Las oficinas de la compañía Schnee abundan de energía con secretarias corriendo de un lado a otro y el constante ajetreo de los diferentes ejecutivos de la compañía gritando ordenes al teléfono, para alguien acostumbrado a este constante movimiento es una extraña visión el encontrar los pasillos completamente vacíos, en el suelo había documentos dispersos como si quienes estaban trabajando hubieran desaparecido en medio de su trabajo.

En cierta manera había sido así, la voz de Jacques Schnee se había alzado sobre todo el ruido de las oficinas y había ordenado a todos los empleados abandonar el edificio.

Eso había sido hace poco más de un mes, después de ese día menos del 10% de los empleados habían vuelto, tan poca era su mano de obra que el polvo se empezaba a acumularse ya que incluso las personas del servicio habían sido despedidas, solo la recepción y otras zonas públicas de las oficinas eran apropiadamente mantenidas, pero aquí en el piso 75 en las oficinas del presidente de la compañía era como caminar por un pueblo fantasma.

- Señor, tenemos que empezar a hacer presión al consejo para abrir las fronteras, los recortes no son suficientes para balancear nuestras perdidas, los inversores están empezando a impacientarse -

La voz era de uno de los altos ejecutivos de la compañía, personas cuyos conocimientos y experiencia sobre la compañía eran demasiado valiosos como para dejarlos ir. El hombre estaba en su veintena, más cerca a los maduros treinta que a los jóvenes 18, pero cualquiera viendo su deplorable estado pensaría que tendría mas de 40 años.

La falta de sueño y descanso puede acabar a una persona, su trabajo no había aumentado, de hecho, había disminuido, pero seguía siendo una cantidad exorbitante y ahora no contaba con el suficiente apoyo para llevarlo a cabo.

Jacques Schnee siguió caminando con total normalidad, la imagen de su espalda cubierta por la chaqueta de perfecto blanco les respondía con fría indiferencia y el movimiento de su mano con desinterés desecho el problema de los inversionistas como si fuera un detalle sin importancia. Los diferentes ejecutivos se miraron con preocupación y desconcierto, pero prontamente respondieron a la orden de su jefe cambiando la página de los reportes y centrándose en otro de los puntos de la lista.

- Nuestra influencia en el consejo es limitado, debemos empezar a buscar otras opciones que no estén siendo afectadas por el bloqueo para la distribución del dust - Dijo otra voz, el hombre que hablo no llevaba el traje y corbata de todos los de más presentes, en su lugar venia vestido con ropas que parecían más apropiadas para una visita a un bar.

- ¡COMO SI TAL COSA FUERA POSIBLE! El bloqueo del ejercito es perfecto a lo largo de toda la ciudad y si eso no fuera suficiente la barrera que forma el Grimm acabaría con cualquier expedición que pretendiera pasar desapercibida - Respondió una mujer que llevaba una ropa de oficina perfectamente organizada, su belleza era innegable incluso con las ojeras y el evidente cansancio en su rostro.

- Con la suficiente inversión todo es posible - sentencio simplemente el hombre.

- Despedimos al 90% de los empleados para recortar gastos, proponer aumentar las inversiones en una opción de alto riesgo son palabras que solo saldrían de la boca de un ignorante de los negocios - Respondió otra voz desde el fondo del grupo.

Prontamente la manada de perros ejecutivos se hundió en una pelea donde todo el mundo se arrojaba números y estadísticas entre ellos, el sospechoso tipo había sacado una navaja y parecía intentar intimidar a los demás, pero un ejecutivo de la compañía Schnee no se dejaría intimidar por algo tan simple y el tipo pronto se encontró rodeado y siendo apaleado verbalmente con las fallas en la lógica de su proposición.

- Suficiente -

La palabra no fue más que un murmullo, pero fue suficiente para aplastar todo ruido y movimiento del grupo, todos le miraron con expresiones serias, su jefe se había tenido finalmente y ellos hicieron lo mismo mirándolo fijamente esperando su siguiente movimiento.

Jacques se giró, su cabello blanco perfectamente peinado y su expresión relajada era el polar opuesto de todos los presentes. El hombre había cruzado hace unos años la barrera de los cincuenta, pero llevaba cada uno de sus años con una elegancia que todos desearían tener. El hombre froto su bigote antes de hablar, una extraña manía que le hacía ver como un villano de una película antigua, todos los presentes habían aprendido a no hacer ningún tipo de comentario al respecto.

- Diles a los inversionistas que recibirán su cheque igual que todos los meses sin falta y si están tan preocupados pueden venir ellos mismos a ayudarnos a limpiar este desastre de oficina -

- Por supuesto señor, ¿de dónde debo tomar los recursos? - Respondió inmediatamente uno de los ejecutivos.

- Puedes coordinar con Jolly, una de nuestras compañías terceras tiene los suficientes recursos para cubrir por los pagos de los siguientes meses y por el funcionamiento de la empresa, tendremos que liquidar totalmente, pero es un coste menor -

Una mujer con pelo dorado dio un paso adelante, su traje de color azul marino hacia resaltar todavía más sus rizos de oro.

- Por supuesto, será lamentable tener que liquidar una empresa tan prometedora pero no puede evitarse. Me encargare de enviar los recursos a tu departamento una vez termine el proceso de liquidación -

Todos los presentes un silencio de entendimiento, la compañía Schnee tenía cientos de empresas que formaban parte de su red de negocios, todas dispersas en diferentes áreas de la economía que muchas veces no tenían nada que ver con el Dust, tantas empresas que era casi imposible mantener el apropiado seguimiento de todas ellas, esto sería algo negativo ya que significa que los reportes tributarios de la compañía eran un infierno absoluto para revisar, pero a la vez significaba que cuando la compañía recibía una gran cantidad de ingresos por un negocio para el cual no existía ningún registro legal, fácilmente podía ser pasado como los ingresos de una de estas muchas empresas terceras.

- Ya que el asunto financiero no será un problema - un hombre dio un paso al frente, su apariencia era tan plana y poco memorable que resulta increíble, es el tipo de persona que no resaltaría en lo más mínimo en una foto grupal y que podría perderse por completo en una multitud, lo único que podría llamar la atención en él era su mirada, afilada e inquisitiva, al ser observado por esos ojos uno no podría evitar la sensación de estar siendo juzgado - Necesitamos considerar la necesidad de hacer los pagos de liquidación a los diferentes empleados -

- Después los vamos a volver a contratar así que pueden esperar, si cuando finalmente llegue el momento están desesperados por un empleo todavía mejor, podremos ofrecerles un salario más bajo -

El tono de Jacques era el mismo que otros usarían para hablar del clima, si sus despiadadas palabras afectaron a sus empleados ninguno lo mostró en su rostro. El hombre que hablo sencillamente paso la página en los documentos que llevaba.

- Actualmente debido al alto número de despidos la opinión pública está empezando a cambiar en nuestra contra más de lo usual, especialmente por historias filtradas por ex-empleados de las minas. Sugiero aumentar la inversión en los centros de apoyo a los faunos como contramedida a esta situación -

- Oh, se me había olvidado que todavía existían. Detengan toda la inversión - la respuesta fue inmediata, nadie de los presentes se atrevió a mover un musculo, aunque en sus mentes empezaban a calcular las implicaciones de cerrar los centros de apoyo a los faunos de la ciudad.

Este era un proyecto del gobierno de Atlas y la Compañía Schnee, pero realmente todos los gastos eran cubiertos por la compañía y como parte de un trato silencioso el gobierno de Atlas tenía la oportunidad de recoger los beneficios frente a la opinión pública y la compañía Schnee podría seguir sus "particulares" políticas de empleo sin la intervención del consejo. El retirarse completamente de este proyecto significaba que el gobierno de Atlas ahora debía asumir la carga económica de este proyecto en un momento donde los recursos de la ciudad estaban siendo consumidos por el ejército.

Nadie se atrevía a decirlo en voz alta, pero esto era una declaración de guerra contra el consejo.

- ¿Es esta la decisión adecuada, señor? El consejo no se quedará de manos cruzadas - Si bien las palabras del hombre representaban las preocupaciones de todos los presentes, nadie se atrevería a ponerse a sí mismo en el foco de atención de Jacques Schnees al ir en contra de sus decisiones.

Jacques observó a su empleado y la mirada inquisitiva del hombre le observó fijamente, sus ojos eran intensos y daban la extraña sensación de ocultar una furia asesina.

- Oh, ¿acaso estás descubriendo que tienes conciencia Jake? - La pregunta tenía un tono burlón, pero la respuesta podría tener serias consecuencias.

- Por favor Señor Schnee, me conoce mejor que eso. Si alguna vez tuvimos conciencia usted ya se aseguró de comprarla -

Hubo un silencio por unos segundos y cuando Jacques empezó a reír todos los presentes le siguieron.

Jacques siguió riendo y colocó una mano sobre el hombre de Jake - Claro, si ese no fuera el caso no estarías aquí en este momento - la risa se había detenido y la amenaza fue marcada por unos momentos de silencio - Bueno, suficiente. Precisamente tengo una reunión dentro de poco para lidiar con el consejo, todos tienen trabajo que hacer, pueden marcharse -

Sin esperar respuesta alguna Jacques se dio la vuelta y continuó caminando a su oficina por el pasillo, detrás de él era posible escuchar varias docenas de pasos corriendo en todas direcciones, algunos tenían sus oficinas en este mismo piso, otros que tan solo necesitaban bajar un par de pisos estaban corriendo por las escaleras y el sonido de alguien oprimiendo una y otra vez el botón del elevador.

Para cuando Jacques entró a su oficina y cerró la puerta el pasillo estaba casi vacío.

- Odio este trabajo -

Jake se encontraba apoyado contra la pared apretando los documentos que había estado leyendo hace tan solo unos segundos, la fuerza y rabia enmarcada en sus ojos ahora era un cansancio que parecían amenazar con consumir su voluntad para vivir,


El despacho del presidente de la compañía Schnee rebosaba con un sentido de historia y practicidad sobria, las paredes estaban adornadas por los retratos de los antiguos presidentes de la compañía Schnee y detrás del escritorio del presidente estaban las enormes ventanas que permitían ver todo el reino de Atlas expandirse bajo la sombra de la torre Schnee.

Sobre la mesa de cristal de Jacques había dos copas de whisky servidas, el día fue largo, pero todavía tenía trabajo por delante, un par de reuniones más y podría permitirse a sí mismo relajarse. Aunque la palabra descanso significaba cosas muy diferentes para Jacques Schnee, una vez terminara con las dos reuniones que le faltaban ese día iría a un evento benéfico a fortalecer sus relaciones con las otras compañías de dust de la ciudad.

La Compañía Schnee era la principal distribuidora en Atlas y aun que efectivamente las distribuidoras de otras naciones estaban fuera del mercado de Atlas gracias al bloqueo, aun había algunas empresas que podrían intentar arrebatar los contratos con el consejo a Jacques. Tal movimiento sería una estupidez, pero el precio del dust se estaba disparando y la oportunidad llamaría la atención de los perros, así que Jacques tenía que asegurarse de apretar sus correas, él tenía el suficiente dust y dinero para forzar el precio del mercado a bajar, cualquiera que intentara competir con ellos en cuanto a precio se llevaría a su mismo a la ruina, pero eso significaba reducir sus ganancias por un tiempo y eso sería un inconveniente que preferiría evitar.

Alguien toco en la puerta y Jacques se levantó de su silla para abrir la puerta, normalmente simplemente hubiera dado permiso a la otra persona para entrar y hubiera esperado en su silla a que la otra parte se presentará, pero tales demostraciones de autoridad serían contraproducentes, Jacques sabía exactamente quién estaba viniendo.

- ¡James, amigo mío! - Jacques extendió sus brazos para ofrecerle un abrazo al general Ironwood.

James reacciono con sorpresa en un primer momento, Jacques Schnee no era el tipo de hombre que ofrecería ese tipo de muestras de afecto, con sospecha el general regreso el abrazo.

- ¿Que tienes entre manos Jacques? - El general había llamado amigo al presidente de la compañía desde antes de que ambos ostentarán estos títulos y estaba seguro de que tanto afecto no podría presagiar nada bueno.

- Vamos James, ¿qué tiene de sospechoso mostrar algo de amabilidad entre amigos? -

- ¿En ti? todo -

- Bueno, no puedo decir que tus sospechas sean infundadas, pero hoy el que pidió esta reunión fuiste tú. Ven, antes de que nos lancemos a la garganta del otro compartamos una bebida, puedo ver que realmente la necesitas -

El uniforme del general era impecable al igual que su postura, en su pecho brillaban orgullosas las muchas medallas que había recolectado a lo largo de su carrera, pero su rostro mostraba el cansancio propio de alguien liderando un ejército que está en constante combate con el Grimm, hace tan solo unos meses su pelo era todavía de un negro joven y ahora las canas estaban esparcidas por toda su cabellera, su cuello estaba vendado y para alguien con ojos entrenados era evidente que estaba cojeando de su pierna derecha, probablemente era su orgullo lo que lo sostenía en estos momentos en lugar de un necesario bastón.

La expresión de James era de disgusto, por más que este fuera su amigo el hecho de que hablara con tanto descaro sobre como tenía algo entre manos le molestaba profundamente. Él nunca estuvo hecho para la política, pero el consejo insistía en aprovechar su relación de amistad para negociar con Jacques, como si este hombre pudiera ser persuadido por la amistad, si no se podía vender entonces no tenía valor para Jacques

- Podría usar un trago en este momento -

Jacques le ofreció la copa y ambos levantaron el whisky preparados para hacer un brindis

- Por nuestra amistad y la del consejo de atlas con la Compañía Schnee - Dijo Jaques mientras se frotaba su bigote, James no pudo evitar imaginarlo con un sombrero de copa y riéndose maniacamente con truenos de fondo.

- Por Atlas y su gente - Dijo James mientras las copas chocaban

Ambos bebieron, James se tomó de un trago el whisky y Jacques tan solo dio un modesto sorbo.

- Bueno, vamos al punto. El consejo de atrás quiere vuelvas a contratar a los faunos para tus minas - Dijo James, por su tono mucho lo hubieran considerado una orden, en especial de un hombre con el respaldo del consejo de Atlas y con el control sobre el ejército más grande del mundo.

- Claro que quieren eso - Jacques dio otro sorbo a su whisky permitiéndose todo el tiempo del mundo para responder - En especial ahora que deberán encargarse por completo de los centros de ayuda para los faunos o cerrarlos definitivamente -

- ¿¡QUE!? - la sorpresa casi lo coloca de pie de un salto, el general miró con rabia la relajada expresión de Jacques, parecía creer que podía decir algo así y luego no dar ninguna explicación al respecto.

- Si, mi compañía está pasando por un tiempo complicado, necesitamos reducir gastos. Seguramente habrás notado que hemos reducido el personal en todas nuestras instalaciones -

- ¿Tienes alguna idea de lo que estás diciendo? Esos centros son más necesarios que nunca, la cantidad de Faunos en las calles ha roto records históricos -

- Ya veo, suena aquí tienes un problema muy serio entre manos. Como un preocupado ciudadano de Atlas te recomendaría que sacaras a todos esas sucias bestias de nuestro reino, si tienes un ejército deberías utilizarlo -

- ¡Sabes muy bien que no puedo hacer eso! El bloqueo ya no es solo para evitar que se infiltren los terroristas que provocaron la caída de Beicon, el Grimm golpea nuestros muros con más fuerza todos los días, sacar los como refugiados sería lo mismo que enviarlos a morir -

- Suena a que todo el problema podría ser resuelto si tan solo levantaran el bloqueo y permitieran al comercio fluir con normalidad nuevamente, estoy seguro de que eso podría ayudar a crear nuevos empleos para todos esos animales -

- Deja de hablar como si esto no tuviera nada que ver contigo, Jacques, ese bloqueo también existe para protegerte, con el reino de Vale fuera de la mesa la tensión de los reinos se ha disparado, en cualquier momento podría haber una nueva guerra y no podemos estar armando a nuestros futuros enemigos -

- Bueno, entonces creo que no hay nada que puedas hacer, el consejo debe aprender a ser más flexible, así es como yo me las he arreglado para mantener esta compañía a flote. Créeme que no fue fácil despedir a un millón de personas, la cantidad de papeleo que hay que hacer es una locura y lo peor es que ni siquiera hay nadie para hacerlo ahora que todos fueron despedidos -

- ¡Maldición Jacques! Hay un límite para cuan avaro puedes ser -

- ¿Yo? ¿Avaro? Permíteme recordarte Ironwood que si de mí dependiera las minas de dust seguirán abiertas, pero no me sirve de nada extraer dust que no voy a vender -

- Entonces contrata otra vez a los faunos y vende tu producción al ejército -

- Por favor, el ejército de Atlas puedes ser el más grande de todo Remenant, pero sigue siendo solo un comprador. Mi compañía distribuía dust a lo largo de todo Remenant, tan solo mis reservas bastan para abastecer Atlas por varios años sin preocupaciones. Una sola nación no es problema incluso con el mínimo de trabajadores -

- Jacques, por todos los cielos, piensa en lo que esto hará a tu reputación, antes eran simples rumores y escándalos aislados, pero ahora hay miles de testigos, de víctimas, desesperadas por sobrevivir. Solo es cuestión de tiempo antes de que esto se convierta en un escándalo del que tu compañía no podrá sobrevivir - Cada palabra del general estaba acentuada por un golpe en la mesa, Jacques había levantado las dos bebidas para evitar que las derramara.

- ¡Oh! Tienes toda la razón, debo tener cuidado de no dañar mi reputación, correría de perder todos los clientes que tengo - Sus palabras estaban llenas de sorna y la irónica mirada que le dedicó al general demostró que no tenía la menor de las preocupación por la imagen de su compañía - No tenemos por qué estar luchando Ironwood, los Schnee siempre han sido amigos íntimos del consejo de Atlas y su ejército, nos cuidamos la espalda mutuamente. Y ya que ahora mismo ustedes son mis únicos compradores, estoy seguro de que están tan interesados como yo en mantener mi compañía abierta y de apaciguar cualquier escándalo que pueda surgir. Después de todo fue el mismo consejo quien emitió la aprobación a mi… mano de obra a pesar de los rumores sobre nuestra política de trabajo -

El general retrocedió, la rabia dominando su rostro. - ¿No es posible que contrates de vuelta a algunos de los faunos? La ciudad no puede lidiar con miles de desempleados tan repentinamente, no pasará mucho tiempo antes que los niveles de delincuencia se disparen - Pregunto Ironwood volviendo al problema que lo trajo en primer lugar al despacho de Jacques.

- Me encantaría viejo amigo, pero solo conservo a los trabajadores necesarios para procesar el dust puro. No necesito mineros en este momento, pero mira el lado positivo. Si hay disturbios en las calles, el ejército tendrá que gastar dust para apaciguarlos y mientras más dust gasten más pronto se acabaran mis reservas, lo que significa más trabajos para los faunos en el futuro -

Si el tono de Jacques hubiera sido en broma Ironwood no se hubiera sentido tan asqueado, pero era la normalidad con la que expresaba una opinión tan despiadada lo que le hacía dudar de sus razones para llamar amigo a Jacques Schnee.

Jacques volvió a llenar las copas y ofreció la bebida nuevamente al general, James observó el whisky y luego se dio la vuelta abandonando la habitación con un portazo.


El despacho al fin estaba vacío, solo quedaban Jacques y su whisky, justo como él deseaba. Solo quedaba una última reunión en su agenda y sería la más - Sí que te llevas bien con tu amigo suu~~ - Una voz juguetona le habló desde atrás haciendo que diera un salto debido a la sorpresa.

- GAH - Jacques se cayó junto a su silla debido a la sorpresa - ¡Se-Señorita Beta! Ya le he dicho que no se me acerque tan repentinamente ¿Cuánto tiempo lleva aquí? - Jacques se incorporó tan rápido como pudo intentando recuperar la compostura, su pelo se había desorganizado, la corbata se había corrido ligeramente a la derecha y estaba respirando aceleradamente. Las visitas de la enviada del Reino Hechicero siempre eran un dolor de cabeza, siempre llegaban con algún tipo de petición imposible.

- Oh! Vamos Schnee-kun no actúes como si no te gustara verme, siempre es divertido ver como reaccionas así que no puedo evitar darte una sorpresa -

Jacques tenía un peine a mano y empezó a arreglarse el pelo al tiempo que observaba a la mujer de tez morena - Si, bueno. Siempre es un placer recibirla, usted definitivamente llena de energía mis días cada vez que la veo -

El presidente de la compañía hizo un ademan para tomar la mano de la mujer y besarla, pero antes de que pudiera tocarla el sintió un fuerte golpe en su mano que le obligo a retroceder inmediatamente por reflejo.

- Ohohoho… para ser un anciano eres todo un casanova Schnee-kun - Lupusregina empezó a caminar alrededor de Jacques, sus ojos dorados le miraban como una bestia acechando a su presa. Desde que conocio a la mujer llamada Lupusregina hace 6 meses el habita tenido la sensación de que había cierto aire salvaje entorno a ella, al principio pensó que se trataba de un fauno pero ella no tenía ningún rastro animal y para ser sincero su presencia era mucho más salvaje que la de cualquier fauno Jacques hubiera tenido el placer de conocer.

Lupusregina se pegó a Jacques por la espalda y el viejo Schnee pudo sentir la placentera sensación de sus pechos en su espalda y la respiración de la mujer en su cuello. - Me encantaría que siguiéramos jugando Schnee-kun, pero necesitamos hablar de negocios -

La visión de su oficina fue cegada por un brillo blanco azulado el cual desapareció después de unos segundos dando lugar a la imagen de unas cuevas de hielo - UWAAAA - Antes de que pudiera prepararse Jacques había caído al suelo cubierto de nueve de la cueva, el cambio de clima le golpeó de repente y empezó a temblar sin control.

Jacques se encontraba aturdido, su asombro y rabia ante las habilidades de Lupusregina eran igual de fuertes. El sentía que nunca se acostumbraría a lo que ellos llamaban magia de teletransportación. Después de unos momento Jacques fue capaz de darse cuenta donde estaba, él había estado algunas veces en este lugar pero nunca tan cerca del suelo, era una de las minas de dust dentro de las montañas de hielo al noreste de Atlas, hace algo más de 5 meses las habían cerrado oficialmente.

Los ojos del viejo Schnee encontraron la espalda de la mujer que aprovechaba cada oportunidad para hacerle este tipo de bromas pesadas, sus ojos estaban inyectados con furia ante el atrevimiento de la mujer y a la vez no pudo evitar relamerse por la lujuria al ver la perfecta figura de la mujer. Muchas mujeres habían conocido su cama y ninguna se le podía comparar a la belleza de otro mundo de Lupusregina, de no ser porque era la representante de su principal cliente hace tiempo la hubiera hecho suya de una forma o de otra.

La sola idea de enseñarle el poder de los Schnee era suficiente para hacer que se excitara.

- Yoh~~ ¿Cómo estas Graighen-kun? -

- ¡Lupusregina-dono! - Un hombre pequeño con una larga barba de color gris se arrodillo frente a Lupusregina, Jacques había tenido algunos intercambios con él, al parecer se trataba de un "enano", oficialmente era el encargado de las operaciones en estas minas de dust, esto lo haría su empleado, pero el enano había sido muy claro de que el solo respondía al Rey Hechicero y sus enviados.

- Me alegro de su repentina visita, pero lamento no tenerle el recibimiento adecuado - La voz del enano era una de respeto absoluto, manteniendo todo el tiempo su cabeza agachada.

- No hay necesidad de esosu~~ Vengo por el reporte que hiciste hace unos días, lo confirmamos y parece que todas las minas necesitan de reparaciones así que traje al viejo Schnee para que puedas explicar los detallessuu~~ -

- ¡Por supuesto!, estaré feliz de servirle - El enano todavía no alzaba su cabeza, Lupusregina aprovecho para darle algunos golpes en la cabeza como si se tratara de un perro.

- Esta bien, ven, ven, aquí está el viejo Schnee, explícale lo que pasa con las minassuu~~ -

El enano se levantó inmediatamente y avanzo hacia Jacques que estaba abrazándose a sí mismo y temblando sin control.

- Si son tan amables de seguirme por aquí, será mejor mostrarles para que puedan entender adecuadamente -

Graighen, Lupusregina y Jacques empezaron a avanzar por la cueva y a tan solo unos metros llegaron a la zona principal de trabajo, cientos de miles de esqueletos caminaban de un lugar a otro cargando picas y palas o empujando enormes carretas rebosantes de Dust. Jacques no podía evitar sentirse nervioso al ver tantos seres con una similitud tan grande al Grimm, pero a la vez no podía desconocer lo sorprendente en las acciones perfectamente sincronizadas de los esqueletos, ni siquiera los faunos mejor entrenados podían trabajar con tal eficiencia.

Prontamente el enano los llevo a la entrada de una de las minas, esta se encontraba bloqueada, Graighen explico que los soportes de las paredes en esta mina eran demasiado débiles y tenían el riesgo de ceder ante el trabajo a gran escala de los esqueletos, al parecer la gran mayoría de las minas sufrían de este problema y se trataba de un problema estructural que estaba reduciendo la efectividad de la explotación.

Jacques ya sabía sobre esta situación, había escuchado los mismos reportes una y otra vez hasta el hartazgo por lo que no pudo evitar sentirse aburrido ante la explicación del enano.

- Bueno ¿qué quieren que haga al respecto? Para hacer las reparaciones necesitamos detener la explotación de las minas y su majestad fue muy claro en que quería un flujo constante de dust -

- Podemos traer ingenieros enanos para que se hagan cargo de las reparaciones, ya que este proyecto es de vital importancia para su majestad nos aseguraremos de hacerlo tan rápido como sea posible, sin embargo no saldrá barato -

La conversación empezaba a tomar un rumbo que a Jacques no le gustaba en lo más mínimo.

- ¿No es genial su~~? Ya que el trato era que ustedes pondrían las minas y el Reino Hechicero la mano de obra entonces esto sería responsabilidad suya, pero nosotros incluso le ayudaremos a arreglar sus minas para evitar que un accidente pueda destruir a los trabajadores que tan amablemente hemos traído suu ~~ -

La situación no le gustaba nada a Jacques, antes cuando ocurría un accidente en las mina sencillamente tomaba un par de semanas el limpiarlas y volver al trabajo, las reparaciones menores que hacían eran suficientes para evitar que los accidentes fueran lo suficientemente frecuentes como para afectaran la producción, pero a diferencia de los faunos estos esqueletos eran los sirvientes de un poder extranjero y él no podría pretender que sencillamente habían desaparecido.

Aun así, él ya había investigado el coste de arreglar completamente las minas y eran monstruosamente altos, no podía ni imaginarse cuanto más costoso podría ser este trabajo hecho por ingenieros de otro país.

- y ¿cómo se realizarían los pagos por las reparaciones? - Pregunto Jacques intentando ocultar su desconfianza.

- No hay de qué preocuparse su~~ lo reduciremos del pago en oro mensual su~~ - Dijo en un tono casual la mujer como si fuera una inconveniencia menor. - Lo que sea que cobremos es un precio bajo por evitar que la propiedad de su Majestad sea destruida, ¿No crees? -

Los ojos de Lupusregina volvieron a tomar ese brillo bestial y Jacques sintió un escalofrió que no tenía nada que ver con la temperatura de la cueva.

- Por supuesto, sin embargo, me gustaría tener la oportunidad para revisar los costos y considerar la posibilidad de realizarlos con algunos de mis propios ingenieros -

Hubo un momento de silencio, Jacques podía ver al enano mirándole como si se tratara de algún tipo de bufón que no sabía lo que estaba haciendo.

- ¡Claro suu~~! su Majestad dijo que estaría bien permitirte realizar los arreglos tú mismo si así lo prefieres -

- La amabilidad de su Majestad realmente no conoce límites - Jacques se forzó a sí mismo a sonar lo más sincero posible, le parecía increíble el estar siendo obligado a arreglar sus propias minas y tener que agradecerle a alguien por darle el permiso para hacerlo ¡De verdad que es un dolor de cabeza trabajar con el ego de los reyes!

Jacques sintió la presión de una mano en su hombro - Solo recuerda que su Majestad espera que estos retrasos no causen una reducción muy grave en el flujo de dust -

- Por supuesto, la compañía Schnee jamás se atrevería a incumplirle a un cliente tan importante como su Majestad -

- Bueno, los dejare para que discutan los detalles más a fondo, volveré en un rato a recogerte su~~ -

- No, tranquila Señorita Beta. Mi compañía ya ha hecho investigaciones respecto a este tema, solo necesito regresar tan pronto como sea posible a mi oficina para empezar las preparaciones -

Esto era en parte verdad, en algún momento un reporte de gastos para el mantenimiento de las minas se había hecho pero había sido hace tanto tiempo que Jacques dudaba que tuviera alguna utilidad en la actualidad, sin embargo no importaba, podría lidiar con eso más adelante, ahora mismo solo se estaba preocupando por evitar morir congelado.

- ¿oh? Es bueno ver que incluso un viejo como tu dedique su esfuerzo en servirle debidamente a su Majestad. No te hare esperar entonces, ¡Ah! Graighen-kun, podrías a Hejinmal que reúna a todos los dragones de hielo bajo su mando. Necesito transmitirles las órdenes de su Majestad -

- Por supuesto, Lupusregina-sama, si mal no recuerdo se están preparando para emprender el vuelo con el dust recolectado de ayer -

- Genial, diles que esperen un poco más, necesitamos que hagan un pequeño desvío. Nos vemossu~~ -

Con esas palabras el paisaje entorno a Jacques volvió a cambiar, las frías paredes de hielo dieron lugar a la caldea madera de roble, los esqueletos desaparecieron y solo estaban sus pinturas, y lo más importante el aire caliente de su habitación le permitió regresar a la vida.

- Oh, había olvidado que no tienes protección al frio, deberías ser más cuidadoso la próxima vez su~~ - La sonrisa inocente de Lupusregina hizo hervir la sangre de Jacques pero el sencillamente apretó sus manos contra su rostro, y empezó a soplar aire caliente en ellas, en parte para calentarlas pero también para ocultar su enojo. - Hasta luego Schnee-chan -

Con un movimiento de manos en saludo la imagen de la sirvienta del reino hechicero desapareció de la habitación.

Jacques se levantó del suelo, sentía sus piernas entumecidas debido al frio y cayó al siento de su silla de inmediato, dejo pasar los minutos mientras observaba a la nada en silencio. No tenía la menor idea de cómo lo hacía, pero los sirvientes del Rey Hechicero eran capaces de pasar toda su seguridad sin levantar la menor de las alarmas y era imposible saber si estaban escuchando.

Dentro de su mente, el único lugar que Jacques consideraba realmente seguro en estos momentos, empezó a jugar con la idea de lo que haría a Lupusregina cuando llegara la oportunidad. Una sonrisa se dibujó en su rostro e instintivamente empezó a frotar su bigote, su otra mano buscó la copa de Whisky a medio acabar, pero cuando la tomo en sus manos pudo ver como la copa temblaba en sus manos, ya no sentía frio, al menos no el suficiente para hacerlo temblar de esta manera, No, esto era algo más.

El recuerdo de su primer encuentro con los enviados del Rey Hechicero llego a su mente, como en un instante se vio rodeado por sombras diabólicas más terroríficas que cualquier Grimm que hubiera visto jamás, y entre ellas un hombre vestido con un traje exquisito con una sonrisa astuta y unos ojos que brillaban como diamantes. Era un hombre de negocios, y un trato es lo que venían a ofrecerle, pero desde entonces Jacques tenía la seguridad de que le había vendido su alma al diablo.

Jacques arrojó la copa contra la pared rompiéndola en mil pedazos con el deseo de destrozar sus miedos junto al vidrio. Él era el presidente de la compañía Schnee, él era el diablo de este mundo, y no dejaría a nadie tomar su alma.


- Eh, jefa. Ya casi llegamos - La voz de Steve y el movimiento en su hombro le hizo despertar.

Galia se frotó lo ojos y se incorporó lentamente, su espalda le dolía terriblemente, algo de esperarse si te acuestas sobre varias cajas de dust de contrabando. - ¿Que ocurre ya llegamos a Mistral? -

- Estamos por entrar en sus fronteras, el piloto dijo que debemos prepararnos por si la guardia fronteriza aborda la nave -

La mujer se acostó nuevamente sobre su improvisada cama cubriéndose con la manta que debería estar ocultando los símbolos de la Schnee Dust Company de las cajas de dust, Steve se acercó y dejó su cámara en el suelo, siempre la llevaba consigo, pero sus años de experiencia le habían enseñado cuando era mejor dejarla a un lado. Tomando de un lado de la sabana el camarógrafo dio un fuerte tirón de la manta y como espero se encontró con la resistencia de Galia que no quería soltarla.

El hecho de que una mujer en sus cuarenta años estuviera haciendo una escena propia de una niña pequeña ya eran suficiente para enojarlo, el no tener que lidiar con la inmadurez de otros es lo que los había llevado a los dos a decidir no tener hijos, por lo que la paciencia de Steve pronto se agotó.

- ¡Levántate de una vez, floja de mierda! - Grito el camarógrafo

- ¡Oblígame picha floja! - Galia soltó la manta y la propia fuerza de Steve lo hizo caer hacia atrás golpeándose con la pared del almacén de la nave, para cuando se había recuperado su jefa ya estaba nuevamente acostada sobre las cajas dándole la espalda.

Mientras se frotaba la espalda la mente de Steve paso por una sinfonía de emociones: rabia, frustración, culpa y preocupación. Normalmente era Steve el que tenía que forzarla a tomar un descanso e Galia normalmente le respondería con un "Dormir es para los débiles" antes de volver a su trabajo.

Después de casi veinte años trabajando juntos él había llegado a conocerla muy bien, pero esta persona frente a él no era la adicta al trabajo que conocía.

- Escucha, no puedes estar todo el viaje lamentándote. Hemos estado en peores situaciones que está, joder al menos esta vez todavía tenemos trabajo -

- ¿Trabajo? ¿Ir a una isla olvidada de la mano de dios te parece trabajo? El único motivo por el que nos enviaron aquí es porque saben que si siguiéramos en Vale estaríamos revelando la verdad detrás de los casos de personas desaparecidas -

Ahí estaba otra vez, el fuego ardiendo en los ojos de la periodista más galardonada de todo Remenant, Steve se sintió aliviado de escucharla hablar con emoción sobre algo, pero esa alegría estaba manchada por el enojo y la culpa que generaban en él la implícita acusación de sus palabras.

- Tan solo necesitamos dejar que las aguas se calmen un poco y entonces podremos retomar el caso, no ha pasado ni un año desde la caída de Beacon, el terror sigue muy fresco en la mente de todos, joder, la mitad de la ciudad sigue en ruinas y los ataques del Grimm están por los cielos. La gente necesita esperanza no que la realidad les de otra cachetada en la mejilla -

Galia dio un golpe en la caja metálica con la suficiente fuerza para que Steve se preguntara si se habría roto la mano. - ¿Estabilidad? ¿¡Esperanza!? ¿Dónde está la estabilidad para las decenas de personas que han desaparecido en los últimos meses? ¿Dónde está la esperanza para las familias que todavía buscan entre los escombros a sus seres queridos? Tu y yo sabemos muy bien dónde está, muriendo en medio del océano en un barco de esclavos o sofocándose en mina de Dust - Galia estaba de pie agarrando su mano, probablemente estaba rota, pero eso no la detuvo de patear con su pie el símbolo de los la compañía Schnee en la caja. - No intentes ocultar tu propia cobardía detrás de las mismas excusas que las personas aprovechándose de la caída de Beacon -

Los ojos de Steve atravesaron a Galia con cólera, sus emociones estaban atizadas por su conciencia diciendo que ella tenía razón, que él era un cobarde por intentar mantener su empleo, por forzar a Galia a abandonar sus principios por un sueldo estable, y a la vez el recordar a sus padres trabajando por años para poder comprar la casa que estaban a punto de perder debido a una hipoteca que Galia y Steve les pidieron que tomaran hacía que toda culpa se viera aplastada por el amor que sentía hacia sus padres y todo lo que les debía.

- Eso es lo que te molesta, ¿no? Que no te siguiera en otro año de trabajar gratis y vivir de miserias mientras persigues un fantasma, esperando que esta vez no sea otro fantasma que nos lleve a ninguna parte. ¡Lo siento tanto por preocuparme por mi propio bienestar y el de mi familia! Soy un monstruo egoísta -

Galia retrocedió como si la acabaran de golpear, por unos momentos aparto la mirada con vergüenza y luego volvió a mirar a Steve.

- Eso no es lo que quería decir -

- No, eso es exactamente lo que estabas tratando de decir. Si por ti fuera hubieras renunciado en el momento que nos enviaron a Menagerie como enviados fijos de la isla, demasiados lejos de la acción para ti, si por ti fuera todavía estaríamos pudriendo en el sótano del canal -

- Podríamos hacer mucho más en ese sótano que en esa isla de mierda -

- Entonces has lo que puedas en esa isla de mierda, joder Gali, no te puedes seguir culpando por lo que paso, nadie pudo haber esperado que ella simplemente desaparecería -

Con esas palabras Galia se sentó en las cajas de dust como si un balde de agua fría hubiera caído sobre su cabeza - Lo pudimos evitar - los ojos de la periodista volvieron a apagarse y el peso de sus 20 años como investigadora llenaban su expresión con cansancio - ella todavía podría estar ahí afuera -

Steve guardó silencio, Gali siempre dedicaba su cuerpo y alma a todos los casos, eso es lo que la hacía una periodista tan buena, le daba el empuje para ir hasta donde otros no se atreverían, pero también significaba que cuando algo iba mal ella solía caer con más fuerza que otros. Los años de experiencia y su propia residencia la habían vuelto lo suficientemente decidida para sobre poner todas las adversidades, pero ahora…

- Los matamos Steve, si dejamos de buscarlos definitivamente los habremos matado -

Antes de que terminara la frase Steve ya la estaba tomando entre sus brazos - No, Galia. Nosotros no les matamos, los que querían callarlos los mataron, los que se tomaron el juzgado aprovechando la invasión del Grimm los mataron. Solo la suerte impidió que nosotros no desapareciéramos con ellos - Había repetido estas palabras tantas veces en los últimos meses que ya había perdido la cuenta, y aun cuando él sabía que eran verdad, no podía evitar sentir que habían perdido su significado.

Los dos se sentaron en silencio abrazados el uno al otro hasta que los sonidos de los altavoces les trajeron de vuelta a la realidad.

- ¡Necesito que vengan a la cabina ahora mismo! No sé qué diablos está pasando -

La voz del capitán se encontraba llena de angustia, y aunque Galia y Steve se sentían preocupados por lo que pudiera estar por ocurrir, también se sentía aliviados de tener algo más en lo que pensar aparte de sus propios problemas.

Ambos se dirigieron a la cabina del capitán encerrados en sus propios pensamientos, sin embargo, su divagación se detuvo en seco cuando pasaron por la entrada principal de la nave y vieron la puerta abierta rodeada por la tripulación de contrabandistas.

- ¿Qué diablos es eso? -

- Creo que se está moviendo -

Galia y Steve se acercaron y con algo de esfuerzo lograron apartar a la tripulación de contrabandistas, frente a ellos se extendía la isla de Menagerie, el verde tropical siempre era una visión relajante, pero el tranquilo paisaje natural de la isla no era la que capturaba la atención de todos los presentes, en su lugar era la enorme extensión de tierra negra que parecía duplicar en tamaño a la isla.

La periodista y su camarógrafo observaron confundidos, esta no era su primera visita a la isla y estaban seguros de que nunca había sido así de grande ni había tenido un color tan único… no. La sorpresa robo el aliento de Galia, no era simple roca negra, aquella superficie lucia como si el cielo estuviera flotando sobre el océano, removiendo con la vida del cosmos, siento un nudo en su corazón al percatarse de lo cerca y a la vez lejos que se encontraba de esas estrellas y tuvo el deseo incontrolable de tocarlas.

- En nombre de su Majestad el Rey Hechicero quien en su misericordia ha extendido su protección sobre estas tierras - La voz retumbó desde el exterior, Galia por un momento pensó que la voz tenía la suficiente fuerza para hacer temblar el mundo, pero rápidamente cayo en cuenta que era la aeronave la que estaba temblando, esta realización no le ayudo a disipar su temor - Pronunciad vuestros nombre y proclamad vuestras intenciones o por la autoridad investida en mí como fiel sirviente de su Majestad y subordinado de la honorable maestra Aura Bella Fiora he de destruir vuestro navío. Hablad o abandonad toda esperanza -

Junto a la nave un ser alado extendió su cuerpo negro como la noche, era por lo menos tres veces más grande que la nave y cada movimiento de sus alas desplegaba la suficiente fuerza como para derribarlos. "Por todos los cielos… es un dragón" el pensamiento aplasto todo el sentido común de Galia, su experiencia condenada a aceptar lo que sus ojos no podían negar.

- So-somos la aeronave de transporte Black Raven registrada en Reino de Vale con el número DESEP3V5. Somos una nave civil, contratada por el Vale Times para traer a un equipo de periodistas – Toda la información era falsa, pero con el estado actual de Vale era imposible para nadie verificarlo

Incluso a través de la distorsión de los altavoces era posible distinguir el temor en la voz del piloto, durante unos estresantes segundos hubo un silencio que solo era cortado por el ocasional aleteo de los… dragones y el sonido de los contrabandistas cargando sus armas.

- ¿Qué diablos creen que hacen? - Pregunto Galia mientras intentaba forzar a uno de los hombres a soltar su arma.

- Prepararnos, sería estúpido quedarnos de brazos cruzados a esperar a que ese cosa decida -

- Honorables invitados de su Majestad el Rey Hechicero Ainz Oal Gown. Bienvenidos a Menagerie, permitidnos escoltaron a tierra firme -

La poderosa voz hablo e Galia sintió una vez más la nave estremecerse bajo el poderoso movimiento de las alas del dragón, mientras se alejaba, Galia se percató de que habían estado rodeados por tres de estos seres, y aun que sus ojos no se apartaban de sus hipnóticas escamas, ella no pudo evitar percatarse de la figura humanoide que se encontraba sobre una de las bestias, en la distancia ella solo pudo reconocer una cabellera rubio y lo que parecía una tez morena.

- ¿Qué diablos está pasando en esta isla? -

Dijo Steve dando voz a las dudas de todos los presentes.


El usualmente improvisado escenario se encontraba en esta oportunidad especialmente cuidado, de no saber mejor Galia hubiera creído que la tela adornándolo estaban hechas de oro, y no había forma de que aquellas piedras fueran realmente rubíes.

Su admiración ante la belleza de las decoraciones entorno al escenario que solo podía ser descrito como "digno de un rey" pronto se vio eclipsada cuando se percató de la bandera que colgaba orgullosa sobre la entrada de la mansión del Líder de Menagerie , la tela no estaba bordeada de oro pero en lugar de una exquisita tela negra que parecía cambiar con cada rayo de luz. La mente de Galia recorrió todos los símbolos que recordaba haber visto alguna vez, pero entre todas las empresas y organización que conocía de Remenant ninguna se parecía a lo que estaba viendo.

En ese momento, la algarabía a su alrededor la hizo regresar a la realidad, entorno a ella los demás periodistas se levantaban con sus manos en alto lanzando preguntas.

¿Quiénes son los guardias protegiendo la isla?

¿Realmente son dragones esas cosas en el cielo?

¿Qué es la montaña negra rodeando Menagerie?

Estas y muchas otras preguntas eran disparadas contra Ghira quien sencillamente levantó su mano intentando llamar al orden.

Galia se limitó a observar, ella misma estaba llena de preguntas, pero sabía que era una pérdida de tiempo expresarlas en este momento, era demasiado vieja para malgastar su voz sin propósito. En su lugar se dedicó a observar la figura del Líder de Menagerie, había tenido la oportunidad de encontrarse con él en varias oportunidades en el pasado, hace unos dos años fue la última vez en la que estuvieron en el mismo lugar, y a ella le parecía imposible creer lo mucho que había cambiado.

Sus cansados ojos estaban hundidos y daba la impresión de no haber dormido en días, como muchos de los faunos que había visto en la isla, su piel estaba pálida y tenía un tono enfermizo, Galia tenía la sensación también de que el pelaje del líder de los faunos estaba despareciendo a medida que perdía su brillo.

- Muchas gracias por su presencia el día de hoy, aun cuando en esta oportunidad yo tomaré poco de su tiempo, mis palabras serán cortas pero directas -

Un murmullo recorrió a la multitud de periodistas y el sonido de los lápices tomando notas era distinguible entre la multitud.

En su libreta ella escribió sin observar pues sus ojos estaban concentrados en las acciones del líder de Menagerie "¿Libreto?¿Propio o escrito por alguien más?" En sus recuerdos Ghira era el tipo de hombre que insistiría en escribir sus propios discursos, lo cual a veces resultaba en situaciones desastrosas, pero Galia tenía la sensación de que las palabras del fauno se escuchaban extrañamente forzadas.

- Menagerie y los faunos de toda Remenant hemos sufrido del odio y la discriminación de los humanos por mucho tiempo. Como líder de Menagerie es mi deber el asegurar la protección y paz de los faunos, siempre he creído que la mejor manera de lograr esto es derribar las barreras entre humanos y faunos. Aunque todavía creo en un mundo donde los faunos y humanos puedan vivir en armonía, debo confesar con vergüenza que he faltado a mi obligación de proteger a mi gente -

La emoción se podía sentir en el ambiente e Galia no pudo evitar removerse en su asiento intentando acercarse para escuchar lo mejor posible, sus manos se movían sin control por la libreta escribiendo en garabatos que solo ella podría entender "¿Conexión entre Gobierno de Menagerie y la Compañía Schnee? ¿Reportes de desaparición una fachada? ¿Cómo se relaciona con el ataque terrorista de Mistral? ¿Quién está forzando la mano del gobierno de Menagerie?" probablemente su editor adoraría el amarillismo de sus notas, y ella no podía evitar permitirse el capricho de escribir teorías escandalosas, pero tal placer solo se lo permitía en sus notas.

- Durante demasiado tiempo me he sentado a observar impotente como los faunos en todo Remenant sufren, y aunque mis manos siempre han estado atadas por mi falta de poder, no pretenderé ocultarme detrás de estas excusas nunca más, ni tampoco permitiré a otros ocultarse detrás de una fachada de empatía. Si los faunos sufren hoy en día, es solo por la inacción de aquellos con poder y el silencio de los que deseamos ayudar -

Hubo un silencio de ultra tumba, los lápices se detuvieron y todos observaban fijamente al líder de Menagerie.

- Los consejos de los Reinos que miran a otro lado mientras los faunos viven en la miseria, la compañía Schnee que se enriquece con nuestro sufrimiento y el gobierno de Atlas que se beneficia al permitir la esclavitud en su territorio, Mistral que nos desprecia incluso cuando arriesgamos nuestras vidas para proteger una tierra extranjera, Vacuo donde los faunos son una víctima más de su inmorales negocios y leyes, Vale que pretende ser un amigo pero no mueve un dedo para ayudarnos. Todos somos culpables, todos los que lo hemos permitido ocurrir. -

El fuego en la voz de Ghira era palpable, la vida volvía a sus ojos y era como si estuviera hablando por primera vez en su vida con sinceridad. La idea de que alguien le estuviera manipulando para decir estas palabras desapareció de su mente, esta era la voz de Ghira, pero "¿Cree que Vale respaldara a Menagerie después de estas acciones? ¿Qué hará frente a las reacciones de Atlas y Mistral?" La mano de Galia tembló mientras décadas de historia antigua volvían a su mente "¿Guerra?".

- Siendo todos nosotros culpables de este crimen sería tonto creer que los perpetradores de tales abusos podrían cambiar algo - Hubo un momento de duda en la voz de Ghira y la pasión y vida pareció esfumarse del cuerpo del fauno - Sin embargo, hemos sido bendecidos con la presencia de alguien que no solo es inocente de estos crímenes, sino que además ha dedicado su vida a construir un mundo donde todos los seres de todas las razas vivas y muertas puedan convivir en paz -

Un murmullo de confusión recorrió a la multitud e Galia no puedo evitar buscar confirmación en uno de los periodistas a su lado, la cara de confusión en todos los presentes bastó para darse cuenta para confirmar que había escuchado bien.

- Este ser lleno de bondad y misericordia es su Majestad el Rey Hechicero Ainz Oal Gown, el absoluto gobernante de este mundo -

Entre la multitud era posible escuchar el brote de una risa nerviosa, ¿qué clase juego era este? era la única pregunta presenta en le mente de todos. Si esto no era algún tipo de broma entonces la única respuesta era que Ghira Belladona se había vuelto loco.

Galia por su parte hubiera llegado a esa conclusión, pero el discurso no estaba siendo dicho con la confianza de un lunático, si no con la pesadez de alguien que ha aceptado su derrota. Ahora más que nunca Ghira parecía el fantasma del hombre que una vez fue.

- En su infinita sabiduría su Majestad el Rey Hechicero nos ha permitido el honor de ser protegidos por su nombre… desde este día y hasta el final de los días, Menagerie y todos los faunos en ella le juramos lealtad al único y verdadero gobernante del mundo Ainz Oal Gown -

Los reporteros se levantaron de sus asientos y sus voces cayeron como el agua de una represa rota sobre Ghira, con preguntas y gritos. El tono general era de incredulidad pero era posible escuchar enojo y desaprobación. Galia se quedó sentada, petrificada mientras intentaba procesar las palabras que acaba de escuchar.

Menagerie era el resultado de cientos de años de lucha y junto al reconocimiento de los derechos de los faunos lo único bueno que había resultado de la Gran Guerra hace 80 años. Los faunos de la isla, del mundo, jamás aceptarían la idea de que Menagerie estuviera bajo el gobierno de un humano. No… Menagerie nunca ha estado bajo el gobierno de los Faunos, siempre ha dependido de los reinos para su supervivencia, pero su Líder siempre se podía escudar tras la fachada de trabajar por el bienestar de su raza, con esta decisión una guerra civil haría arder a la isla. En el peor de los casos el Colmillo Blanco tendría una justa causa para derrocar a Ghira y tomar el control de Menagerie, lo cual le daría una justa causa a Atlas y Mistral para invadir la isla sin la oposición de los otros reinos.

Galia empezó a sudar y pudo sentir el frío invadir su cuerpo al imaginarse de las consecuencias de esta decisión.

Entonces, Galia se percató de su propia estupidez, este sería el resultado si fuera una batalla entre Menagerie y los Reinos, pero ahora había un nuevo actor en escena. Sus ojos buscaron instintivamente a los dragones sobrevolando el cielo y luego observo a los guardias de Menagerie, sus expresiones eran tan pálida y enfermizas como las de los otros habitantes. No había la menor reacción ante las palabras de su libro, ni siquiera había una decidida aprobación, solo la aceptación de alguien que no conoce otra salida.

Hasta hace solo un mes Menagerie había movilizado a su población para ayudar a Mistral, eran los Faunos de Menagerie ayudando a otro Reino por su propia decisión, la voluntad de los Faunos siempre ha sido tan salvaje y apasionada como su apariencia podría sugerir pero su sentido del orgullo y comunidad era lo que les había permitido sobrevivir a centurias de discriminación y desprecio ¿Cómo era posible doblegar los en menos de un mes?

Para alguien como Galia era difícil juzgar el poder de un dragón, pero asumiendo que la totalidad del ejército de este Reino Hechicero fuera suficiente para enfrentar a uno de los Reinos, incluso si superara el poder de uno de ellos, si todo Remenant se une contra un enemigo no hay forma de que sean derrotados. Eso asumiendo que pudieran organizarse contra un enemigo en común.

- Entiendo que tengas preguntas, pero estas deberán esperar hasta el final de la conferencia. En estos momentos tendré el honor de cederle mi lugar al verdadero gobernante de Menagerie, su majestad el Rey Hechicero -

Con esas palabras una nueva oleada de preguntas se alzó y Ghira se limitó a retirarse del podio, su figura se mantuvo de pie solitaria por unos segundos.

La multitud continuó dirigiendo le preguntas hasta que el sonido de decenas de pasos capturo nuevamente su atención.

Frente al público decenas de caballeros se formaron en torno al escenario, cada uno de estas figuras tenía la misma armadura de un metal blanco de una belleza inimaginable, su resplandor bajo la luz del sol solo podía ser descrito como sagrado, esta armadura aunque cubría por completo sus rostros dejaba a la vista partes de su cuerpo, o al menos así debería ser, donde debería haber carne en su lugar había un miasma que solo podía ser descrito como luz líquida. Si bien los ojos de todos los presentes estaban abiertos como platos, la atención de todos se centraba en el par de alas en la espalda de los caballeros, cientos de plumas de oro.

Todos los presentes perdieron el aliento mientras observaban a los caballeros levantando sus escudos listos para proteger la estación detrás de ellos, incluso a varios metros de distancias y para alguien sin experiencia como Galia era posible percibir el poder de aquellos seres, pero lejos de sentirse intimidada, ella se sentía en paz.

En esos momentos, casi sin que ella se percatara, el escenario se había llenado con un grupo de seres de todos los tipos, Galia no pudo evitar crecer en sorpresa mientras sus ojos recorrían los rostros de cada una de las nuevas figuras, cuando algunos parecían simples humanos, otros parecían ser una especie de Fauno tan alejado de cualquier rasgo humano que resultaba erróneo incluso referirse a ellos como Faunos, esto era por sí mismo suficiente sorpresa pero cuando uno de las figuras solo podía ser descrita como una cada vez en armadura, Galia no pudo evitar dudar de sus propios ojos.

Sin embargo, su sorpresa fue pronto cortada por dos nuevas figuras que aparecieron desde el interior de la mansión, un par de muchachas de no más de 16 años con rizos de oro y una piel oscura, sus ojos heterocromáticos eran similares pero cuando uno brillaba con la emociona de la juventud, los de su gemela mostraban una encantadora timidez. Las orejas de las dos muchachas eran anormalmente largas e Galia no pudo sentir algo de paz al ver a un Fauno común y corriente entre aquella extraña multitud, aunque tal pensamiento era un tanto irrespetuoso, ya que las dos Faunas eran con facilidad las dos mujeres más hermosas que Galia había visto en toda su vida.

La voz de la que parecía ser la hermana mayor, o al menos esas eran sus sospechas ya que su cuerpo estaba notablemente más desarrollado en comparación al de su hermana.

- Anunciando a su Majestad el Rey Hechicero Ainz Oal Gown -

Ante las palabras de la muchacha todos los guerreros detrás de ella se arrodillaron y junto a ellos Ghira, incluso los enfermizos guardias de Menagerie entorno a la plaza cayeron en sus rodillas. La multitud de periodistas se mostró confusa al inicio, pero expresiones desafiantes pronto se dibujaron en los rostros de todos los presentes

Galia podía entender las emociones de sus compañeras, el momento en el que un periodista se arrodilla ante el poder deja de ser un periodista y se vuelve un propagandista al servicio del gobierno. La idea de arrodillarse ante este rey no le resultaba solo anticuada si no insultante.

La mirada desaprobatoria de la joven fauna pronto cayó sobre la multitud e incluso la tímida expresión de su hermana parecía ocultar un creciente enojo.

- Todos arrodíllense ante su Majestad el Rey Hechicero - La voz de la hermana mayor parecía molesta por tener que decir algo que debería resultar obvio, su voz fue acompañada por una palmada de sus manos.

Frente a Galia hubo un brillo cegador, por unos momentos tapo sus ojos por reflejo pero cuando el resplandor desapareció no pudo evitar buscar a fuente del destello, su mirada pronto llego a los escudos de los caballeros que brillaban suavemente. Su mente se nublo y entonces la idea de arrodillarse le pareció lo más lógico del mundo.

Antes de que pudiera considerar sus pensamientos, ella y todos los presentes se arrodillaron hasta que sus frentes tocaron el suelo.

Galia tardó unos segundos en percatarse lo que estaba ocurriendo, pero cuando su mente volvió en si e intento levantarse cuestionándose de donde pudo haber venido tal idea, pronto se sorprendió al percatarse de que su cuerpo se negaba responder a sus acciones, el pánico pronto empezó a apoderarse de su mente, pero ni siquiera sus labios permitieron escapar a los gritos de terror brotando de su corazón.

Aparte de sus propios pensamientos y esfuerzos por moverse, el único sonido entorno a Galia era el del viento y un golpe en el suelo acercándose lentamente, después de unos instantes ella se pudo percatar de que se trataba de los pasos de alguien acercándose.

El tiempo pareció extenderse eternamente con nada más que su corazón golpeando contra su pecho y el esfuerzo por moverse para percatarse de que el tiempo no se había detenido. El tap, tap, continuaba como las manecillas de un reloj que amenazaba con llegar al final, y entonces…

- Mmm… Pueden levantar sus cabezas -

Las palabras fueron seguidas por un nuevo resplandor y siguiendo las órdenes de aquella voz Galia finalmente recuperó algo de control sobre su cuerpo.

Como todos los presentes la mirada de Galia busco al dueño de aquella voz, y cuando sus ojos encontraron a la figura de oscuridad frente a ella, ella no pudo evitar unirse a todos los presentes en un grito de terror.

El Grimm, el esqueleto, aquel monstruo hecho de maldad se levantaba con un porte orgulloso sobre el escenario, sus finas ropas le hacían digno del título de Rey, pero el solo ver su rostro sin carne y el brillo carmesí en aquellas cuencas vacías Galia sentía la seguridad de que aquella cosa solo podía gobernar sobre las cenizas del mundo.

El Grimm siempre habían sido el ejemplo del odio y la rabia, pero era la primera vez que ella sentía la seguridad de conocer a la fuente de todos los males en el mundo.

- Silencio - El Rey de la vida y la muerte sentenció y obedecieron.

Atrapada en su propia mente y con sus labios sellados el pánico empezó a invadir a Galia, esta no era la primera vez en que había sido retenida contra su voluntad, pero esta vez no había sogas reteniéndola o un arma apuntándole, ni siquiera había alguien tapando su boca, y aun así su cuerpo obedeció.

- Ofrezco una disculpa por la presente situación. He conocido muchos mundos y por lo que se de sus costumbres puedo entender lo anticuadas que pueden parecer las costumbres de mi gente. Y aunque es mi deseo formar una buena relación con todos los habitantes de Remenant, entiendo que tomara un tiempo antes de que se acostumbren a conceptos como la magia y la existencia de otras razas que por simple naturaleza se encuentran por encima de los humanos -

La tranquilidad y elegancia en aquellas palabras dejaban a Galia con una sensación de espanto, ¿Cómo podía una voz tan humana, que podría descrita como noble, venir de una calavera inexpresiva?

Sin embargo, a pesar de su miedo, la mente de Galia era capaz de ver otra vez de un acto, y aunque los movimientos de aquel monstruo no podían ser descritos como nada menos que los dignos ademanes de un gobernante, ella podía ver detrás de la fachada, demasiados años hablando con políticos insinceros le han permitido reconocer cuando alguien está poniendo un simple acto.

Eso no importaba, todos los que ostentan poder ocultan algo, y ella se sentía casi agradecida de encontrar un poco de familiaridad al saber que este ser, por más alíen y malvado que pudiera ser, si sus comportamientos eran una imitación de los humanos entonces tal vez tendría una oportunidad de ver a través del acto.

- Remenant ha sangrado por centurias debido a este simple hecho de la naturaleza, erróneamente concentrándose en las diferencias entre las dos razas que habitan estas tierras. Hubo un tiempo en el que mi reino fue igual al vuestro, donde los humanos esclavizaban a aquellos que eran distintos y demasiado débiles para defenderse, a su vez, los humanos eran reducidos a ganado por aquellos cuyo poder sobrepasaba al de ellos. Esta lucha no era entre simplemente entre diferentes razas, pero entre el fuerte y el débil, entre los que ostentan el poder y aquellos que son impotentes para defenderse. Para mi tal distinción es efímera, humanos o faunos, dragones o enanos, vivos o no-muertos, todos son iguales para mí y así ha de ser bajo mi reino -

Galia trago saliva, las implicaciones en el discurso eran claras. El Rey Hechicero se estaba declarando como un ser tan poderoso que cualquier barrera entre especies no tenía importancia para él, palabras tan arrogantes probablemente llamarían al ridículo, y Galia había tenido compañeros que estarían más que felices de ayudar a reventar un ego tan enorme, pero su cuerpo seguía pegado al suelo y su mano no se movía para tomar notas por más que lo intentara. En esta posición, ella no podía más que darle la razón al monstruo.

Sin embargo, este poder del que se enorgullecía podría ser su caída. El mismo lo había dicho, él era lo suficientemente poderoso como para hacer que las diferencias dejaran de importar, y aun que significaba que él podía gobernar sobre todos en el mundo como un déspota, también significaba que todos en el mundo tendrían una razón para unirse contra él. Sí, no importa cuán poderoso sea, los humanos y los faunos nunca se dejarán gobernar por un monstruo, la libertad era un bien demasiado preciado como para perderlo. La pasión y la voluntad de los habitantes de Remenant era demasiado rebelde como para dejarse apagar por un simple monstruo con complejos de grandeza.

- Durante décadas he gobernado en paz a aquellos que me han ofrecido su lealtad y a cambio todos mis seguidores han tenido de crecer y alcanzar todo su potencial. Esto es lo que les he prometido a los Faunos de Menagerie, un futuro en el que no deberán luchar las guerras de otros, un mundo en el que una madre no deba sentir miedo por no saber si podrá alimentar a sus hijos al día siguiente, donde los jóvenes podrán crecer y alcanzar todo su potencial. Se avecinan muchos cambios para Remenant, pero espero que puedan verlos como una oportunidad -

El esqueleto, de alguna forma chasqueo sus dedos, un resplandor volvió a cegar a Galia, pero cuando su visión volvió a la normalidad también lo hizo su cuerpo. Lentamente todos los presentes se levantaron, la vista de todos todavía atrapada en la mística figura del gobernante de esta tierra lejana y vendedor de fantasías.

- Ghira Belladona ofreció el vasallaje de Menagerie por voluntad propia, las razones que me traen a estas tierras no son deseos de conquista si no el simple deseo de conocer el mundo, descubrir los misterios que hay cada uno de sus rincones. En esta tarea mi vanguardia son los miembros de la Hermandad de Aventureros -

Con un movimiento de su mano los guerreros detrás de él dieron un paso al frente, eran 6 personas en total, todos vestidos de manera diferentes y con aspectos tan diversos que era difícil creer que vinieran del mismo lugar, lo único que tenían en común era un collar con el mismo símbolo de la bandera colgando sobre el escenario.

- Estos son los líderes de una de mis expediciones y muy pronto sus equipos recorrerán las tierras de Remenant buscando desentrañar sus misterios. En un principio la hermandad de Aventureros fue concebida para proteger a aquellos que necesitaban ayuda, estos guerreros todavía honran esta tradición. Haya donde no está el poder de los Reinos los habitantes de Remenant podrán encontrar una mano amiga en los aventureros del Reino Hechicero, todo aventurero podrá ser reconocido por el medallón con el emblema del Reino, y lo único que pedirán a cambio por sus servicios es la hospitalidad que cualquier otro invitado recibiría -

Galia había dejado de escribir, su mente completamente concentrada en cada una de las palabras del rey hechicero, el terror de antes aún estaba ahí pero había tomado otra forma más parecida a la desconfianza. Las palabras de este gobernante perfecto se sentían tan meticulosamente preparadas como las de todos los políticos humanos, sin embargo después de sentir su poder en carne propia y observar el poder desplegado en Menagerie, uno no podía evitar sentir la amenaza presente detrás de cada dulce promesa.

Aún más, todos sus movimientos estaban creados con el propósito de hostigar conflicto con los poderes de Remenant, el ofrecer ayuda haya donde los Reino no llegan, es solo una forma amable de señalar su incompetencia al mismo tiempo que se ofrece una solución, no solo eso sino que una solución gratuita acabaría con la fuente de ingresos de los Cazadores, todo el que tuviera cualquier forma de poder se sentía amenazado por el Reino Hechicero y todos aquellos sometidos por ese poder tendrían un nuevo aliado.

De repente la idea de Remenant uniéndose contra un enemigo común empezaba a ser remplazado por un futuro donde se enfrentaría contra sí misma y luego rogaría por la ayuda del Reino Hechicero.

- Por supuesto, entiendo que mis acciones no pueden pasar desapercibidas por los Reinos de Remenant y en ninguna manera pienso desconocer su gobierno. Como dicho anteriormente mis aventureros se limitarán a trabajar fuera de los reinos y a menos que reciban autorización no entraran a sus ciudades. Mi único objetivo es poder forjar una alianza con todos los gobiernos de Remenant y ahora, como gobernante de Menagerie, usare mi autoridad para convocar a un gran consejo de los Reinos donde todos los grandes poderes de Remenant podamos discutir el futuro de nuestras naciones y encaminar estar tierras a un mejor futuro para todos sus habitantes, humanos y Faunos por igual -

El cuerpo de Galia empezó a temblar, no por miedo, pero por emoción, miedo, esperanza y desconfianza. El torbellino de emociones hacía temblar sus manos y una sonrisa maniaca se empezó a dibujar en su rostro. Ella sabía que esta solo era una fachada, no cabía la menor de sus dudas, el futuro de Remenant estaría lleno de conflictos, esto era un hecho, muchos morirían en nombre de proteger los ideales de otros, muchos otros darían sus vidas por la promesa de un mañana que tal vez nunca llegaría, al final muchos morirían en otra guerra iniciada por aquellos en poder, esto era algo que la hacía sentir asqueada, esto era lo que la había empujado en un primer momento a ser periodista, a encontrar la verdad detrás de las muertes a tener una oportunidad de forzar en una esquina a los que manejaban las cuerdas de la vida de otros y al menos revelarlos como los monstruos sin corazón que realmente eran.

Entonces ¿Por qué se sentía tan emocionada ante otro Rey? ¿Otro mentiroso pretendiendo preocuparse por aquellos bajo su mando? ¿Otro monstruo?... sí, eso era. Por primera vez en su vida, Galia tenía la oportunidad de conocer a alguien que revelaba no tenía forma de ocultar su naturaleza por más dulces que fueran sus palabras. Y este monstruo le había declarado la guerra todas las otras bestias que devoraban Remenant ocultos desde su apariencia humana.

El recuerdo de una niña en medio de los escombros de Vale dominó su mente, el llanto de una madre llorando en su hombro, y por un momento Galia estuvo feliz ante la idea de que el mayor de los monstruos, el mayor de los Rey de todos los mentirosos hubiera llegado a tomar todo lo que aquellas bestias más atesoraban.

Y entonces la razón volvió a ella y la vergüenza le invadió.

Si el mundo arde, todos los haremos con él, y solo este Rey de los monstruos orquestando la batalla será feliz al final. ¿Cómo podía permitirse un pensamiento tan espantoso como creer que algo bueno resultaría de una guerra? Una idea tan inhumana… no, tal vez es precisamente porque es humana.

¿Tal vez lo que necesita el mundo es un verdadero monstruo? ¿Algo que no sea humano?

- Si bien ahora no puedo más que esperar por la respuesta del consejo de cada reino, no se equivoquen al creer que mis esfuerzos por asegurar la paz de mis seguidores se detendrán, los Faunos han sufrido por suficiente tiempo, los habitantes de Remenant ya no deberán temer más al Grimm. Todos aquellos que me juren su lealtad podrán disfrutar de mi protección - Hubo unos segundos de silencio y a cada momento la figura del Rey Hechicero se hacía más grande ante los ojos de los presentes - Pueden retirarse -

En ese momento, cuando el Rey Hechicero les dio la espalda, la multitud rompió el silencio con un mar de preguntas, toda señal de decoro desapareció y los periodistas se abalanzaron sobre los guardias con sus micrófonos en alto intentando captar la atención del Rey Esqueleto.

- Están siendo demasiado ruidosos, suficiente -

Sus palabras fueron un simple susurro, pero todos los presentes las sintieron con una fuerza aplastante, ¿acaso era esta algún tipo de habilidad o es simplemente la presencia de un gobernante absoluto?

- Disculpe su comportamiento, su Majestad - Ghira se inclinó en señal de disculpa, el terror en su rostro era evidente - En Remenant es costumbre el responder preguntas al terminar un discurso -

- ¿Cuestionar a un Rey? ¿Cómo pueden ser tan desagradecidos? Deberían estar felices con que Ainz-sama les permitiera escuchar sus palabras - La indignada voz de la muchacha rubia fue seguida con movimientos de aprobación por su gemela y la mayoría de los aventureros en el escenario, Galia se aseguró de recordar el rostro, fue relativamente fácil ya que era la única con ojos rojos.

- P-por supuesto si usted no desea hacerlo no podemos más que disculparnos por nuestro atrevimiento - Se apresuró a responder el antiguo líder de Menagerie.

- Umu… si, recuerdo este tipo de cosas, pero en este momento, si, es mejor de esa forma. En este momento, necesito atender ciertos asuntos, tal vez en otro momento -

Las palabras del Rey Hechicero provocaron una reacción de decepción entre todos los presentes, pero el gobernante se limitó a dar la espalda y marcharse.

Incluso mientras se marchaba, nadie en la multitud se atrevió a decir nada y no fue hasta que su figura había desaparecido en el interior de la mansión que todos los presentes rompieron nuevamente en un mar de preguntas contra Ghira quien parecía haber soltado un gran peso de encima después de que el Rey Hechicero.

Galia tomo asiento y giró su cabeza en la parte de atrás estaban los diferentes camarógrafos, entre ellos se distinguía a Steve detrás de su cámara levantando su mano para saludar, ella respondió el movimiento y luego se sentó y dio un largo suspiro.

No había hecho nada más que escuchar un discurso, pero se sentía inmensamente cansada, su atención se dirigió a su mano, empezó a moverla como intentando confirmar que realmente había recuperado el control sobre su propio cuerpo. La vergüenza por cómo se había sentido todavía estaba ahí, solo había una cosa que podía hacer para deshacerse de esa emoción y eso era su trabajo, hacer las preguntas que nadie quería responder y hallar la verdad.

Una vez más Galia tomó su lapicero y anotó una última pregunta en su libreta.

- ¿Quién es realmente Ainz Oal Gown? -


Make Remenant Great Again

Muchas gracias por leer y por la paciencia al esperar por el nuevo capitulo, en estos dias tengo que ver la ultima season de RWBY para ver que parte puedo tomar para la historia. Cualquier critica o sugerencia es bien recibido.

Se que es un poco tarde pero feliz año nuevo, os deseo lo mejor.