Dinero:
Michael no pudo evitar mirar a su alrededor cuando vio a Eve deteniéndose en frente de la ventana de un almacén. "¿Sucede algo con tus zapatos?" se decidió a preguntarle sabiendo que debían de colocarse en marcha prontamente.
Eve momentáneamente volteó a mirar a su padre encontrándolo mirando en todas las direcciones, "Son incómodos." Le contestó, "No sé como madre hace para usarlos."
Michael le subió las cejas, él mismo le había hecho un comentario desaprobatorio a Selene cuando había visto a Eve con unas botas similares a las que su madre usaba. "Ya." Le contestó no queriendo echarle en cara nada. Por primera vez colocándole atención a la vitrina no pudo dejar de sonreír torcidamente al ver unos Converse, "Solía usar unos de esos cuando tenía más o menos tu edad."
"¿En serio?" le preguntó devolviéndole la sonrisa.
"Sí." Michael le contestó mientras al mismo tiempo se tocaba el bolsillo pensativamente. Los zapatos no eran caros pero serían un golpe al ya disminuido presupuesto que tenían.
"Se parecen a los zapatos que tenía en ANTIGEN…solo que esos eran todos blancos."
"¿Deseas comprarte unos?" le preguntó haciendo a un lado a ANTIGEN, a lo que la sola mención del mero nombre de la compañía le provocaba, y con paranoia volvió a mirar sus alrededores, tenían que moverse, quedarse en un mismo lugar en medio de la calle no era bueno.
"Si nos alcanza..." le contestó sabiendo que ellos muy poco dinero tenían.
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En la casa de seguridad Selene iba a salir a buscar a Michael y a Eve cuando escuchó la puerta abriéndose. Estaba a punto de reclamarles que les había tomado tanto tiempo cuando algo le llamó la atención.
Eve….con unos tenis morados que tenían un diseño juvenil de círculos y estrellas.
Michael vio la ceja de Selene subir lentamente con obvio interés para luego mirarlo directamente a él, quien tan solo se encogió de hombros. "Debes de estar agradecida, primero quería los rosados chillones."
"Estos son bonitos." Eve respondió a nadie en particular.
"...Supongo." Fue lo que Selene contestó viendo a su hija sonreír mientras se miraba los pies. El pensamiento de cuánto dinero les quedaría después de aquella compra olvidado al ver la satisfacción de Eve.
