No tengo mucho que decir hoy… Sólo agradecerles a todas su apoyo y que estén siguiendo aun este fic ;w;… Ahora les invito a que lean :3 y al final nos leeremos de nuevo ;)
Personajes Principales: Alfred F. Jones (América) y Arthur Kirkland (Inglaterra).
Personajes Secundarios: Elizabeta Héderváry (Hungría), Emily (Nyo! América) Kiku Honda (Japón) Victoria (Seychelles).
Disclaimer: Hetalia y todos los personajes que lo conforman no me pertenecen. El respectivo dueño es Himaruya Hidekaz. No escribo con fines de lucro.
Advertencias: Un tanto de fluff al inicio seguido de drama *se esconde*
N/A: Dedicado a mi Tango Queen. (Aun que en este capítulo no hay baile… y usted no tiene nada de experiencia con el yaoi…. Etto… Mejor no lo lea D:)
Recomendaciones de melodías de fondo:
El primero: Gotan Project – Diferente (Karaoke)
Para la segunda parte: Bajofondo – Cuesta arriba
Mi cuerpo no se movía… no reaccionaba ante tremendo impacto al sentir el chocar de sus labios con los míos. Mis esmeraldas estaban completamente abiertas, enmarcadas por mis espesas cejas, admirando lo poco que podía de la cercanía de Alfred, su nariz respingada, sus largas pestañas que por ahora ocultaban aquel cielo que tenía por ojos.
Podía jurar que ni respiraba y lo que parecían largas horas se resumían a unos cuantos segundos en los que permanecíamos sin movernos. Alfred aflojaba poco a poco su agarre sobre mis hombros a la vez que dejaba entrever un delicado brillo proveniente de sus zafiros, haciéndome relajar un poco los parpados para intercambiar miradas, ofreciéndole a él una panorámica de mis mejillas sonrojadas y mis ojos un tanto acuosos.
Tanto tiempo que había fantaseado con ese momento, con esos labios azucarados de leve sabor amargo, quizás por la cafeína, y su aroma a miel con canela… o eso era lo que percibía además de la loción que usaba. Aun se sentía cómo algo irreal que comenzaba a profundizarse cuando poco a poco me dejaba llevar por el momento.
Pasaba mis manos por encima de sus hombros, abrazando su cuello y atrayendo su cuerpo al mío, mientras él bajaba sus propias extremidades lentamente por mis costados, apretándome contra si mismo, logrando sacarme un suspiro de lo mas interno de mi ser… aprovechándose de ese momento para que ese suave y dulce baile de labios se transformara en un fogoso ósculo, de húmedas sensaciones en donde nuestras lenguas se enfrascaban en una lucha por recorrer mas territorio ajeno.
Alfred comenzaba a guiarme de espaldas, con pasos cortos y un tanto inseguros, luego de tropezar con una maldita silla, hasta llegar a un rincón escondido entre la pared y un armario donde me retenía entre sus brazos y el calor incrementaba en nuestros cuerpos, tanto que pude sentir en ese momento cierto abultamiento endurecido sobre la entrepierna de mi acompañante haciéndome reaccionar precipitadamente.
- De… detente… Al… Alfred… - A penas si lograba susurrar entre sus labios cuando percibía como una de sus manos bajaba por mi trasero más allá de donde podía soportar. - ¡Que pares de una puta vez! – Y sacando fuerzas de flaqueza lograba empujarlo un par de metros atrás hasta caer sentado en esa misma silla en la que nos habíamos topado. – Este no es el lugar ni el momento para saciar tus malditos deseos libidinosos, y menos conmigo. – Me mantenía pegado a esa pared, sonrojado, erizado cómo gato y alerta de cualquier movimiento que quisiera volver a realizar aquel lujurioso, tratando de controlar mi respiración que estaba acalorada y acelerada por el momento.
- Ar… thur… - Suspiraba entrecortado impregnando tanta sensualidad y deseo en sus palabras, haciéndome estremecer al escuchar mi nombre provenir de sus labios de esa manera, pero debía mantenerme sobrio y no volver a caer en esa tentación. – Discúlpame, no era mi intención asustarte de esa manera…
- ¡¿Qué diablos?! Yo… ¿A… asustado? No me tomes a la ligera Jones… - Dudaba… quizás, muy en mi interior si me había atemorizado el futuro al que hubiéramos llegado si mis neuronas no hubieran reaccionado en ese momento, pero cubría mis emociones con una posición dura, posando mis manos sobre mis caderas y me acercaba a Jones para demostrar que estaba equivocado con su hipótesis. – No soy ninguna prostituta barata que deja que se la eche un cualquiera tan fácil y a la ligera….
- Tampoco me malinterpretes Kirkland… - Ahora era él quien me desafiaba, colocándose de pie y acercándose de nuevo a mí, manteniéndome estable y controlado, recordando que estaba enojado con él, muy molesto y que su mirada altiva no me derretía en esos momentos. – ¿No te das cuenta de lo mucho que me contuve durante nuestra presentación?
- ¿Qué? – Susurraba levemente sorprendido, desprotegido al bajar mi guardia ante Jones y esa ligera esperanza que se hacía presente en mi corazón… - ¿A qué te refieres?
Un momento incomodo y silencioso llegaba de nuevo, observando cómo Alfred bajaba la mirada por algunos momentos, mostrando duda y desconcierto, pero luego aquellos mismos ojos me atacaban con gran determinación de querer alcanzar su objetivo, tomándome de los costados de mi rostro para acercarme a él hasta sentir su aliento sobre mi rostro.
- Me refiero a que… desde hace tiempo me traes loco. Estoy enamorado de ti, Arthur, completamente perdido en esas esmeraldas que se presentan a mí, en mis sueños, como los soles de mi vida. – Tanto las mejillas de Jones como las mías se teñían del rojo más intenso que haya podido imaginar de rubor natural en una persona… - En el baile, te movías con tanta gracia y destreza… no podía soportar tenerte entre mis brazos, tan cerca sin poderte besar y acariciar como tantas veces había imaginado… - Un nudo en mi garganta me dejaba casi sin aire y mi cuerpo poco a poco comenzaba a estremecerse entre sus manos, sintiendo mis piernas como gelatina al escuchar su confesión.
¿Se me estaba declarando…? ¿Me estaba diciendo a caso que me amaba? No lo podía creer... definitivamente esta era otra de mis alucinaciones, y quizás, a causa de un golpe me había desmayado. Este no era el Alfred que conocía ni que imaginaba… era alguien mucho mejor. En su expresión podía admirar el valor y sinceridad que llevaban esas palabras…. palabras que provocaban un vuelco a mi corazón.
- No… no es verdad… No te creo. – Alzaba la voz, mientras movía mis brazos para apartar los de Jones y alejarme un poco de él sin éxito, por que inmediatamente se acercaba a mí para tomarme de mis manos a la vez que me removía e intentaba zafarme de su agarre. – No me jodas Jones… de seguro esto lo haces solo para molestarme…. ¡Déjame!
- Tranquilízate por favor… -
- ¡No estoy alterad…! – Y lo volvía a hacer… tomándome por sorpresa y estampándome contra la pared para acallar mis palabras con sus cálidos labios, saboreando una vez más ese delicioso néctar de su boca pero esta vez de una forma más calmada y suave. La diferencia de esta ocasión es que nuestros ojos permanecieron entreabiertos, Alfred en una expresión tranquila mientras que mis cejas demostraban molestia y cierto enfado dirigido a Jones. El beso no duro mucho, y al separarnos él se quedó muy cerca de mí, apoyado su frente contra la mía a la vez que sus ojos se clavaban en los míos.
- Créeme Arthur, créelo como el acelerado palpitar que ahora tiene mi corazón. – Y al finalizar con esas palabras tomaba una de mis manos y la llevaba hasta su pecho, de su lado izquierdo en donde podía percibir una fuerte pulsación.
- A… Alfred… - No sabía que decir… Podía huir y negar que todo esto ocurrió, por el hecho de acumular todas mis dudas acerca de este mocoso y sus aparentes planes… o podría arriesgarme a alcanzar uno de mis más grandes anhelos que no he logrado reconocer desde la primera vez que observé bailar a Alfred flechándome con sus movimientos y su profunda mirada. Claro, a esto debía agregarle los miedos que comenzaba a entretejer mi mente si esta relación se llegaba a consumar, ¿Qué dirían los demás? ¿Qué pasaría con nuestras vidas?
- Dame una oportunidad… por favor. Prometo no decepcionarte, se por siempre mi pareja. – Susurraba tiernamente, con aquella mirada de cachorro abandonado a la que cualquiera no podría negarse, mientras sus manos acariciaban con suma delicadeza mi cuello y una de mis mejillas, cerrando mis ojos por breves instantes y disfrutando de ese momento, recibiendo otro leve roce de sus labios con los míos sin pasar a nada más intenso.
- De… déjame pensarlo… – Susurraba apenas, tomando sus manos con las mías en busca de refugio y calidez para darme el valor de seguir hablando. – Esto es demasiado repentino…
- Arthie~… - Canturreaba en forma de reproche frunciendo levemente sus labios, dejándome cautivado con esas nuevas facetas que desconocía…
- No me presiones idiota… y deja de llamarme así- Me exaltaba levemente, pero al parecer eso no le importaba mucho a Jones… o simplemente ya se estaba acostumbrado a mis endemoniadas reacciones. Y debía hacerlo si quería estar en un futuro conmigo. - Prometo, darte una respuesta… hoy mismo, si quieres -
- Esta bien, aun que debo advertirte que no aceptare un "no" por respuesta… - Y esa sonrisa fresca volvía a surcar aquellos finos labiosmientras mis ojos se volvían blancos, a punto de volverle a insultar… cuando de nuevo sus palabras me interrumpían. - Sabes… si aceptas, me harías el tanguero más feliz de todo el universo. – Y para dar crédito a sus palabras, posaba sus labios sobre mi frente en un acto sublime y lleno de cariño, dejándome enteramente embelesado y perdido entre sus redes. – Ahora, no quisiera dejarte solo… Pero tengo un ligero problema que debo atender, ya sabes… - Cambiaba por completo aquel romántico y serio ambiente en el que estábamos enfrascados a uno animado y divertido, según la visión que tenía de sus gestos, mientras me señalaba graciosamente hacia abajo aun sin comprender a que se refería… - …es incomodo y no quisiera volverte a traumatizar… Hahahaha, porque sabes, los Heros no hacen eso - Me guiñaba muy coqueto y como acto de despedida besaba fugazmente una de mis mejillas, retirándose del camerino con una gran sonrisa en sus labios.
- Qué… ¿problema…? ¿A qué se refería…? - Mi mente aun estaba atrancada en el momento en que Alfred se había declarado… posando por inercia una de mis manos en mi mejilla besada por el mismo cielo "Joder no soy una colegiala enamoradiza para hacer esto" me reprendía al instante, removiéndome inquieto a la vez que golpeaba solo un poco mis mejillas para reaccionar de mi ensimismamiento.
Mi mente estaba llena de preguntas, dudas y poseía poca capacidad para procesar toda la información que recibía, hasta que una imagen muy real y apasionante, debo admitir, regresaba a mi mente de ese fortuito encuentro… - Joder… se refería a su erección… - Palmeaba mi frente al instante mientras mis mejillas volvían a encenderse por el recuerdo del rostro tan sugerente y extasiado que tenía Alfred cuando nos separamos de nuestros toqueteos. – Bah! ¿Nuestros? Si él empezó y fue el idiota pervertido que se estaba traspasando las bardas…
Pero,si bien era cierto que él me había provocado… también me había hechizado con la magia del acto. Me elevó el libido en un abrir y cerrar de ojos, arrestándome a ese abismo, profundo y pecaminoso que era el goce de su cuerpo, sus labios y su calor. Todo, entregado a mí y por supuesto que yo lo recibía gustoso y ansioso, logrando mantener cierto control de mi cuerpo, claro… mientras que él… bueno, estaba tan duro como una roca. "Gosh… no debería estar pensando en eso…" aun que en cierta manera soy el responsable de su "problema"…
Quizás si me sentía culpable, pero además de ese sentimiento, me invadía una curiosidad insaciable que me incitaba a seguirlo y espiar indebidamente, "Si… porque eso no es de caballeros como yo" Pero también había sus excepciones para ver como se autosatisfacía. Sería interesante y en algún momento podría usarlo en su contra cuando estuviéramos juntos…
- Jejeje… - "Oh, Arthur Kirkland, en verdad eres un gran pervertido…" Sonreía pícaramente, con una expresión en mi rostro un tanto preocupante para quien la viera.
Entonces sin esperar más, salía de mi camerino con aparente parsimonia tratando de ubicarme y formar un mapa mental del lugar para poder llegar a los baños del personal y staff. Si no estaba mal, debían encontrarse al otro lado del escenario, cerca del panel de control. Y así, comenzaba a caminar por los pasillos, dando unos leves vistazos a las demás parejas, que practicaban y se alistaban en sus camerinos correspondientes para cuando fueran llamados a salir nuevamente a escena... " Ah, eso debería de estar haciendo yo también… Pero no. Obvio si no tengo a mi pareja conmigo no puedo."
.
.
.
Ya había pasado un tiempo intentando ubicarme entre un par de corredores que no estaban dentro de mi memoria… buscando ahora a algún miembro del staff que pudiera guiarme, y de paso preguntarle cuanto tiempo me quedaba para preparar nuestra siguiente presentación. Pero esos alrededores estaban idiotamente desiertos… Definitivamente por que todos estaban en sus puestos de trabajo por la presentación que estaba ahora sobre el escenario. Y es en ese momento cuando logro percibir las carcajadas de Jones provenientes de uno de los pasillos cercanos, acompañado también de otra voz femenina… que si no estaba mal… se trataba de Emily.
~No sé muy bien si pasará la tormenta… La tormenta.~
- Oh Emily… todo está saliendo de acuerdo al plan… - Escuchaba muy emocionado a Jones, más de lo que aparentaba estar cuando estaba conmigo, y de seguro, si pudiera observarlo, esa misma percepción seria la que tendría. Pero aun me mantenía en secreto, oculto en la esquina que estaba al doblar ese pasillo. –
~Lo que nos quedo después del temporal…. es lo que nos contamina.~
- ¡Yo sabía que mi Hero podría lograrlo! – ¿"MI Hero"? Pero que se creía esa tipa… Si Alfred, me lo acaba de confesar que es a mí a quien… "No debía estar ahí y mucho menos observando esto, ya que mi corazón sufría y algo en mi interior se acongojaba…"
Mi curiosidad era mucho más grande de lo que podía controlar, y con mucho cuidado había logrado ver la escena que estos dos tenían, abrazándose amorosamente, pegando sus cuerpos mientras ella depositaba un beso en… ¿su mejilla? O fue en los labios… Mierda, no podía observar bien desde ahí y en el ángulo que estaba, pero de cualquier forma me causaba molestia, dolor e incertidumbre… y de nuevo, recordaba algo que había pasado en los camerinos cuando aún estaba Emily con nosotros…
"…No exageres…" "…El plan… no…" "Ya deja de fingir…."
¿Un plan…? ¿Qué dejara de fingir? A que se refería…? ¿A caso… Jones estaba engañándome?
Y como si el destino hubiera leído mi mente, Emily de nuevo expresaba claramente su sentir ante esta situación… - Lo tendrás a tus pies como tanto lo habías deseado…
- Si… y así nuestra academia será la mejor de toda la ciudad sin duda alguna ¡Hahahaha! – No… esas no eran las palabras de mi Alfred…
Crack
Algo se desquebrajaba en mi interior
- Ya puedo imaginar la cara que pondrá cuando le des la noticia jajaja… – Su risa era estridente, con un deje de maldad, mientras se paseaba presuntuosamente hasta llegar a apoyarse en uno de los hombros de Jones…
~Un rio se funde en el mar y nos inventa, en la cuesta arriba.~
"Se estaban burlando de mí…" ya no podía soportar verlos… dolía tanto…
- Oh Emily… si no fuera por ti...- "Una trampa…" Si. Sacarían ventaja de mi conmoción. Me dejaría botado, desilusionado… quebrado.
¿A caso sólo fui una letra de tango para tu indiferente melodía?
Me arrepentía por completo de haber seguido a mi instinto de curiosidad, de haber confiado en Jones y mostrarme vulnerable frente a él… Entregarle mi corazón y hacerle saber de los estúpidos sentimientos que tenía hacia él.
- ¡Te odio Alfred Jones! Me engañaste – Gritaba justo en medio del corredor donde, al otro extremo, ellos se encontraban. – Olvídate de mí como tu puta pareja… – Mi corazón lloraba y caía en pedazos con esas palabras, empuñando mis manos mientras trataba de mantenerme sin derramar ni una sola lágrima frente a él. – Quédate con Emily, que se nota que se llevan mucho mejor… - Tanto mi tono de voz como mi sonrisa eran irónicas… levantando mi vista altanero y orgulloso para ver por última vez a Jones – Me largo.
- Arthur ¿Qué?... ¡Espera! – Gritaba al tiempo que me giraba sobre mis talones y comenzaba a correr por aquel laberinto de pasillos, huyendo de la cruel verdad y de sus voces que a lo lejos se perdían mientras que por mis mejillas recorrían cristales salados, que eran lo único cálido que ahora podía sentir.
Les advertí… les dije que Emily volvería a aparecer… Y bueno, está haciendo de las suyas. (Tengo el presentimiento que ahora recibiré amenazas en vez de reviews.) Cambiando un poco de tema… Este capítulo solo coincide con algunas partes de las canciones que recomendé al principio. Me costó mucho decidirme porque habían muchas que eran buenas, y el ritmo me encantaban pero ya de último podría dejar una pequeña playlist si alguna le interesa :)
Ahora me da miedo pedirlo pero… quien desee puede dejarme sus dudas, opiniones, criticas, que les gusta o lo que no por medio de un mp o review, me harían muy feliz y así sé si voy por buen camino en mi fic. X) Nos vemos en una próxima! (En breve contesto los reviews del capítulo anterior. Lo juro!)
