La resistencia by shirachan
Capitulo 6: La resistencia
By: Shirachan
Advertencias: Este fic contiene flash, es decir relaciones entre hombres. Además de eso, es un Cross over, es decir, en la historia aparecen personajes de distintas series, por ahora: Gundam Wing, Naruto y Harry Potter.
Como me dijeron que tantos personajes podían liar, he puesto al final del capítulo un pequeño resumen de cada uno. Pero mejor será que primero leáis el capi ya que aparecen nuevos personajes que más tarde resumiré.
Capitulo 6:
Sus ojos se empezaron a abrir en el mismo momento que el sol empezó a asomar vacilante por el horizonte. Los cálidos rayos bañaron su lampiña piel haciendo desaparecer poco a poco aquel frío que se le había instalado en los huesos y le había entumecido el cuerpo. Aun que a esto último también había ayudado el que pasara toda la noche durmiendo en el duro suelo de un bosque perdido y alejado de la mano humana.
Harry Potter miró con sus brillantes ojos esmeralda a su alrededor, intentando captar sonidos que no pertenecieran a su entorno y que le avisarán de un posible ataque. Pero lo único que se escuchaba en aquel bosque era el viento soplar suavemente balanceando las grandes hojas de los árboles que además de tener un extraño color turquesa, poseían la una forma triangular casi perfecta y medían casi medio metro cada una de largo.
Harry, en los dos días que llevaba caminando por aquel bosque, no había encontrado pista alguna de presencia humana. Bueno en realidad no había encontrado pista de presencia alguna, ya que si no fuera por que iba bien aprovisionado, Harry se tendría que haber alimentado de las hojas de los árboles a causa de la inexistencia de algún animal en el lugar.
El moreno se levantó con cuidado del suelo, evitando los movimientos bruscos que mandarían dolorosos tirones a sus adormecidos músculos, y después se sacudió la ropa en un vago intento de despegar de ella la tierra y hojas que se habían incrustado entre los gruesos hilos de lana que componían aquella gran capa marrón. Harry había agradecido a su nana que se la prestara, ya que la prenda, aun con aquel aspecto de inútil, era lo bastante abrigadora como para impedir que se congelara por las noches con la baja temperatura que adquiría el bosque.
Recogiendo su bolsa de viaje, donde únicamente llevaba alguna muda y comida, el chico empezó de nuevo a caminar. Teniendo en cuenta que había entrado a aquel desierto lugar por el sur, si seguía caminando hacia el norte debería en algún momento de su camino encontrarse con alguien que perteneciera a la susodicha banda del hijo de Lucius Malfoy.
Sus finos píes caminaban con pasos seguros entre la espesa maleza que se extendía a lo largo de todo el angosto camino. Parecía que por allí no había pasado nadie en mucho tiempo y el paisaje era verdaderamente impresionante con su naturaleza salvaje y todas las plantas relucientes por el roció de la primera hora del día.
Harry se había extrañado de no ver ni una flor para la época en la que estaban, pero teniendo en cuenta el llamativo color de los árboles, el moreno pensó que tampoco hacía falta, el paisaje era lo bastante exótico así, como para encima ponerle más cosas que te dejaran con la boca abierta. El muchacho siguió caminando hasta que a sus oídos llegó un constante sonido que de inmediato reconoció, era una cascada.
Con un grito de júbilo, Harry empezó a correr hasta el lugar de donde provenía aquel hermoso sonido. El agua que el llevaba se había agotado el día anterior, por lo que su garganta parecía a aquellas alturas una lija. Cuando por fin llegó al claro de la cascada, Harry se asombró de nuevo por las sorpresas que podía dar aquel lugar.
Los grandes árboles le habían impedido verlo, pero frente a él se exponía imponente una pared rocosa de más de diez metros de la que caía una hermosa cascada, que daba a parar a un pequeño lago de aguas cristalinas y completamente tranquilas. Dejando caer su bolsa al suelo, el chico se acercó hasta la orilla del lago y agachándose hasta ponerse de rodillas, se inclinó para llevar sus manos hasta el agua y ahuecarlas para que se llenarán de aquel preciado líquido. Pero cuando el chico se dispuso a beberlo, dos cosas sucedieron demasiado rápido como para que él pudiese reaccionar. De pronto, la presencia de personas detrás de él fue perfectamente perceptible para Harry y justo a su espalda tenía a alguien que le clavaba la punta de una varita en el cuello.
- Baja las manos y levántate lentamente- Ordeno una voz que hubiera sido agradable de no haber llevado impreso aquel tono autoritario. Harry no pudo más que obedecer, y tras soltar el agua empezó a levantarse manteniendo sus manos lejos de su cuerpo y sin hacer movimientos bruscos.- Ahora date la vuelta
Harry así lo hizo, y cuando giró completamente, quedó en frente justo de un chico de su edad aproximadamente le que miraba con ceño y con su varita apuntándole a la cabeza. Harry se quedó por un momento mudo, ya que aquel chico, aun enfadado, era extremadamente bello.
Sus cabellos, tan negros como el ébano, eran tan lisos como la seda, y los llevaba recortados a capas a la altura de media espalda, su rostro era de rasgos finos, con una nariz aristocrática y unos pómulos altos. Y en medio de toda aquella belleza, unos sensuales labios acompañados de unos ojos tan negros como su cabello, esbozaban una expresión desafiante.
Su piel tenía un toque moreno, no demasiado, pero lo suficiente sin embargo para hacer ver que aquel chico pasaba la mayor parte del día al aire libre. Una mano con finos y elegantes dedos se levantó entonces hasta colarse en uno de los bolsillos de la capa de Harry, este sin embargo no protestó.
- ¿Quien eres y cómo has llegado hasta aquí?
- Me llamo Harry y vengo buscando a Draco Malfoy- Los ojos del chico que sostenía el arma se abrieron ante la incredulidad
- ¿Cómo has dicho?
- Necesito hablar con Draco Malfoy…- Harry miró hacía los hombres que estaban detrás del moreno, este parecía ser el jefe de todos ellos por lo que algo vacilante dijo- ¿Eres tu?
- Eso no te importa. ¿Acaso no sabes que quien bebe de la fuente del olvido muere inmediatamente?- harry siguió la mirada del chico, que se posó en el lago de donde había estado a punto de beber y el entendimiento llegó a el como un rayo.
- ¿Morir? No lo sabía, solo vi el agua y tenía tanta sed que…
- Bueno no importa. Ahora vendrás con nosotros- En chico cogió las manos de Harry y haciendo aparecer una cuerda, la ató mágicamente en sus muñecas impidiéndole ninguna clase de movimientos en sus brazos.- Te concederé tu deseo de ver a Malfoy, veremos cuanto duras vivo después de eso.
Si Harry quiso decir algo más ante eso, no lo hizo. Se quedó en silenció rezando para que su nana hubiese tenido razón al decir que Draco Malfoy le ayudaría. Según Hellen, si contaba su historia, el hijo de su enemigo se vería casi en la obligación de ayudarle, pero por otra parte él no conocía de nada al chico y podría ser que este fuera igual que su padre, solo que tan ambicioso que no hubiese querido ponerse a las ordenes de su padre y hubiese preferido luchar él por si mismo por lo que creía que le pertenecía.
Inmediatamente, a la mente de Harry llegó la indeseada imagen de Lucius. La primera vez que lo había visto, el hombre se había acercado a él ofreciéndole su caridad, y Harry, pensando erróneamente que el hombre sentía compasión por su recién condición de huérfano, aceptó sin pensarlo dos veces su oferta de llevárselo a vivir a su castillo.
Poco después Harry comprendió que no habría podido cometer error mayor, una vez entro en el castillo de Lucius, nunca fue capaz de salir. Se había convertido en su prisionero, y aun que el hombre le trataba como si fuera tan frágil como el cristal. Harry se sentía cada día más hundido en su miseria.
A los tres meses de su estancia en el castillo, lucius le había presentado a "su amo". Un anciano con unos ojos negros y un aura tan maligna que Harry había sentido como el aire se congelaba en la sala donde estaban.
El tal Isaac había ordenado a Lucius tener un heredero poderoso, el más poderoso de todos fueron sus palabras exactas, y entonces Lucius había procedido a mostrarle a su nueva adquisición como si se tratase de un caballo. Harry se vio en la humillación de ser revisado a fondo por las manos de aquellos dos hombres que intentaban averiguar como de fuerte podía llegar a ser. Harry había sido echado del salón en cuento la inspección terminó, pero antes de salir, pudo escuchar claramente como aquel hombre decía que ellos dominarían la tierra y que entonces una era de terror se instalaría allí. Harry se había jurado que jamás formaría parte de ello.
- Hey tu- Dio alguien sacándolo de sus pensamientos. Harry entonces miró a su alrededor y se dio cuenta de que había estado tan inmerso en sus problemas que no se había fijado hacia donde marchaban.
Ante él ahora se izaba una torre, era cuadrada y de unos tres metros en cada lado. Harry no entendió por que le habían llevado allí si le habían dicho que podría hablar con Malfoy. ¿Es que acaso el chico vivía allí? ¿O se trataría aquello de una prisión donde pensaban dejarlo encerrado hasta que se muriera de inanición?
- Entra- Le ordenó el chico moreno y de pelo largo que le agarraba por el brazo sin apretar demasiado.
- Espera… ¿Dónde vamos? ¿No me pensareis dejar aquí encerrado para que me muera de hambre o algo así… verdad?- El moreno le miró algo sorprendido, pero enseguida recupero su mirada inexpresiva
- Él está aquí- Fue lo único que dijo. Aquello tranquilizó en gran medida a Harry, por lo menos hasta que recordó que en su ensoñación se había olvidado por completo de todo.
- ¿Y mi bolsa?- Preguntó elevando la voz y haciendo con eso que tres de los cinco hombres que le acompañaban además del moreno, le miraran- ¿Dónde está mi bolsa?
- ¿Para que la quieres?
- Yo…- Harry dudó por un momento, pero decidió que ser sinceró era lo que más le convenía en aquella situación, después de todo ellos averiguarían lo que quisieran de un modo u otro.- Tengo mi varita dentro.
- ¡¡Eres un mago!- La exclamación de indignación del chico terminó por alertar a los demás hombres y en cuestión de segundos el moreno se vio rodeado por ellos y frente a la torre.- ¿Por qué demonios no lo dijiste?
- ¿Cómo? Yo no voy contando mi vida por ahí- Dijo Harry levantando su mentón orgullosamente- Además ni que fuera un secreto… Simplemente no creí que eso importara mucho en esta situación.
El chico de ojos negros maldijo en un idioma que Harry no conocía y caminó hasta la pared de la torre que tenían delante. Harry estuvo a punto de gritar para que frenara ya que allí no había ninguna puerta y debía haberse equivocado de sitio. Pero entonces el otro sacó su varita y murmurando unas palabras inteligibles para los oídos de Harry, un agujero apareció.
El chico cogió rudamente de nuevo su brazo y sin más empezó a arrastrarlo tras de si. Harry fue conducido por una escalera de irregulares peldaños de piedra que no medía más de un metro de ancho y que estaba casi a oscuras. Por lo visto la torre no era más que una fachada, ya que aquellas escaleras bajaban hacía el fondo, iluminadas débilmente por unos farolillos colgados en las derruidas paredes.
Tras unos minutos, por fin salieron de aquel sitio, solo para acabar en una sala completamente vacía y de unos cuatro metros cuadrados. Las paredes, construidas con unas piedras grandes y grises, parecían tan viejas como el mismo bosque. Pero Harry no tuvo que preguntar nada, ya que de nuevo el chico dijo algo con su varita en alto e inmediatamente Harry se vio en un inmenso salón. El lugar parecía tan fuera de lugar después de por donde había caminado los últimos minutos que Harry temió haber sido transportado vete a saber donde. Pero entonces comprendió que aquello había sido solo un hechizo para ocultar aquel refugio.
Ante el se extendía un salón que podía haber rivalizado con el de Lucius. Era tan espacioso que probablemente se podría celebrar en el un baile de aquellos que tan de moda habían estado años antes y donde se reunían al menos cien personas para bailar y comer como cerdos durante horas.
El lugar tenía justo en el centro una gran mesa, en total contaría con unos treinta asientos. Las paredes estaban adornadas con estelas de color verde que hacían a la vez de adorno y de protección contra el frío y de la iluminación se encargaban dos grandes arañas colgadas del techo que alumbraban cada esquina del recinto.
Harry vio allí a unas 10 personas, todas ellas se encontraban preparando la mesa, por lo visto habían llegado justo para desayunar.
- Ni lo sueñes- Dijo de pronto la voz de su captor a su lado. Cuando Harry le miró vio que este le miraba con burla- Tu no vas a comer
- Vaya…- Exclamó impresionado- ¿Tan transparente soy? ¿O es que tienes algún extraño poder que te deja leer los pensamientos
Una carcajada escapó de los labios del otro chico y Harry se dio cuenta de que aun que pareciera ser autoritario, tenía una risa muy bonita. Quizás solo era así con el por ser un extraño.
- Se te nota demasiado. Mirabas la comida que traen como si te fueras a desmayar si no la probabas.
Harry se sonrojó y se dispuso a protestar, pero entonces el otro se le adelantó.
- Sean, vigílale mientras busco a Draco- El único de sus otros captores que parecía de su edad, e incluso más joven, se acercó hasta ellos y sonriendo a al del pelo largo, simplemente asintió. Harry miró sus rasgos aniñados y so rostro redondeado con unos bondadosos ojos castaños. Su pelo también era castaño y aun que no era una belleza, tampoco era feo. De pronto a Harry se le ocurrió algo.
- Oye... Sean, ¿Verdad?- El chico lo miró con expresión interrogativa- ¿Va a traer a Malfoy? O no me lo puedes decir.
- En realidad no es tan malo como parece- Dijo el otro con complicidad mientras se acercaba al moreno- No creo que te hagan nada, solo un consejo, no mientas a Malfoy, eso no le gusta y no se como se las apaña, pero siempre descubre cuando le engañan.
Harry tragó saliva y afirmó con la cabeza.
- Esta bien, me ha costado demasiado llegar hasta aquí como para acobardarme ahora.
- Pero… ¿Qué haces aquí?- Era algo obvio el hecho de que le chico no tenía que hacer ese tipo de preguntas. Y sus movimientos nerviosos mientras miraba hacia los lados para ver si alguien los veía era clara muestra de ello.
- Preferiría hablarlo con él antes. Pero si todo sale bien me gustaría ser tu amigo. Y entonces te lo contaré todo- Sean pareció complacido con aquello y con una sonrisa amable se acercó un momento hasta la mesa para preguntarle algo a uno de los hombres que se encontraban terminando de colocar aquella inmensa mesa.
- Le he dicho a Jonh que te guarde algo de comida para después. Se te ve hambriento.
- Muchas gracias- Harry se conmovió con aquel muchacho que le mostraba la humanidad que se le había sido negada tanto tiempo. En los últimos años solo había tenido eso de parte de su nana y de Naruto. Harry abrió la boca para agradecerle, pero entonces el chico de cabello largo volvió a aparecer y despidiendo a Sean con un gesto de cabeza, pero sin parecer desagradable, y cogiendo a Harry de nuevo del brazo volvió a arrastrarle prácticamente detrás de él.
- Lo verás ahora, tienes 10 minutos para explicarte, a menos claro que se canse antes de ti. No te repitas o perderás tu tiempo y sobretodo, ni se te ocurra mentirle. Él lo sabría.
- Gracias- Susurró Harry, y el chico se paró entonces para mirarle sorprendido
- ¿Por qué me agradeces?
- Me estas ayudando, así que creo que es lo más normal
- ¿Pero no te das cuenta que he sido yo quien te ha atrapado y traído hasta aquí?
- Lo se- Dijo Harry mientras miraba al otro. Su expresión se había ablandado.- pero en realidad fui yo quien te pidió verlo. Por cierto… ¿Cómo te llamas?
El otro pareció dudar por un momento, pero después simplemente dijo mientras agarraba un picaporte de la puerta que tenían ante ellos- Blaise… Blaise Zabini- Y abrió.
Harry se vio empujado hacía en interior de aquella sala por una mano en su espalda y sin percatarse de que Blaise se quedaba fuera del cuarto cerrado la puerta para dejarles a solas, el moreno entró admirando la bonita habitación. Era una pequeña sala que tenía un escritorio en uno de los lados y una gran estantería en el otro. En una de las paredes había una gran chimenea que se encontraba apagada y las paredes del lugar se encontraban cubiertas por las mismas estelas verdes que cubrían el salón donde se comía.
- Así que Harry Potter- Dijo una voz que provenía del lado derecho de la sala. Harry dirigió hacia allí su vista, pero solo vio el gran escritorio. Pero entonces la silla que se encontraba detrás de este giró, y frente a él se mostró un ángel. Solo podía definirse así al ser que tenía ante sí. Con sus cabellos rubios platinos cayéndole lacios sobre el rostro afilado e inexpresivo, pero aun así de una belleza impactante. Sus ojos se podían apreciar aun desde la distancia a la que estaba, eran de un gris plateado y tan fríos que podrían congelar un alma.
Su cuerpo, o por lo menos la parte de él que podía ver, era delgado. Aun que aquella capa negra que llevaba le impedía poder apreciarlo con precisión. Draco Malfoy tenía un aire a su padre, pero en definitiva, aquella persona era superior en todos los aspectos a Lucius, su belleza era muy superior, su porte era más elegante y fino, su mirada más inteligente, y hasta el temor que podía infundir su figura era mayor.
- Si- Dijo firmemente el moreno. A aquellas alturas no podía darse el lujo de titubear.
- ¿Y se puede saber que haces aquí?
- Vengo huyendo de tu padre- Harry se recriminó por ser tan directo al ver como el rubio saltaba de su silla para quedarse completamente tieso frente a él y mirándole con los ojos entrecerrados.
- ¿Perdón?
- Lo que oíste. Me escapé del castillo de tu padre, y según me dijeron, este era el único lugar donde él no me encontraría.- Cuando vio como el chico apretaba sus puños a los costados se dio cuenta de que no le creía- Escucha, fui raptado por tu padre hace años. Bueno en realidad raptado no sería la palabra exacta, yo acababa de perder a toda mi familia en la guerra y entonces él apareció ofreciéndome una vida mejor. Yo pensé que él lo hacía por lástima, pero más tarde descubrí que no es así.
El rubio caminó lentamente hasta rodear la mesa y después se apoyó en ella cruzando las piernas delante de si y sus brazos en el regazo. Su vista nunca se despego de Harry.
- Cuando me llevó al castillo, me trato como un rey, todo lo que quería, él me lo daba. Pero eso fue hasta tres meses después, cuando él vino a visitarlo.
- ¿Él?- Preguntó Draco con voz perfectamente modulada al ver que el chico no continuaba y se perdía en sus recuerdos
- Su amo, como a él le gustaba llamarle. Un anciano llamado Isaac con complejo de conquistador. El hombre hablaba sobre hacerse con el poder del mundo, y entonces reinar sobre todos haciendo del lugar su voluntad. Algo que obviamente solo le gustaría a él y a sus aliados. Todos los demás morirían o pasarían a ser esclavos.
El rubio no dijo nada, más sin embargo sus inteligentes ojos parecían no perderse ni una de las palabras. - ¿Y que pintas tú en todo esto?
- A eso voy. Un día, él me llamó a una de sus reuniones con el anciano. Yo me sorprendía al verle dándome cuenta inmediatamente de que aquel hombre debía inspirar respeto por su poder. Pero lo peor vino después. Para que lo entiendas, debo decirte que mi apellido completo es Harry Potter Evans- Harry estuvo a punto de sonreír al ver como los ojos del otro se abrían de sorpresa, el primer signo de emoción por parte del rubio- Veo que ese nombre te suena. En efecto, desciendo de una línea de ilustres magos y mi magia a reunido todo el poder de mis ancestros. Si existe una familia que pueda igualarse a los Malfoy en magia somos nosotros y tu padre sabía esto perfectamente
El rubio frunció el ceño, aquella historia parecía demasiado irreal y según le habían dicho sus informadores, la familia Evans había sido destruida hacía años. Sin ningún superviviente. Pero el chico no mostraba ni una de las señales de engaño.
- Isaac, el amo de Malfoy, le había ordenado darle un aliado tan fuerte que pudiera controlar el mundo de la magia con su ayuda. Y para ello Lucius me eligió a mi. Yo era simplemente el recipiente para darle su heredero. Alguien que serviría a Isaac en sus planes creando una nueva arma para su oscuridad.
- Pero.. Pero eres hombre- Dijo el rubio levantándose de la mesa donde estaba apoyado, como si de alguna forma su paciencia hubiese llegado al límite- Los hombres no pueden dar a luz.
- La magia hace todo posible- Fue lo único que dijo Harry viendo al otro pasearse por toda la sala con las manos apretadas en puños a los costados y un gesto de furia en la cara.
- ¿Te das cuenta de lo que sucedería si todo esto fuera verdad, no?- Al ver la interrogación en mi expresión, el chico se paró de golpe- Él no parará hasta dar contigo. Estés donde estés.
Justo cuando Harry se empezó a sentir un poco más seguro de su situación, pensando que el otro le creía, el rubio tuvo que estropearlo todo.
- Pero como comprenderás no puedo creerte así de fácil. Hay demasiadas cosas en juego y tú podrías ser uno de los espías de mi padre. Serás nuestro prisionero mientras mando a mis investigadores para que consigan pruebas de tus palabras.
- ¿Prisionero?- Harry de pronto sintió unas inmensas ganas de sentarse, pero como no lo vio muy adecuado, simplemente se quedó allí estático.- ¡Pero todo lo que he dicho es verdad!
- Pero no traes ninguna prueba ni nada, ¿Verdad?- Ante el gesto negativo de Harry, Draco prosiguió- De todos modos si tu historia es verdad, el estar aquí prisionero te apartará de las garras de mi padre por un tiempo. Pronto sabremos cuanto hay de verdad en todo esto.
Harry no tuvo tiempo de protestar ya que el rubio se dirigió con pasos firmes hasta la puerta, y abriéndola de un tirón, llamó en un grito a Blaise. Momentos después el otro moreno entró por la puerta y tras escuchar las órdenes que le estaba dando su jefe, las cuales Harry no pudo captar, se acercó a de ojos esmeralda.
- Vamos- Dijo mientras cogía la chico del brazo, Harry se estaba acostumbrando a esto último…- Te llevaré a tu estancia.
- ¿Me vais a meter en una sucia celda hasta que alguien os asegure que lo que dije es cierto?- Pregunto Harry mirando fijamente los ojos negros de Blaise. Harry comprobó que ambos eran de la misma estatura, mientras que el rubio les sacaba a ambos al menos un palmo.
- Te quedarás en una habitación de huéspedes y serás como un invitado. Pero te vigilaremos y al menos gesto extraño… Iras a las celdas de cabeza.
- Bueno, después de todo en el castillo de Malfoy estaba igual- Dijo sonriendo- Aquí por lo menos no tendré que aguantar las constantes amenazas e intentos por sed…- El moreno guardó silencio antes de decir algo tan bochornoso. Pero ya era tarde. Tanto Blaise como Draco le habían entendido perfectamente, y ambos le miraban con lastima- ¿Vamos?- Preguntó sin poder aguantar sus miradas. Si algo molestaba al chico más que las amenazas, era la lástima.
El chico salió por la puerta y Blaise fue tras él. Después de pasar por más y más pasillos que parecían pertenecer a un laberinto, ambos llegaron a una gran puerta, que Blaise se dispuso a abrir.
- Este será tu cuarto- Dijo mientras con un movimiento de varita hacía desaparecer las ataduras de Harry. El moreno se sobó las manos mientras miraba con admiración su habitación. No es que fuera nada del otro mundo. Pero era espaciosa y estaba muy limpia. Su mobiliario constaba de una gran cama en el centro, con una linda mesilla en su lado izquierdo donde reposaba un farolillo, en la pared contraría se alzaba un armario de grandes dimensiones con estilo sencillo. Un espejo adornaba sus puertas. También había un escritorio con varios cajones frente a la cama, acompañado de una silla de aspecto cómodo. Harry se fijo que todos los muebles estaban hecho de una madera algo extraña, de un color marrón, pero muy claro. Seguramente habían talado árboles de aquel bosque para conseguir hacer la casa.
- Este cuarto nunca ha sido ocupado- Dijo de pronto el chico de pelo largo mientras observaba la gran ventana que estaba desnuda y por donde se podía apreciar a través del cristal un hermoso paisaje.- Nunca tenemos invitados y aquí todos los cuartos son iguales. Yo recibí el mió así, y tuve que encargarme de conseguir todo aquello que necesitaba. Si quieres cortinas, tendrás que apañártelas para conseguirlas, si quieres papel para escribir o algo así, tendrás que buscarte la vida… Y así con todo. El bosque es grande y tiene muchos recursos, pero las hadas prohíben tocar nada de él. Tenemos que pedirlas permiso para todo y muchas veces nos quedamos con las ganas. Pero en este castillo encontraras casi de todo, solo busca y pregunta entre la gente. – Blaise se acercó a la cama y con su mano acarició la sabana que la cubría- No tienes varita, por lo que necesitaras leña para encender el fuego de la chimenea.
- ¿Y como se supone que voy a encender chimenea, si aquí no hay ninguna?
Blaise sonrió compasivo y con un movimiento de varita hizo aparecer en la única pared vacía del cuarto una agradable chimenea con un fuego encendido.
- Todas las chimeneas están escondidas para así en verano poderlas quitar y que no ocupen espació. Pero la leña es otra cosa, como comprenderás las hadas no nos dejan coger sus árboles para calentarnos, así que los únicos que tienen leña son los que se encargan de ir a la ciudad a por comida. Cuando puedas, ves a las cocinas y pregunta por los proveedores, ellos te ayudaran y hasta entonces yo te daré algo de leña para caldear esto.
- ¿Por qué necesitáis vosotros chimeneas si tenéis varitas con las que podéis regular la temperatura?- Preguntó intrigado. Aquel sitió era demasiado extraño
- Por que raramente nos permiten tener nuestros hechizos activos durante demasiado tiempo. Las hadas anulan nuestra magia con la suya así que lo único que hemos podido hacer es apañarnos para vivir sin magia.
- Este lugar es lo más extraño que he conocido nunca- Musito Harry mientras se acercaba al escritorio y apoyaba sus manos en la lisa madera.
- Te acostumbrarás, todos lo hemos hecho.- Blaise hizo aparecer una gran bañera en medio del cuarto- Mandaré a que te traigan agua caliente y puedas darte un baño. Tienes hasta la hora de la comida, cuando bajarás hasta el comedor.
- ¡Espera!- Grito el chico al ver que otro se disponía a salir de allí- ¿Cómo se supone que voy a llegar hasta el comedor? ¡Esto parece un laberinto!
- Tranquilo, yo mismo vendré a buscarte, y si por algún motivo estoy ocupado, te mandaré a Ron.
Después de eso el chico abandonó la habitación dejando a Harry preguntándose quien sería ese tal Ron. Pero pronto todo pensamiento abandonó su mente, tres mujeres entraron cargando cubos de agua y Harry se dispuso a ayudarlas a acarrear todo lo que necesitaran y a disfrutar de su deseado baño.
Mientras tanto, Blaise había vuelto a entrar en la sala donde estaba Draco Malfoy. El rubio mostraba una expresión de duda mientras escuchaba como habían encontrado sus hombres a su nuevo invitado.
- ¿Tu le crees?- Preguntó el moreno a su jefe mientras tomaba asiento en una silla que hizo aparecer
- Parecía sincero. Que demonios… hubiera puesto mis manos al fuego por que decía la verdad. Pero sabes que no sería el primer espía de mi padre que llega tan lejos- Draco se masajeó las sienes intentando aclarar su mente, acababa de contarle a Blaise toda la historia que había relatado el chico- Si lo que dice es verdad, mi padre en realidad no trabaja solo. Nunca había oído hablar de nadie tan fuerte como para que mi padre se pusiera bajo su mando.
- Y lo más extraño es que no puede ser un ángel, ya que sabemos que Lucius no trabaja ni para un bando, ni para otro- Blaise se recargó pesadamente en el respaldo de su silla. Llevaba dos semanas fuera de su hogar luchando y estaba realmente cansado- Necesitamos mandar a alguien a ver que puede descubrir de todo esto. Si es verdad… Tendremos problemas.
- Lo se, de todos modos mi padre se seguirá vendiendo de un bando a otro como mercenario. A el no le importa con quien luchar… Mientras le paguen bien. Siempre había pensado que eso era simplemente por demostrar su poder, pero quizás todo eso es para reunir dinero.
- ¡Pero si tu padre es uno de los magos más ricos! Si no el que más…
- Pero quizás no tenga lo suficiente para los planes de su amo de conquistar el mundo. Eso en definitiva debe llevar mucho coste.
- Esto es demasiado complicado- Blaise se levantó del asiento y empezó Blaise, con semblante pensativo, empezó a caminar en círculos, mareando a su amigo
- Blaise por favor... Para. Además, pronto sabremos si esto es verdad, y averiguaremos quien es ese tal Isaac. Quizás ni los ángeles sepan de él.
- ¿A quien quieres que mande?- Preguntó el moreno comprendiendo de inmediato que el otro quería rapidez con todo aquel asunto
- Al mejor. Que vaya solo para no llamar la atención y…- Draco se calló al ver como Blaise bajaba la mirada con tristeza, y entonces comprendió el motivo
- Esta bien... Mandaré a Ron.
- ¿Cuántas semanas hace que no le ves?- Preguntó el rubio sabiendo perfectamente los deseos de su amigo de estar junto a su novio.
- Cinco, tres días y ocho horas.- Draco casi rió al comprobar la desesperanza de su amigo, pero no lo hizo por no hacerle creer que se reía de él.
- Puedes acompañarle si quieres- Dijo haciendo que el otro le mirara con ojos brillantes y todo rastro de tristeza desaparecido.- Pero espero que no os distraigais tanto como para dejar la misión de lado.
- Sabes que nunca haríamos eso- Dijo el otro poniéndose serio- Se lo que todo esto puede significar. Traición a los ángeles.
- Exacto. Ahora vete a buscar a ese pelirrojo tuyo y salúdalo de mi parte. Partiréis mañana a primera hora.
- ¿Estas seguro de que no me necesitarás aquí?- Blaise rezó para que su amigo no se tomara su preocupación demasiado enserio. En verdad tenía muchas ganas de pasar con su novio más tiempo y no creía que hubiese nada más importante que aquella misma misión en aquel momento.
- No. ¿A quien propones para que vigile a nuestro huésped?
- Ehhh… A Sean. Parece que se han llevado bien
Draco solo asintió y se anotó mentalmente el hablar con el joven para que vigilase a Potter. Draco y Blaise bajaron entonces a desayunar y el moreno le dijo que Harry no bajaría ya que se había quedado tomando y un baño y él mismo se había encargado de que le subieran algo de comer.
Cuando llegaron a la mesa, esta estaba ya llena de gente que había empezado a comer. Cualquiera que hubiese visto aquella escena, podría haber jurado que todos ellos eran como una familia más que un ejército con diferentes rangos. Al sentarse sin embargó, una bola con reflejos rojizos se tiró encima del moreno.
- ¡¡Blaise!!- Grito un chico de cabellos pelirrojos y unos profundos ojos azules Su rostro redondeado poseía todavía aquella inocencia y ternura que casi todos habían perdido a causa de la guerra. Sus mejillas y el puente de la nariz estaban salpicados con unas graciosas pecas que le daban un aspecto aun más aniñado.- ¡Ya pensaba que te habías olvidado de mí! Vienes aquí y ni siquiera vas a verme…- El pelirrojo hizo un puchero mientras se sentaba en el regazo de su novio- ¿No me habrás cambiado por ese moreno del que todo el mundo habla ,verdad, y que según todos tu trajiste?
- Pues… Es que no lo pude evitar… Era tan mono que…- Blaise cerró su boca al recibir un coscorrón de Ron, quien le miraba con el ceño fruncido- ¡Era broma!
- Pues no me gustan esas bromas- Blaise pasó sus brazos por la cintura de Ron para acercarle a él.
- Nunca te cambiaría por nadie- Dijo enterrando su cara entre los llameantes cabellos inhalando el aroma tan familiar que tenían.- Mañana tienes una misión- Dijo poniéndose de pronto serio, pero al ver la mirada de decepción de Ron se apresuró a añadir- pero yo iré contigo
- ¿de verdad?- Ron levantó su cabeza del pecho de Blaise para mirarle fijamente, la alegría había regresado a su expresión, sin embargo una duda le hizo preguntar- ¿Y que hace el capitán del ejercito en una misión de espionaje?
- Draco creyó que necesitarías mi ayuda…- Ron simplemente rió ante aquello. Su novio nunca serviría como espía, y ambos lo sabían- Bueno esta bien... Se apiado de mi al ver que contaba hasta las horas que ya llevábamos separados.
Ron se enterneció y entonces acercó su cabeza hasta poseer aquellos labios que habían estado llamándole desde que había visto al moreno en la mesa. Suavemente abrió la boca y su novio le permitió introducir su lengua para acariciar la otra. Pero antes de que el beso pudiera llegar a más, silbidos y gritos de los de la mesa les hicieron separarse algo abochornados.
- ¡¡Por favor…!! ¡Queremos comer y con este espectáculo ya no podré retener nada en el estomago!- Gritó un chico con acento extraño llamado Seamus- Idos a vuestra habitación…
- Guarda la envidia Sea, es muy mala- Fue lo único que dijo el pelirrojo sacándole la lengua a uno de sus mejores amigos.
La mesa pronto se llenó de grito, todo el mundo quería hacerse oír, y todos a la vez. Por lo que aquello se convirtió en un campo de batalla. Draco solo sonrió divertido mirando como sus compañeros se divertían. Era bueno ver que podían estar relajados y temer aquel compañerismo aun en los tiempos que corrían. Todos ellos tenían su propia y triste historia detrás de ellos, pero todos habían dado todo lo que tenían por su causa. Por su lucha… Draco frunció el ceño al recordar que ya faltaba poco para que llegase el mes de la visita. Cuando él debía ir a la morada de las hadas para su reunión anual con ellas. Esa había sido una de las capsulas del contrato que firmó para que le dejaran quedarse allí. Entre otras cosas, Draco había prometido mantenerlas informadas de todo lo referente a la guerra y sus intenciones.
Sus pensamientos se dirigieron inmediatamente hasta el chico que en aquel momento se encontraba en el piso superior bañándose. Necesitaba descubrir pronto si su historia era verdadera, ya que de ser así, el debía impedir a toda costa que aquel moreno cayera de nuevo en las manos de su padre. Lo último que necesitaban en aquel momento era un arma de matar, que era lo que su padre haría de su hijo si llegaba a ser tan poderoso como Potter había insinuado. Bueno, que demonios insinuado, prácticamente se lo había restregado por la cara para obligarle a no dejarle ir.
Su lucha con su padre había llegado a un punto en el que de encontrarse ellos dos, probablemente alguno saldría muerto. Por suerte Draco tenía buenos amigos que le habían ayudado en su camino y poco a poco había juntado aquel grupo de personas, que aun siendo completamente distintas entre si, todas tenían algo en común. Luchaban por destruir a Lucius y por mantenerse neutrales en aquella guerra que asolaba al mundo.
Eran como una gran familia, en total eran 73, pero a causa de las misiones, nunca estaban en aquella casa más de 30. Sus mejores amigos, los que llevaban allí tanto tiempo como el mismo Draco, eran Blaise Zabini y Pansy Parkinson. Los tres se conocían desde niños y a la hora de huir de sus hogares, los tres lo habían hecho juntos. En realidad el hecho de que Draco fuera el jefe de todos, se debía únicamente a su increíble inteligencia y su capacidad de hacer planes espectaculares.
Blaise por otra parte era la máxima autoridad del ejercito, él sabía que podía esperar de cada uno de los hombres y como sacarle el máximo provecho en el campo de batalla. Y luego estaba Pansy, encargada de la rama de información. La chica era capaz de sacarle sus secretos más profundos a un muerto si quería. Y por ello se encargaba de los espías, informadores… Dentro de estos se encontraba Ron Weasley, novio de Blaise y el mejor en su terreno. Si bien Pansy sabía como sacar información, Ron podía meterse en cualquier lugar fingiendo ser cualquier persona. Tenía una potencia para camuflarse que había hecho que en el campo de batalla se le llamase "El camaleón"
Draco dejó aquello asuntos para otro momento y se concentró en captar algo de la conversación que se daba a gritos frente a él. Y como de costumbre, no pudo evitar elterminar gritando él mismo, intentando hacer oír sus opiniones.
Después de aquello todos parecían niños que buscaban atención. Mientras tanto, Harry se encontraba relajándose dentro de la gran tina con agua humeante y depositando todas las esperanzas de su futuro en las personas que ahora comían debajo de él.
Ciudad de Nistrick, pueblo de humanos pacíficos.
En una de las numerosas tabernas que estaban a rebosar en aquella época de comercio, se encontraba Wufei Chang, oficial de más alto rango del ejercito de los dioses de la oscuridad. Llevaba unos días simplemente en aquel pueblo y ya sabía exactamente donde estaba su príncipe. Había sido fácil localizarle ya que Quatre por lo visto aun no había aprendido a ocultar su magia y esta era demasiado llamativa como para pasarla por alto. Sobretodo para alguien que la conocía perfectamente. Wufei aun no entendía como el joven Quatre, con lo inteligente que era no se daba cuenta de que cualquier ángel podía ocultar su energía para evitar ser sentido por otros de su raza. Pero por otra parte había sido aquello lo que había hecho la tarea reencontrarle, algo ridículamente fácil.
Según había descubierto, su príncipe viajaba con un chico llamado Naruto y del que no había podido descubrir nada de su pasado. Por lo visto el muchacho era todo un misterio. Pero Wufei se encontraba en un gran dilema. Todo el tiempo que había estado espiando al príncipe había podido ver como este ahora se encontraba de mucho mejor animo de lo que había estado en los últimos años.
La presión a la que era sometido habían hecho de Quatre quien era en aquellos momentos y todas aquellas circunstancias que le rodeaban habían sido demasiada presión para él. Pero allí, en un pueblo alejado de su palacio y acompañado de un completo extraño, había podido ver de nuevo al Quatre alegre y despreocupado que había sido.
¿Debía coger al rubio inmediatamente y llevarlo junto a su padre? ¿O sería mejor dejarle allí algo de tiempo para ver que ocurría? Aquello último sería desobedecer las ordenes de su rey, pero este quería a su hijo demasiado, y comprendería perfectamente la elección que hiciera. Wufei miró a todos los hombres que había llevado consigo y se dijo que lo mejor sería darle algo de tiempo a Quatre, pero no le podía dejar solo, así que lo primero que haría al día siguiente sería ir a hablar con el rubio y ofrecerle una tregua. Le dejaría quedarse aquí, a cambio que lo hiciera junto a él.
Por otra parte Heero se encontraba en una desagradable discusión con su maestro..
- Eres un intuí y no me cansaré de decírtelo. Hace ya casi una semana que te mandé asesinar a alguien. Y aun sigo esperando los resultados.
- Tu nunca escuchas.. Te dije que no pude matarlo por que tenía junto a él a alguien demasiado fuerte.
- Muchacho estupido… Tu tienes en tu cuerpo el poder de los ángeles blancos y el de los dioses oscuros, la magia negra y la blanca se mezclan en ti. Y eso te hace demasiado poderoso como para echarte atrás por una simple persona. Me da igual como lo hagas, pero quiero que lo mates. A él y a ese que dices que es tan fuerte.
- Si, ya se lo que tengo que hacer. Pero… Devuélveme a Spike- Heero miró seriamente a su maestro. Era tan terco como una mula y no sabía si le haría o no cambiar de opinión.
- Voy a viajar. Hay un asunto que requiere de mi presencia urgentemente, pero volveré en un par de días, y para entonces… Más te vale haber acabado con tu misión.
Heero asintió con su cabeza y tras un momento de reflexión se atrevió a preguntar- ¿Ha ocurrido algo malo?
- Nada que te incumba demasiado, aun que creo que ya es hora de que empieces a intervenir en esta guerra. Un subordinado, en el que tenía puesta la esperanza para que me diera algo poderoso, ha torcido los planes.- Isaac pensó por un momento en el cortó mensaje que había recibido el día anterior de Malfoy y lo que aquello implicaba. Había perdido la posibilidad de hacerse con la criatura de magos más poderosa que se pudiese conseguir. Sin embargo el anciano no pensaba dejar las cosas así, encontraría al niño que se había escapado y si Lucius no le obligaba a cumplir con su misión, él mismo lo haría.
Heero vio como su maestro desaparecía en una nube de humo negro y con una sonrisa de satisfacción susurró un par de palabras haciendo aparecer una gran jaula, donde reposaba su gran serpiente.
- Bien Spike- Susurró abriendo la puerta del recinto para permitir la salida al animal. El inmenso reptil rodeo su cuerpo como dándole las gracias- Mi maestro me mando de nuevo matar a esos… Pero se me a ocurrido que .. si no puedes con ellos, únete a ellos… ¿No es así el refrán?. Me las apañaré para que me crean uno de ellos, y cuando más despistados estén, entonces ni verán llegar mi golpe final.
La serpiente sacó su lengua como si quisiera contestar a su amo, y tras unos segundos el animal y Heero partieron hacia la puerta de la habitación. – Voy por algo de comida- Dijo el moreno dejando el animal en el suelo- Quédate aquí que ahora mismo vengo. Además así podré averiguar en donde se hospeda el ángel. Se que está en esta posada, pero no se cual es su cuarto, y necesitaré la información para poner en marcha mi plan.
