Gracias una vez más por todos los reviews y comentarios y el apoyo al fic.

PD: Nos encantó el matiz observador preguntándonos por la rubia que iba con Castle jajaja, pobre rubia…con la euforia porque fuese Rick el que ayudase a su familia, la dejamos colgada XD

Este lo hemos escrito entre las dos y ensamblando partes, por eso lo subimos a las mil. Pero lo subimos que es lo que vale jajaja.

Gracias por leernos y esperemos que guste

Capítulo 6:

Me quedó recostada en el sofá hasta que un buen rato después siento la fragancia de su colonia favorita inundar la sala y hago amago de ir a levantarme viéndome frenada.

-Eh, no hace falta. Quédate así – me susurra rozando mi hombro mientras me incorporo y se sienta haciendo tras esto que vuelva a recostarme apoyando mi cabeza en su pecho

Dudosa lo hago y guardo silencio mientras siento como unos segundos después acaricia mis mechones lentamente

-Cuéntamelo pequeña– susurra bajo

Trago saliva reviviendo todo lo que he ido pasando durante ese casi año y medio y noto como el pulso se hace irregular

-Todo iba bien… de verdad, conoces a Alexandra… así que sabrás que adora a su padre

Me acaricia la nuca en un masaje suave con la yema de los dedos, dándome mi tiempo, sin agobiarme a hablar

-Nos conocimos 4 años atrás… - comienzo un par de minutos después, enfocando la mirada en un elefante de porcelana similar a los que yo tenía en comisaria tiempo atrás – en uno de los casos policiales… era el abogado de una de las víctimas... me invito a salir y en cierta manera Ryan y Esposito me lanzaron a sus brazos – sonrió triste pensando en mis chicos- disimulaba… pero supongo que hay cosas difíciles de ocultar. Querían volver a recuperar a la Beckett que conocían y querían que me diese una segunda oportunidad para encontrar la felicidad…

Noto como se tensa y levanto la mirada mientras dibuja una pequeña sonrisa y me anima a continuar

-La primera impresión que me llevé de él tras esa cena fue la de una persona cabal, sensata, divertida y responsable… así que intercambiamos los teléfonos al final de esa noche y prometimos llamarnos…

5 meses después nos casamos… ya que yo estaba embarazada de unas cuantas semanas y quiso hacerlo bien. Me cuidó y protegió durante todo el embarazo y con el nacimiento de la niña, todo mejoró más, si cabe.

Es un hombre que se deshace en atenciones con los niños…

-Pues será solo con los niños, porque ese cabrón no sabe tratar a las mujeres – escucho que dice enfurecido.

Freno y me incorporo – Rick…

Y siento como lleva un par de dedos a mis labios -No Kate, no digas nada… lo que me frena ahora mismo de no salir a romperle la boca sois vosotras.. no quiero dejaros solas.

Le miro fijamente notando como vuelve a acelerárseme el pulso – no quiero que te veas implicado en una situación así por mi culpa, no me lo perdonaría. Dios.. ni siquiera deberías saber nada de esto..

-Ya estoy metido de lleno en ella. No pienso consentir que nadie vuelva a ponerte una mano encima Katherine.. nadie – enfatiza esta última palabra acariciando mis mejillas por encima de los cardenales. – dios, ¿desde cuándo sucede esto?… - pregunta enfocando esos ojos azules en los míos

-Es la primera vez – miento intentando sostener la mirada

-Si es lo que quieres hacerte creer…

-Rick…

-No Kate, no puedes seguir pasando por esto tú sola. ¿Cómo puedes seguir al lado de un hombre como Matt? Sé que es el padre de la niña y sé que quieres que crezca en el mejor ambiente posible. Pero Kate tú no te mereces nada de eso. No puedes consentir que te golpee, que te humille, que te trate de malas maneras…

Dime al menos que ese mal nacido no ha ido más allá, dímelo…

Y cuando voy a asentir me retira unos mechones de pelo de la cara fijándose en las marcas que la presión de los dedos ha dejado en mi cuello

-¡Maldito malnacido! – dice incorporándose mientras empieza a perder los papeles – Quédate aquí, quédate aquí porque te juro que yo acabaré entre rejas, pero ese desgraciado no vuelve a tocarte

Sale del salón y consigo frenarlo antes de que coja las llaves del coche

-Richard… por favor…

-Dame las llaves Katherine… ese hijo de puta tiene que saber que no estás sola. Que se ponga gallito conmigo si se atreve, estoy deseando enzarzarme a golpes con él – y sonríe con una de estas risas que te dejan helada.

Empiezo a alterarme al ver cómo puede que esta situación se me escape de las manos y Rick se vea implicado en esto. Y me recorre una sensación de pánico mayor que la que llevo experimentando estos últimos meses. Le agarro de los brazos mirándolo y abriéndome completamente a él – Richard... por favor no vayas… - y dejo que vea la tristeza y el miedo que me embarga – por favor… Alexandra… y yo… te necesitamos aquí.

Me mira todavía con la cara enrojecida por la furia y asiente despacio abrazándome mientras me besa en la coronilla – está bien pequeña. No me mires así, está bien, no voy a dejarte sola

Le devuelvo el abrazo y por primera vez en esos más de 4 años me derrumbo rompiendo a llorar en sus brazos

-Hey… ¿sabes que estoy a tu lado verdad? Vamos a salir de esta los dos juntos y volverás a sonreír junto a tu enana – escucho que me susurra haciendo el abrazo más cálido – pero para ello necesito saber toda la historia Kate…

Al escuchar el matiz de cariño con el que se refiere a Alexandra vuelvo a romper a llorar – Castle… ¿y si en cierta manera sí que me merezco todo esto?

Me separa de sus brazos levantándome el mentón con un dedo hasta hacer que sostenga su mirada – Katherine Beckett, escúchame bien porque no soy hombre que repita dos veces las cosas, nadie se merece algo así. Nadie. Y tu menos que nadie, ¿sabes?. ¿Te acuerdas de lo que te dije cuando empezamos a salir?

Asiento despacio intentando recomponerme

-Me equivoque Kate, no solo eres la persona más notable, enloquecedora, desafiante y frustrante que conozco, sino también la más generosa, valiente y noble.

Me quedo sin saber que decir y veo como me coloca con delicadeza un mechón de pelo por detrás de la oreja besándome en la mejilla

-Gracias por apoyarte en mí – susurra cerca de mi oído

Le miro – en cierta manera se puede decir que me has obligado a hacerlo – digo frunciendo los labios

Abre la boca haciéndose el payaso y señalándose a sí mismo con el dedo - ¿yo? Vamos por favor… - dice acompañando los gestos con el tono de voz- reconoce detective que está loca por mi y no ha podido evitar la tentación..

Descubro que ha vuelto a conseguir su objetivo cuando noto esa sonrisa en mi cara y eso hace que le mire mal

-Dios Rick… hasta en los peores momentos tienes que ser un graciosillo…

-Eh, no me culpes a mi… alguien me enseñó que hasta en los peores días es posible la alegría.

Y vuelve a darme un vuelco el corazón con ese nuevo detalle, pero lo disimulo aparentando indiferencia.

-Dios… ¿tan hondo calé en ti?

Tuerce los labios y se encoge de hombros colocándose a mi espalda mientras me sube a la primera planta llevándome a una sala doble

-Cierra los ojos

-¿Cómo? – pregunto sin poder creerme que pretenda sorprenderme cuando hasta hace un momento estábamos tratando un tema tan serio…

-Oh vamos inspectora, no es tan difícil… consiste en juntar su parpado superior con el inferior

Y le doy un codazo mordiéndome la lengua reprimiendo una nueva sonrisa.

-Si al final uno de ser bueno acabara saliendo escaldado – escucho que susurra

Hago lo que me pide mientras me agarra de la mano repitiéndome que no los abra.

Me conduce por la sala hasta que me susurra un – ya puedes abrirlos

Y al hacerlo me quedo anonadada mirando la estancia.

Apoya con cuidado su mentón sobre mi clavícula señalándome un poster grande con una especie de catedral enorme– La Sagrada Familia de Barcelona, nuestra primera parada – y señala con la mano un cuadro que cuelga en el otro lado donde se ve la Torre Eiffel – la que debería haber sido la segunda.

Y me gira enseñándome una imagen de una de las auroras boreales más impactantes que haya podido ver hasta el momento – y Canadá… el lugar donde… bueno.. ya sabes – y me mira- El lugar donde nos hubiese gustado empezar a formar nuestra propia familia.

Y nos quedamos mirándonos a escasos cms.

-Rick… no sé qué decir – murmuro casi inaudiblemente

-No digas nada… como ves no es esta habitación la única que me hace pensar en ti. La casa entera me recuerda a ti y en cada sala, en cada habitación hay un detalle, una fragancia, una imagen… algo que me liga a esos 7 años. Los mejores 7 años de mi vida.

No hace falta que digas nada, porque tenerte aquí me demuestra que aunque nunca vaya a recuperarte de la forma en la cual me gustaría, al menos podré enmendar el daño que te hice

Y sin pensarlo empiezo a hablar – Rick… hay algo que nunca le he contado a nadie y que me pesa en la conciencia.

Noto que me mira fijamente - ¿Quieres contármelo a mi?

Me quedo paralizada. ¿Qué se supone que tengo que hacer ahora? ¿Decírselo o salir por la tangente? ¿Es un buen momento para hablar sobre ello? Sí, es el momento. Sé que si no hablo de esto ahora no habrá otra ocasión mejor para hacerlo.

Bajo la vista para coger aire y volver a mirarlo.

-Verás… -comienzo a decir sin saber cómo seguir- esto es difícil de explicar…

-Tranquila, tómate tu tiempo –me dice él mientras lentamente me acaricia el brazo.

Su caricia hace que se me erice la piel y me sea más difícil hablar. ¿Cómo es posible que una caricia suya todavía me haga sentir esto?

-No sé cómo empezar…ni siquiera sé si voy a ser capaz de mirarte a la cara tras esto..

-¿De qué se trata Kate?- me pregunta empezando a apurarse.

No me salen las palabras y siento que me agobio por ello. Me cuesta respirar y sé que él lo nota. De pronto siento su mano acariciando mi mejilla y eso me da tranquilidad aunque me vuelva a erizar.

-¿Quieres que bajemos a hablar al salón? –me pregunta él al verme en ese estado.

-No, prefiero hablar ahora o si no creo que no lo podré hacer..

-De acuerdo, entonces… ¿Qué sucede?

-Verás… -vuelvo a suspirar y a coger aire- es sobre Alexandra…

-¿Qué pasa con ella?- me pregunta alarmado- ¿No le habrá puesto la mano encima a ella también? –oigo que me pregunta mientras vuelve al tono de voz vuelve a la furia que ha dejado notar momentos atrás en el recibidor

-No, no, Rick sabes que a ella nunca le haría nada.

-Menos mal… -dice en un suspiro mirando hacia el suelo.

-¿Me puedes dejar continuar sin interrupciones por favor? Se me está haciendo cuesta arriba poder explicarte esto y…

-Sí, perdona –me dice mientras me vuelve a acariciar el brazo.

-Alex no sabe nada de lo que te voy a contar, y Matt menos, si él lo hubiera sabido me hubiera matado.

Noto como Rick se tensa y vuelve a mirar al suelo. Lo miro esperando a que me vuelva a mirar pero su mirada sigue clavada en el suelo y sus músculos siguen tensos. Acerco mi mano a su cara y le sostengo por el mentón mientras dibujo una de esas sonrisas en las que llevo escudándome durante año y medio para calmarle.

-Es una forma de hablar Rick, él nunca lo hubiera hecho –le digo pasando un par de dedos por su mejilla-.

Me mira y niega -¿Alguna vez pensaste que llegaría a maltratarte?

Golpe bajo. Tiene razón, cuando lo conocí pensé que era un hombre amable, pero tras este año y medio he visto que no era verdad, que es todo superficial. Que detrás de esa máscara de hombre bueno, hay un hombre agresivo, manipulador y egoísta, que tan solo piensa en él, que no le importa la gente de su alrededor. Ahora me pregunto si alguna vez le llegué a importar de verdad.

Rick se da cuenta de que ha hecho que vuelva a pensar en esos recuerdos que me atormentan desde hace año y medio y que se apague el poco brillo que pudiese trasmitir todavía con la mirada.

-Lo siento, no quería decir eso, sino que… lo siento… -dice abatido mirando al suelo-.

-Tranquilo, no te disculpes. Tienes razón, y no, nunca pensé que llegaríamos a este punto. Ahora veo que estaba equivocada, que seguir a su lado por la felicidad de Alexandra no ha sido la mejor decisión que haya tomado en la vida.

Siento que me resbala una lágrima que recorre mi mejilla, hasta que uno de sus dedos la frena

-Hey, tan solo pensaste en el bien de la niña Kate, no tienes ninguna culpa.

-Si… supongo, ¿pero sabes? Me ha tocado aprender la lección a golpes... No dejaré que esto siga sucediendo y que Alex tenga que pasar por ello–dije mirándole a los ojos.

-No, no volveréis a pasar por lo mismo mientras yo esté aquí. No lo permitiré –dice mientras me coge una de las manos y la lleva a sus labios dándome un beso.

-Gracias Rick, gracias por estar aquí y ahora… independientemente del ayer.

-¿Gracias? Te prometí un siempre hace tiempo, ¿recuerdas?, lo... lo seguiré cumpliendo mientras tú me dejes – susurra en un murmullo casi inaudible

Le miró controlando el cúmulo de sensaciones que me recorre en esos momentos y me sonríe. Siempre lo hacía. Cuando estaba mal, él siempre estaba ahí para hacerme sonreír, para hacerme sentirme segura, para poder resguardarme en él y contarle lo que fuese porque sabía que él siempre iba a estar. Y tras cuatro años separados, sin saber de él, sin ni siquiera vernos, sigue ahí.

-Por cierto, hablando de Alex… ¿Qué me tenías que contar que no se lo habías dicho nunca a nadie y te pesaba en la conciencia?

Al escucharle trago saliva tensándome. Ya ni me acordaba de que habíamos dejado ese tema abierto. Le miro y me decido a ser sincera. Es ahora o nunca, además se lo merece… Merece que sea sincera.

-Lo que te tenía que decir era que Alexandra…

Y en ese momento la escuchamos chillar con fuerza -¡MAMA!¡RICK!