Todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi…
VAINILLA
CAPÍTULO 6
"La Carta"
Después del torneo de kendo, Ranma continuó con el resto de los entrenamientos de las disciplinas en las que participaba. A la semana siguiente iniciaría el torneo de karate, después los juegos de basketball y así sucesivamente. Se le llenaba el tiempo después de las clases y prácticamente llegaba a casa a cenar y a dormir.
Akane había iniciado el domingo posterior al torneo, su trabajo como vendedora de perfumes en un centro comercial. Se encontraba en una especie de isla con vitrinas alrededor de ella, donde pasaban muchas personas. El negocio era de la señora Niita, una mujer de unos sesenta años, muy seria y recta. Había contratado a Akane para tomarse un día de descanso, puesto que su médico se lo había aconsejado. Dejaba a Akane toda la mañana en el puesto y por la tarde antes de cerrar, llegaba para revisar el corte del día y asegurarse que la mercancía estuviera conforme al inventario.
Para su fortuna, Akane era una chica muy responsable y tenía todo bien organizado, sin mencionar que, gracias a Akane, las ventas habían incrementado considerablemente. Los chicos se sentían atraídos ante una chica bonita que los recibía sonriente —Bienvenido, ¿puedo ofrecerle alguna fragancia? — iniciaba Akane.
Los chicos más tímidos le compraban para observarla de cerca y los más atrevidos siempre solicitaban una cita —¿Cómo puedo hacer para que salgas conmigo? Una chica tan linda debe tener tiempo para sí misma — le comentaban. Esto no le agradaba mucho a Akane, porque la señora Niita la reprendía si se entretenía con un cliente que no se llevara el producto; le había puesto algunos espías que la informaban de todo lo que hacía o a veces ella misma se presentaba de repente y se quedaba el resto de la tarde para vigilarla.
En tono amable, Akane lograba convencer a los chicos de comprarle —Solo tengo tiempo para trabajar y estudiar, pero como te ves una persona muy interesante puedo darte algo que será irresistible para cualquier chica —y era cuando Akane lograba hacer su venta.
Solo en contadas ocasiones, la señora Niita le pedía a Akane que le ayudara después de la escuela con el negocio, para que ella pudiera realizar algunas diligencias. Entre semana las ventas no eran tan concurridas, pero siempre lograba sacar algo.
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Pronto se llegó la temporada de exámenes y Ranma estaba más que fastidiado por haber apenas terminado los torneos —¿Cómo se les ocurre poner exámenes cuando yo solo necesito descansar, no llegar a casa para aprenderme cosas que no van a servirme en la vida? —se quejaba amargamente.
—Debes tener conocimientos de todo, para ser un hombre fuerte pero no un ignorante —le dijo su padre, mientras jugaba un partido de Shogi.
—Tú ni siquiera terminaste la secundaria, ¿cómo te atreves a decirme ignorante? — dijo Ranma a su padre, que se tambaleó ante la respuesta de su hijo.
—¡Eres un maleducado! ¡Compórtate como se debe y pide perdón a tu padre! Ingrato —gruñó Genma.
—Eran otros tiempos, señor Saotome, deje que el muchacho exprese su frustración —dijo Soun Tendo sin dejar de mirar el tablero, pero al levantar la cabeza, Ranma y Genma estaban enfrascados en una pequeña pelea, haciendo una dolorosa llave esperando a que alguno se rindiera.
—¡Señor Saotome! ¡Ranma! ¿qué es lo que hacen? — Tendo estaba muy asustado.
—¡Te enseñaré a tratar con más respeto a tu único hijo, maldito viejo!
—¡El problema es que eres un consentido de tu madre y te permite todo! ¡Por eso tienes problemas con esas chiquillas que te siguen y no te dejan en paz! ¡Eres un miserable venido a más! ¡Pero ahora mismo te enseñaré a que seas un hombre de verdad, como en mis tiempos!
Ambos se apretaron más, aguantando los quejidos, hasta que apareció Nodoka Saotome, con su katana en la mano, aún sin desenfundar — Ahora aprenderán los dos a tratarse como padre e hijo. En esta casa no permito faltas de respeto entre la familia — Nodoka les habló tranquila y a la vez severa. Ambos contendientes se soltaron y se hincaron apoyando la frente en el suelo para ofrecer disculpas.
—No volverá a pasar, mamá. Lo prometo.
—Sólo intentaba corregir a nuestro hijo, Nodoka, por favor, perdóname.
—Así me gusta. Ahora, preparen el salón que pronto estará lista la cena —sonrió Nodoka, cambiando su expresión por una muy dulce. Ranma y Genma estaban aún horrorizados, no entendían como Nodoka lograba transformarse en un demonio y volver a ser un ángel en segundos.
Akane hizo su aparición en la sala. Ranma la abordó —Oye, Akane. ¿Tienes mis apuntes para el examen de historia?
La chica sacó de su cuaderno, varias hojas escritas a mano, con un resumen de todos los temas que habían visto en clase —Aquí tienes. Pero te advierto que tienes que leer el resto del libro por lo menos una vez, no vaya a ser que el profesor incluya cosas que no son tan relevantes…— Ranma le arrebató las hojas, examinándolas una a una.
—No hace falta. Quiero pasar el curso, no verme como un cerebrito.
—Como quieras. Es tu calificación, no la mía —dijo Akane, haciendo como que no le importaba.
—Además, se supone que tú deberías haber incluido lo que al profesor pueda parecerle necesario de los temas — Ranma la trataba como si fuera una chica del club de admiradoras. Akane se dio cuenta y se molestó.
—En eso no quedamos, no seas abusivo.
—¿Abusivo yo? ¡Gracias a mí sigues con un expediente limpio y puedes entrar a la clase de historia! ¿Dónde está tu agradecimiento? —Ranma la miraba con aire de superioridad.
—¡¿Agradecimiento?! ¿Quieres que te agradezca después de todo lo que he tenido que aguantar por tu culpa? —Akane estaba muy enojada.
FLASHBACK
Ese mismo día, Akane salía de la escuela rumbo a casa de los Saotome, cuando se topó con un grupo de quince chicas que le impedían el paso. Akane se molestó y se puso en guardia.
—¿Qué es lo que quieren? Ya Ranma y Ukyo les habían dicho que no me molestaran. Ahora déjenme pasar.
Una de las chicas se adelantó dos pasos y se dirigió a ella —Akane Tendo. Ya que has roto todas las reglas del club de admiradoras, que Ranma Saotome te ha protegido, que te has negado a ser parte del club y que vives de arrimada en casa de nuestro querido Ranma…tenemos algo que decirte.
Akane esperaba un enfrentamiento. Que las chicas se le lanzaran encima y la golpearan con furia o que simplemente le arrojaran lo que encontraran a su paso. No lo iba a permitir.
La chica de cabello castaño claro y corto dio dos pasos más y le mostró una hoja de papel, dentro de un cuaderno, que tenía una especie de estructura de árbol genealógico donde en la cima se encontraba Ranma (con su mejor fotografía), bajaba en línea hacia la foto de Ukyo, entre paréntesis escrito (senpai) y a la misma altura, una foto de Akane, desprevenida, sudada y despeinada, que seguro había sido tomada cuando iba saliendo de uno de los entrenamientos de kendo, se veía de lo peor; pero lo que de verdad era extraño era el título escrito bajo la foto (Miembro honoraria del club de admiradoras oficial de Ranma Saotome)
—¿Qué demonios es esto? ¡Ya les dije que no me interesa pertenecer a su ridículo club! —gritó Akane.
—Lo sabemos. Pero hay una regla nueva que se agregó al manual donde podemos agregar a un miembro honorario que se niegue a ser parte del grupo. Ukyo senpai nos dijo que Ranma y tú no son parientes, que solo estás de paso en su casa; así que para que no te lastimaran tuvimos que incluirte en el diagrama.
—…de paso… ¡Pues sigo sin estar de acuerdo! ¡Quítenme de su estúpido diagrama! —Akane sentía la garganta adolorida por gritar.
—¡No podemos hacer eso, Akane! Ya estás en la revista mensual y se repartió temprano por la mañana.
—¡¿Tienen una revista mensual?! — gritó Akane con el último hilo de voz que la impresión le permitía sacar de su garganta.
La chica le extendió una pequeña revista delgada donde Ranma aparecía en la portada, en una pose sensual. Una de las chicas se había colado a los vestidores y había logrado tomar una fotografía de Ranma mientras se cambiaba la camisa. La arreglaron con un programa digital y tenían casi una portada similar a una revista de ídolos pop.
Adentro venía el diagrama y una corta biografía de Akane Tendo:
Originaria de Akita, Akane Tendo de dieciocho años habita en la casa de nuestro Ranma Saotome junto a su padre y dos hermanas mayores. Se sabe que están ahí por haber sido echados de su residencia, además de ser perseguidos por acreedores. Único miembro del equipo de kendo femenil; entrena también junto a Ranma, aunque también se duda de las preferencias sexuales de la joven, se ha decidido nombrar miembro honorario del club de admiradoras oficial de Ranma Saotome*
*Ver anexo en el manual, actualizado.
—La revista se reparte entre todas las preparatorias del distrito. Las ganancias que recibimos de las ventas son para solventar regalos para Ranma, gastos en reuniones del club y también hacer obras de beneficencia —mencionó la admiradora de Ranma muy seria.
Akane le devolvió la revista y caminó hacia el frente enrolando los ojos. Esas chicas habían caído en lo más bajo. Tenía que ser un mal sueño, pero no lo era. Todo era bastante real.
FIN DE FLASHBACK.
—¿Saliste en la revista? ¿en serio? Que raro, no me llegó — dijo Ranma a Akane, con una cara de lo más inocente. Justo en ese momento llegaba Nabiki con un paquete en la mano.
—¡Llegó el correo! Un paquete para Ranma y…una carta para ti, Akane — mientras Nabiki intentaba leer el remitente, Akane le arrebató el sobre y lo guardó entre sus libros, sonrojándose un poco. Ranma tomó el paquete y lo abrió. Era la revista.
—¡Esa no es mi mejor pose! ¿cómo pudieron poner esa foto en la portada? Ya hablaré con Ukyo después. Vamos a ver…— Ranma comenzó a leer el apartado donde se encontraba la descripción de Akane, no pareció inmutarse —tampoco es tu mejor fotografía, pero yo digo que está bien… ¿Akane?
La chica se había retirado casi corriendo en cuanto guardó la carta. Nabiki, Genma y Soun seguían en el salón.
—Akane se fue a su habitación, seguro no comerá hoy. Hace lo mismo cada que recibe esas cartas — dijo Nabiki, después de haber tomado la revista de la mano de Ranma, mientras la hojeaba despacio.
—¿Qué cartas? — preguntó Ranma, curioso.
—Unas cartas que le envían de no sé dónde. Siempre las quema después de leerlas.
—¿Por qué haría eso?
—Para que nadie las vea, obvio. Voy a ver si ya está lista la comida — dijo Nabiki, como si fuera un asunto común. A Ranma le quemaba la incertidumbre de saber de dónde venían esas cartas. No podía preguntárselo directamente a Akane, seguro ella lo mandaría al diablo, diciéndole que no se metiera en lo que no le importaba.
Tal y como dijo Nabiki, Akane no bajó a comer y por la tarde la vio en el jardín quemando unos papeles. El semblante de la chica tenía un dejo de tristeza, tal vez la carta era de algún acreedor y no quería que nadie se enterara…o tal vez tenía un novio secreto en Akita que le escribía cartas de amor, pero era tan feo que temía que su familia se enterase. Esto último le causó gracia; Akane enamorada de un esperpento, ¡qué idea! … aunque muchos chicos en la escuela estaban tras ella y los había rechazado a todos, incluso solo hablaba con Ryoga y con los compañeros de kendo. Sabía que algunos habían hecho el intento por invitarla a salir y ella se había negado ¿Sería por ese tipo de la carta? ¿y si era sólo un acreedor? ¡Todo era muy confuso! Tenía que saberlo e iba a averiguarlo. Mejor preguntárselo directamente. No perdía nada.
La chica seguía en el jardín, en cuclillas mirando el fuego que consumía los papeles en un bote, haciendo cenizas. Akane parecía perdida mientras las llamas se reflejaban en sus ojos. Ranma se acercó por detrás y ella no pareció inmutarse. Se colocó junto a ella.
—¿No eran buenas noticias? —preguntó Ranma.
—No era nada —respondió Akane cortante.
—¿Por qué no bajaste a comer entonces?
—Se me quitó el hambre — Akane no parecía tener el malhumor de siempre, ni ganas de pelear. Ranma decidió no decir más. Era obvio que el contenido de esa carta le afectaba y fuera lo que fuera, la hacía entristecer. Se retiró dejando a la chica en el mismo lugar.
—¿Sabes? Nada ni nadie es tan importante como para que dejes de comer. Lo bueno de esto es que pude comerme tu ración, pero si no te alimentas bien te enfermarás y no podrás rendir en tu trabajo ni en los entrenamientos — le dijo el chico girándose hacia ella, a modo de llamarle de atención.
Akane no respondió nada. Ranma se dio la media vuelta y la escuchó —gracias por preocuparte, no es nada.
Ranma se sintió angustiado. No le gustaba verla así.
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Al día siguiente, Ranma regresó a casa con el examen de historia en mano. Sacó apenas la nota del pase. Él se sentía orgulloso.
—¡Vaya! Nunca había sacado la nota de pase por mí mismo. Y sin estudiar de más; ¡voy a mostrárselo a Akane!
Ranma entró a la casa, se descalzó, dejando los zapatos y sus libros en la entrada. Corrió hacia el salón y se encontró con toda la familia reunida, bebiendo té verde.
—¿Dónde está Akane?
—Buenas tardes, hijo. Akane salió — respondió Nodoka.
—Fue a la biblioteca y de ahí se pasaría al trabajo —dijo Kasumi.
—Se fue con Ryoga. Traía un perro con él — dijo Nabiki antes de dar un gran sorbo a su té.
Así que se fue con Ryoga. Que rápido se olvidó de su "problema" de ayer; pero toda la mañana se vio triste…de seguro ese cerdo se ofreció a acompañarla para darle consuelo. Ni siquiera yo sé dónde trabaja Akane. Pensó Ranma. Se estaba poniendo de muy mal humor, hasta que tuvo una idea.
—Oye Nabiki…
—Dime, Ranma — Nabiki levantó la vista, respondiendo en tono pícaro.
—¿Habías dicho que querías conocer la ciudad?
—¡Claro! Voy por mis cosas — la mediana de las Tendo se alzó para dirigirse a su habitación y prepararse para salir.
—No lleguen muy tarde. La cena estará lista a las ocho —dijo Kasumi, sin que el resto de los personajes de la mesa se inmutara, dejando de beber su té.
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En una heladería, Ranma y Nabiki se encontraban sentados frente a frente. La chica comía un enorme helado, banana split, mientras Ranma bebía una soda de naranja.
—Entonces, dices que no sabes quién envía las cartas —preguntó Ranma.
—No, aunque…tengo una idea de quién puede ser —Nabiki no dejaba de dar cucharadas a su helado gigante. Ranma estaba más que ansioso con la respuesta de Nabiki.
—¡¿Quién es?! — dijo, enderezándose ligeramente, pero al darse cuenta de que se notaba demasiado su interés por la identidad del desconocido, trató de componerse y fingió estar tranquilo —digo, seguro es de algún acreedor.
Nabiki entrecerró los ojos haciendo una media sonrisa, no era nada tonta —Te cuento todo si tú pagas todo el paseo — dijo apoyando su rostro en la mano, mientras con la otra, jugaba con la cuchara dentro del helado.
—¿Qué? Ya pagué por los souvenirs de la tienda anterior y prácticamente me obligaste a entrar en este sitio ¿vas a seguir gastando? — dijo Ranma molesto.
—Tú decides, tómalo o déjalo. Fuiste tú quien me invitó a salir. ¡Señorita, traiga una malteada de vainilla por favor! ¿no te encanta la vainilla? — Nabiki se veía muy divertida.
—Está bien. Sólo que no sea un gasto considerable. Ahora dime, ¿quién según tú es quien envía las cartas?
—De acuerdo. Pues…—la mediana de las Tendo dio otra gran cucharada a su helado y siguió hablando aún con la boca llena — …había un chico en Akita, un año mayor que Akane. Estaba en la escuela y era muy talentoso. Tenía muchas chicas alrededor de él, aunque era muy tímido, era respetuoso con todas. Estaba en el club de poesía, igual que Akane. Eran muy amigos.
—¿Era su novio? — interrumpió Ranma.
—¡No! ¡Para nada! Pero se notaba a leguas que se gustaban. Siempre estaban juntos. Cuando lo abordaba el resto de las chicas y Akane estaba cerca, él las dejaba para irse con ella. Mi hermana estaba loca por él, siempre nos contaba de lo dulce y gracioso que era…no la culpo, porque el tipo era realmente guapo. Alto, delgado, pero de espalda ancha, ojos azul marino, cabello castaño, ¡todo un Adonis!
Ranma puso cara de fastidio —Bueno, era especial el tipo. Entonces la extraña y le escribe cartas. Qué simple.
—No. No he terminado. El chico se llamaba Shinnosuke, no era originario de Akita, su familia era de un pueblo llamado Ryu…Ryugenzawa…algo así. El caso es que "Shinnosuke senpai" como le decía Akane y el resto de la escuela se pasaba todas las tardes a dejar a Akane en la casa; Kasumi y yo pensamos que la relación se haría formal, pero no pasaba nada, o por lo menos, Akane nunca nos dijo nada hasta una vez que…
—¿Una vez, que qué? —volvió a interrumpir Ranma.
—¡Qué ansioso eres! —dijo Nabiki riendo. Acababan de traerle la malteada de vainilla y empezó a tomarla gustosa. Ranma respiraba entrecortadamente; la historia había comenzado a tensarle los nervios —la malteada está deliciosa ¿quieres probarla?
—¡No! Termina la historia de una vez —Ranma ya estaba muy de malas.
—¿En qué me quedé? ¡Ah sí! Un día papá, como era costumbre, comprometió a Akane con el hijo de un comerciante que le prometió deshacerse de una de las tantas deudas que teníamos a cambio de casarlo con una de sus hijas; por supuesto papá siempre elegía a Akane.
—¿Por qué siempre Akane?
—Porque Kasumi cocina bien y atiende la casa. Yo no aceptaría ni de broma sin una buena suma de dinero garantizada de por vida y pues…queda Akane.
—Vaya forma de seleccionar las opciones —dijo Ranma.
—Así es. Modos de mi padre. En fin, cuando mi papá le dio la noticia a Akane, ella dijo que no estaba de acuerdo, que ella había considerado ya a Shinnosuke senpai y aunque no tenía dinero, era un buen estudiante que en el futuro podría darle una buena vida. Papá no estaba muy convencido, porque el chico y Akane ni siquiera eran novios formales. Akane dijo que hablaría con Shinnosuke para presentarlo a la familia e hiciera las cosas formales…pero no sucedió.
—¡Entonces el tipo la dejó colgada! ¡qué desgraciado! — Ranma no podía abrir más los ojos, sorprendido.
—¡Qué va! ¡Eso no fue lo que pasó! Y no lo sabrás si no dejas de interrumpirme, Ranma.
—De acuerdo, me callo. ¿Qué pasó entonces?
—Pues, Akane fue a decírselo a Shinnosuke. El tipo se puso como loco. Quería ir y retar al hijo del comerciante a duelo. Papá se enteró por el comerciante, que quiso apresurar los preparativos de la boda, porque el hijo era un enclenque que seguro perdería ante Shinnosuke que sabía Tai Chi. Al final no hubo encuentro porque fue Akane quien enfrentó al hijo del comerciante, que se negó rotundamente a casarse con mi hermana por ser una mujer violenta.
Papá se molestó con Akane. Se gritaron tan fuerte que pensamos que Akane se iría de la casa, porque era ya de noche y no volvía. Regresó entrada la madrugada hecha un mar de lágrimas, y es que coincidió que el abuelo de Shinnosuke enfermó y tenía que regresar a su pueblo para hacerse cargo de él, porque no tenía más familia que pudiera cuidarlo. Shinnosuke le dijo que la distancia les serviría para reafirmar lo que sentían uno por el otro y que él volvería por ella. Pero tampoco sucedió.
—No volvió por ella entonces, por eso ella insiste en regresar — dijo Ranma muy serio, mirando hacia la mesa.
—Tal vez, pero…hay algo más.
—¿Qué?
—Akane esperó una semana, dos semanas, tres. Shinnosuke no había respondido ninguna de sus cartas, así que ella decidió ir a buscarlo. Papá seguía molesto con ella, pero no la detuvo. Un día empacó y se fue directo a Ryugenzawa a buscar a Shinnosuke. Duró una semana fuera de casa, no teníamos noticias de ella. Envió una carta a Kasumi que decía "Estoy bien, volveré pronto". Y llegó la semana siguiente, pálida como una hoja y con unas ojeras terribles. Pensamos que estaba enferma, pero no tenía nada, sólo había pasado mucho tiempo sin dormir.
No volvió a hablar de Shinnosuke, cuando le preguntamos por él, nos dijo que no quería que nadie se lo volviera a mencionar, porque ella no hablaría jamás del tema.
Luego notamos que de vez en cuando recibía una carta; se escondía para leerla y después veíamos que la quemaba. Nunca supimos de quién venían ni qué decían. Por eso yo pienso que es de Shinnosuke y algo pasó entre ellos. Para que no quisiera volver a pronunciar ni su nombre, debió ser algo muy fuerte, porque mi hermana estaba muy enamorada de él.
—¿Qué crees que haya pasado entre ellos?
—No lo sé — Nabiki se inclinó a la mesa hacia Ranma y le hizo una seña para que él también se acercase. La chica habló bajo —yo pienso que cuando Akane fue a verlo, se acostaron y él no quiso saber más de ella, por facilota.
—¡¿QUÉ?! — Ranma se enderezó casi sin aire y con los ojos como platos — ¡¿Cómo dices eso de tu hermana?! Además, si él no quiere saber nada de ella, ¿cómo es que le sigue enviando cartas?
—Pues no sé. ¿quién te dice que ella no lo hostiga con más cartas para que le responda por lo que hicieron y él le envía de respuesta que no lo siga molestando más? —Nabiki seguía bebiendo malteada muy quitada de la pena, como si el asunto no fuera grave.
—¡Pero dices que el tipo era todo respeto! ¿cómo iba a faltarle a tu hermana? —Ranma parecía desesperado.
—No sé. Yo no lo conocí bien, Eso era lo que decía Akane de él.
—¿Y no le crees a tu hermana?
—Cuando se está enamorada, se hacen cosas muy estúpidas porque se mira a la otra persona con ojos de amor. Yo pienso que el tipo era una lacra, tal vez Akane fue y se acostó con él creyendo que así volvería con ella, pero si el tipo no lo hizo. Eso es lo que creo que pasó.
Ranma estaba estupefacto. ¿Akane entregarse a un tipo por amor y luego el hombre la trataba mal por eso? No creía que fuera posible, ella no era así… aunque era muy impulsiva, tal vez su hermana tuviera razón. La única forma de saberlo era preguntarle directamente, pero ¿cómo? Si ni siquiera había querido decir nada a sus hermanas. Otra vez una intriga en medio de Akane. Sin importar cómo, él se enteraría, como se llamaba Ranma Saotome.
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Unos minutos después, Nabiki y Ranma hacían acto de presencia en el centro comercial donde trabajaba Akane.
—¿Es aquí? —preguntó Ranma, abriendo la puerta de cristal para entrar a la plaza.
—Creo que sí. Eres un pesado, ni siquiera pude terminar mi malteada. Pero insististe tanto en venir para acá. Me temía que terminaríamos aquí desde que se te ocurrió invitarme. Pero en fin… ¡oh! rebajas — Nabiki había visto los anuncios de rebaja en las vitrinas de una tienda cercana — voy a comprarme algunas cosas ¿te molesta si me alejo un rato?
—No me molesta para nada. Solo que eso si va por tu cuenta, yo ya me gasté todo lo que traía —dijo Ranma.
—De acuerdo, te veo en un rato. ¡Ya sé dónde ir a buscarte! —dijo Nabiki, guiñando un ojo, burlona. Ranma la miró con los ojos entrecerrados, pero tenía razón. Iba a buscar el local donde trabajaba Akane.
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Akane estaba agachada, acomodando cajitas de perfume en la vitrina. Escuchó una voz conocida y se giró para levantarse.
—Así que es aquí donde trabajas. No me habías dicho nada.
—¿Ranma? ¿qué haces aquí? —Akane se sorprendió de encontrárselo. Él nunca iba a ese tipo de lugares. Sus admiradoras se encargaban de conseguirle todo y no tenía que esforzarse ni para comprar calcetines.
—Vengo de paso, tú sabes —dijo Ranma, mirándola fijo para de inmediato voltear el rostro y hacerse el indiferente.
—Ah ¿vienes con alguien?
—Algo así…pero cuéntame, ¿cómo te va en el trabajo?
A Akane le parecía muy extraña la actitud de Ranma. Iba apenas a contestarle, cuando apareció Nabiki.
—¡Hola hermanita! ¿Qué tal estás? ¿Ya te dijo Ranma que me invitó a conocer la ciudad?
—Hola Nabiki.
—Bueno, los veo en un rato. Voy a aquella tienda, de la otra no me gustó nada —se alejó sonriente, sabiendo que su presencia había causado cierta impresión en su hermana menor.
Hubo un silencio muy incómodo. Ranma y Akane contuvieron la respiración un momento.
—¿No vas a alcanzar a mi hermana?
—… ¿Eh? ella dijo que quería ver las tiendas sola.
—…No sabía que salieras con mi hermana.
—¡Oye tú saliste con Ryoga y no te he dicho nada!
—¡No tienes por qué decirme nada! ¡Y sólo se ofreció a acompañarme a dejar unos libros que tomé prestados!
—Sí claro. Con eso de que estás muy preocupada por la carta de ayer, necesitabas compañía.
—¡Cállate! No sabes lo que dices.
—No lo sabré si no lo cuentas.
—Seguro ya sabes una parte, pero no la historia completa.
—¿Cómo sabes lo que yo sé?
—Porque vienes con Nabiki. Seguro te contó todo a cambio de que le pagaras sus compras.
—Solo pagué lo que consumió en la heladería y unos recuerdos de la tienda de souvenirs.
—¡Ah! La llevaste a comer helado — dijo Akane sarcástica —entonces ya va todo muy formal. ¿Cuándo le dirás a papá que ya la elegiste como prometida?
—Oye, ¡yo no he dicho que haya elegido a nadie! Solo la invité porque quería conocer la ciudad y ella me arrastró a la heladería. Yo únicamente pedí una soda, porque tu hermana es una gastona.
—Para que sepas a lo que te atienes. Tendrás que trabajar muy duro para mantenerla cuando se casen.
—¡Ni loco me caso con tu hermana!
—¡¿Entonces para qué sales con ella?!
—¡Porque quería conocer la ciudad!
—Llevamos meses aquí, ¿crees que no la conoce ya? ¡Sólo querías sacarle información sobre la carta!
—¡Si fuera así, a ti qué!
—¿A mi qué? ¡Son cosas mías! ¿Para qué quieres saberlas?
—¡Es mi asunto, no tuyo!
—¡Son mis asuntos los que quieres saber!
—¿Qué sucede aquí? — La señora Niita había llegado. Ranma y Akane estaban discutiendo muy cerca uno del otro. La mujer tenía cara de pocos amigos —¿quién es este chico, Akane? ¿acaso es tu novio? Sabes muy bien lo que pienso de eso.
Akane se quedó congelada en su lugar. No podía emitir palabra. Ranma se adelantó para salvar la situación.
—No soy su novio, soy un cliente. Usted debe ser la dueña del negocio, me parece.
—Así es, soy la señora Niita ¿qué se le ofrece? ¿por qué está tan cerca de mi empleada?
Ranma sabía que era momento de utilizar sus trucos de seducción más varoniles —Verá usted, señora. Lo que pasa es que no podía explicarme bien con la señorita. Necesito una fragancia para alguien muy importante, pero ella no logra entender el tipo de producto que yo quiero. Pero de pronto, cuando usted llegó, ¿me permite acercarme un poco a usted? — la señora Niita asintió con el ceño fruncido, a pesar de todo era un cliente. Ranma solo se acercó un paso y aspiró sonoramente con la nariz.
—Su aroma es el de una mujer muy sofisticada. Es algo así lo que estoy buscando. Dígame, ¿cuál es la fragancia que usa usted?
La señora Niita se había sonrojado un poco. Akane no podía creerlo. Siempre creyó que era una mujer de piedra —Muéstrale "Aires del tiempo" —ordenó la mujer a Akane, que se apresuró a sacar el bote de muestra y a entregarle a Ranma un papel con el aroma.
Ranma volvió a oler el papel —No. Demasiado sofisticado. No le quedará tan bien como a usted, señora. ¿Podría sugerirme algo muy similar al suyo?
La señora Niita se había iluminado. Jamás ningún hombre le había llamado sofisticada. Akane la vio sonreír por primera vez desde que la conoció. Era como presenciar un imposible —Saca aquella caja verde. "Flor de primavera", "Dulce invierno" y "Misterio violeta", rápido.
Akane sacó la caja. Nunca había vendido esos perfumes. La señora Niita los conservaba casi como suyos y jamás los dejaba mostrar. Akane le tendió a Ranma un papel después de colocarle un poco de la fragancia —Esta es "Flor de primavera" —dijo Akane.
—El aroma no se aprecia en el papel —dijo Ranma en tono indiferente.
—¡Tiene razón! Akane, ponte un poco en la muñeca —ordenó la señora Niita.
Akane se sonrojó —P-pero ¿no prefiere que se lo ponga a usted?
—No seas tonta, niña. Yo traigo puesta mi fragancia. Se mezclará y no se apreciará igual. Anda, haz lo que te digo.
Akane acató la orden. Puso un disparo del perfume en su piel y estiró la mano para que Ranma la oliera. El chico la miraba fijo. Lentamente esbozó una media sonrisa. Se estaba poniendo muy divertido. Ranma le sujetó la muñeca y aspiró profundo. Akane se sonrojó. Estaba muy molesta con él, pero no pudo dejar de sentir un ligero cosquilleo en el estómago.
—No. Otro — dijo Ranma, sin dejar de mirar a la chica.
La señora Niita asintió con la cabeza para que Akane hiciera lo mismo con la otra fragancia. Malhumorada y resoplando con fuerza, Akane se puso el siguiente perfume en la otra muñeca. Ranma apenas podía contener la risa. De nuevo tomó suavemente la muñeca de Akane, esta vez, rozándola con la nariz. Sabía cómo era de sensible a cualquier contacto y al hacerlo, Akane se estremeció.
—No. Este tampoco es — Ranma seguía mirándola fijo. El corazón de Akane empezó a latir muy rápido y volteó a ver a la señora Niita con un rostro asustado. La mujer, muy seria, asentía para que Akane se probara el último perfume. Ranma le mostraba su media sonrisa, que estaba a punto de convertirse en una completa.
Temblorosa, Akane se disparó la fragancia en el lado derecho del cuello y se giró para no ver a Ranma. El chico se acercó, rozando el cuello de Akane primero con la punta de la nariz y luego lo hizo ligeramente con los labios, mientras recorría el fino cuello y aspiraba con fuerza; Ranma sintió una extraña electricidad que amenazaba con escaparse de sus dedos, con una inmensa necesidad de tocarla.
Desde donde se encontraba la señora Niita no se podía ver claramente lo que estaba sucediendo, pero Akane estaba sintiendo una explosión dentro del pecho y unos nervios que estaban a punto de hacerla caer al suelo de rodillas.
Ranma se retiró lento, mirando a Akane a los ojos y sonriendo de oreja a oreja.
—Creo que ha dado en el clavo. Me lo llevo —dijo el chico sonriendo hacia la señora Niita.
—Es un placer. Gracias por su compra y espero que vuelva muy pronto por aquí. ¡Akane! Envuelve el pedido del joven y cóbrale.
Akane estaba completamente roja, frunció el ceño porque Ranma no paraba de sonreír. Ya se las cobraría.
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¡HOLA! ANTES DE TODO, GRACIAS POR LEER. Si han seguido la historia hasta aquí, me alegra saber que les guste "Vainilla". Gracias por dejar sus reviews, ya sé que todos los autores dicen lo mismo, pero en verdad, sean buenos o constructivos siempre motivan a seguir escribiendo. Yo hasta los guardo cuando me llegan al correo (así de enferma mi obsesión por los reviews) tal vez un día cuando tenga cien reviews diarios, les haga una carpeta especial (me gusta soñar ¿se nota? jaja).
Y bueno, vi algunos nuevos lectores, sean bienvenidos y al resto gracias por compartir, así podemos llegar a más personas con distintos puntos de vista que comenten el fic.
Los capítulos ya empiezan a crecer poco a poco, si se van dando cuenta. ¿Recuerdan que les dije que estaría muy atareada y terminaría algunos pendientes en esta semana? ¡Pues sigo atareada! Pero no he podido dejar de escribir, lo hago en pedacitos y me han quedado capítulos más largos. La historia se empieza a poner más intensa y mi cabeza y mis Locas por el Dios Griego tampoco me dejan en paz. La motivación funciona, NO el acoso, es el poder de los reviews (vuelvo a lo mismo).
Gracias infinitas a mi beta reader Sakura Saotome que está escribiendo el fic "Witchcraft" y ayudándome a que "Vainilla" quede fabuloso. ¡Gracias guapísima!
También, lean Manon de Sailordancer y HanaNote, va buenísimo. Y no recuerdo si les conté, que entre Sakura, Hana y yo hicimos un mini-shot llamado "Doble Reto" lo pueden encontrar en los fics de Sakura. El reto inició en la página de Ranma ½ fans para siempre, nos inspiramos y terminó en ese shot, así que vayan, léanlo y dejen su review, los estaremos esperando y nos dicen si les gustó o no.
Finalmente, a mis Locas por el Dios Griego, este fic es para ustedes.
Los leo muy pronto,
Susy Chantilly
