. No te lo tomes como algo personal, simplemente he cuidado de esa niña desde que era un bebé llorón y regordete que acabó en el mismo orfelinato que yo y… bueno, ya sabes, qué voy a decirte yo de la familia ―concluyó la rubia con una falsa sonrisa. ―Si quieres puedes quedarte, me aseguraré de que el torbellino no se interponga entre mi madre y tú ―añadió con un guiño, marchándose, dejando a la sheriff confusa y muy enfadada. ¿Cómo se atrevía aquella niñata estúpida a enfrentarse a ella, a la salvadora? Se fue directa a hablar con su novia, no iba a soportar la insolencia de aquella muchacha, pero Emma se encontró en ese momento con una preciosa escena: en el baño de su habitación, Regina bañaba a Mérida. Vio frotar sus cabellos rojizos, y jugar con ella, mientras la pequeña chapoteaba alegre en ese mar de burbujas y espuma. Emma no puedo evitar sentir su corazón y alma derretirse al ver la ternura y el amor en los ojos de la reina. Sin duda alguna, la amaba, y estaba decidida a recuperar el tiempo perdido con su hija. Y Emma… ella no sería un impedimento.
La siguiente mañana llegó y con ella la serenidad que todos los miembros de la familia necesitaban. Serenidad que se vio interrumpida por cierta morena de pelo corto y buenas intenciones, que sin embargo, sólo empeoraron las cosas.
― Hola, sólo venía a ver como estaba todo por aquí y bueno, a ver si Elizabeth querría venir conmigo a pasar el día en Boston ―preguntó tímidamente Mary Margaret una vez su hija la condujo a la cocina, donde Elizabeth fregaba los cacharros y Mérida dibujaba mordiéndose el labio, un gesto muy Regina, sin duda alguna.
― ¿Yo? ―preguntó asustada pero emocionada la joven. ―Sí, si, claro que quiero ―respondió rápidamente, subiendo a su cuarto para así poder vestirse. La mirada de odio por parte de Emma no pasó desapercibida para Snow.
― ¿Qué te ocurre? ―preguntó la joven tomando asiento junto a su hija.
― Esa endiablada niña… ―rumió, rabiosa. Emma estaba comenzando a ponerse realmente celosa. La rubia de repente veía a su madre deseosa de estar junto a aquella niña, no podía estar más enfadada. Primero su novia, luego su madre…
― Hey, es sólo una niña ―la tranquilizó, acariciándole el dorso de la mano con el pulgar. Emma se soltó bruscamente, no quería ningún discursito.
― Ya estoy, ¿nos vamos? ―dijo Elizabeth interrumpiendo el tenso escenario.
― Sí, claro ―replicó alegre la maestra, cogiendo su bolso y sus llaves, y ambas se marcharon, no sin un "tú y yo tenemos que hablar" por parte de la joven de ojos verdes.
Montaron en la vieja y desgastada camioneta, y Elizabeth se fijó en un detalle.
―¿Y esta mancha roja? ―señaló al ver una marcha de grafiti en el reposabrazos.
― Cooooorrrtesía de tu madre ―canturreó Mary Margaret con una sonrisa. ― Me escribió "golfa" con un spray y una caligrafía espantosa ―dijo con una sonrisa. ― Fue molesto por aquel entonces, pero la verdad es que ahora me da por reírme, cuando a tu madre se le hincha la vena de la frente es demasiado ―añadió sin malicia. Aquellos locos años de maldiciones y pintadas pasaron, y ahora la relación era, honestamente, muy buena.
― Vaya, había oído que era mala, pero no pensé que tanto.
― Créeme, ha sido mucho peor ―contestó automáticamente Snow. El coche quedó en silencio un rato, hasta que Elizabeth preguntó: ― ¿Por qué te odia?
La pregunta dejó helada a la princesa, quien frenó en seco, sin saber bien qué responder. "Pues nada, que un día pillé a tus padres morreándose y tal y tu madre me dijo que guardara el secreto, pero yo se lo conté a la zorra mala de tu abuela y claro, pues se mosqueó y mató a tu padre". No, no podía decir eso, eso era… ¿qué le decía?
― Yo… cometí un error y ella lo pasó mal; pero, eso es algo que deberías habar tú con ella, yo no soy quién para contarte su historia ―concluyó. Puso la radio para espantar el silencio.
You're the light, you're the night
You're the color of my blood
You're the cure, you're the pain
You're the only thing I wanna touch
Never knew that it could mean so much, so much
You're the fear, I don't care
'Cause I've never been so high
Follow me through the dark
― Cantas muy bien ―dijo la joven morena , girándose para mirarla.
― Gra-gracias ―respondió, roja como un tomate Elizabeth. No solía oír halagos, sólo insultos. Quizás pudiera acostumbrarse a esa vida, ¿no?
Ambas se marcharon, comenzaron a hablar:
― ¿No has pensado en unirte al coro del instituto?
― No, gracias, ya era una marginada en España, no quiero serlo también aquí. De todas maneras, quizás ni siquiera voy al instituto.
― A tu madre le gustaría. Que estudiaras, digo.
― Quiero estudiar, pero prefiero quedarme en casa con Mérida ―sentenció. ― Entonces… lo del cazador es verdad… iba a matarte…
― ¿Por qué te sorprendes?
― Bueno, es el padre de mi hermana, veo algo raro aquí ―objetó. No le había impactado tanto como era de esperar eso de los cuentos, Elizabeth ya creía que estaba loca, un poco menos de cordura no haría daño, pero aun así, había algo de su madre que no le cuadraba.
― Hola Mérida, yo soy Henry, ya me conoces, he pensado en hacerte un poco de compañía, si no te importa ―dijo Henry con una sonrisa simpática. Esperaba que a su nueva hermana no le importara la compañía. Tras una larga noche de reflexión, el chico había decidido darles una oportunidad a sus hermanas. Pensaba ahora que quizás así era como se había sentido su madre cuando a ella la ignoraba y a Emma la adoraba. Henry sabía que su madre lo quería más que a nada en este mundo, pero tenía miedo; ellas estaban antes, y eran sus hijas biológicas, y además, sus padres habían sido importantes para su madre, era normal que tuviera miedo. Pero eso no significaba que tuviera que ser arisco con ellas, en absoluto.
Henry vio a la pequeña hacerse un poco para atrás, asustada. ― ¿Por qué hablas mi idioma? ―preguntó acusatoriamente.
― Porque mamá me enseñó ―respondió con paciencia, sentándose en la cama de su hermana mayor, en la que la pequeña estaba metida con un cuento en sus manos. El chico pensó que para que la pelirroja confiara en él, podrían hacer una ronda de preguntas.
― Mira, Mérida, para que veas que soy bueno y puedes confiar en mí, voy a responder todas las preguntas que tengas que hacerme, ¿de acuerdo?
Mérida asintió y dejó el libro en la mesilla.
― ¿Cuántos años tienes?
― Trece
― ¿Cuál es tu color favorito?
― Marrón
― ¿Cuál es tu peli favorita?
― El Rey León
― ¿Qué vas a ser de mayor?
― Escritor o profesor de matemáticas.
― ¿Comida favorita?
― Bocata de jamón serrano.
― Henry ―dijo Mérida tímidamente.
― ¿Sí?
― Molas ―declaró la pequeña soriendo.
En fín, ya sabéis, cuantos más reviews, follows y fav, más rápido subo los caps y mejores, y si tenéis alguna duda, no dudéis en decirmela :3 Ahora, como he dicho antes, reviews, follow, fav, y sugerencias y dudas
