Al ver que su nuevo compañero Bakugou estaba dormido, sintió un gran alivio, pues necesitaba ir al baño.
Se dirigió hacia el mini baño de su celda.
" Espero que de verdad no me mate"
Al terminar de usar el baño se dispuso a lavarse las manos, pero se resbaló estúpidamente y se cayó.
Y maldita sea la suerte, el golpe había despertado a Bakugou.
- ¿Qué mierda?
Bakugou miró a su alrededor y vio a Deku tirado en el baño.
- ¿¡No te dije que no usaras el baño y que no hicieras ruido!?
- L-Lo siento... ¡es que estabas dormido!
El rubio le dirigió una mirada amenazante y luego se acercó a él.
- ¡Perdón! ¡no quería despertarte!
Bakugou lo jaló del cabello y lo llevó hacia el retrete.
- ¡Maldita escoria!
Sumergió bruscamente la cabeza de Izuku en el baño.
" Esto ya lo había visto antes..."
Al caer la noche, Bakugou se fue a dormir.
Izuku miraba por los oxidados barrotes de lo que simulaba ser una ventana.
El frío aire nocturno le daba en la cara, parecía un cachorrito asomando su cabeza por la ventana cuando va en un auto.
La noche estaba estrellada, como ese famoso cuadro, los grillos hacían ruido y la luna brillaba hermosamente en el cielo, sin duda una noche perfecta para ir de campamento con Daisuke y asar salchichas en una fogata, era una lástima que el estaba encerrado y su amigo muerto.
Se sintió un poco cansado y decidió irse a dormir.
Sabía que no podía usar ninguna de las camas, aunque Bakugou solo ocupara una, y como no tenía otra alternativa se echó a dormir al piso. Estaba frío y duro, pero no podía hacer nada más.
Su cuerpo entero de dolía, aún así se durmió con facilidad.
- Midoriya-kun, ¿prefieres asar salchichas o bombones?
- Ambos
- Buena respuesta
Ir a acampar con su mejor amigo siempre era divertido. Había veces en las que contaban historias de terror, aunque luego no podían dormir, porque son un par de bebés.
También era genial la cantidad de cosas que se pueden poner como brocheta y asarlas en la fogata para ver cómo se cocinan.
Y cuando tenían que armar su tienda de acampar, se sentían como todos unos expertos arquitectos.
Siempre intercambiaban cómics, a aveces discutían por qué cómic era mejor, pues Izuku era 100% All Might mientas que Daisuke prefería a otros súper héroes.
Asaban salchichas y bombones a la par.
- ¿Sabías que hoy es un día de mala suerte?, es una mala idea venir a acampar cerca de un lago en un viernes 13
Daisuke se quedó callado, mirando como el bombón cambiaba de color a medida que se quemaba.
- ¿Daisuke-san?
- Midoriya-kun... tú no puedes hacer nada
- ¿Ah?
- Eres un fracasado
De pronto, el fuego comenzó a expandirse por el brazo de su amigo.
- ¡Tu brazo!
Las llamas crecieron hasta dejar a todo el chico envuelto en ellas.
Daisuke lanzaba gritos de dolor al sentir el fuego en todo su ser.
- ¡AYÚDAME MIDORIYA!
Daisuke se acercó a él. Al estar tan cerca podía sentir un inmenso calor mientas veía como la cara su amigo se derretía como si fuera una vela.
- ¡MIDORIYA!
El chico lo tomó de los hombros, quemándolo también.
- ¡Aaa! - gritó por el ardor que le provocaban las llamas.
- ¿Por que no me ayudas? - le preguntó con pesar. Su amigo estaba tan quemado que ya ni siquiera parecía el - No me ayudaste antes y tampoco lo haces ahora...
- D-Daisuke...
Daisuke se convertía en polvo poco a poco.
- No me ayudaste...
Hasta que quedó reducido a cenizas, pero sus ojos permanecían intactos.
- Te estaré observando - pronunció la voz de su amigo - Te voy a traer conmigo un día...
- ¡Daisuke! - gritó
Parecía que todo había sido una horrible pesadilla, pero la pesadilla aún seguía, pues la estaba viviendo y la viviría durante el resto de su vida.
El impacto del sueño y el fuerte golpe de la realidad hicieron que se quebrara.
Era como un pequeño niño que llora cuando se cae o cuando tiene una pesadilla.
Sabía que si Bakugou despertaba le iba a ir mal, pero no podía contener su llanto.
No quería aceptar lo que pasaba, su situación, su desgracia. La triste realidad en la que estaba metido.
Era desesperante, asfixiante.
Su llanto era cada vez más fuerte y desgarrador.
"¡Daisuke-san!"
- ¡MALDITA SEA! - gritó Bakugou
Ya era demasiado tarde para contenerse, pues había despertado a su compañero con su incesante llanto.
- ¡¡CÁLLATE MALDITO HIJO DE PERRA!! ¡TE VOY A VOLAR LOS PUTOS INTESTINOS!
Lo intentó, de verdad no quería llorar, pero siguió sollozando fuertemente.
- ¡¡¡No puedo calmarme!!!, ¡quiero que alguien me ayude!
Rápidamente Bakugou bajó de la cama y jaló a Izuku del cabello.
- ¡No!
Cuando se dio cuenta, un desgarrador dolor azotaba en su estómago.
Le hizo una leve quemadura como advertencia, dejando su piel un poco inflamada, aún así era muy doloroso.
Izuku perdió el equilibrio, cayendo por el ardor en su piel.
Se quitó la ropa de arriba para que no doliera más.
Su llanto se hizo aún más fuerte. Lanzaba unos terribles alaridos de dolor.
- ¡TE DIJE QUE TE CALLARAS!
Lo arrastró hacia los barrotes de la celda, enojado pellizcó su estómago para levantarlo y lo azotó hacia los barrotes, dejando atorada su cabeza.
-¡CIERRA LA BOCA DE UNA VEZ!
Al estar atorado entre los barrotes, Izuku por fin dejó de llorar.
