Los 3 salieron de pueblo Hojaverde, y pusieron un pie en la ruta 201, la brisa de las mañanas les golpeaba ligeramente en sus rostros, y solo una cosa asechaba sus pensamientos
"(Me muero de hambre! En ese centro Pokemon solo nos administraron lo justo y necesario para sobrevivir)" esto pensaban todos a la vez, pero Matt continuo en su mente "(Pero al menos también nos dieron bienes suficientes para que un entrenador empiece su aventura, 3000 pokeyenes, unos zapatos duraderos para poder correr sin que se gasten, aquella mochila semi-magica que parece sacada del bolsillo de Doraemon, mas algunas Pokeballs, y el mapa de la región, por no olvidar la ropa suministrada al verme en esos antiguos harapos los cuales probablemente ya habrán quemado; creo que podremos sobrevivir por un rato)".
Debido a su antigua condición, Matt tuvo que aprender a sobrevivir mediante instinto e inteligencia, aprendió a administrar cada objeto útil que tuviese, para sacarle el mayor provecho, pero se preocupaba, ya que jamás tuvo que cuidar de nadie más, y si el Riolu y la Ralts iban a viajar con él, seria más difícil de lo que pensó.
"Hablemos un poco ¿quieren?" dijo Matt, quien ya se encontraba algo incómodo del silencio acompañado "¿Por qué quieren volver al Monte Corona?" pregunto.
"Debo encontrar a mi familia, por motivos que quizas explique luego me separe de ellos, y me perdia cada vez mas en lo que mi condición empeoraba" dijo el Riolu mediante la Ralts.
"Ok, y tu, ¿por que quieres volver?
"no quiero volver" dijo la Ralts, sin desviar la mirada del camino
"¿Pero no antes dijiste eso junto con el Riolu? (debo dejar de llamarlos asi, puede que tengan nombre)" dijo y penso Matt.
"¿Lo hice? Lo lamento, creo que aun no controlo mi poder precisamente, por lo que quizás me deje llevar por su movimiento"
"¿En ese caso, que haras?"
"No se, creo que viajare, me hare fuerte, y buscare la manera de destacar"
"Ya veo, por cierto ¿Cuál es su nombre, si lo tienen?" pregunto de una vez Matt.
"No tengo nombre, jamas escuche uno que me llamase la atención realmente"dijo la Ralts
"Por mi parte" decía el Riolu "mi nombre es…" Pero no pudo terminar de hablar ya que escucharon algo, se detuvieron, y vieron a la izquierda, algo de la hierba alta se estaba agitando, se acercaron lentamente, y se asustaron al ver que un Starly salía de ahí a gran velocidad, volo arriba, y se detuvo, observo abajo, y los vio, que le miraban, que les miraba, y obviamente, penso que invadían su territorio, por lo que arremetio contra ellos, y salieron corriendo.
"uf, uf, eso fue aterrador"dijo Matt.
"algo supongo, pero ¿porque no nos quedamos a pelear?" dijo el Riolu
"Por que no conozco sus movimientos, y seria ridículo enviarte a usar ataques convencionales contra un Pokemon de tipo volador, además de que la Ralts no parece conocer mas que gruñido" dijo Matt, tranquilamente, esperando comprensión.
"¿Todo eso lo descubriste con solo miraros?" dijo la Ralts, preguntándose como podía ser eso posible para alguien de su edad.
"Algo asi, tengo experiencia de primera mano; sea como sea, debemos entrenar juntos, oye Riolu, me diras tus movimientos, pensaremos una estrategia para unirlo al Gruñido de Ralts, y eventualmente, conseguiremos mas experiencia, hasta que ella se vea capas de atacar por su cuenta, entonces separaremos ligeramente el entrenamiento, por cierto ¿Cuál era tu nombre?
"Mi nombre es…" intento de hablar el Riolu, sin éxito, ya que la Ralts les interrumpio.
"Miren allí; parece que podemos entrar"
"Cierto, ¿adonde llevara?; si no me equivoco, al salir del pueblo, nos dirigimos a la izquierda"
Dicho esto, entraron al bosque, y se encontraron con un gran lago, con una pequeña isla que parecía estar en el centro.
"¿Donde estamos?" Pregunto el Riolu.
"Espera un momento" dijo Matt, en lo que rebuscaba en su mochila, por el mapa, hasta que lo encontró "según esta cosa, estamos en el Lago Veraz; sea como sea, este parece ser un sitio tranquilo, y si la leyenda es cierta, y sabemos que lo es, estaremos vigilados por el Pokemon legendario Mesprit, asi que estamos libres, siempre y cuando no le molestemos.
Y asi, empezó su entrenamiento, preparándose para su camino hacia el Monte Corona, donde nuevas aventuras les esperaban.
