SEGUNDA PARTE
Una flor que representa al contratista,
un reloj que simboliza su vida,
un sello en un alma divina,
cuando su portador agoniza.
Al caer la noche él despertará,
con poderes que nunca imaginará,
pero si él muere el contrato terminará,
y la contratista tendrá su mismo final.
CAPÍTULO 6: Esa persona
Habían pasado tres días desde que partieron hacia la orden, hoy por fin desembarcaban en la isla donde se encontraba el gran castillo de los exorcistas. El cielo estaba nublado como de costumbre, y las primeras gotas de lluvia comenzaban a caer anunciando una tormenta.
-Allen, ¿estas seguro que esta es la sede de los exorcistas?, parece mas el escenario para una historia de terror...
-Jejeje, cuando yo llegué por primera vez también pensé lo mismo, es más hasta creí que me había equivocado de lugar, pero descuida, todo es cuestión de costumbre.
-"Si es posible que alguien se acostumbre a vivir en un lugar tan espeluznante como este, lo único que hace falta es que tengan vampiro propio..." -pensó Amelie.
Atravesaron el bosque hasta llegar a la entrada inferior, abordaron un bote y se pusieron en marcha a través de los canales subterráneos. A lo lejos se distinguía una figura que llevaba una larga capa negra, iba acompañado con alguien mas que portaba una túnica color crema.
Cuando estuvo mas cerca, ella vió al extraño hombre de orejas puntiagudas, su cabello iba peinado hacia atrás, mientras que un mechón blanco caía sobre su rostro.
-¡Hola Allen! Tiempo si verte -saludó alegremente el exorcista. Él expuso sus puntiagudos dientes en una sonrisa. Un trueno resonó en el lugar.
-¡Hola Krory! Andas bastante ocupado por estos días.
-Si, al parecer me estoy volviendo muy bueno con esto de las misiones. Oye Allen ¿tu amiga se encuentra bien?, bueno ¡hablamos luego! -se despidió Krory y su barca siguió en dirección a la salida.
Cuando Allen se volvió hacia Amelie, se dió cuenta que estaba pálida y tiesa de la impresión. Él la cogió por los hombros y la sacudió levemente.
-¿Te encuentras bien? ¿Qué sucede?
-¿E-ese era un vampiro? ¿Realmente a donde me llevas?
Allen suspiró.
-Tranquila, sé que parece uno, pero en realidad no lo es, todos los exorcistas tienen habilidades asombrosas, que por mas raros que puedan lucir o ser, son de gran ayuda en nuestro trabajo, nuestra naturaleza o procedencia no representa ningún tipo de discriminante para ser exorcistas.
-Ya veo... -ella se relajó y se compuso inmediatamente.
-¿Puedo preguntarte algo? -dijo Allen
-Si, no hay problema.
-Cuando nos encontramos en Niza tu me diste un nombre distinto al de la clínica, ¿por qué lo hiciste?
-Era una especie de medida de seguridad, por si ellos estaban escuchando.
-¿Quienes?
-Los encargados de no dejarme salir de ese lugar.
De repente Amelie comenzó a toser, ella se arrodilló en el suelo de la barca, con una mano tapando su boca y con la otra sosteniendose del borde de esta.
-¿Amelie, te encuentras bien? -preguntó Allen preocupado.
Cuando la encontró en Italia ella se veía bastante bien de salud, pero con el pasar de los días había estado empeorando, ahora tenía oscuras ojeras bajo sus ojos, se veía cansada y se agotaba con facilidad. Varias veces había tenido un poco de fiebre, pero siempre que le preguntaba que era lo que tenía, ella le contestaba con una sonrisa que no era nada de que preocuparse. Por eso había agilizado la llegada tanto como podía, ella necesitaba atención médica así no lo quisiera, se veía bastante enferma.
-No te preocupes tanto por mi, eso ya se pasará -respondió luego de calmarse.
-¿Cómo no quieres que me preocupe?, de verdad te vez bastante mal -replicó Allen mientras la ayudaba a ponerse en pié.
-De verdad que no hay problema, esto es algo con lo que tendré que lidiar por siempre, ya estoy acostumbrada.
Allen le dedicó una mirada de preocupación.
-Vamos, ya hemos llegado, te llevaré directamente a la enfermería -Allen la sacó del bote y le ayudó a subir a través de las escaleras que llevaban a la primera planta de la organización.
-Se supone que no debería estar aquí -comentó Amelie.
-¿Por qué dices eso?
-No es la primera vez que me encuentro con un exorcista, la verdad nunca había querido venir con ellos, pero ahora mira en la situación en que me encuentro, es irónica las vueltas que da la vida.
-Conociste a Kanda, ¿no es así?
-Eso fué hace mucho tiempo, no creo que me recuerde de la misma manera, después de todo yo...-ella paró abruptamente -lo siento, he estado hablando de mas, olvida lo que te he dicho.
-"¿Cómo cree que es posible olvidar algo como eso?, después de todo este tiempo resulta un bache en todo el misterio de ese Bakanda, y cree que me olvidaré tan fácil sin antes no averiguarlo primero, muajajaja, está será mi oportunidad para poder fastidiarlo mas" -pensó-¿Y de dónde eres?
-India -un escalofrío recorrió el cuerpo de Allen, Amelie lo miró extrañada -¿hay algún problema con eso?
-No, ninguno, en absoluto, jejeje -dijo Allen tocándose la parte de atrás de su cabeza -son sólo cosas sin importancia, "cómo los oscuros recuerdos de las deudas de mi maestro..." -terminó pensando maquiavélicamente.
-¿Seguro?, te vez... oscuro.
-Ejem, no es nada -se compuso inmediatamente -como te decía, ¿conociste allí a Kanda?
-No, y no deberías preguntar tanto, ya sabes la curiosidad mató al gato.
-"Qué apropiado" -pensó Allen.
Se pararon frente a una gran puerta de madera, él abrió la puerta con cuidado, y se encontró de frente con la enfermera jefe que ya se estaba con todo un kit médico en la mano.
-Así que esta es la nueva paciente -dijo con una sonrisa macabra mientras abría y cerraba unas tijeras con la mano.
-Definitivamente tener discreción aquí es imposible... -dijo Allen por lo bajo poniéndose una mano en la frente.
-Allen, yo creo que mejor me voy, todo el mundo aquí está loco, primero un castillo de terror, luego un vampiro y ahora una enfermera maniática sedienta de sangre, yo sabía que estaba muy equivocada al venir hasta aquí -ella trató de escurrirse de las manos de Allen cuando chocó con alguien.
-Fíjate por donde andas -comentó malhumorado el recién llegado.
-Lo que faltaba... -dijo Allen moviendo su cabeza de un lado al otro.
-Lo siento, ya estaba por irme... -ella giró para ver con quien había chocado -¿Yu?
Cuando él la reconoció, abrió sus ojos por la sorpresa, al darse cuenta que estaba siendo observado, se compuso rápidamente.
-¿Amelie? -su expresión había confirmado las sospechas, definitivamente era ella, por fin la había encontrado -hace mucho que no te veía.
-Si, ¿tal vez unos... ocho años? -comentó cautelosa
-No, cuatro para ser exactos -refutó Kanda.
Ella guardó silencio y apartó su mirada.
-Cof cof -se aclaró la enfermera jefe -no se admiten visitas en la puerta de la enfermería, ustedes dos -dijo señalando a Kanda y Amelie -adentro, y tú -dijo señalando esta vez a Allen -si no estas enfermo, herido o moribundo, afuera, puedes pasar mañana si quieres hacer visita.
-Ehh... como usted diga. -respondió Allen.
-¡Ah! Y Komui te está esperando.
La enfermera cerró la puerta quedando esta a unos pocos centímetros de el rostro de Allen. Él suspiró y comenzó a caminar en dirección a la oficina de Komui.
La enfermería se encontraba casi vacía, había unos pocos pacientes dormitando en las camas, que eran separadas por unas largas cortinas blancas.
-No es muy usual verte por aquí -se dirigió a Kanda -¿una mala misión?
-No totalmente -respondió Kanda.
-Queridos, pueden hacerse donde gusten, en un momento los atenderemos.
Ellos se sentaron en las camas mas cercanas, uno al lado del otro.
-Lo siento -comenzó a hablar Amelie -sé que rompí mi promesa con lo que hice pero...
-No te preocupes por eso, mas tarde hablaremos, además deberías descansar primero.
Dos enfermeras vinieron hasta ellos, Amelie se quitó la capa que llevaba y la enfermera comenzó a hacerle los chequeos generales.
-¿Esto te pasa muy a menudo? -le preguntó la enfermera.
-No, sólo cuando pasa mucho tiempo sin hacerme el tratamiento adecuado.
-¿Hace cuanto sufres esta enfermedad?
-Hace cuatro años.
Kanda miró a Amelie pensativo.
-¿Qué te ha pasado ahí? -preguntó mirando los vendajes en su cintura.
-Un accidente con una ventana.
La enfermera examinó la herida, cuando se percató de las quemaduras que tenía.
-Déjame ver tus muñecas, ¿tienes mas de estos? -le preguntó refiriendose a las quemaduras.
-Si -ella le mostró sus tobillos y corrió su cabello de manera que pudiera ver su sien -la vida en un hospital es difícil -comentó.
-Querida, acuestate, te estabilizaré y miraremos tu evolución por esta noche, trata de descansar, eso también hace parte de tu recuperación.
Cuando ella terminó con Amelie, se giró hacia Kanda mientras su compañera le aplicaba el tratamiento ordenado.
-Cuentame, ¿qué te trae por aquí?
-Sólo es un corte en un brazo -él se quitó su chaqueta de exorcista y su camisa la cual tenía una manga ensangrentada y rota.
-Está bastante profunda -dijo examinando la herida -¿acabaste de llegar de una misión?
-Si, sólo haga lo que siempre hace, para mañana ya no tendré nada.
Ella le desinfectó y le vendó su brazo, sosteniendolo con un cargador. Él puso sobre sus hombros la chaqueta, exponiendo sus bien formados músculos y tiró su camisa en una basurera cercana. (Si chicas, babeen todo lo que quieran, porque yo también tengo un balde con un trapito jajaja)
-Mantenlo inmovilizado por esta noche, puedes ir a descansar a tu cuarto -ella se despidió de ambos y se alejó con la enfermera auxiliar hacia un un buscador que había acabado de ingresar.
-Antes de irme sólo quiero saber una cosa -se dirigió Kanda a Amlie -¿eso que tienes ha sido causa mía?
-No directamente.
-Hay muchas cosas que quiero saber y aclarar, no ha sido fácil para mi saber que tu vida está en mis manos, y sobre todo comprender lo que comenzó a suceder conmigo desde ese día -él la miró compasivo -pero ahora, después de todos estos años por fin te he encontrado, ya todo estará claro. Pasaré en la mañana, hasta entonces, descansa -Kanda caminó hacia la salida de la enfermería, dió un último vistazo para luego desaparecer a través de la puerta.
¿Qué tal les ha parecido?, la vida es tan genial cuando por fin puedes actualizar!, toda está semana me he sentado de a raticos a terminar este capítulo y hoy por fin lo he acabado!
Espero que aún sigan vivos para seguir leyendo, no sé por qué desde que empecé a escribir esta historia Kanda me parece tan sexy.
Muchas gracias a Ichi -Ichi por su fiel review, me alegra mucho leer de mis lectores sus comentarios y opiniones, (Anya-Kurai extrañé tu rewiew!!)
Quiero agradecerles a todos en general por seguir esta historia y trataré de actualizar tan pronto como me sea posible.
No se les olvide los REVIEWS, sus comentarios son muy importantes para mi, al menos sabré si les está gustando o no la historia.
Hasta la próxima entrega!
