Hola otra vez, bueno, ya por fin traigo el sexto capítulo de esta historia. Muchas gracias a mi amiga y unoca seguidora de este fic, jeje. Creeme que me motivas bastante a seguir escribiendo esto. Bueno, por ahora no tengo nada mas que decir, nos vemos/leemos, espero que te guste esta capítulo.
El Prófugo
Capítulo 6: Mas Problemas
Goofy estaba aterrado, la sola idea de que algo malo le hubiera ocurrido a su hijo lo carcomía por dentro. ¿En que estaba pensando Max?, había sido una tontería salir corriendo a sabiendas de que los policías pronto lo verían y lo perseguirían. Fue en ese momento cuando lo comprendió todo.
Max lo había hecho para protegerlo, estuvo dispuesto a dejarse encontrar con tal de que su padre saliera ileso. Goofy no lo podía creer, nunca consideró a su "Maxi" capaz de arriesgar su propia vida por él. Sin poder resistirlo más comenzó a llorar en silencio consciente de que los oficiales aún podían estar merodeando por ahí.
Necesitaba saber que había pasado con Max, esos balazos que había escuchado lo hacían suponer lo peor. No quería perder la esperanza pero los hechos no lo dejaban hacerse muchas ilusiones. Una parte de él se aferraba a la idea de que Max estuviera escondido en algún lugar de los alrededores esperando el momento oportuno para salir y regresar a su lado. Sin embargo tampoco podía dejar de pensar en la horripilante imagen de Max yaciendo sin vida con algunos agujeros de bala en su cuerpo.
-Por favor, que mi hijo esté bien- decía Goofy en voz baja hablándole a algún ser invisible.
El silencio que reinaba en esos momentos no lo reconfortaba para nada. Hacía demasiado frío y estaba tan oscuro como en las más lejanas profundidades del espacio. Si tan solo tuviera una pequeña señal de que Max estaba a salvo, o por lo menos saber de una vez por todas que la vida de su hijo se había extinguido. Lo que fuera, solo deseaba ya no tener esa confusión que lo inducía lentamente a la demencia.
De repente el silencio por fin se rompió cuando Goofy escuchó algo moviéndose cerca de él. Pronto pudo ver un arbusto temblando levemente, señal de que algo estaba detrás de este. El adulto se quedó en su sitio temeroso por lo que pudiera salirle enfrente. Tal vez eran los policías o un animal salvaje, aún no había olvidado la vez que se encontraron con el legendario Bigfoot en el bosque algunos años atrás.
Estuvo a punto de gritar y salir corriendo de ahí cuando finalmente pudo ver al ser que se aproximaba, o más bien a la persona. Su corazón se llenó de júbilo cuando logró distinguir a su querido hijo Max saliendo de entre la maleza sano y salvo. Sin importarle que alguien pudiera verlo se abalanzó sobre él y lo abrasó tan fuerte como si tuviera miedo de perderlo nuevamente.
-¡Maxi!, ¡qué bueno que estás bien!- le dijo.
Max le sonrió y le devolvió el abrazo. –Vamos, no pensarás que me iba a dejar atrapar tan fácilmente- dijo el muchacho.
-Claro que no. Pero ahora debemos irnos de aquí cuanto antes- dijo Goofy a lo que Max asintió.
Padre e hijo regresaron a su auto lo más rápido que pudieron y partieron de ese lugar cuanto antes. Goofy daba gracias al cielo de que todo hubiera salido bien y de que los policías no los hubieran visto marcharse. Estaba realmente feliz.
-No sabes lo preocupado que estaba, escuche disparos cuando te fuiste- dijo Goofy.
-Sí, esos tipos intentaron derribarme pero descuida, no lograron darme- dijo Max.
-¿Y cómo fue que te escapaste de ellos?- preguntó Goofy.
-Bueno, podría decirse que tengo mis métodos- respondió Max.
-Sí, recuerdo que cuando eras pequeño siempre te me escapabas- recordó Goofy con una sonrisa.
-¿Quién se iba a imaginar que después nos serviría?- terminó Max.
El viaje continuó por algunas horas más sin mayores percances. Los dos Goofs ya empezaban a saborear la victoria y lentamente el miedo al peligro se iba quedando atrás. Sin embargo aún quedaba un pequeño problema que deberían enfrentar y de esto se dieron cuenta cuando el automóvil dejó de moverse.
-¿Qué pasa?, ¿Por qué te detienes?- preguntó Max.
-Diablos- dijo Goofy mirando el indicador de combustible –Olvidé llenar el tanque allá atrás-
-¿Quieres decir que nos quedamos sin gasolina- preguntó Max.
-Me temo que si-
-¿Y ahora que haremos?-
-El siguiente pueblo aún está lejos… supongo que tendremos que acampar por aquí- dijo Goofy.
-¿Aquí?- dijo Max con un obvio desagrado con la idea.
-Créeme que a mí tampoco me gusta, pero es lo mejor que podemos hacer por ahora. Cuando amanezca veremos que hacer- explicó Goofy.
Los dos empujaron el vehículo hasta detrás de los árboles para evitar que alguien lo viera mientras dormían. Luego comenzaron a buscar un buen espacio para pasar la noche. Afortunadamente para ellos lograron encontrar una pequeña cueva en las cercanías que si bien no era muy cómoda les serviría como refugio hasta el amanecer.
En pocos minutos ya estaban instalados en aquel lugar esperando que la noche pasará lo más rápido posible. No obstante a pesar de estar durmiendo en el suelo y de no contar con almohadas ni nada con que abrigarse no tardaron en quedarse profundamente dormidos.
Goofy fue el que se durmió primero, por supuesto. Max por su parte tardó un poco más y cuando por fin lo logró comenzó a soñar nuevamente con Roxanne. Adoraba esos sueños, le encantaba estar junto a ella en aquel campo de trigo donde nadie los molestaría.
Lo único malo de esos sueños es que siempre se rompían bruscamente convirtiéndose en pesadillas. La primera vez había soñado que se convertía en su padre justo frente a la chica que tanto le gustaba. A partir de ese sueño todos los demás que se relacionaban con ella terminaban de forma similar.
Esta vez el sueño se vino abajo cuando en su sueño aparecía la escalofriante imagen del director Mazúr tal y como había quedado luego de la caída. El difunto director los miraba a ambos con maldad mientras que detrás de él aparecía un pequeño batallón de policías con aspecto de esqueleto. Max tomaba a Roxanne y huía con ella, sin embargo por mas rápido que intentaran correr, Mazúr siempre los alcanzaba.
El sueño terminó cuando toda la tierra comenzaba a temblar y una gran agujero se abría frente a ellos haciéndolos caer al vacío. Max tomaba a Roxanne de la mano para evitar que cayera pero el peso de la chica le ganaba al final dejándolo con la única posibilidad de ver al amor de su vida cayendo hacia su perdición en un lago de lava hirviendo. Max gritaba de terror mientras que la mano con la que se sujetaba del borde era atrapada por la cadavérica garra de Mazúr, el cual reía malignamente a la vez que lo arrojaba al fuego.
Max despertó de golpe dándose cuenta de que todo había sido un sueño. Sin embargo su alivio no duró, puesto que justo en ese instante sintió una mano sujetándolo fuertemente. Otra mano le tapó la boca para evitar que gritara, entonces se dio cuenta de que no estaban solos. Frente a sus aterrados ojos se levantaban otros dos oficiales que por lo visto habían descubierto su escondite.
Max comenzó a forcejear para liberarse pero el policía que lo tenía atrapado era demasiado fuerte para él. Entonces vio como el otro se dirigió hacia Goofy dispuesto a someterlo también. Max no estaba dispuesto a dejar que dañaran a su papá y entonces se le ocurrió algo.
Sin epsnarlo dos veces mordió la mano del policía, el cual lo soltó momentáneamente por el dolor. Entonces Max logró gritarle a Goofy.
-¡Papá, despierta!, ¡Nos encontraron!-
Goofy se levantó un poco adormilado pero al percatarse de lo que pasaba todo rastro de pereza desapareció de él. El policía volvió a someter a Max mientras que su compañero hacía lo mismo con Goofy.
-¡Deja en paz a mi hijo!- le gritó al captor de Max sin siquiera prestarle atención al otro oficial que ya le colocaba las esposas en las manos.
-Max Goof, quedas detenido por homicidio. Goofy Goof, quedas arrestado por complicidad- dijo uno de ellos.
-¡Papá!- gritó Max.
-¡Maxi!- respondió Goofy.
-¡Tienen derecho a guardar silencio!- dijo el otro policía.
-¡Soy inocente, se los juro!- alegó Max entrando en la desesperación.
-Eso díselo al juez, amigo- comentó el otro policía en tono burlón.
-¿Qué le van a hacer a Maxi?- preguntó Goofy alarmado.
-Eso ya no depende de nosotros, señor, pero le advierto que si opone resistencia será peor para usted- dijo el oficial.
-¡No me importa lo que me hagan, quiero saber que será de mi hijo!-
-Con todos los crímenes que ha cometido… supongo que lo mandarán a la silla eléctrica- rió el oficial que sujetaba a Max.
Max abrió los ojos con terror mirando fijamente a su padre, el cual había comenzado a gritar y dar de golpes al escuchar esto último. Las cosas no habían mejorado para nada, por el contrario, solo habían empeorado. Por lo visto la aventura llegaba de ese modo a su fin, todo estaba perdido.
Continuará………
