Disclaimer: Los personajes de esta historia pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es completamente mía y queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.
Cap.6
Noticias
—Señor Cullen, ya tenemos todo lo necesario para la junta de mañana y de la próxima semana, ¿Necesita una copia de los reportes? — me preguntó mi nueva secretaria, Jane, una chica mucho más profesional que Heidi y casada recientemente.
—Te lo agradecería Jane, y por favor, llama a la señora Cope para que me mande el informe de la compañía del señor Whitlock y pídale a Emmett que venga un momento, por favor— Jane asintió a todas mis peticiones, otra cosa que había admirado en su currículum, era que no olvidaba nada, y lo había probado varias veces en los tres meses que llevaba trabajando para mí.
—Me llamabas jefe— entró saludando Emmett, después de unos minutos.
—Emmett, te he dicho miles de veces que no soy tu jefe— él se sentó plácidamente frente a mi escritorio y subió los pies a éste.
—Hoy estamos de muy buen humor, por lo que puedo ver— le medio gruñí mientras revisaba los últimos informes de la empresa.
—Estamos atrasados con los balances, Emmett, te los pedí para ayer y me aseguraste que los tendrías hace dos días, ¿Qué sucede? — él se enderezó en su asiento y me miró con disculpa.
—Tengo los balances listos y he llamado a todos nuestros inversionistas, pero no he podido entregarlos— le lancé una mirada furibunda y él bajó la cabeza. —De verdad lo lamento, es que no es fácil, Rose ha estado muy estresada por todo esto.
— ¿Esto? — pregunté confundido.
—Todo el asunto de Alice y Jasper, yo sé que él tampoco está del todo bien, pero tan sólo anoche que estaba con ella, Bella llegó hecha una furia amenazando con castrar a nuestro amigo— cuando pronunció "Bella" todas mis terminaciones nerviosas se pusieron alerta y el nombre hizo eco en todas las paredes.
—Entiendo que estás en una posición complicada, pero no es excusa para que descuides a la empresa, recuerda que esta compañía es tan tuya como mía— él asintió y se fue, permitiéndome regodearme en mi miseria.
Desde que habíamos regresado de Londres lo ojos de cierta chica no dejaban de acosarme día y noche, por más que lo intentaba no podía apartar de mi mente a Bella, creía que con el trabajo extra que la empresa de Jasper me proporcionaba no tendría ni tiempo para pensar en esa chiquilla, pero no había sido así.
—Señor Cullen, aquí está el informe de la señora Cope— entró de nuevo Jane, con una carpeta azul en sus manos
—Gracias, Jane, por favor comuníqueme con el señor Whitlock— asintió y volvió a salir.
Mi teléfono sonó y levanté la bocina para responder.
—El señor Whitlock en la línea uno, señor— presioné el número uno de mi teléfono y de inmediato la voz de mi amigo resonó.
—Hola, Edward, ¿Qué puedo hacer por ti? — me respondió, con su tranquila pero monótona voz.
—Tengo el informe mensual de tu compañía en mis manos, ¿Quieres que lo lea para ti? — Jasper bufó por la línea.
—Edward, ¿cuántas veces tengo que decirte que confío totalmente en tus habilidades para dirigir mi empresa? — hice una mueca muy a mi pesar.
— ¿Cómo sigues? — pregunté aparentando tranquilidad.
—Creo que mejor— dijo inseguro—. Edward, debo cortar, te hablaré después.
No me dio tiempo ni de despedirme, terminó la llamada antes de que pudiera decir nada más, probablemente el regreso de Jasper se prolongaría más de lo que esperaba.
Al terminar la tarde todo estaba como debía, mis inversionistas estaban fuera de mi camino ahora que los balances estaban en orden y la empresa de Jasper marchaba como reloj, entonces, ¿Por qué seguía sintiéndome tan enojado? Cierto, era por Bella, no podía creer lo que esa chiquilla me estaba haciendo.
—Edward, ¿Estás listo? — Entró Emmett a mi despacho, con su buen ánimo restablecido después de que todo el asunto con los inversionistas se aclarara.
—Vámonos.
Tomé el saco que estaba en el respaldo de mi silla y salí detrás de Emmett, me despedí de Jane y salimos del edificio.
Cada uno tomó su auto, aunque no vivíamos muy lejos de la empresa era preferible llevarlos, además de que en cualquier momento se podía presentar una eventualidad e ir en taxi no era una opción.
—Edward, ¿Te molestaría que Rose fuera al departamento esta noche? — me preguntó antes de que saliéramos hacia las concurridas calles de Nueva York.
—Ya sabes que no, además no tienes por qué pedirme permiso— él asintió y se subió a su auto, lo imité y salimos rápidamente rumbo a nuestra casa.
Tardé mucho más tiempo en llegar que Emmett, si necesitaba un momento a solas esta era la mejor manera. Me encontré con el convertible rojo de Rosalie junto al auto de Emmett.
Bajé todo lo despacio que pude y me detuve aun más en llegar a la puerta, cuando me resultó inevitable entrar toqué bastante fuerte la puerta tres veces, aun tenía pesadillas sobre la última vez que estuvieron juntos y yo llegué sin avisar.
—Hola, Edward— me saludó Rosalie, entre divertida y amable, estaba sentada entre las piernas de mi amigo quien tenía el cabello más desordenado de lo que recordaba y varios botones de la camisa desabrochados, me estremecí del asco.
—Hola, Rosalie, es bueno verte de nuevo— Un brillo curioso cruzó momentáneamente sus ojos azules, tan parecidos a los de Jasper.
—Lo mismo digo, Edward— le dediqué una sonrisa cortés y me dirigí a la cocina, esperaba que salieran para cenar y regresaran bastante tarde, cuando yo ya estuviera bastante dormido y no pudiera escuchar absolutamente nada.
— ¿Cómo está Alice? — escuché que le preguntaba Emmett, me molestó un poco que él se preocupara tanto por ella cuando nuestro amigo estaba tan mal por su culpa.
—Bien, se ha ido hace un par de días a Virginia, con su familia— decía Rosalie, con un claro tono de tristeza—. Pero está genial, le sienta bien estar con ellos, deberías conocer a Cinthya, es idéntica a Alice.
Dejé de prestar atención a su conversación, no quería saber nada de la chica que había matado el corazón de mi amigo, Jasper, al ser más joven que Emmett y que yo sentía un gran instinto de protección sobre él, mayormente porque yo había sido hijo único y Emmett y él eran como hermanos para mí.
Tomé varias verduras del refrigerador y comencé a cortarlas poco a poco, tomándome mi tiempo y dándoles toda la privacidad que podía al par de tortolos, trataba por todos los medios de no escuchar nada de lo que decían y convertirme en una vieja chismosa.
— ¿De verdad? — Escuché el tono incrédulo de Emmett, lo que me atrajo de nuevo a su conversación—. Vaya, sabía que seguían saliendo después de la fiesta de tu madre pero nunca creí que fueran tan en serio.
Esas palabras hicieron que inmediatamente me tensara, ¿La fiesta de la madre de Rosalie? Los únicos que seguían juntos después de esa fiesta, además de Emmett y ella, eran…, no, me negaba a creer eso, ¿Seguían juntos? Presté más atención a lo que decía Rosalie.
—Ni yo, no me malentiendas, Jake es un chico genial, pero es eso, un chico, y Bella es tan joven…— El suspiro cansado de Rosalie daba entender que la situación en la que se encontraban no le agradaba demasiado, pero, ¿Cuál era la situación?
— ¿Se lo dijiste? — preguntó Emmett, notando el mismo tono que yo en su novia.
—Por supuesto que se lo dije, pero me soltó el discurso completo de que me ve como su hermana y no pude hacer otra cosa que apoyarla, aun creo que todo esto es una completa locura, pero ella está decida, se casará con él.
"Se casará con él" Aquellas palabras se clavaron en lo más hondo de mi mente y sentí cómo mi corazón poco a poco comenzaba a sangrar, no literalmente, pero sí sentía un liquido viscoso y caliente en mi mano, al bajar mi mirada me encontré con el cuchillo fuertemente apretado entre mi mano izquierda, provocando una honda cortada en la palma de mi mano.
— ¡Edward! — escuché el grito de Emmett al entrar en la cocina y ver mi herida sangrante.
—Oh, por Dios, ¡¿Qué pasó?! — escuché el grito de Rosalie quien venía detrás de él, sentí cómo Emmett tomaba mi mano y apartaba el cuchillo, después Rosalie envolvió la otra con un trapo. — Llama a Bella, ella sabrá qué hacer.
— ¡No! — grité tan sólo escuchar su nombre, ambos me vieron completamente extrañados pero no dijeron nada.
—Debemos llevarlo al hospital.
Sentí cómo me llevaban entre los dos hacia la puerta y después todos subíamos al auto de Emmett, no entendía nada, realmente quería que llamaran a Bella, quería verla, escuchar su voz al menos, aquel grito que había salido de lo más profundo de mi pecho era por lo que había escuchado.
¿Jacob Black? Bella, mi Bella, ¿Se casaría con el chucho sarnoso de Jacob Black?
— ¡NO! — grité más fuerte está vez, provocando que Rosalie, que iba a mi lado sosteniendo fuertemente el trapo contra mi mano, saltara del susto.
—Está en shock. — declaró Emmett.
Por supuesto que estaba en shock, me acababa de enterar que la mujer con la que había estado soñando día y noche desde hace más de tres meses, la mujer que me había robado el alma, el corazón, se iba a casar con otro, con alguien que no era yo, eso simplemente no podía pasar, ella estaba mal.
"Bella es tan joven" las palabras de Rosalie se repitieron en mi cabeza, sí, ella era muy joven, tan joven que estaba dispuesta a cometer aquella locura, casarse con Jacob "chucho" Black, maldita sea, no, jamás lo iba a permitir.
Isabella Black, tan sólo el pensamiento me provocaba nauseas, nauseas reales, quería vomitar.
Llegamos pronto a la sala de emergencias del hospital central donde me atendieron rápidamente, por supuesto que vomité tan sólo salir del auto de Emmett y tuvieron que ponerme anestesia para poder suturar la herida.
¿Pero cómo iba a poder alguna vez sanar la herida que Isabella Swan había hecho en mi corazón? No quería curarme, no quería que esa herida se fuera nunca, era el único recordatorio que tenía de que ella había sido parte de mi vida, ¿Algo tan intenso sólo podía haberlo sentido yo? ¿Ella no había sentido nada por mí? Recordaba su mirada penetrante la primera vez que nos habíamos visto, ella lo había sentido también.
¿O de verdad estaba enamorada de él? ¡No! Ella sólo estaba confundida, porque era muy joven, él también era joven y por supuesto que la belleza de Bella lo había hechizado, pero no era nada comparado a lo que yo sentía, ella debía saberlo, ella debía entender que todo aquello no era real, era fantasía, yo era real, yo era lo que ella necesitaba, no tenía por qué estar cambiando los pañales de un bebé como Black. Ella necesitaba alguien que la cuidara, que pudiera protegerla y amarla como la verdadera mujer que era, no sólo como un tonto colegial, ella me necesitaba a mí, yo estaba completamente seguro de que la necesitaba a ella.
Tenía que hacerle ver eso, el error que estaba cometiendo, ¿Cómo hacerlo? No tenía ni la menor idea de cómo lograrlo, pero debía intentarlo, Bella estaba confundida y debía lograr que se diera cuenta de ello, antes de que la perdiera para siempre.
Hermosuras, ya sé que ha pasado mucho tiempo desde que actualicé esta historia, y que este capítulo es muy corto, pero como ven es importante, él ya sabe que Bella se va a casar y al parecer no lo tomo muy bien, el siguiente capítulo (si logro escribirlo pronto) será cuando se besan en la despedida de soltera de Bella, así que se pondrá esto más intenso.
A las que siguen conmigo, se los agradezco infinitamente, no he sido muy buena con ustedes y esta historia pero por ustedes es que he continuado y continuaré, no abandonaré esta historia a menos que sea por causas mayores, mis vacaciones se acercan y podré tener tiempo para escribir, así que les pido toda su paciencia que será recompensada.
También he recibido sus alertas, favoritos y reviews a Manual del hombre perfecto (a pesar de que ya tiene tiempo que terminó la historia) y eso me anima mucho, lo apreció de verdad, no saben cuanto las adoro.
Por último, tengo otra historia, que se llama "ESPERANZA", estamos muy cerca del final de esa historia, y aunque es muy diferente a esta, un poco más dramática, las invito a que pasen a leerla, estamos muy muy cerca del final, sin más, las dejo con muchos muchos besos enormes y abrazos aun más grandes.
LAS AMO, An.
