"Beteado por Day Aguilar, Beta FFAD. www . facebook groups / betasffaddiction / "

Day, muchas gracias por corregir este fic, no sé qué sería de mi sin ti (?)


Disclaimer: como ya la mayoría sabe, nada me pertenece, excepto la trama que salió de mi loca cabeza, que no daría yo porque Edward me perteneciera :P


Jasper, desde el sofá, observa como Bella duerme en su cama. Hace rato se ha despertado con dolor en el cuello por haber dormido en el incómodo mueble, pero es mejor haberse levantado con ese dolor, a que Bella lo hubiese hecho con remordimiento por haber terminado lo que, con alcohol en la sangre, le había pedido nada más cruzar la puerta de su departamento. Afortunadamente pudo detenerla cuando se estaba desabrochando su blusa, pero un mareo la había hecho caer en el sofá riéndose tontamente. Al rubio le sirvió el no haber bebido tanto, pues no se imagina como es que hubiesen llegado, o peor: como hubiesen amanecido.

La ve removerse frunciendo el ceño, probablemente le dolerá la cabeza. Camina hacia la pequeña cocina, buscando alguna aspirina y sirve un vaso con zumo. Se acerca de nuevo a la cama, sentándose en una orilla, frente a ella.

—Buenos días, cariño —saluda en casi un susurro.

—Mmm, bu-buenos días —carraspea, entrecerrando los ojos hacia Jasper, el cual suelta una risilla.

—Vamos, bébete esto —dice, extendiendo el brazo con el zumo en la mano. Bella lo bebé rápidamente.

—Mmm… —Vuelve a recostarse masajeando sus sienes, las cuales le laten. Trata de recordar cómo es que terminó así, en casa de Jazz (Otra vez) pero sólo tiene pequeñas imágenes de ellos bebiendo, gritando y de ella misma tirando al suelo sus anillos; observa su mano, descubriendo que no ha sido una mala pasada de su imaginación. El recuerdo de ella montándose en el regazo del rubio y besándolo hace que se le revuelva el estómago. Avergonzada, se cubre los ojos con su brazo.

—Cariño, si no quieres tener problemas en casa, es mejor que avises que estás bien —aconseja él.

—Gracias… Uh, ¿qué hora es? —Jasper voltea hacia el reloj de la pared y ve que son las diez menos veinte, murmura la hora y Bella con parsimonia se levanta de la cama, buscando su cosas—. ¡Es tarde! Me voy, Jazz.

—Hey, ¿qué pasa? —La detiene, levantando su rostro, ya que Bella no lo mira. Tiene la vaga idea de que es por lo que ha pasado la noche anterior, por eso se sorprende cuando ve que tiene los ojos brillosos.

—¿Qué pasa? Me pasa de todo Jazzy, no quiero llegar a casa y ver a Edward como si nada hubiese pasado. No sé qué voy a hacer de ahora en adelante… Bueno, sí sé: darle el divorcio.

Si hubiese sido en otras circunstancias Jasper se hubiese emocionado al escuchar esas palabras, pero viendo a Bella así, sólo puede abrazarla y consolarla.

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Bella llega a su casa, hecha un manojo de nervios, no quiere ni imaginarse lo que le espera con Edward. Aunque… Pensándolo bien, no le puede reclamar nada, es la primera vez que ella llega tarde (Más bien, que no llega) sin avisar que lo haría. Además, dadas las circunstancias, las cuales son que ya no tendrá esposo y éste, en vez de afrontar la situación, prefiere ocupar su tiempo en mujeres que no son ella, no tiene porqué reprocharle nada. Más bien esa sería ella, y lo hará, pero a su debido tiempo, piensa misteriosamente.

Tres cuartos de hora después, sale del baño secándose el cabello con una toalla, envuelta en un albornoz, después de tomar una ducha relajante.

—¿Dónde estabas? —Da un respingo cuando escucha la voz molesta de su marido.

—Edward, me asustaste —acusa ella, evadiendo la pregunta.

—¿Dónde estabas? —repite, acercándose a Bella. Se había despertado temprano, creyendo que todo fue un sueño, pero no, su esposa no llegó en toda la noche. Había ido a la oficina buscando el documento el divorcio, pero para su mala suerte tampoco estaba ahí y si no se encuentra allí, no tiene ni idea de en dónde puede estar. Ruega fervientemente que Bella no lo haya visto, pues no sabrá ni que decir, ni que hacer.

—Amm… Salí… Con… Bree. Sí, eso, con Bree. Quiso celebrar y nos fuimos a un bar. —Nerviosa, no dice nada más y sigue en lo suyo, pues si abre la boca le dirá todo lo que pasa por su adolorida cabeza.

Edward entrecierra los ojos en su dirección, pues no cree su respuesta, pero tampoco se va a arriesgar a preguntar si fue ella la que lo vio anoche.

—Uhm, de acuerdo. ¿Ya has almorzado? —pregunta, tratando de dispar el momento incomodo que se ha creado.

—No.

—¿Quieres hacerlo?

—No.

La verdad es que Bella no está a gusto con la presencia de Edward en la habitación, y el que le conteste con monosílabos tampoco ayuda. Tratando de ignorar su presencia, se viste y se arregla para ir al trabajo (Si es que todavía alcanza aunque sea sus últimas clases). Sale de la habitación con el cobrizo siguiéndola algo desconcertado por su actitud. Cuando la ve tomar su bolso, pasando de largo hacia la puerta, le agarra la mano, deteniéndola.

—Espera, ¿qué te pasa? —inquiere casi en un murmullo, acariciando el dorso de su mano.

—Nada.

—Y entonces, ¿por qué tú…? Espera, ¿dónde están tus anillos? —cuestiona molesto al darse cuenta de que no los lleva. Bella se sonroja, recordando lo que ha pasado con ellos.

—Yo…Yo… Los perdí. —Nunca ha sido buena con las mentiras, pero espera que Edward le crea.

—No te preocupes, luego vamos a la joyería para que te hagan otros iguales —dice él, haciendo un ademan, restándole importancia. La chica sólo lo observa como si fuera la primera vez que lo hace, y en parte así es, pues se le ha caído la venda que tuvo por un buen tiempo.

¿Así ha sido todo siempre?Se pregunta mentalmente. Claro, y yo de estúpida que no lo veía.

Edward la ve irse, sintiéndose algo miserable sin saber por qué. Encogiéndose de hombros regresa dentro a seguir buscando el documento.

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La tarde pasa demasiado rápido para su gusto, pues no quiere llegar a casa, esa casa que ahora siente como si fuese una prisión. Tal vez sea porque descubrió que su castillo está destruyéndose poco a poco, más bien, que Edward se ha encargado de destrozar sin que ella se dé cuenta.

Le sorprende ver el auto de su esposo aparcado afuera, se queda un rato dentro del suyo, casi preparándose para actuar. Un objeto amarillo hace que desvíe su mirada y ve la demanda de divorcio; no queriendo alargar el momento, la toma junto con su bolso, bajando para entrar. Un Edward sonriente con una botella de vino la recibe, besándola apenas la ve. Bella se queda sin reaccionar.

—Buenas noches, amor —saluda, quitándole sus cosas y poniéndolas en el recibidor. Ve un sobre amarillo familiar que llama su atención, pero lo ignora y arrastra a Bella hacia el comedor, en donde la mesa se encuentra adornada con una rosa en el centro de ésta y velas que crean un ambiente romántico. Ella sólo puede sonreír irónicamente, pues de romántico no hay nada.

—¿Y esto? —pregunta confundida.

—Es una cena especial. —Cena que Bella siente como despedida y Edward como un nuevo comienzo. Como se imaginaran, uno de estos está equivocado.

Apenas Bella se sienta, Edward trae lo que preparó y sirve los platos. Éste, por estar tan ensimismado en hablar, no se da cuenta de que Isabella apenas prueba bocado. A la castaña se le hace un nudo en la garganta al ver cómo se comporta el chico, pues le recuerda al Edward del que se había enamorado, lástima que el comportamiento del Edward moderno opaca al que fue en sus primeros años de matrimonio. Gracias a Dios, la cena termina pronto, Bella ya no se ve fingiendo más, no entiende cómo es que Edward lo hace todo el tiempo, para ella es demasiado difícil. Medio recogen lo que han ensuciado y se encaminan hacia su habitación. Ya adentro de ésta, el cobrizo no puede seguir callado, pues el ambiente se siente tenso desde que caminaron hacia el segundo piso.

—¿Quieres ver una película? —pregunta al tiempo en que se quita sus zapatos y se pone el pijama.

—Claro, sólo iré por algo abajo… —murmura ella y rápidamente va por el documento. Trata de no estar nerviosa pero es algo imposible, ¿cómo le pides el divorcio a alguien que ya solicitó y firmó la demanda de éste? Para su alivio, cuando entra a la habitación, Edward sigue agachado buscando películas en el mueble. Dejando el documento en su lado de la cama, se sienta, esperando.

—Oye, cariño, ¿has limpiado mi estudio? —cuestiona él, disimulando su ansiedad revolviendo las películas.

—Amm, no. ¿Por qué? —habla Isabella confundida por lo que le ha preguntado.

—Es que no encuentro unos papeles de la oficina y quería ver si tú los has visto, es un sobre amarillo —explica y Bella suspira hondo, preparándose para lo que viene, conteniendo el llanto.

—Oh, ¿te refieres a éste? —pregunta mostrándoselo a Edward. El cobrizo siente un leve dolor en el cuello por haberse volteado tan rápido hacia ella y con el corazón latiendo rápidamente, se acerca a Bella.

—Uh… Yo… Cariño, ¿lo abriste? —pregunta torpemente e Isabella sólo puede soltar una risa carente de humor.

—No lo abrí, pero no hubo necesidad Edward, las letras grandes me mostraron lo que era —El chico siente como si se le viniera el mundo encima, y no es para menos, pues ha sucedido lo que tanto temía, no ayuda el ver como su esposa lo observa fijamente con ojos vacíos. Abre la boca para hablar, pero Bella continúa: —. Y vaya sorpresa que me llevé al ver los nombres en esa estúpida demanda de divorcio. Dime Edward, ¿cuándo pensabas decírmelo? ¿Cuándo falsificaras mi firma? ¡Habla, maldita sea!

—No, amor, así no…

—¡No me digas así, si me amaras no me hubieras hecho esto! —Enojada, tira al piso la lámpara que está a su lado. Edward se acerca a ella, pero Bella retrocede al ver sus intenciones.

—Bella, déjame explicarte, no…

—¿No es lo que pienso, verdad? Que idiota eres al pensar que yo me tragaría ese cuento. —El cobrizo la observa incrédulo, la chica nunca lo había insultado. No puede decir nada, pues ese y más insultos se merece.

—Está bien, la solicité, pero ayer cuando no volviste, me abriste los ojos respecto a separarnos —confiesa en un intento desesperado de reivindicarse.

—Oh, ¿y debo agradecerte por haberte hecho cambiar de opinión? —pregunta con ironía, observándolo con su ceja arqueada.

—¡Bella! Tu actitud no ayuda —masculla, molesto con la castaña.

—¡¿Y cómo quieres que actúe?! ¿Esperas qué te aplauda por tu gran acto de cobardía? ¿Qué te felicite por haber recapacitado?

—¡Maldita sea! Lo hice porque nuestro matrimonio ya no era el mismo, creí que todo se arreglaría si te pedía el divorcio —brama furioso.

—Claro, una salida fácil, cuando fuiste tú quien llevó nuestra relación a esto. Nunca estabas en casa, siempre tenías "trabajo" —exclama, haciendo comillas en esto último.

—¿Qué estás queriendo decir?

—¡Ay, por favor Edward! Déjate de mierdas y acepta que no era por trabajo que no llegabas. —Él ya no sabe que puede estar pasando por la mente de Bella, pues ésta no demuestra nada, sólo lo observa con sus ojos rojos, casi conteniendo el llanto.

—¡Lo hacía para que no te faltara nada! —Frustrado, empieza a caminar por la habitación, jalándose el cabello.

—Vaya, no sabía que nos hacía falta un tercero en esta relación. —Finge sorprenderse, llevándose una mano al pecho dramáticamente.

—¿Qué…? ¿Cómo dices? —Detiene su andar para mirarla asustado.

—¡Deja ya de fingir! Te vi con esa mujer, que para mí mala suerte también era castaña. Los vi y no precisamente platicando, no te conocía esa vena exhibicionista. —Casi escupe las palabras y es que decirlas en voz alta sólo la hacen sentir despreciada.

—¿Cómo que nos viste? —pregunta temeroso.

—¡Eso qué importa! —Fastidiada, molesta y dolida porque Edward no niegue lo ocurrido, se deja caer desganada en la cama.

—Eras tú la de anoche. —Casi acusa, señalándola con el dedo.

—Sí, Edward, era yo, tenía mucho que no disfrutaba de una noche movida —expresa maliciosamente, viendo como él aprieta la mandíbula, enojado.

—¡Cállate!

—Ahora entiendo porque fuiste ahí, se la pasa uno muy bien en ese lugar…

—¡Bella, cállate!

—Mmm, de sólo recordar quiero repetir. —Cierra los ojos para que Edward le crea, lográndolo que éste cierre su manos en un puño.

—¡Ya está bien! Si querías molestarme, lo lograste —habla entre dientes, molesto.

—No quería molestarte, en verdad pasé la noche con Jazz, y vieras como lo disfruté. —Apenas termina de hablar, cuando siente algo mullido y suave en su espalda, viendo como Edward se cierne sobre su cuerpo.

—¡Tú no hiciste eso! —gruñe iracundo.

—¿Cómo estás tan seguro? Tú no estuviste ahí, tú no fuiste el que me brindó placer.

—¡No pudiste hacer eso, eres mía! —brama furioso, tomándola de las manos, colocándoselas encima de su cabeza.

—¡Pues ya fui de otro! —Oírla decir eso es como si le callera un balde de agua fría. Enojado, la besa, moviendo sus labios insistentemente, pero Bella no cede. Ya bastante tiene con saber que ha estado con otro, como para que le niegue sus labios, sin embargo no se rinde, besa sus mejillas, su frente, para luego bajar a su cuello, pero Bella sigue quieta.

—¿Me negaras lo que a él le ofreciste? —Toma con sus manos el rostro de la castaña.

—Sí —habla, quitándoselo de encima, recogiendo del suelo el sobre amarillo y aventándoselo a Edward.

—¿Esto qué?

—Querías el divorcio, pues ahí lo tienes. —Apresurado, Edward rompe el sobre, viendo que Bella ya lo ha firmado.

—No, no, Bella… ¿Por qué lo hiciste? Yo te amo. —Tira el documento y corre a abrazarla.

—Por las mismas razones que tú cuando lo solicitaste.

—No, Bella, intentémoslo, por favor —ruega.

—Edward, la confianza ya se perdió y eso es lo primordial en una relación. Quien engaña una vez, lo hace siempre.

» Me diste hermosos momentos en nuestro matrimonio, me hiciste feliz, me amaste y eso siempre te lo voy a agradecer, pero creo que si seguimos con esto, sólo nos haremos más daño o a la primer discusión nos echaremos en cara toda esta situación. No quiero eso y sé que tú tampoco. —Finaliza dándole un casto beso en los labios.

—¿Me dejas para estar con Wihtlock, verdad? —reprocha, haciendo que Isabella lo observe incrédula.

—Piensa lo que quieres hacer de tu vida Edward, no querrás seguir cometiendo errores. Lo mejor será que me vaya, luego vendré por mis cosas.

El cobrizo la ve irse, sintiéndose identificado con ese dicho tan conocido…

"Uno no sabe lo que tiene, hasta que lo pierde"


Hola hola chicas :) ¿como han estado?... yo super cansada de algo llamado "trabajo" pero como siempre tratando de actualizar lo mas pronto que pueda, iba a subir el capitulo ayer, pero me pudo mas el sueño :/

en fin cuéntenme que les parecio el capitulo, como ven, Bella no le fue del todo infiel a Edward, aunque este lo haya hecho miles de veces sin sentir remordimientos. Espero no haberlas decepcionado con el capi, como les dije en la nota anterior, este matrimonio ya estaba terminado :( por mas que me hubiesen dicho que no sucediera eso, para mi y mis locas ideas, eso era imposible.

ya saben chicas, las que quieran un adelanto, me avisan por un review o por un PM, si alguna de ustedes no les llego el adelanto les pido una enorme disculpa, me confundi con los ultimos reviews que me enviaron... mas bien fue mi ordenador que estaba muuuuy lento, y no supe si si se enviaron :/ RECUERDEN que ya solo le quedan dos capitulos a la historia, y si acaso un pequeño epilogo *.*

nos leemos pronto :)

"COBRIZO"