Disclaimer: Inazuma Eleven no me pertenece.

Aclaraciones: Atsuko y Hiroshi son los padres de Endou (no me los he inventado).

.

.

.

.

.

.

Crescendo

.

.

.

.

.

.

Cariño

.

.

"Allá va el niño, donde le tratan con cariño"

.

.

.

.

.

.

Lo pudo notar desde la forma en que entró al departamento, ese chica era huraña y desconfiada, de cierta forma le recordaba a un gato callejero.

Mamoru había cambiado desde su ingreso a la preparatoria, ya no hablaba de sus amigos en las comidas y sus ojos castaños habían perdido aquel brillo alegre que los caracterizaba, como su madre obviamente estaba preocupada.

Cuando su hijo le había dicho que una amiga suya vendría a estudiar con él Atsuko se emocionó, porque era la posibilidad de encontrar las respuestas al cambio de su primogénito.

Aquella linda chica desconocía la palabra cariño, era como si le temiera o huyera de los sentimientos. Hina entró a su casa como un gato receloso, lista para que alguien la atacara para soltar el primer zarpazo, Atsuko se enterneció ante tal imagen, su amor maternal se despertó dispuesto a ofrecerle todo lo posible a la jovencita. Cuando ella y su hijo fueron a la habitación a estudiar pudo escuchar lo siguiente:

-¿Vives con tus padres?

-Sí, ¿Por qué la pregunta?

-No, por nada, solo había olvidado que eso era lo normal.

Sorprendentemente la sesión de estudio había acabado con su hijo vivo, bien sabía ella lo desesperante que podía ser Mamoru; una vez cuando estaba en la secundaria Kidou y Goenji habían venido para explicarle la tarea de física, sólo de puro milagro no ahorcaron a su hijo en el proceso, con Hina solo se había llevado unos cuantos coscorrones y su buena tanda de insultos.

Las citas para estudiar se hicieron más frecuentes, y bien que mal Hina fue abriéndose un poco más con ellos, Atsuko no le permitía salir del departamento hasta que cenara decentemente, Hiroshi hablaba de libros interesantes con ella y Mamoru hacia cualquier cosa por llamar su atención.

Atsuko no era tonta, ella podía notar que el brillo que su hijo había perdido lo recuperaba cuando posaba su vista en la rubia, era la misma mirada que su marido le dirigía a ella en sus tiempos de juventud, lo que realmente la preocupaba era la mirada de Hina.

Sus bonitos ojos verdes aún seguían siendo un tempano de hielo, y ella, como toda madre no quería que su hijo saliera lastimado.

.

.

.

.

.

.

.

.

17 de agosto de 2014. 3:43 pm.

Esta semana ha sido de lo más deprimente, entre a la preparatoria y cosas que creí que ya no existían reaparecieron, además todos mis amigos quedaron en otras clases y sho quede solita u.u

Gracias a Lili-chan por su bonito review.

Por favor, hagan su buena acción del año y dejen reviews bonitos y lagos para animarme, no tienen idea de cómo me suben el animo n.n